Datos personales

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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

domingo, 10 de julio de 2016

LAS CHARITOS


Gabel Daniel Sotil García


Cobijados por la  arena
que su madre colocó,
los huevitos en el nido
hubieron de esperar.

El sol les dio calor,
las lluvias, humedad
Y el tiempo silencioso
los hizo germinar.




Hoy ya son charitos
Que salieron a la luz
Luciendo muy graciosas,
Su alegría de vivir.

Veloces van corriendo
Cruzando el arenal
Alegres van buscando
el agua celestial.


Su gracia nos seduce
Y también nos compromete
Pues ellas son riqueza
    que debemos proteger.  


(*) Ilustraciones de J. Choclote    





miércoles, 6 de julio de 2016

DISCURSO DE RECEPCIÓN DE CONDECORACIÓN "CABALLERO DEL AMAZONAS"

Con la medalla de condecoración de
"Caballero del Amazonas"

Gabel Daniel Sotil García


SEÑORES:
Expresar en palabras lo que significa una condecoración como la que se me acaba de otorgar es más difícil que obtener los logros para merecerla.

Por esa razón es que no voy a hablar de esos logros, pues ya  hicieron referencias más que suficientes quienes me antecedieron en esta ceremonia.

Quiero hablar de algo que es mucho más que todo ello, que le da sentido a cuanto pueda haber hecho y seguir haciendo en lo que me queda de vida.

Es decir, quiero hablar de nuestra Amazonía, pues como muy bien lo saben ustedes, no soy loretano de nacimiento; pero, desde que llegara por una decisión circunstancial, a estas dimensiones de nuestro hermoso y grandioso país, se transformó en mi razón de ser y existir.

Puedo hoy decir, con absoluta franqueza, que en verdad no sé cómo llegó la Amazonía a ocupar el lugar que ocupa en mi existencia.

Pero, no importa.

El hecho es que esta belleza de región devino en mi vida en el escenario y horizonte de mi justificación por vivir.

He pasado cincuenta años trabajando por y para ella, llevando mi mensaje de análisis, reflexiones y propuestas para que la educación que en ella se desarrolla se transforme en el verdadero motor impulsor de su desarrollo, del mejor equipamiento actitudinal de su gente para tratarla, para mirarla con otros ojos y para querer transformarla sin destruirla.

Todo ello quizá porque muy temprano en mi vida profesional me di cuenta de su grandiosidad pero, también, del maltrato de que era objeto por quienes desde muy lejos en nuestro país se atrevían a tomar decisiones sin conocerla, ni  amarla.

Pero no solo los de afuera, los lejanos, sino también de quienes viviendo aquí mismo, en su seno, no habían aprendido a mirarla con ojos humanos, ojos de amor, de afecto, de mucho afecto, de respeto por su significado trascendente que ella tiene hoy mismo, y no solo en nuestro país, sino en nuestro planeta, en donde se considera hoy que destruyéndola, habremos inferido uno de los más arteros daños a nuestra tierra, como nuestro hábitat cósmico.

Han sido estas constataciones, de situaciones que infelizmente aún perduran, las que me llevaron en un indetenible desplazamiento de mis convicciones a asumir un rol activo, militante, para promover su más profundo conocimiento, su más acendrado amor por ella y un indoblegable compromiso con la defensa de su integridad física y espiritual.

Y es que, muy temprano en mi vida profesional, tomé conciencia de la trascendencia de esta región tanto para nuestro país como para mí mismo. Por ello puedo decir, con orgullo que toda mi carrera profesional de cincuenta años, la he hecho integramente en esta región. Puedo hoy decir que, del Perú no conozco sino mi tierra de origen y esta beldad de región que es la Amazonía.

Han sido sus mensajes sociales, culturales, geo-ecológicos, espirituales los que se instalaron muy profundamente en mí y se transformaron en decisiones para fortalecer mis propósitos de contribuir con su engrandecimiento.

No sé cuánto habré logrado en esa lucha, pero sí sé que aún nuestra región sigue siendo la más desconocida en nuestro país, la más ignorada, la más agredida, la más destruida.

Expresando la gran ignorancia que tiene nuestro país acerca de ella se emiten leyes que la violentan, que transgreden su ser, su esencia de región forestal, pluricultural, multilingüe, de trascendente espiritualidad.

