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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019
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viernes, 5 de junio de 2020

EL AMBIENTE Y LAS PANDEMIAS


Por el día mundial del medio ambiente – 05 de junio, 2020

 EL AMBIENTE Y LAS PANDEMIAS
 ¿ESTAMOS SOBREPASANDO LOS LÍMITES DE TOLERANCIA DE NUESTRO PLANETA?
                                                                                    Gabel Daniel Sotil García

Como bien sabemos, la nuestra, la especie a la que pertenecemos, la HUMANA, es la que más diversidad de necesidades posee. Es a impulso de dichas necesidades, que actúa sobre su medio ambiente, modificándolo de acuerdo con intereses propios de una época, lugar, clase social, etc. determinados. Es esta acción de alteración de su entorno la que viene adquiriendo caracteres destructivos en algunos sectores de la humanidad, a tal punto que viene significando inminente peligro para la supervivencia de nuestra especie, pues, al parecer de eminentes investigadores, las alteraciones que venimos causando a los diversos entornos ambientales, vienen liberando fuerzas o factores que aún no estamos en condiciones de controlar, y que se transforman  en causas de muy diversos  perjuicios  para las condiciones sanitarias de nuestras sociedades.

Hoy, en este DÍA DEL MEDIO AMBIENTE, celebrado en condiciones muy especiales por la pandemia de la que somos víctimas a nivel mundial, debemos hacerlo propicio para seguir esclareciendo y tomando conciencia del rol que, como especie, tenemos: la obligación de asumir el conocimiento cada vez más profundo del fragmento de suelo en nuestro planeta TIERRA, en el que hacemos nuestra vida individual  y social. Pero no solo conocimiento sino, también, afecto, amor a esta porción de superficie que compartimos con los demás seres humanos, a cuyo cuidado debemos abocarnos para que siga siendo nuestra eterna morada en esta maravillosa inmensidad cósmica.  

Debemos tener presente y tomar plena conciencia de que esta pandemia causada por el CORONAVIRUS (COVID 19) no es solo una alteración parcial de los estados sanitarios de nuestra sociedad (regional, nacional y mundial), sino  un tema pendiente, uno de los grandes temas a los que tenemos que, finalmente, darle la máxima importancia e incluirlo en la agenda de nuestros planes de gobierno nacional y regional, pero no para que se quede en simple, pasiva y tímida referencia, como hasta ahora, sino objeto de decisiones inmediatas en los programas de acción con énfasis prioritario, para que no vuelva a sorprendernos como lo ha hecho esta pandemia en las  actuales circunstancia, a elevadísimos costos sociales y humanos.

Es bien cierto que, por efectos de la educación tradicional, en nuestra mente carecemos de un imaginario que se correlacione con nuestra realidad, tanto en cuanto a conocimientos como en cuanto a valores y actitudes relacionados con nuestro ambiente; sin embargo, el daño que venimos causándole directamente nos obliga, en todas las dimensiones, a incorporarlo como referente de urgentes decisiones individuales e institucionales dirigidas a su conocimiento, comprensión, valoración y preservación.

Esta decisión es mucho más urgente ahora que tenemos mayores y contundentes evidencias de que las graves agresiones que le inferimos, finalmente repercuten mucho más gravemente sobre los seres, humanos y no humanos, de nuestra región, país y planeta en  que vivimos; consecuencias del progresivo agravamiento hasta límites incontrolables si no tomamos las decisiones adecuadas oportunamente. Aunque, a estar por los informes de las instituciones del nivel mundial, interesadas en el tema ambiental, ya estamos sobrepasando, si no lo hemos hecho ya, los límites de  tolerancia de nuestro planeta.

De aquí que sea de prioritaria importancia inducir en nuestros educando las imágenes mentales adecuadas para garantizar una actuación coherente con el entorno externo, pues de la calidad de ellas depende la calidad de nuestra actuación ambiental.

Actuación que aún viene siendo regida por los efectos de la educación cuyos propósitos, dinámica,  organización y contenidos no han sido diseñados para el mundo forestal que nos alberga en esta región, razón por la cual la indiferencia, el miedo o el rechazo son sus características básicas  en quienes pertenecemos a la cultura mestiza.

Por esta razón, los niños que ingresan al sistema educativo formal, acumulan sentimientos negativos, actitudes despectivas frente a nuestro excepcionalmente hermoso ambiente, belleza que pasa inadvertida la mayor de las veces, pues no hemos sido capacitados mentalmente para valorarla, para disfrutarla, para enriquecernos con ella, al igual que su riqueza material, frente a la cual sólo se nos ocurre extraerla para comercializarla hasta el exterminio.

