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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

martes, 6 de marzo de 2012

REGIONALISMOS LINGÜÍSTICOS (5)

Prof. Gabel Daniel  Sotil García, FCEH - UNAP
Llano amazónico o región OMAGUA

      Omagua: Selva Baja, llano amazónico. Nombre de una etnia amazónica (casi extinta). “Región natural ubicada en el oriente, más allá del ande. Es un área cubierta de árboles entre los que corren grandes ríos. Se eleva desde los 80 msnm. hasta los 400 msnm. SELVA BAJA” (Diccionario ecológico, www.peruecologico.com.pe/glosario).

       Orillar: Parte de la topografía de nuestra región referida a las orillas de los ríos y cochas. Bajial.

Otear: Mirar con atención desde una parte alta o promontorio.

Otorongo: (Pantera onca / Leopardus pardalis (tigrillo)) Felino amazónico. A causa de su piel hermosa estuvo al borde de la extinción. Debemos protegerlo al igual que a todos los demás animales.

Paco: (Piaractus brachipomus) Variedad de pez, algo más pequeño que la gamitana, y de carne muy agradable. Puede se criado en piscigranjas, como muchos otros peces.

Ribereño cargando un imponente ejemplar de PAICHE
   Paiche: (Arapaima gigas) El pez
  más grande de nuestra región.
  También se le llama Paichi. Su
  exquisita carne y sus propiedades
 nutritivas lo hacen muy
 perseguido. Debemos hacer
 especiales esfuerzos por
  protegerlo. Símbolo de la riqueza
 de nuestras aguas.

  Palisangre: Brosimum rubescens
  Árbol de madera preciosa por su
  color, dureza y brillo natural. Palo
  sangre.

Palizada: Conjunto de palos, huama y gramalote que se desplaza a la deriva arrastrado por las aguas  de los ríos.

Palometa: (Mylossoma duriventris) Pez amazónico

Pandisho: Fruto del “árbol del pan” (Artocarpus altilis). También se lo conoce como “pan del árbol”.

Panguana: (Crypturellus undulatus) Ave silvestre, de canto muy peculiar. Se la conoce, también, como perdiz selvática.

Parinari: (Parinari excelsa) Supay huayo, supay ocote.  Fruto agradable por su olor y sabor.

Paucar: (Cacicus cela) Pájaro caracterizado por su plumaje negro y amarillo y por sus variadísimos trinos y gorjeos. Hace sus nidos pendientes de las ramas de altos árboles, a veces cerca de las casas.

Peje: Pez. Palabra muy usada por los pobladores ribereños.

Pelejo: (Bradypus variegatus/Choloepus didactylus) Mamífero arborícola, se alimenta de hojas, en especial del cetico. Se lo llama, también, perezoso
PELEJO o PEREZOSO .
Foto: J. Alvarez A.
Piaba: Pez ornamental, muy perseguido para la exportación.
Pareja de PIHUICHOS
Pihuicho: (Brotogeris versicolorus/Brotogeris sanctithomae) Variedad de loro pequeño. Los hay de diversos colores y tamaños.



Pinsha: (Ramphastos tucanus) Ave amazónica. Tucán
PINSHA o TUCÁN

       Piri piri: (Cyperus articulatus) Variedad de junco, crece en lugares con abundancia de agua. Tiene aplicaciones antiofídicas.

       Pishiñero: Recolector de peces ornamentales.

       Playa: Franja de terreno que aparece en los cantos de ríos y cochas en época de vaciante.

      Pomarrosa: Fruta amazónica, de color rojo intenso.

      Pompón: Variedad de pato silvestre, de pequeño tamaño.

PUMA GARZA. Foto WCS
 Puma garza: (Tigrisoma lineatum) Variedad
 de garza, más pequeña. Posee flancos
  rayados parecidos a las pintas del puma.

 Purma: Chacra en proceso de descanso
luego de haber sido utilizada por un tiempo
en que se agotaron sus nutrientes.
Técnica que responde a las características
de nuestro suelo, que exige la agricultura
migratoria o rotatoria.

 Puro puro: Fruto nativo, parecido a la granadilla.