Región en donde se amalgaman el hombre y la naturaleza en un solo ser, en una sola esencia, condición que aún no entendemos los que pertenecemos a la cultura mestiza, prejuiciosa y arrogante, que aún quiere seguir tratando a  quienes pertenecen a las culturas originarias como si fueran ignorantes de los códigos de relación con nuestro ambiente natural que es el bosque.

Bosque al cual se lo ha transformado en una simple mercancía en el más puro mercantilismo destructor de nuestras riquezas naturales y espirituales. Mercantilismo que hoy viene demostrándonos sus grandes y negativas limitaciones al impedir nuestras posibilidades de desarrollo al contar con una educación que solo nos capacita para no ver problemas sociales, culturales, ecológicos, etc., en nuestra región.

Por todo ello, se hace necesario, colegas docentes y autoridades presentes, asumir un férreo compromiso con la creación de una educación que, más allá de las palabras huecas y sin sentido, realmente sirva al desarrollo integral de nuestra región.

Para ello será necesario que reclamemos al Ministerio de Educación nuestro derecho como la región más grande del país, a estar presente en los contenidos curriculares que aprenden todos los peruanos, única forma de superar y desmontar los prejuicios, tergiversaciones, tangencialidades con que se aborda el conocimiento de la región más grande del Perú.

Tenemos que reclamar, también, al gobierno central un mayor respeto a nuestra integridad material y espiritual de nuestra Amazonía.

Y en el nivel interno, tenemos que decidirnos, de una vez por todas, a darle a nuestra educación las características que sean concordantes con nuestras posibilidades y aspiraciones sociales de los mundos culturales que habitan este promisorio espacio de la más acendrada peruanidad, como lo ha venido demostrando en la historia de los últimos quinientos años, en secuela coherente con las bases espirituales y materiales que pusieran nuestros ancestros milenarios.
Así, y solo así lograremos, en acción conjunta y coordinada entre el magisterio regional y sociedades mestizas e indígenas, labrar nuestro futuro promisorio en pleno respeto a nuestras características geográficas y ecológicas de nuestra región.

Región que debemos aprender a ver como el más hermoso libro en el cual comenzar nuestra educación y transformar en el motivo origen y motivo fin de quienes vivimos y disfrutamos de sus bondades, a condición de saber establecer una relación armónica, respetuosa con su esencia material y espiritual.

Para terminar, permítanme reiterar mi agradecimiento por esta condecoración, que la asumo como un reto para profundizar mi compromiso con esta entidad suprema que es el bosque y seguir prometiéndole a este BOSQUE que seguiré luchando por la concreción de una educación con compromiso socio-forestal.

¡Muchas gracias!





domingo, 3 de julio de 2016

LA ESCUELA ÁRBOL: 25 AÑOS DESPUÉS

Una propuesta olvidada
Prof. Gabel Daniel Sotil García
 
Carátula  2da. edición



La Escuela Árbol es una propuesta que conserva intactas sus potencialidades propositivas y de concreción, en la medida en que nuestra región siga siendo desconocida,  marginada y víctima de los graves problemas que la vienen afectando.

Pese a haber sido planteada hace veinticinco años, la Escuela Árbol es una propuesta comprometida con la radical transformación de la actual escuela, para ponerla al servicio de los supremos intereses de nuestra Amazonía, siempre en el marco de nuestra nacionalidad peruana.

Es decir, es una Escuela que responde a la realidad regional, tanto en su teleología como en su operatividad, fortaleciendo sus lazos con la realidad nacional. Por esta razón es necesario que merezca una especial atención en cuanto a su significado para nuestra región y al compromiso que debemos asumir respecto a su concreción como alternativa para mejorar la calidad de la educación que en ella se viene poniendo en práctica.

Y es que requerimos una Escuela cuyas características funda­men­tales sean su profundo enraizamiento en la realidad circundante, su plena identificación con la historia de la cultura regional, su aporte creador al desarrollo regional, la formación de niños y jóvenes con un profundo amor a su comunidad (su entorno inmediato) como base para crear una identidad regional que, a su vez, es base fundamental en la creación de una identidad nacional fuerte, sólida, indoblegable.