Es así, pues, cómo la actual educación trasunta el total desconocimiento de quienes la diseñaron en otras realidades y, por lo tanto, viene construyendo una negativa imagen mental de nuestro ambiente, sea por omisión o por tergiversación, a partir de la cual los educando de hoy y los ciudadanos del mañana, definen su posición existencial frente a nuestra región.

Consideramos, pues, que debemos hacer un gran esfuerzo para replantear los mensajes que vamos instalando en la mente de nuestros niños, si es que los queremos practicantes de nuevos comportamientos protectores de nuestra riqueza ambiental, e impida la repetición de sucesos, cuya dolorosa vivencia nos castiga en la mayor  profundidad de nuestro ser.
  
Mientras este trabajo, delicadísimo por cierto, no se realice, no tendremos ninguna garantía de recuperar la convivencia armónica con nuestro ambiente, lección que hemos olvidado de los Pueblos Originarios de nuestra región y del mundo entero.

Pero, con ser necesaria esta condición, no es suficiente, pues, mientras vamos educando de una nueva manera a las nuevas generaciones bajo el lema “AMOR AL MEDIO AMBIENTE”, las instituciones públicas y privadas, existentes hoy, cuyas responsabilidades tienen que ver con el medio ambiente, deben desarrollar una acción más decidida en defensa de este patrimonio de la

humanidad; en especial, en nuestra región en donde se viene infiriendo gravísimas heridas a nuestro bosque ante la pasividad de las mismas, pasividad que llega a los límites de la complicidad con las empresas y agentes del extractivismo comercial, a quienes sólo les importa aprovechar nuestros recursos naturales, al margen de las consecuencias ambientales, culturales y sociales, que de ello pudieran derivarse.



domingo, 6 de noviembre de 2016

LA ESCUELA ESMERALDA (*)

Más reflexiones sobre nuestra educación amazónica
 Gabel Daniel Sotil García

Las piedras preciosas como la esmeralda, el diamante, etc. em­bellecen, revaloran los objetos en los cuales son adheridas, pero tienen la peculiari­dad de mante­ner su aislamiento respecto al objeto que las porta, propiedad ésta que posibilita su adhesión sin modificarse ellas mismas.

Ahora bien, si hacemos un análi­sis crítico evaluativo de la escuela actual, llegaremos a la conclusión de que ella es algo así como una hermosa esmeralda, que embe­lle­ce y revalúa los lugares (Comuni­dades) en donde se incrus­ta, pero sin establecer ninguna unión rai­gal con su entorno.

Funcionando en las diversas Co­munidades de nuestra Selva, ella más parece una piedra pre­ciosa engastada en cada una de ellas, a las que, más que servir­las, se sirve de ellas, generando en sus miembros un respeto cuasi idolá­trico  a su presencia, que impide poner en duda su necesi­dad y cuestionar los fines para los cua­les funciona.

Es así como ella ha devenido el lugar adonde va el alumno a educarse en la práctica de valo­res universales, en el manejo de abstractos culturales, en la deifi­cación del saber, en la absoluti­zación de su persona, en la teori­za­ción inocua, etc.

Como producto de ello, nuestros alumnos alcanzan su superación sintiéndose superiores porque aprenden las reglas de tránsito en donde no hay vehículos motorizados, conocen historias de príncipes y princesas en castillos misteriosos, entonan cantos a objetos desconocidos, aprenden a leer en libros con palabras extrañas que tienen que memorizar sin comprender, hacen adivinanzas referidas a objetos de los cuales tal vez nunca tendrán una experiencia directa.

Tales aprendizajes conforman a niños y jóvenes sin conocimiento de su realidad (salvo el que la Comunidad les propicia), sin cariño por lo suyo, despectivos respecto a las acciones culturales de la gente de su ambiente social, ignorantes de los problemas inmediatos, indiferen­tes ante su solución, etc. En fin, un extraño en su entorno, que sólo piensa en emigrar lo antes posible para "superarse".

Es que ella, la Escuela, viene siendo considerada un elemento ornamental, antes que funcional, en cada Comunidad. Funcionando en diversas realidades, no estable­ce nexos vitales con ellas. Impermeable respecto a la problemática local, funciona indiferente a las necesi­dades de todo tipo que hay en todas y cada una de las Comunida­des. Es ella una Escuela Esmeralda.

Como tal, ella es un producto de una antigua con­cep­ción preciosis­ta de la educación, nacida en los albores de la Época Colonial de nuestro país, a partir de la cual se inició la imposición de modelos extraños, pero concebi­dos como superiores, en nuestro quehacer educacio­nal nacio­nal.

Traída por la cultura dominante y generalizada vía mecanismos político - administrativos, ha tenido en las ciudades amazónicas los focos de irradiación más efica­ces, tanto que hoy es ésta la concepción que predomi­na en la praxis pedagógica de la Región.