Pusanga: Preparado especial con propiedades para actuar como filtro de amor

Putu putu: (Eichhornia crassipes) Jacinto de agua. Planta acuática flotante que  crece en las cochas y cantos de ríos.

sábado, 3 de marzo de 2012

ALGUNAS LEYENDAS MESTIZAS DE NUESTRA REGIÓN (2)

Prof. Gabel Daniel Sotil García, FCEH – UNAP

         El rico acervo cultural de nuestra Amazonía tiene una hermosa expresión en sus mitos y leyendas, nacidas al calor de la relación de los pueblos con el exuberante bosque, dentro del cual vienen haciendo su vida y produciendo su cultura. Es interesante notar que todos ellos tienen una intencionalidad protectiva de su ambiente. Hacemos entrega de otras manifestaciones de nuestra idiosincrasia.
EL BARCO FANTASMA
Como en todas las culturas intimamente
relacionadas  con el el mar o los ríos, en la
selva también  existen mitos referidos a
barcos espectrales.
Este barco se presenta en circunstancias muy especiales, y son pocas las personas que han logrado verlo. Según relatan quienes han tenido dicha suerte, emerge de las aguas, generalmente en noches muy oscuras, sin hacer ruido y se desplaza lentamente emitiendo una potente luminosidad que sale de su cubierta, en la cual pueden distinguirse gran cantidad de personas, con vestimentas antiguas, que disfrutan, con mucho jolgorio, de una fiesta en la que se escucha una música de lejanos tiempos. Avanza un largo trecho y luego se vuelve a sumergir en el río con todos sus pasajeros. Las personas que logran verlo se sienten muy sobrecogidas por el espectáculo fantasmagórico. Otras personas dicen haberlo visto venir por el río desde una gran distancia como un barco común, pero, en la medida en que se acerca, empiezan a notar que no lo es pues no emite ruido de motor. Cuando se aleja, lentamente se sumerge con todos sus pasajeros en eufórico disfrute.
LA CHARAPAMAMAN
GIGANTESCA CHARAPA MADRE DE LAS
CHARAPAS (QUELONIOS ACUÁTICOS)
Ilustración Jaime Choclote
En la época de vaciante de los ríos amazónicos aparecen las  playas inmensas a donde salen a desovar las charapas cavando hoyos en la arena. Esta salida, sobre todo, se hace en las noches tempestuosas, en que la lluvia, los truenos y relámpagos hacen de las playas un lugar de atracción irresistible para las charapas que se ven impulsadas a salir y depositar los huevos que aseguren su reproducción como especie. El hombre ribereño, por su experiencia, sabe qué noches son propicias para “charapear” y sale a las playas para buscar los huevos y cazar las charapas para su alimentación. Pero cuentan que algunas veces sale la madre de las charapas, la “Charapamaman”, de enormes dimensiones y casco sumamente pegajoso. Si una persona, dejándose dominar por su ambición, intenta voltearla patas arriba como a las comunes, lo más seguro es que se quedará pegada en su caparazón y será llevada, arrastrada mejor dicho, a las profundidades del río, sin que nadie se atreva a salvarla.

LA YARA
Los artistas amazónicos atribuyen muy
diversas corporeidades a la Yara, pero
siempre la representan con una profunda
raigambre forestal.
Se dice que es un ave o pájaro silvestre que tiene la propiedad de transformarse en una bella mujer, que es “la reina del bosque”. En todo caso, es un ser mitológico al que se lo describe como una mujer de una especial y extraordinaria belleza. El nombre con que se la conoce, “Yara”, es de origen tupí-guaraní y podría ser traducido como “hada del bosque”.
 Es descrita por algunas personas como una mujer de color verde, con el que pasa fácilmente desapercibida en el bosque; aunque también se dice que tiene el color de la piel de los troncos de madera de los bosques amazónicos, y con una cabellera verde, representando, así, a la flora con que se cubre  y le da apariencia de color verde.

También la describen con los cabellos dorados, como los pelos del maíz. Trae buena suerte cuando es ella la que busca el acercamiento, pero, mala suerte si uno la descubre por casualidad en la orilla de una quebrada o en el canto de algún camino del bosque. Cuando uno la encuentra por casualidad, mejor es no darse por enterado.
Cuando la Yara se enamora, canta y ejerce poderosa sugestión en el hombre que la oye y a quien está dirigido su canto. La sugestión es mayor cuando mira con sus ojos parecidos a los de un ave. La persona queda inmediata e irremediablemente magnetizada y atraída por la mujer que goza con el encuentro. Ese encuentro a veces dura un periodo de luna llena; pasado el mismo, el hombre despierta como de un sueño cerca del poblado en donde vive, sin encontrar rastros de la Yara. Al año siguiente el hombre volverá  al mismo sitio y, si ha sido del agrado de la Yara, desaparecerá nuevamente llevado por ella. La Yara se aparea anualmente. Se dice que de esa unión nacen los Chullachaquis.