La Escue­la Árbol es una Escuela que nutre y se nutre de su entorno inmediato. Es una Escuela que establece un circuito de realimentación con su realidad. Que es parte consustan­cial a ella. Una Escuela en donde la realidad físico-cultural está presente en forma permanente como objeto de conocimiento, como objeto de análisis, como objeto de transformación. Una Escuela que propicia el contacto cognoscitivo y afectivo del alumno con su realidad. Una escuela que es un elemento dinámico y retribuyente de su entorno.

En suma, una Escuela Árbol será, al ser concretada, una Escuela que hunda sus raíces profundamente en el suelo cultural de la Amazonía. Una Escuela que sepa nutrirse con las crecien­tes y florecer con las vaciantes. Una Escuela que mire al bosque, a la cocha, a la flora, a la fauna, a las leyendas, etc. y las transforme en mensajes educativos para generar un hombre amazónico amante de su riqueza espiritual y ecológica, realista frente a sus posibilida­des, defensor de su entorno y con una fuerte identidad regional, y, por ende, nacional.
Carátula 1a. edición,
hace 25 años

Sólo una escuela así será capaz de ir al encuentro del devenir histórico - cultural de la Amazonía, del cual debe ser uno de sus principales tributa­rios, formando a las nuevas generaciones con un profundo conocimiento de su realidad, un indoblegable amor por ella y un profundo compromiso con su defensa; insertándose en él como un elemento coherente, natural, propio. Como una balsa en el Amazonas.

Una escuela así es más necesaria en la medida en que los grandes núcleos poblacionales en plena Selva son los lugares en donde la actitud consu­mista de bienes, valores, actitudes, conocimientos, conceptos, etc. es la que predomina.

En donde la compra y la imita­ción son las actitudes predomi­nan­tes. En donde comprar e imitar es lo que vale en estos lugares, haciendo que lenta­mente estemos siendo absorbidos por el circuito de consumo.

Estamos cayendo, o ya hemos caído, en las redes del mercantilis­mo cultural tanto como en el mercantilismo económico. Lentamen­te estamos siendo convencidos de que debemos aceptar nuestro rol consu­mista, comprador, abastecedor de materias primas.

El rol creador se lo dejamos para los de afue­ra. Nos gusta lo que nos dicen que debe gustarnos. Creemos lo que nos dicen que debemos creer. Nos divertimos como nos dicen que debemos divertirnos. Nos vestimos como dicen que debemos vestirnos. Usa­mos lo que nos dicen que debe­mos usar. Pensamos lo que nos dicen que debemos pensar. En fin, andamos por donde y hacia donde nos dicen que vayamos.

Nos hemos despersonalizado de tal manera que ya no somos nosotros mismos. Estamos perdiendo nuestra personalidad cultural, a pesar de su milenaria raigambre.

Y es esto, precisamente, lo que hace más necesario que, en un esfuerzo de creatividad colectiva, demos a luz un nuevo tipo de Escuela en la que aprendamos social­mente que el mundo debemos mirarlo desde nuestra perspectiva selvática, a afrontar nuestros problemas desde nuestra interioridad amazónica, desde nuestro portentoso bosque, para encontrarles solucio­nes propias, coherentes.

En resumen, pues, la ESCUELA ÁRBOL es una propuesta que, pese al tiempo transcurrido desde su publicación, conserva intactas sus principales líneas de desarrollo potencial para transformar la educación de nuestra región y ponerla al servicio de su pleno desarrollo humano, intercultural, sostenible y participativo.

















miércoles, 29 de junio de 2016

LA UNAP: UNAS PALABRAS DE REFLEXIÓN SOBRE SU ACTUAL COYUNTURA

Reflexiones sobre nuestra universidad

Prof. Gabel Daniel Sotil García
 
 La Universidad Nacional de la Amazonía Peruana – UNAP-,  es  una institución de EDUCACIÓN SUPERIOR, según la estructura de nuestro sistema educativo nacional.

Somos una institución en donde circulan libremente, por sus efectos formativos, las más elevadas expresiones de los logros culturales en las humanidades, la ciencia y la tecnología de nuestra especie.