Su rigidez funcional, su carácter depredatorio de las culturas regionales, su indiferencia frente a la riqueza ecológica y problemas socio-culturales de la comunidad, son las características más evidentes de esta Escuela Esmeralda. Pero, además, ella viene actuando como el terminal de un inmenso, pero invisible, ducto a través del cual las ciudades selváticas succionan la riqueza del campo, induciendo en los niños y jóvenes ribereños pseudo expectativas de modernidad que terminan trocán­dose en crudas realidades en los asentamientos urbano - marginales, que no son sino los escenarios en donde el migrante rural pierde su identidad para asumir un mundo cultural con valores distintos y contradictorios.

Con ello, el despoblamiento del campo, la disminución de la producción, el hacinamiento, la promiscuidad, los problemas psico-sociales, etc.

Si bien es cierto que no podemos, y no debemos, culpar exclusivamente a la Escuela de estas consecuen­cias, tampoco debemos dejar de asignarle una importancia significativa como elemento condicionante.

¿Cómo aceptar en la Selva, nuestra Selva, una Escuela en donde uno de los grandes ausentes es el Bosque, en donde no hay historia regional y en donde se ignora el patrimonio cultural nativo?
¿Una escuela que ignora los problemas de salud, de alimentación, de organización, etc. de su comunidad? ¿Una escuela que no contribuye a elevar los niveles de conciencia de los problemas que afectan a los poblado­res?, ¿que restringe su acción a sólo las necesidades cognosciti­vas de sus alumnos?

No.

En la Selva se necesita una Escuela que sea parte del Bosque. Por cierto que no de la denotación física del bosque, sino de la connotación cultural que tiene el bosque en esta realidad. Se necesita una Escuela que sea el fruto del esfuerzo creador que está adormilado en nues­tras comunidades. Adormecimiento, precisamente, producido por la actual Escuela, esa Escuela Esmeralda que tan linda se la ve en muchos poblados, pero que tan indife­rente y distante se muestra respecto a los mismos.


(*) Tomado de "Escuela Árbol, una propuesta de educación para la selva", IIEHAP, Iquitos, 2016.

domingo, 18 de septiembre de 2016

REPENSANDO EL FESTIVAL DEL BOSQUE

Años después: El Festival del Bosque
Gabel Daniel Sotil García

Han pasado ya muchos  años.

Muchas aguas ya se fueron pero, esta vez, para no volver. Muchos árboles han caído, pero, esta vez, para jamás retoñar. Innúmeros arroyos se han secado pues los bosques y matorrales que les daban vida han sido incomprensiblemente destruidos. La prodigiosa diversidad de seres vivos con la que fuera dotada nuestra ubérrima naturaleza, hoy es víctima de nuestra irracionalidad social. Agua, aire, bosque, suelo, subsuelo, paisajes, todo, todo cae bajo nuestra voracidad mercantilista.

¿Y todo eso para qué?

Hoy sabemos, con más certeza que hace  años, que destruir nuestro bosque es destruir uno de los tesoros de la humanidad y, es también, una de las formas más seguras de auto eliminarnos como especie de la faz de este planeta prodigioso al que no hemos aprendido a conocer, amar, respetar y conservar.


Sin embargo, seguimos irresponsablemente empeñados en talar cuanto árbol encontremos en nuestra ruta, ruta que, parece, hemos trazado sin hacernos la pregunta fundamental: ¿hacia dónde queremos ir?

Creado con la convicción de que la forma más segura de orientar la actuación social de las personas es desde el sistema educativo formal, el FESTIVAL DEL BOSQUE nació, sobre todo para el magisterio amazónico, como una propuesta para invitarlo a crear nuevas formas de educar en consonancia con las demandas sustanciales de nuestra región; sobre todo, las de carácter ambiental, pues ya eran desastrosas las consecuencias de los conflictos actitudinales, cognoscitivos y valorativos que la sociedad dominante venía desarrollando con el ambiente amazónico, generados por la minusvaloración del tejido axiológico construido por los Pueblos Indígenas y la sumisión a las demandas mercantilistas propias del sistema económico internacional, al que habíamos privilegiado en nuestra sociedad regional y nacional.

Hoy, muchos años después, la situación regional, nacional y mundial se han agravado en lo que concierne al ambiente. El problema ambiental se ha redimensionado y tiene alcances planetarios, aunque aún la incredulidad sigue sirviendo de capa protectora a  quienes, países, instituciones y personas, no han sabido asumir compromisos que desborden su individualismo y sus ambiciones más prosaicas.
 