EL TUNCHI
EL TUNCHI, EN ETÉREO  Y ATEMORIZANTE
DESPLAZAMIENTO EN LAS PLAYAS
Ilustración Jaime Choclote
En una de sus versiones selváticas, es el alma en pena de una persona que, habiendo muerto, no se resigna a su nueva situación y vaga aún en este mundo de los vivos. Tiene un silbido característico que atemoriza a quien lo escucha. Sus horas preferidas para salir son las de las noches. Tanto en las playas como en el caserío, cuando las personas escuchan el “fin…fin…fiiinnnn”, saben que se acerca el tunchi; entonces, si están muy próximas, sentirán un olor a vela, un aire frío abrazará su cuerpo y sentirán ganas de vomitar. Es el tunchi que pasa. Si pasa cerca de un llullito (bebito recién nacido) lo ojeará y éste enfermará con manchari o mal aire, que sólo podrá ser curado mediante el soplo o icaro de un curandero, de lo contrario, morirá.
EL MALIGNO
Es, también, el alma de un difunto, quien en vida se dedicó a hacer el mal. Al morir su alma es castigada a pagar sus pecados y vaga por este mundo tratando de salvarse del infierno. Por esto se dice que es un alma perdida. Cuando se presenta en un caserío, anuncia la muerte de alguien del lugar, más aún si lo hace cerca de una casa. Cuando es escuchado su tenebroso y gutural "fin...fin...fiiiiinnnn", es mejor no hacer ruido o rezar en voz baja para que pase lo más rápido posible. Se dice que no es de su agrado que lo imiten, así como tampoco gusta de escuchar el ladrido del perro, el mismo que morirá secándose lentamente en caso de haber sido tocado por el maligno. Si es imitado se enfurece y castiga con la muerte al atrevido mortal que lo imitó. 


Personaje imaginario, el MALIGNO es
representado de muy diversas formas,
dependiendo de la  extracción
cultural del artista.



Nota: Estas narraciones se han elaborado  sobre la base de entrevistas a algunas personas, sobre todo, ribereñas; pero, también se ha consultado la siguiente bibliografía:

§  Panaifo T., Arnaldo. Mitos y leyendas de la selva peruana. Shamiro editores. Iquitos. 1999.
§  Angulo S., Ruth Isabel. Esplendorosa amazonía. Ed. San Marcos, Lima, 1997
                              §  Jordana L., José Luis. Leyendas amazónicas.


viernes, 2 de marzo de 2012

LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y EL AMBIENTE

Prof. Gabel Daniel Sotil García, FCEH – UNAP

El ambiente comunal ha merecido un especial
cuidado por los Pueblos Indígenas
Según las teorías vigentes para tratar de explicar el proceso de poblamiento de nuestro país, éste sería el producto de sucesivas oleadas de  cazadores y recolectores nómadas que habrían entrado a lo que hoy es nuestro espacio territorial entre diez mil y veinte mil años antes de la era cristiana, procedentes del norte de nuestro continente. Aun cuando, nuevos hallazgos hacen retroceder algunos mil de años dicho ingreso. Es muy probable que este ingreso se haya efectuado por diversas rutas de la selva, para  ascender a los Andes y luego a la costa o por la franja oriental de los Andes.

Habiendo encontrado un ambiente propicio y luego de un lento y largo proceso de aclimatación, estos pueblos primigenios fueron asentándose en áreas cada vez más restringidas hasta determinar un territorio dentro del cual encontraban todo lo que necesitaban para su subsistencia. Determinaron, así, su ambiente dentro del cual harían su vida como pueblos. Interactuando con él, empezaron a domesticar las primeras especies animales y vegetales (pavo, yuca, maíz, palta, piña, cocona, plátano, etc.), luego vendría la alfarería, las primeras formas de agricultura, crianza en cautiverio (charapas), etc.