Somos la institución en donde se espera que se hagan carne los más altos ideales que expresen la superación cualitativa de nuestra especie en cuanto a pensar, ser, actuar, para hacernos merecedores de destinos superiores.

Nos preciamos de ser el Alma Máter de la selva.

Nos dedicamos a formar profesionales en los campos académico y de investigación, lo cual implica actuar sobre su ser como persona y como profesional.

Debería entenderse, entonces, que siendo lo que somos deberíamos evidenciar un actuar consecuente con dicha esencia.

Sin embargo, al parecer, hay circunstancias durante las cuales se obnubila nuestro derrotero.
Y esas circunstancias se presentan, contradictoriamente, cuando abordamos la elección de las rutas que debemos abrir hacia nuestro futuro.

Parece que construir nuestro futuro nos descuadra, nos saca de quicio, nos hace perder la brújula.

Y, es entonces, cuando nos conflictuamos entre nosotros. Nos devoramos mutuamente, en una especie de autofagia institucional. Nos miramos a la cara y en ella se refleja todo lo negativo que tienen quienes no piensan como nosotros. Todo calificativo destructivo es insuficiente para herir al adversario, olvidándonos que ese contrincante es nuestro compañero de trabajo, con quien vamos a compartir los momentos de gozo laboral, de confraternización, de búsqueda compartida de mejores futuros para nuestra institución (¡!), con quien vamos a convivir largos años de nuestra vida.


Es, entonces, que la discrepancia se enrumba hacia el odio, la maledicencia, la adjetivación peyorativa, el opacamiento, la infidencia…

Contradictorio, por decir lo menos.

Pues son estos momentos, en que buscamos darle a nuestra institución las garantías de una búsqueda fundamentada de  una mejor calidad organizacional y funcional, en que deberíamos pensar y actuar con más calma, más sensatez, más cordura, evidenciando que somos personas que merecemos participar en esa búsqueda por nuestras mejores cualidades.

Son estos momentos, en que ponemos bases para definir nuestras proyecciones hacia el futuro, en que deberíamos mostrar sensatez, pensar crítico, reflexivo para tomar las mejores decisiones que garanticen el logro de dichos propósitos.

Sin embargo, la actual campaña en la que se han enfrascado los bandos en pugna, nada bueno no augura. Gane quien gane, no habrá mayores diferencias en cuanto a gestión, porque de ella es muy poco lo que se habla; el énfasis puesto en los agravios, en la búsqueda de lo oculto, de lo inconfesable, ha opacado la luz que debió emitir la exposición de lo valioso de las personas por su formación, méritos y propuestas.


Es este aspecto el que debería guiar nuestras decisiones al momento de emitir nuestro voto en las próximas elecciones internas y no la habilidad para denigrar.

No olvidemos que hay una sociedad que está ponderando nuestra actuación, que piensa y sufre por lo que ve en nosotros, su Alma Máter.



viernes, 17 de junio de 2016

Identidad, cultura y tradición
CELEBRANDO LA FIESTA DE SAN JUAN
GABEL DANIEL SOTIL GARCÍA

Pintura alegórica en el local institucional
de la comunidad campesina San 

Juan de Miraflores. 
Además de poseer características geográficas y ecológicas propias, la Amazonía peruana es culturalmente diversa, no solo porque en su ámbito existen múltiples pueblos originarios, sino porque en ella se ha dado un peculiar proceso de mestizaje religioso-cultural que se expresa en la celebración de la FIESTA DE SAN JUAN, el 24 de junio de cada año, ocasión en la que expresamos nuestras raigambres culturales mestizas, propias de la región selvática, mediante diversos comportamientos sociales.

Dado que no ha habido un registro sistemático del proceso histórico de esta festividad, en los actuales momentos podemos encontrar diversas versiones acerca de su génesis social, las cuales posibilitan tener aproximaciones variadas a dicho fenómeno. Pero, lo que ya está meridianamente claro es que fue traída por los migrantes que se desplazaran por los departamentos de Cajamarca, Amazonas y San Martín hasta llegar a la selva baja, vía ríos Huallaga y Marañón desde el  siglo XIX, zona en la que ya existía toda una avanzada evangelizadora por obra de los misioneros Jesuitas, iniciada desde el siglo XVII.