Por ello es que, quienes hemos asumido las propuestas e implicancias de este FESTIVAL DEL BOSQUE que, felizmente, somos cada vez más en nuestra región, reino de las aguas y los árboles, debemos fortalecer nuestro compromiso con su celebración, para que siga siendo el foco irradiante, desde la intimidad de las instituciones educativas, de nuevas inspiraciones para crear formas renovadas de educar a las generaciones venideras con un nuevo equipamiento cognoscitivo y actitudinal-valorativo, que garantice una renovada actuación social de pleno respeto a nuestro entorno ambiental.

Máxime ahora en que ya hay mayores convicciones sobre la necesidad de prácticas pedagógicas dirigidas a superar el centralismo agobiante y frustrante, causante, entre otros, de nuestro subdesarrollo socio-económico y de la baja calidad educacional que nos flagela, con las lógicas consecuencias destructivas de nuestras más caras conquistas culturales: diversidad de pueblos, diversidad de esperanzas y sueños y diversidad de futuros por construir.

Considero, entonces, que, si hace  veintiocho años era contundente su necesidad como festividad escolar y comunal, hoy las urgencias sociales y culturales no dejan dudas de que “… lo que debemos hacer en las escuelas, en todos los CENTROS EDUCATIVOS,  es enseñar a conocer mejor el bosque. Conocer lo que tiene; las plantas y animales, que viven allí. Pero, también, a amar todo lo que constituye nuestro ambiente, para poder defenderlo y conservarlo. Para que nadie lo destruya. Para que no contaminemos sus ríos, sus cochas,   su aire (que es el que respiramos  todos). Para que siga brindándonos la belleza de sus paisajes. Para que sus árboles no sean talados hasta su extinción.

 
La escuela debe enseñarnos a AMAR al BOSQUE, porque él nos da la vida. Porque él nos da abrigo.  Pues porque por él vivimos.

Por todo ello es que debemos, en algún momento de cada año, expresar nuestra INMENSA ALEGRÍA de vivir en esta región que es un BOSQUE INMENSO. Y es la escuela quien debe enseñarnos a alegrarnos, a rendirle homenaje a nuestro BOSQUE; a expresarle nuestro compromiso con su defensa.

SI VIVIMOS EN EL BOSQUE, PUES APRENDAMOS  Y ENSEÑEMOS A AMAR AL BOSQUE.
¡POR ESO ES QUE DEBEMOS CELEBRAR EL FESTIVAL DEL BOSQUE!”





miércoles, 14 de septiembre de 2016

EL HOMBRE Y EL BOSQUE

Para estimular la comprensión lectora
Gabel Daniel Sotil García

Por persistente información procedente de la misma sede central de la administración educacional de nuestro país, una de las mayores deficiencias que presenta la educación de nuestra región loretana son los bajos niveles de comprensión lectora que presentan los alumnos conformantes de las muestras seleccionadas para la evaluación; lo cual nos habilitaría para generalizar dichos resultados a todo el universo estudiantil de la Educación Básica Regular.

Aunque no haya sido objeto de mayores investigaciones científicas para comprobar dicha generalización, ya los resultados mostrados tienen que preocuparnos, pues una deficiencia acentuada en esta capacidad instrumental para todo el espectro de la actividad educativa, incapacita a quienes la sufren para desempeñar una actividad sociocultural  contribuyente  al mejoramiento cualitativo de los niveles de vida social.

Es decir, estamos ante un problema cuyas consecuencias no se circunscriben al ámbito escolar, sino que trascienden al desempeño social futuro del individuo, tanto en cuanto a la actividad de aprender como la de actuar en la dinámica comunal.

Es por esta razón que nos hemos atrevido a elaborar este material que hemos titulado “EL HOMBRE Y EL BOSQUE”, referido a una temática exclusivamente amazónica; por lo tanto, de una gran repercusión afectiva e intelectual para nuestros estudiantes, dado que, por lo que hemos podido comprobar, en los documentos bibliográficos que remite el MED, son casi nulos los libros que aborden temas referidos a nuestra realidad.

En este cuento alegórico, en formato de folleto de 32 páginas, sin mayores pretensiones literarias, sí con una clara intencionalidad didáctica, abordamos el tema de las relaciones entre el hombre originario y el mestizo con el bosque y las consecuencias que se originan. 

Reflexión de por medio, se pretende no solo la comprensión lectora sino la elevación del nivel de pensamiento de los educandos en lo referente a la preocupación por su ambiente, de cuyas características dependen las  condiciones de su propio cuerpo, su actividad social, cultural y espiritual, tanto individual como colectiva.

El documento se complementa con un instrumental de comprensión de mensaje, que se expresa en la emisión de respuestas graduadas para tres niveles de comprensión lectora, que muy bien puede ser utilizado por cada docente de acuerdo a su experiencia e interés en la estimulación de esta capacidad  de entendimiento del mensaje de los documentos escritos.

De hecho serán muchas las deficiencias que se encuentren a este material, pero, pido a los colegas docentes poner de su parte todo el interés y esfuerzo posibles para aprovechar al máximos el contenido de este material.