Se sabe que Arawacs, Pano-Caribes, Chibchas, Tupí-Guaraníes, etc., las hordas iniciales, se dispersaron en amplios territorios, dividiéndose en tribus que poco a poco se fueron diferenciando en idiomas, costumbres, arte, mitos, leyendas, religión, etc. hasta alcanzar su propia manera de actuar dentro de su ambiente.
La ubicua presencia de la canoa expresa una
 intensa relación del pueblo con ríos y cochas.
A partir de esta primigenia diferenciación, cada uno de estos grupos humanos evolucionó culturalmente en el lapso de milenios, hasta dar origen a lo que hoy conocemos como Pueblos Indígenas de nuestra región,  representados por más de sesenta etnias, descendientes de doce familias lingüísticas identificadas y algunas de origen aún no identificado.

Cuando en 1542, Dn. Francisco de Orellana inicia el contacto oficial de las etnias amazónicas con la cultura europea, mediante el llamado descubrimiento del río que hoy conocemos como Amazonas( pero que en esa época era ya conocido como Paranaguasú por los Tupí Guaraníes), estas etnias, que eran mucho más numerosas que las que hoy existen, ya tenían un largo historial de vida, literalmente milenario, en un íntimo contacto con la naturaleza: nuestro Bosque Húmedo Tropical, dentro del cual habían aprendido a desenvolver su vida con plena armonía creadora, que les permitió dar origen a un conjunto de culturas diversas entre sí pero con denominadores comunes, fundamentalmente en lo que respecta a su relación con el bosque, es decir, su ambiente.

 Uno de los aspectos que más deslumbró a los conquistadores europeos en nuestra región, a la que venían a buscar las grandes riquezas que los Incas les habían referido (“El Dorado”, el país en donde todo era de oro), seguramente que para dirigir su ambición a una región que ellos sabían que era muy difícil de penetrar (ellos habían fracasado en varios intentos dirigidos por Pachacutec, Túpac Yupanqui y Huayna Capac, pocos años antes de producirse la conquista del Tahuantinsuyo), fue el esplendor de nuestro bosque, el verdor imponente e infinito de los árboles que se extendía desde la parte oriental de los Andes hasta el llano amazónico que hoy llamamos selva baja o región Omagua.

Profesor indígena en clase con niños Shawis,
educando en sus valores de respeto al bosque.
Hasta ese entonces, los pueblos amazónicos tenían acumulado un larguísimo historial de trato con el bosque, que les había permitido el aprendizaje de comportamientos sociales adecuados a las características del mismo, de tal manera que sus efectos sobre el bosque mismo no eran mayormente negativos. Conocimientos sobre el suelo, sobre las propiedades de las plantas (alimenticias, medicinales, ornamentales, etc.), el régimen de las aguas, sistemas de rozo y recuperación de los suelos, policultivos, empurmado, uso de bajiales, técnicas de caza (uso de diversas trampas, harpones, flechas) y pesca, etc., constituían todo un bagaje de sapiencia social acumulada en el trato directo con el bosque, a tal punto que los efectos depredatorios naturales de la acción humana sobre su entorno, eran relativamente mínimos. A ello se agregaba la creación de todo un conjunto de mitos, leyendas, creencias, costumbres, valores, etc. que conformaban un todo coherente dentro de lo que podría llamarse una cultura forestal.


Pareja de miembros de la etnia Achuar,
Prov. Datem del Marañón. Son la
garantía de la reserva de una
armónica relación con el ambiente.
Es dentro de este marco de las culturas forestales, proveedoras de comportamientos respetuosos del entorno inmediato, que las nuevas generaciones  aprendían a actuar causando el menor daño posible a  su ambiente, aprendizaje que lo hacían en la actuación comunal cotidiana, por efecto demostrativo de todos y cada uno de los adultos. Por ello, la gran eficacia en la transmisión del equipamiento axiológico - actitudinal hacia las nuevas generaciones, con lo cual se aseguraba la conservación del bosque como escenario existencial por los mínimos efectos depredatorios sobre el ambiente.

Será la introducción de comportamientos ajenos a este ambiente  la que causaría las depredaciones, iniciadas desde el momento mismo en que el conquistador europeo impuso su cultura, a tal punto que en  los momentos actuales son grandes las extensiones de bosque que desaparecen anualmente y, con ello, la erosión del suelo, la contaminación de las aguas (ríos, quebradas y cochas), la extinción de especies faunísticas (ornitológicas, piscícolas, entomológicas, etc.) y florísticas por la sobre-explotación selectiva de la que son objeto.