San Juan Bautista,
en cuyo honor se celebran estas
festividades, administrando el 

sacramento del bautizo a Jesús. 
Una de esas versiones hace referencia a que la celebración de la FIESTA DE SAN JUAN comenzó en el sector en  donde quedaba el fundo de Guayabamba de Dn. Isidro Torres en los primeros meses del Siglo XX (1900), hacia donde llegó un viajero procedente de Jeberos, en el río Huallaga, apellidado Mozombite, con toda su familia, quien trajo una imagen de San Juan Bautista, que según se decía en esa época, era parte de un robo sacrílego cometido en una Iglesia ecuatoriana. Los relatos dicen también que, para tranquilizar su conciencia comenzaron a organizar veladas en honor de la mencionada imagen de San Juan en el mencionado fundo de Dn. Isidro Torres, quien se hizo un entusiasta promotor de dichas veladas, que comenzaron a ser conocidas por familias de la naciente ciudad de IQUITOS. Así comenzó a ser conocido que cada 24 de Junio se celebrara en honor a San Juan tales veladas a las que asistían los peregrinos después de caminar por trochas dentro del bosque, algunos de ellos en briosos caballos que eran muy comunes en esa época, otros en lentos mulos, así como en carretas haladas por caballos, en bicicletas, etc.

Dada la relativa lejanía del lugar, las familias enteras se movilizaban portando en canastas o en bolsos sus juanes y recipientes con chicha de maíz, para pasar el día en la velada al Santo.

El actual desarrollo urbano del 
distrito de San Juan Bautista
  
Es así como se inicia la costumbre de salir al campo a pasar el día con toda la familia llevando los juanes y la chicha, costumbre que continuó aun cuando la comunidad se trasladó más hacia el sur, en la actual ubicación, en donde continuó teniendo un carácter religioso y campestre, de disfrute familiar de un día muy especial bajo los árboles, en donde se tendía un gran mantel y se colocaban los juanes y los envases de la sabrosa chicha para el disfrute de toda la familia y sus invitados.

Dada la trascendencia que iba adquiriendo la celebración de esta fiesta, el Gral. Manuel Odría, el 9 de junio de 1956 declaró feriado en IQUITOS, el 24 de junio de cada año. Pero, en 1965, el presidente Dn Fernando Belaunde Terry declaró al 24 de junio feriado en todo el departamento de Loreto, fiesta que después alcanzaría dimensión amazónica tal y como es hoy en día.

Dirigentes antiguos de la Comunidad Campesina
San Juan de Miraflores.
Por cierto que con el cambio de los tiempos culturales, la ritualidad característica de los primeros tiempos ha cambiado también en concordancia con la religiosidad propia de la época.

Pero la herencia cultural sigue allí efervescente, motivando a las nuevas generaciones que responden a los nuevos tiempos con la relativa fidelidad al pasado y a su actual forma de ver su realidad.

Este año se ha puesto como lema celebratorio “AL RESCATE DE NUESTRAS TRADICIONES”, en el marco de un extenso programa de actividades, que requieren la más plena participación de la colectividad. Con ello se pretende fortalecer la raigambre cultural ancestral en cuanto sea posible; sin embargo, se debe tener en cuenta que las condiciones ambientales, sociales y culturales ya no son las mismas de lejanos tiempos.

Detenerlos es imposible y debemos aceptar que las nuevas generaciones tienen derecho a imprimir su sello en las actividades patronales y las antiguas tenemos el deber de orientarlas para que conserven su identidad con orgullo de pertenencia cultural, para conservar su sabor a fiesta amazónica  con sus peculiaridades culturales así como debemos preservar el delicioso sabor de nuestro Juane.
Iglesia del santo patrono San Juan Bautista
en el distrito de  San Juan Bautista. 
Con ello lograríamos emitir nuestro aporte a la cultura universal, enriqueciéndola con nuestra manera de ser, fortaleciendo los atractivos turísticos de esta hermosa y peculiar región y preservaríamos su esencia espiritual.