Para muestra, un párrafo motivacional:

“ÉRASE UNA VEZ un bosque inmenso.
Grandioso.
Grandioso y  portentoso.
Poblaban sus entrañas hombres, plantas y animales que, en las noches de Luna llena, contábanse sus cuitas y alegrías y, en las horas tempestuosas, protegíanse mutuamente.
El bosque amó al hombre.
A la sombra de sus árboles, en los cantos de sus cochas y el borde de sus ríos, el bosque le dio abrigo, sustento y un lugar para amar, luchar y descansar.
Y amó el hombre al bosque.
Su cuerpo se hizo pájaro, mariposa y pececillo y, también, puma, lagarto y jaguar.
Los trinos inspiraron sus cantos, el silbar del viento, sus melodías; las noches rugientes, sus temores y los silencios misteriosos, una celeste fantasía.
Las tempestades se hicieron danzas; los truenos, dioses muy severos; las aguas profundas, moradas tenebrosas y el boscaje espeso, un espíritu viviente.
Los ríos y las cochas se impregnaron en sus telas. Las aves montaraces se posaron en su cuerpo.
Entonces, eran uno solo.
Se hicieron uno solo: el bosquehombre, el hombrebosque.
Los hombres enseñaron a sus hijos.
Los hijos lo hicieron con los suyos.
Y así pasaron años;  siglos, mejor dicho.
PERO... sucedió que otros hombres, nuevos hombres, llegaron sigilosos y admiraron su belleza.
La vieron deslumbrante; pero, más que su belleza, desearon su riqueza.

-                  ¡ Esto es una despensa!
-           ¡ Esto es inagotable!
                                               …”


domingo, 3 de julio de 2016

LA ESCUELA ÁRBOL: 25 AÑOS DESPUÉS

Una propuesta olvidada
Prof. Gabel Daniel Sotil García
 
Carátula  2da. edición



La Escuela Árbol es una propuesta que conserva intactas sus potencialidades propositivas y de concreción, en la medida en que nuestra región siga siendo desconocida,  marginada y víctima de los graves problemas que la vienen afectando.

Pese a haber sido planteada hace veinticinco años, la Escuela Árbol es una propuesta comprometida con la radical transformación de la actual escuela, para ponerla al servicio de los supremos intereses de nuestra Amazonía, siempre en el marco de nuestra nacionalidad peruana.

Es decir, es una Escuela que responde a la realidad regional, tanto en su teleología como en su operatividad, fortaleciendo sus lazos con la realidad nacional. Por esta razón es necesario que merezca una especial atención en cuanto a su significado para nuestra región y al compromiso que debemos asumir respecto a su concreción como alternativa para mejorar la calidad de la educación que en ella se viene poniendo en práctica.

Y es que requerimos una Escuela cuyas características funda­men­tales sean su profundo enraizamiento en la realidad circundante, su plena identificación con la historia de la cultura regional, su aporte creador al desarrollo regional, la formación de niños y jóvenes con un profundo amor a su comunidad (su entorno inmediato) como base para crear una identidad regional que, a su vez, es base fundamental en la creación de una identidad nacional fuerte, sólida, indoblegable.

La Escue­la Árbol es una Escuela que nutre y se nutre de su entorno inmediato. Es una Escuela que establece un circuito de realimentación con su realidad. Que es parte consustan­cial a ella. Una Escuela en donde la realidad físico-cultural está presente en forma permanente como objeto de conocimiento, como objeto de análisis, como objeto de transformación. Una Escuela que propicia el contacto cognoscitivo y afectivo del alumno con su realidad. Una escuela que es un elemento dinámico y retribuyente de su entorno.

En suma, una Escuela Árbol será, al ser concretada, una Escuela que hunda sus raíces profundamente en el suelo cultural de la Amazonía. Una Escuela que sepa nutrirse con las crecien­tes y florecer con las vaciantes. Una Escuela que mire al bosque, a la cocha, a la flora, a la fauna, a las leyendas, etc. y las transforme en mensajes educativos para generar un hombre amazónico amante de su riqueza espiritual y ecológica, realista frente a sus posibilida­des, defensor de su entorno y con una fuerte identidad regional, y, por ende, nacional.
Carátula 1a. edición,
hace 25 años

Sólo una escuela así será capaz de ir al encuentro del devenir histórico - cultural de la Amazonía, del cual debe ser uno de sus principales tributa­rios, formando a las nuevas generaciones con un profundo conocimiento de su realidad, un indoblegable amor por ella y un profundo compromiso con su defensa; insertándose en él como un elemento coherente, natural, propio. Como una balsa en el Amazonas.