 Se hace necesario, entonces, que en la cultura mestiza aprendamos de los Pueblos Indígenas a establecer esa relación respetuosa que establecieron con su ambiente.

Nota: Fotos proporcionadas por el Prof. Julio Abel Trigoso,
San Lorenzo, Datem del Marañón








sábado, 25 de febrero de 2012

FEBRERO EN LA REGIÓN OMAGUA


Prof. Gabel Daniel Sotil García, FCEH - UNAP

El ENCUENTRO ANHELADO

Sembrío de arroz en playa en proceso de inundación
por la creciente de los ríos.
  Febrero es el mes de la creciente incontenible que retorna a sus dominios, penetrando por las riberas, por los caños, por las sacaritas, por las quebradas, por las chacras que fueran hechas en los fértiles bajiales y que ahora, habiendo ya rendido sus frutos, permanecerán sumergidas hasta que vuelva la vaciante.


























  Las tahuampas sienten el retorno amoroso de sus hijos, quienes las buscan para renovar la vida, para eternizarse  en este mundo que disfrutan desde antes de la presencia humana.
Ribereño penetrando a las tahuampas de las orillas de
los ríos.

Las flores y los frutos silvestres se muestran al alcance de las manos.

Las granadillas y el puro puro se ofrecen tentadores al sediento canoero que, remando apresurado por la sacarita que corta al renacal, pretende ganarle a la tarde que ya viene con su carga de espesos nubarrones, presagiando una lluvia torrencial.

Entretanto, a lo lejos y desde el fondo del tupido bosque, la bandada de locreros deja oír sus roncos canturreos y la torcaza se eleva en repentino vuelo.

Las mariposas, con sus vuelos veleidosos, juguetean  con la brisa, corriendo  tras las horas que se esconden presurosas huyendo al matorral.

Las orquídeas y heliconias, que regalan al bosque sus fragancias, muestran sus encantos adheridas a los troncos colosales de los árboles que les dan su sostén.



El tahuarí expande su aroma deleitoso y las aves silvestres, con renovadas energías, cruzan los espacios celestiales  disfrutando su infinitud.
Allí van  el huanchaco, la chicua, la pinsha y el catalán saludando la alborada con sus vuelos suaves y ondulantes.

Orquídeas mostrando sus encantos
Cruzando presurosos las quebradas, ven su imagen reflejarse en la superficie de las tranquilas aguas que fluyen disfrutando las caricias que les brindan las ramas que se inclinan reverentes y afectuosas.

En las alturas, los manchales de umarí nos ofrecen sus frutos de suave y fragante olor, las ubillas penden en racimos exuberantes y tentadores, el  frondoso parinari nos ofrece sus huayos fraganciosos y  el zapote, altivo e imponente, nos regala sus delicias convertidas en frutas deleitosas.
Garzas adornando el hermoso bosque.

Las pulcras y espigadas garzas engalanan las riberas, volando suavemente o luciendo su nívea elegancia posadas en árboles, palizadas y barrancos, que comparten con tibes, puma garzas y timelos de alegres y festivos parloteos.

Estimulados por el ambiente de alegría, los paucares, incansables charlatanes, saludan a la aurora elevando sus trinos y gorjeos posados en las copas de los árboles  en donde tienen su nidal.

Cantos matinales que se escuchan por doquier, expresando la alegría de todo el bosque en este nuevo amanecer.

La vida, que es la ofrenda del tiempo a la naturaleza, se renueva efervescente por doquiera, invitándonos a conocerla en sus múltiples manifestaciones, que son loas a su Creador.

Vida que, en el  fondo de los ríos y quebradas, se expresa en una fauna portentosa que disfruta de la pródiga vastedad, en la cual el  zúngaro, el dorado, la doncella, la gamitana y el paco comparten su existencia con corvinas, sábalos, boquichicos, cunchis, sardinas, palometas y muchos peces más.