      ¡FELIZ FIESTA DE SAN JUAN !







miércoles, 1 de junio de 2016

LA UNAP: CONSTRUYENDO SU PROPIA RUTA HISTÓRICA

Iquitos, 04-06-62 al 04-06-16: 
54º Aniversario de la UNAP



Gabel Daniel Sotil García

La UNAP es una institución compleja en la plenitud de su significado: puede ser vista en su dimensión formadora de los futuros profesionales para dinamizar la actividad social, cultural, económica, ecológica, geográfica de nuestra región. Pero, también puede ser vista como instrumento para lograr mejores niveles de vida material y espiritual para la sociedad amazónica en la medida en que se proponga movilizar nuestros innúmeros recursos para satisfacer nuestras necesidades, mediante la acción transformadora de sus egresados.

En ambos casos, nuestra universidad está comprometida con el futuro de nuestra región, y es en esa dirección que debe fortalecer su acción programática, preparándose para ese acompañamiento desde su propia autoconstrucción que le propicie la necesaria idoneidad en la gesta de dicho porvenir.

Para ello necesita fortalecer su toma de conciencia de las características diferenciales del entorno en que se desarrolla institucionalmente: su personalidad histórica y sociocultural construida en este medio siglo que ha vivido y el substrato ecológico sobre el cual se asienta físicamente y deviene en su referente objetivo para su accionar.  

Pero, también necesita fortalecer su plena conciencia de que somos una región inserta en el proceso de globalización mundial de múltiples maneras, proceso que como bien lo sabemos, tiene por  vocación dominante la homogeneización más plena,  en el tono más amenazante para nuestros pueblos, mediante  mecanismos cada vez más contundentes y eficaces. Por lo tanto, este proceso de globalización puede ser tomado por nosotros con un doble significado para nuestra región: por un lado es una invitación a incorporarnos indistintamente, como uno más, en el concierto de los pueblos absorbidos, perdiendo nuestros rasgos distintivos; pero, por otro, que es el más importante, un reto para incorporarnos  al proceso de disfrute de lo mejor que la sociedad humana puede ofrecernos pero sin perder nuestra personalidad. Es decir, seguir siendo distintos, para enriquecer lo más hermoso que tiene nuestra especie: su diversidad, que encuentra en nuestra región la más contundente expresión en pueblos y culturas con sus respectivas riquezas.

Por cierto que nuestra propuesta es que en el fragor de ambas fuerzas, que generan un campo de tensión, tenemos que tomar una decisión colectiva para construirnos como una institución que, respondiendo a nuestra peculiaridad regional, seamos el motor de dicho proceso diferenciador, pero seamos parte, también, del mundo globalizado, en condiciones de exhibir nuestro ser propio, es decir, de lograr el reconocimiento de las demás instituciones por lo que tenemos de propio y diferencial y no por lo que nos parecemos a  ellas.

El logro de este propósito implica enfatizar  nuestros esfuerzos en el proceso creativo, auto constructivo, en consonancia con nuestra natural y milenaria vocación diversificadora regional, pues no debemos olvidar que la nuestra es la región con mayor diversidad biológica y lingüístico-cultural, para hacer de nuestra universidad no una institución más sino una  universidad única.

Crearnos con esta característica, que no es sino la respuesta plenamente coherente con nuestra situacionalidad, exige, de quienes la conformamos, esfuerzos especiales, adicionales a los que normalmente hacemos en el cumplimiento de nuestras funciones en la institución.

Y es que tenemos que reconocer que ya hemos superado los tiempos iniciales de nuestra historia, tiempos que tienen que ser seguidos por nuevos fases en que aprendamos a juzgarnos, mirarnos en perspectiva hacia atrás, que nos permita reflexionar, suficientemente sobre ese recorrido, como base para mirar hacia el futuro abastecidos de la  información crítica, reflexiva para construirnos en concordancia con las nuevas ideas nacidas al calor de nuestras condiciones tanto internas como externas.

La vida intrainstitucional tiene que definirse con aportes que nos vengan tanto de nuestra intimidad propia como de los que provengan de nuestra región y país, así como de la esfera planetaria, ineludible en estos momentos.

Nuestra crítica y reflexión se hacen indispensables para construir nuestro futuro. La UNAP tiene que construirse un significado social concordante con los nuevos tiempos cronológicos y tendencias de pensamiento, que circulan en los ambientes académico-científicos en la actualidad, que implican poner en vigencia instituciones que asimilan sus propias experiencias y las transforman en insumos para reconstruirse a sí mismas, con plena coherencia con su escenario contextual, por cierto que con el esfuerzo y compromiso de quienes la conforman.  