Una escuela así es más necesaria en la medida en que los grandes núcleos poblacionales en plena Selva son los lugares en donde la actitud consu­mista de bienes, valores, actitudes, conocimientos, conceptos, etc. es la que predomina.

En donde la compra y la imita­ción son las actitudes predomi­nan­tes. En donde comprar e imitar es lo que vale en estos lugares, haciendo que lenta­mente estemos siendo absorbidos por el circuito de consumo.

Estamos cayendo, o ya hemos caído, en las redes del mercantilis­mo cultural tanto como en el mercantilismo económico. Lentamen­te estamos siendo convencidos de que debemos aceptar nuestro rol consu­mista, comprador, abastecedor de materias primas.

El rol creador se lo dejamos para los de afue­ra. Nos gusta lo que nos dicen que debe gustarnos. Creemos lo que nos dicen que debemos creer. Nos divertimos como nos dicen que debemos divertirnos. Nos vestimos como dicen que debemos vestirnos. Usa­mos lo que nos dicen que debe­mos usar. Pensamos lo que nos dicen que debemos pensar. En fin, andamos por donde y hacia donde nos dicen que vayamos.

Nos hemos despersonalizado de tal manera que ya no somos nosotros mismos. Estamos perdiendo nuestra personalidad cultural, a pesar de su milenaria raigambre.

Y es esto, precisamente, lo que hace más necesario que, en un esfuerzo de creatividad colectiva, demos a luz un nuevo tipo de Escuela en la que aprendamos social­mente que el mundo debemos mirarlo desde nuestra perspectiva selvática, a afrontar nuestros problemas desde nuestra interioridad amazónica, desde nuestro portentoso bosque, para encontrarles solucio­nes propias, coherentes.

En resumen, pues, la ESCUELA ÁRBOL es una propuesta que, pese al tiempo transcurrido desde su publicación, conserva intactas sus principales líneas de desarrollo potencial para transformar la educación de nuestra región y ponerla al servicio de su pleno desarrollo humano, intercultural, sostenible y participativo.

















sábado, 26 de diciembre de 2015

54º ANIVERSARIO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN Y HUMANIDADES - UNAP

Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades  - UNAP

REFLEXIONES EN SU 54º ANIVERSARIO

Gabel Daniel Sotil García

Frontis de nuestra Facultad, en donde debemos formas
al potencial magisterial para construir una nueva
educación para preservar a nuestra región.
Cada oportunidad, en que cumplimos un año más de nuestra existencia institucional, es propicia para compartir las pocas reflexiones que nos es posible formular en el tráfago cotidiano en que se ven envueltas nuestras vidas. Por ello, en este 54º Aniversario de nuestra Facultad, hacemos entrega de algunas propuestas reflexivas, con ánimo de generar un ambiente de crítica constructiva y propositiva, que tanta falta nos hace, para bien de la misma.

Y es que en los actuales momentos, la situación de nuestra región amazónica dentro de nuestro país, merece una especial atención y urgentes decisiones para encarar los procesos que la vienen afectando, tanto en su ser interior como en cuanto a sus relaciones con los contextos nacional y mundial, las mismas que deben ser tomadas por nosotros, que somos testigos cotidianos del acontecer regional.

Entre esas decisiones tienen prioridad las que corresponden al campo educativo, puesto que la EDUCACION debe ser  concebida en nuestra Facultad como instrumento efectivo de acción sociocultural, que posibilite la construcción de un equipamiento psicológico y un andamiaje ideológico y político dirigido a dotar a las nuevas generaciones de docentes de los conocimientos, actitudes, valores, capacidades y predisposiciones que garanticen un comportamiento personal - social propicio para la defensa y conservación de nuestra región en sus características fundamentales; es decir, para que siga siendo escenario para la generación de diversidad sociocultural y geo-biológica dentro de nuestro país, con un rol ya identificado en la dinámica de una visión planetaria.

En la intimidad de nuestras aulas nuestros estudiantes
deben prepararse para luchar por nuestra región.
En este sentido, queremos contribuir con la búsqueda de nuevos caminos para la elaboración de inéditos procesos formativos de los estudiantes de nuestra Facultad, a fin de propiciar la formación de nuevos paradigmas de desempeño docente para dar a la educación un significado de mayor trascendencia en la construcción de nuestra amazoneidad, en el marco comprensivo de nuestra peruanidad.

Bien sabemos que las instituciones, por ser creaciones sociales para atender o satisfacer necesidades también sociales, carecen de vida propia; en especial las educativas, cuya vida se la dan quienes las dirigen en plena conciencia de dichas necesidades; por lo tanto, esta vida no es para sí sino para servir a la sociedad que las alberga.