PAICHE, Arapaima gigas, el pez más grande de la
amazonía
Y en las cochas silentes y lejanas, refugio aún de cushuris, mariquiñas, pompones, shararas y sachapatos, el manatí juguetea en el gramalote, intentando ocultarse de la nutria que, curiosa e insaciable, lo mira distraída mientras devora sus peces favoritos, disputados por el paiche prodigioso, gigante de nuestras cochas y símbolo de la riqueza de nuestras aguas.

Cochas en donde sobrevuela la grácil figura del tuqui tuqui, bullanguero y charlatán que, escondido entre el espeso gramalote, gusta deleitarse picoteando sobre los copos de la huama que flotan en medio de la ondulante superficie, agitados suavemente por la fresca brisa mañanera.

Así, en los días de  febrero, calurosos unos, grises y pluviosos otros, las restingas, desafiantes, porfían por  empinarse demorando su inmersión, pues son ellas el refugio generoso del sajino, el majás, el venado, el añuje, la carachupa y el motelo que acuden buscando protección.

Es febrero un mes de lluvias persistentes; de aguajales pletóricos de frutos; de monos saltarines, bullangueros; de ronsocos  joviales y ariscos, de días frescos pero mustios.

Tortuga de tierra, conocida como MOTELO
De días que se nos antojan lentos y silentes.

Mes  que nos invita a quitarnos el ropaje protector  para mirar nuestro interior y juzgarnos fríamente.

Un mes de reflexión sobre el decurso infinito de la vida forestal, que ojalá nos permita encontrar nuevos rumbos en nuestro actuar colectivo, para que el bosque deje ya de ser  la prosaica mercancía en la que lo hemos convertido por nuestro torpe proceder.



domingo, 19 de febrero de 2012

EL VERDADERO VALOR DE LOS TEXTOS ESCOLARES (*)


Prof. Gabel Daniel Sotil García, FCEH – UNAP

Libro pletórico de AMAZONÍA, ignorado
por el MED
En el cumplimiento de nuestra labor profesional, los profesores debemos recurrir a diversos instrumentos para asegurar que los educandos alcancen los objetivos previstos en el proceso de formación educativa que se nos ha confiado, los mismos que tienen como vía o medio de concreción a los denominados contenidos educativos o formativos. El conjunto de esos instrumentos es lo que se denomina material didáctico, siendo su función la de  servir de apoyo en el proceso educativo, profesionalmente conducido, que consiste en generar las condiciones más adecuadas para que el educando aprenda.

Hasta el momento, estos contenidos educativos, llamados también curriculares, vienen siendo determinados por el Ministerio de Educación, que los consigna en un documento normativo denominado Diseño Curricular Nacional o DCN, desde el cual impone su visión unicultural de nuestro país y cumple su misión homogeneizante, en el que se detalla, con gran exhaustividad, todo cuanto tienen que aprender los educandos de todo el territorio nacional, en cada uno de los grados y ciclos de nuestro sistema educativo; aunque haciendo la salvedad que en cada región se puede incorporar, a partir de un proceso de diversificación, contenidos diferentes y/o complementarios (tarea ésta que, dicho sea de paso, aún no se asume en las Regiones).

La CANOA, de uso universal en nuestra región,
no tiene cabida en los textos del MED.
(Acuarela del artista plástico José Morey Ríos)
Para dar mayor efectividad al cumplimiento de esta norma, en cuanto a contenidos se refiere, el mismo ministerio, desde muy antiguo, viene propiciando la publicación de los denominados TEXTOS ESCOLARES, que responden a  las áreas curriculares oficiales. Estos textos los publica directamente el Ministerio de Educación, para lo cual cuenta con un equipo de especialistas, pero, también los publican empresas editoriales particulares, que, por cierto, cuentan con sus profesionales especializados en las diversas áreas.

El caso es que, en estos momentos, en la ciudad capital se ha desatado una controversia respecto al costo, estrategia de uso de dichos textos y la increíble formación de mafias en su comercialización, que ya se ha trasladado a nuestro ámbito regional, en donde también venimos preocupándonos acerca de dichos aspectos, como si ello fuera lo más importante y discutible de dicho material.

La verdad es que, si bien es cierto que dicho aspecto económico es importante, por las premuras económicas que nos afectan a todas las familias peruanas; sin embargo, debemos decir que NO SON LO MÁS IMPORTANTE.