Que este nuevo aniversario sea oportunidad para fortalecer nuestros compromisos institucionales, para dar vida a una universidad renovada, plena de posibilidades para enfrentar los nuevos tiempos con optimismo, creatividad y responsabilidad.

         ¡FELIZ  54º ANIVERSARIO UNAP!












 


miércoles, 25 de mayo de 2016

DIA NACIONAL DEL IDIOMA NATIVO

27 de mayo:

CONMEMORANDO NUESTROS IDIOMAS ORIGINARIOS

Riqueza idiomática de nuestro
país
 Gabel Daniel Sotil García

Un idioma es el fruto de un larguísimo proceso de creación colectiva. No surge de la noche a la mañana sino por el esfuerzo continuo de una colectividad que comparte situaciones comunes en un extenso lapso de trato permanente entre sí y con su entorno.

Su creación obedece a la necesidad de comunicar sentimientos, pensamientos y cuanta vivencia interna es capaz de   producir la dinámica psicológica al entrar en relación con el mundo circundante.

El idioma expresa las situaciones comunes y más o menos permanentes que viven los miembros de un grupo humano. El idioma crea vínculos de identidad cultural-espiritual. Utilizarlo en el proceso educativo refuerza la formación de la personalidad de los educandos, brindando bases sólidas para un eficaz aprendizaje educativo.

Pero, socialmente todavía no hemos aprendido a valorarlo. Por eso es que debemos hacer todo el esfuerzo necesario para que las nuevas generaciones se apropien y hablen su idioma propio, originario, con orgullo.

Preservando la riqueza lingüística andina
Un paso importante es incorporarlo a la tarea educativa a través del profesor y el material educativo y una constante interacción con la comunidad.

Pueblo BORA preservando su cultura e
idioma
Por ello es que cada 27 de mayo, y desde 1975 (Decreto Ley 21156), debemos festejar, con mucha alegría, que en nuestro país tengamos muy diversos idiomas, “Esta fecha conmemora la diversidad lingüística del país y resalta la importancia de valorar las diferentes formas de comunicación de los pueblos y culturas que conviven en este territorio. Un idioma o lengua está íntimamente relacionado con las expresiones culturales y con la manera de concebir y explicar el mundo que nos rodea. Las múltiples lenguas enriquecen aún más nuestro patrimonio cultural y constituye un desafío de todos los peruanos y peruanas para crear vehículos de entendimiento y participación que permitan el desarrollo integral de los ciudadanos” (MINEDU – DIGEIBIR).

Cuando hacemos referencia a la diversidad lingüística, comprendemos tanto los idiomas andinos, costeños como amazónicos; es decir, en todo el territorio nacional, en donde, a estar por las recientes investigaciones que vienen siendo realizadas, “…existen 47 lenguas agrupadas en 19 familias lingüísticas que son habladas por 54 pueblos indígenas. No obstante, los estudios en este campo son escasos. A medida que se incrementen los trabajos en la Amazonía podrá ofrecerse un panorama más claro sobre el estado de las lenguas en nuestro país.” (Idem)

Baluarte de preservación de
nuestra riqueza lingüìstica
Ahora bien, si hay en nuestro país una región en donde deberíamos conmemorar una fecha como esta, es nuestra región, por su diversidad cultural y plurilingüismo originado por el esfuerzo creador de los Pueblos Indígenas asentados desde miles de años en nuestra Amazonía. Sin embargo, debemos reconocer que, por una serie de factores, entre los cuales se cuenta a la educación oficial, no se ha enfatizado esta característica de nuestra realidad socio-lingüística, existiendo aún una serie de prejuicios, que redundan en una falsa percepción de esta riqueza que, con esta celebración, debemos desactivar a la brevedad posible para que aprendamos a percibir a esta diversidad como lo que es: una riqueza espiritual de nuestra región y país.

Es de esperarse que, en especial, el magisterio entre a la senda de la revaloración lingüística y eduquemos a las nuevas generaciones en el cultivo de su respectivo idioma originario y el respeto y preservación de esta diversidad.