Luego de algo más de medio siglo de funcionamiento, proveyendo a nuestra región del personal magisterial para llevar a cabo el desarrollo de nuestra educación, se nos hace necesario dedicar algún tiempo para exponer, evaluar e intercambiar criterios tanto para que fundamenten como para que orienten nuestra misión en los nuevos escenarios que nos viene creando la propia dinámica sociocultural a la que debemos servir.

Es evidente que las condiciones primigenias dentro de las cuales hemos venido perfilando nuestro actuar social ya no son las mismas. Cincuenta años implican cambios en todas las esferas de la vida social. La realidad de la que estamos rodeados hoy ya no es la misma que la de cinco décadas atrás. Las necesidades y demandas han evolucionado y, en consecuencia, nuestras respuestas deben ser, también, diferentes.
La nuestra es una región eminentemente rural, y en ese
entendido deben ser formados nuestros estudiantes.

¿Cuán diferentes?

Eso solo podemos saberlo si, con ponderación, ecuanimidad y respeto mutuo, nos sentamos a dialogar para hacer un balance de lo logrado y de lo que aún nos falta por hacer teniendo como referente a las nuevas situaciones o escenarios generados para asumirlos como desafíos a nuestra capacidad crítica y reflexiva para darles respuestas coherentes en cuanto a tiempo y espacio.

Es en este sentido que consideramos como un desafío, de los más importantes, el centralismo educacional, fortalecido en los tiempos presentes y que nos impide avanzar hacia metas que signifiquen buscar nuestras propias soluciones. ¿Cómo formar a nuestros estudiantes para que lo enfrenten creativamente? ¿Cómo imbuirles de compromisos para la ruptura de la ligazón de dependencia que nos ata a las decisiones que nos vienen de afuera, de escenarios ajenos a nuestra realidad?

Desafío también lo es el indetenible proceso de destrucción ambiental y sociocultural de nuestra región. ¿Cómo preparar a nuestros egresados para que se comprometan en la lucha por defender nuestra integridad territorial? ¿Cómo formarlos imbuidos con un sólido compromiso con la defensa de nuestro ambiente geo-ecológico para que siga siendo el escenario prodigioso para brindarnos condiciones de una vida saludable individual y socialmente?

Un fuerte compromiso con la defensa de nuestro ambiente
debe distinguirnos de otras instituciones.
Desafío es también la ausencia de nuestra realidad selvática en el universo informativo y formativo de todos los peruanos. ¿No vemos, acaso, que en los más altos niveles políticos, gerenciales, administrativos, etc. de nuestro país nuestra Amazonía es una gran ausente, se nos ignora de mil formas? ¿No sentimos, acaso, que nuestro Perú es un país sin Amazonía? ¿Que los peruanos tienen en su mente un país mutilado, sin la gran región verde, incluyéndonos a nosotros mismos,  que vivimos en ella?

Desafío es también nuestra prodigiosa ruralidad que la olvidamos en nuestra dinámica institucional. ¿No es que nuestros alumnos se forman sólo en la comprensión de los códigos del mundo urbano, sabiendo que cuando egresen a ejercer su profesión lo harán en ámbitos rurales?

¿Acaso, en la formación que desarrollamos en su personalidad, inducimos el conocimiento, amor y respeto por la prodigiosa diversidad cultural y lingüística, expresión de nuestra riqueza espiritual regional, que viene siendo destruida sistemáticamente?

Entender los códigos de la vida rural debe
ser parte de la formación de nuestros estudiantes.
Desafío también lo es el hecho de que nuestros recursos naturales no sean transformados en riqueza social por nuestros propios esfuerzos y tengamos que venderlos en condiciones desventajosas en el mercado internacional, en el más puro y destructivo mercantilismo exportador que solo nos mantiene en una práctica transformadora primaria.

En fin, es necesario que hagamos un esfuerzo colectivo para que este 54º Aniversario de nuestra Facultad tenga la trascendencia reflexiva, crítica y propositiva, para que sea propicio el inicio de una nueva etapa en el decurso de nuestra vida institucional.


¡FELIZ ANIVERSARIO FACULTAD DE CIENCIAS DE 
LA EDUCACIÓN Y HUMANIDADES!

domingo, 13 de septiembre de 2015

PARA MEJORAR NUESTRA EDUCACIÓN REGIONAL

MÁS PRESUPUESTO PARA EDUCACIÓN EL PRÓXIMO AÑO

Gabel Daniel Sotil García
Para mejorar la educación amazónica 
requerimos de material didáctico que responda a 
las características psicobiológicas de los educandos
 y al contexto geo-sociocultural selvático.
Foto: IE Grau
Las autoridades del Ministerio de Educación vienen anunciando un significativo incremento en la asignación presupuestal para el año próximo.

De concretarse este ofrecimiento, pido a las autoridades regionales de educación no esperar que sea dicho ministerio el que decida, con su propio criterio, elaborar los proyectos y los rubros en la inversión para nuestra región, tal y como lo viene haciendo.