Por lo menos, para quienes vivimos en la Amazonía, en las circunstancias actuales lo de MAYOR IMPORTANCIA, que debe merecer nuestra atención, nuestras preocupaciones al más alto nivel, es el CONTENIDO DE LOS TEXTOS ESCOLARES.

Para acercarnos a una más cabal comprensión de lo que acabamos de decir, podemos formularnos una muy sencilla pregunta: ¿CUÁNTO DE LA COMPLEJA Y DIVERSA REALIDAD DE NUESTRA REGIÓN AMAZÓNICA ESTÁ PRESENTE COMO CONTENIDO CURRICULAR EN DICHOS LIBROS?

Fenómenos tan conmocionantes como lo es el paso del
 MIJANO no aparecen en los libros del MED.
(Ilustración del artista plástico José Morey Ríos) 
Es decir, tanto los estudiantes de todo el país como, en particular, los de nuestra propia región,  suponiendo que dieran uso pleno a dichos textos, ¿llegarían a tener un equipamiento cognoscitivo y axiológico-actitudinal eficiente, necesario y pertinente, que les permitiría desarrollar comportamientos positivos para la comprensión, defensa y preservación de nuestras riquezas materiales y espirituales amazónicas?

Desde hace muchos años (*) venimos haciendo graves observaciones a los textos elaborados por los especialistas, oficiales y particulares, en los cuales nuestra región es prácticamente agredida, sea por omisión o sea por tergiversación de la información que se consigna en ellos, a tal punto que pareciera que el Perú es un país sin Amazonía.

Con libros ajenos a nuestra realidad, jamás podremos
sensibilizar a los niños en el afecto a su ambiente.
(Ilustración del artista plástico Jaime Choclote)
¿Cuál es la consecuencia de esta omisión?  Por cierto que lo más grave de esto es que nuestros educandos de todo el Perú y, en especial los de nuestra propia región, se forman con un inmenso y negativo vacío, que no hace sino que establezcan relaciones equívocas con esta región y, por cierto, con el país en su totalidad.

Quien desee confirmar lo que acabamos de afirmar, puede recurrir a los textos que obran en las bibliotecas de nuestras instituciones educativas, en los cuales comprobarán que toda la riqueza de la realidad histórica, cultural, social, económica, psicológica, ecológica, biológica, etc. de nuestra región, está ausente de la intencionalidad del conocimiento, el análisis, la reflexión y la comprensión de las nuevas generaciones de peruanos. Por lo cual no se propicia el afecto y respeto por lo que ha sido y sigue siendo  nuestro Perú, integralmente percibido y mucho menos nuestra región.

La convivencia armónica de la niñez con la fauna de su entorno
nunca es mostrada por los libros del MED. ( Ilustración del
artista plástico Jaime Choclote) 
Entonces, para nosotros los amazónicos, priorizar la discusión acerca del costo de los textos, es caer en una trampa, pues lo más importante de ellos es SU CONTENIDO y hacia allí debemos dirigir nuestra atención. Tanto las autoridades concernidas como las organizaciones magisteriales, el propio profesorado y la comunidad en general, deben ser los más interesados en exigir al Ministerio de Educación que incorpore la realidad amazónica en el currículo nacional así como que se ponga en marcha ya el proceso de diversificación curricular regional.

No más EDUCACIÓN NACIONAL sin AMAZONÍA en sus TEXTOS, pues si de inclusión social se trata, exijamos que nuestra región sea ya incluida en la dinámica educacional de nuestro país como referente de estudio y no sólo como campo de cumplimiento de disposiciones administrativas.





(*) Art. Publicado en semanario KANATARI, 19-02-2012. www.ceta.org.pe/kanatari

sábado, 18 de febrero de 2012

EDUCACIÓN AMBIENTAL Y DESARROLLO SOSTENIBLE


Prof. Gabel Daniel Sotil García, FCEH - UNAP


Nuestro ambiente 
Poblado ribereño en la Amazonía

Es el escenario de nuestra vida. Es el escenario en el que hacemos nuestra vida y del cual depende nuestra vida.

Nuestro ambiente es lo más concreto y cercano que tenemos todos, pues en él vivimos y de él dependemos.

Sus condiciones afectan a nuestra vida tanto como nuestro comportamiento afecta a él. Establecemos una íntima interrelación. Somos interdependientes. Es el soporte más objetivo que tenemos para nuestra existencia. Está conformado por elementos materiales e inmateriales que sustentan nuestra vida, tanto individual como social. El aire, el paisaje, los ríos, cochas, tahuampas, restingas, las casas, los instrumentos que usamos, las calles, los árboles, las demás personas con su forma de ser y actuar, etc. son componentes de nuestro ambiente. Cuanto mejor es nuestro ambiente, es mejor nuestra vida social e individual.

La educación ambiental 

Aspecto fundamental de  lo que conceptuamos como EDUCACIÓN. La educación ambiental es el proceso y resultado de promover en todos los que vivimos en un ambiente determinado, adultos y niños, el más profundo conocimiento, el más intenso amor y respeto al lugar donde vivimos, el más férreo compromiso con la defensa de nuestro hogar, de nuestra comunidad, nuestro barrio, nuestra ciudad, etc. como escenario indispensable para hacer una vida con calidad humana; es decir, dentro de condiciones estimulantes para hacer que cada día de nuestra vida sea mejor que el anterior.

Es promover el más puro, fuerte y concreto amor a nuestro suelo patrio partiendo del amor a nuestro suelo familiar y comunal Es educarnos en la praxis de una relación armoniosa con nuestro ambiente.

Interior de poblado rural 
Una educación ambiental bien planteada en nuestra región significa educarnos para aprovechar nuestra diversidad ecológica y paisajística, sin destruirla. Educarnos para el uso racional de nuestros recursos naturales, dentro del marco doctrinal del desarrollo sustentable, esa sublime creación de nuestros pueblos indígenas, asumida ahora como doctrina mundial para preservar nuestra especie. Educarnos para tener un profundo conocimiento de nuestro entorno. Educarnos para preservar nuestra pluriculturalidad.

En el marco de una educación con estos fines, nuestros centros educativos tienen que dejar su indiferencia y transformarse en agencia de formación de la estructura psíquica básica para que en nuestros niños germinen la sensibilidad, el deseo de conocimiento y el compromiso con nuestro entorno ambiental.

Allí tienen que aprender nuestros niños a apreciar la naturaleza, a disfrutar de sus manifestaciones vitales, a respetar sus leyes, a protegerla de las agresiones. Allí tienen que comenzar, como consecuencia de actividades convenientemente programadas, a comprometerse con la defensa de su ambiente. A tener conciencia de que ellos son parte conformante del mismo y que las condiciones de él repercuten sobre su salud personal y grupal.

Caserío de la etnia Achuar, río Corrientes
Allí tienen que comenzar a descubrir las leyes que rigen la dinámica de nuestro bosque. Sus componentes, sus interrelaciones, su significado trascendente.

Allí tienen que aprender que es necesaria una relación armoniosa. Y que esa relación armoniosa tiene que expresarse en comportamientos individuales y sociales coherentes. Comportamientos de aprecio y defensa de cuanta manifestación de la naturaleza existe. Que una avecilla, una mariposa no existen para perseguirlas y destruirlas.

Pero, allí también, los niños y jóvenes de hoy, ciudadanos con responsabilidades sociales en el futuro, deben aprender a mirar y descubrir los problemas que afectan a nuestro ambiente, problemas que no son originados en las leyes propias que gobiernan dicho ambiente, sino en comportamientos inadecuados vigentes en nuestra actual sociedad, de donde ellos los aprenden en forma espontánea, por efecto de mostración social.

Poblado rural amazónico con ambiente
 forestal
 
En el marco de la educación formal, nuestros educandos deben formarse en el análisis de tales comportamientos, que son los que causan la contaminación de las aguas de ríos y cochas, la tala indiscriminada de nuestros árboles, la defertilización de nuestro suelo, el irracional uso de nuestros recursos naturales, etc. En suma, la desertificación de nuestro bosque.

Esta toma de conciencia posibilitará que ellos se incorporen a los agentes entre quienes radica la solución de tales problemas. Es decir, que asuman responsabilidades individuales y sociales en la conservación de un ambiente propicio para nuestro desarrollo social.




Artesanía indígena: uso racional
de recursos
Sensibilizar a nuestra niñez y juventud en la problemática ambiental, debe ser componente fundamental de su formación como parte de la estrategia para que devengan en activos promotores de la conservación de su ambiente, a partir de la práctica de comportamientos positivos para tal fin, en concordancia plena con los postulados del desarrollo sostenible.