Bien sabemos que esta es una forma de crear dependencia; es decir, ejercer dominación; razón por la cual tenemos cada semana diversas misiones de dicha institución que vienen a visitarnos para supervisar el cumplimiento de sus órdenes, impidiendo, de esta manera, el que nosotros hagamos lo que para nosotros nos es prioritario en el ámbito regional.

Y es que las prioridades que establece dicho ministerio en el nivel nacional, no son las mismas que tenemos en nuestra región. Pero, por cumplir sus “encargos” u “órdenes”, las ponemos de lado o las postergamos.

La diversidad cultural es factor que requiere
de un tratamiento diferencial
Foto: IEI Sta. Cruz de Tagual- R. Corrientes
Por ejemplo, nos es de suma urgencia que en la Dirección Regional de Educación se cree una oficina, dependencia o como quiera llamársele, para hacer el acopio, procesamiento y evaluación de toda cuanta propuesta sea elaborada por los docentes con miras a mejorar los niveles de la calidad de educación en nuestra región. Aportes que diversos profesionales elaboran pero que pasan ignorados pese a lo valioso de la propuesta en los diversos campos de la actividad pedagógica y didáctica: ensayos, cuentos, artículos, novelas, poesías, libros de lectura, material concreto de enseñanza, etc.

Muchos aportes analíticos, críticos, propositivos se pierden cada año por falta de interés de las autoridades educacionales, quienes esperan que tales aportes nos vengan desde afuera de la región o del país, para que tengan valor.

De esta manera, lo que logramos es que estemos siempre dependientes de los avances foráneos, menospreciando lo que muy bien podría ser hecho por el magisterio regional. Esto tiene como consecuencia que tengamos un magisterio apto para aplicar lo que viene dispuesto o hecho para el trabajo con sus alumnos. No investiga, no crea, no propone, no reflexiona. Solo cumple, solo acata, solo aplica.

En una situación como ésta, ¿es posible la mejora cualitativa de la acción magisterial en esta región?
Atender las condiciones físicas en
las que se desarrolla la acción
educativa exige se le destine
presupuesto específico.
Foto: IE Loboyacu

Imposible si no movilizamos la creatividad, la inteligencia, la responsabilidad, el compromiso, etc. de sus actores.

Por esto es que es de suma urgencia crear en la DREL esta unidad operativa dedicada a acopiar, sistematizar, procesar cuanto producto creativo nazca del magisterio para incentivar su compromiso con la educación, compromiso que no se restringe al desarrollo de clases sino que se extiende a la búsqueda creativa de soluciones a los diversos problemas que cada uno enfrenta en su labor enseñante.

Seguir como hasta ahora solo hará que continuemos en el camino de la recepción anual de libros y material pedagógico elaborado fuera de nuestra región, sin tomarla como referencia, al margen de los intereses biopsicoculturales de nuestros educandos y al margen de nuestros problemas bio-ecológicos y socio-culturales de nuestra realidad contextual, situación que explicaría nuestros bajos índices en los logros de aprendizaje medidos por la ECE.


La formación de maestros tanto para las 
áreas indígenas como mestizas requiere
de programas especiales.
Foto: PFMEIB Shawi
Esta situación explica, a plenitud también, el que hasta hoy el acervo bibliográfico de las instituciones educativas no pueda ser elaborado por docentes y especialistas de nuestra región y tenga que ser elaborado por personas que ni conocen y menos aman a nuestra Amazonía.

Los libros de texto los manda elaborar el Ministerio de Educación fuera de nuestra región.

Si para el próximo año se ha de incrementar el presupuesto, pues démosle un buen uso utilizándolo para crear las condiciones que posibiliten un mejoramiento progresivo de nuestra educación. Y uno de los factores de dicho logro tiene que ser el brindar a los profesores de la región Loreto la oportunidad de expresar sus logros personales en el ejercicio de su profesión proponiendo sus creaciones dirigidas a mejorar su rol orientador, estimulante del proceso de aprendizaje de sus educando. Para que sean verdaderos protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Es obligación de los directivos de la educación el generar condiciones para hacer de nuestra región el escenario de creación y propuestas didácticas, como condición para mejorar nuestra educación.
Nuestra realidad educativa nos plantea
exigencias propias que debemos aten-
der con prioridad.
Foto: Prof. Zully Vásquez

Y es que en nuestras manos está el dirigir las inversiones en el campo educacional hacia nuestras prioridades. De lo contrario, será el ministerio el que nos diga hacia dónde dirigir dichos fondos; con lo cual no avanzaremos sino al son de lo que decida dicha sede central, con los resultados que, hasta el momento, venimos observando: baja calidad de nuestra educación.