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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento de Ica, Provincia de Palpa, Distrito de Río Grande, Caserío "San Jacinto", en 1941. Egresado de la UNM"SAN MARCOS", Facultad de Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES RECIBIDAS: •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA DE RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL, AREA EXPRESIONES POÉTICAS,MED •RECONOCIMIENTO EN MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS" otorgada por la UNAP (Junio, 2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Gerencia Promoción Cultural del GORE LORETO., Condecorado con la orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín.

OTRA MIRADA A LA EDUCACIÓN DE NUESTRA REGIÓN

EDITORIAL

OTRA MIRADA A LA EDUCACIÓN DE NUESTRA REGIÓN

Prof. Gabel Daniel Sotil García

Por razones históricas, nuestra educación, hasta hoy, no ha sido objeto de una profunda reflexión, para comprenderla en su esencia y trascendencia, para identificar sus características más íntimas, para darle la esencial instrumentalidad que debe tener para nuestro desarrollo regional, entendido éste como proceso permanente de elevación de la calidad de nuestras vidas individuales y sociales, para hacer que nuestra Amazonía siga siendo el emporio de diversidad biológica y sociocultural.

Hasta hoy solo hemos asumido un rol meramente ejecutor de las decisiones adoptadas desde la lejanía del centralismo nacional, aproximándonos a ella con todos los prejuicios tejidos respecto a nuestra región, prejuicios que no nos hemos atrevido a desmontar sistemáticamente con propuestas nacidas de nuestra interioridad.

Hasta hoy no hemos sentido la necesidad de pensar a nuestra educación desde la intimidad misma del bosque amazónico, desde nuestra propia y esencial realidad, permitiendo que los enfoques foráneos, sesgados por la influencia de antiguas percepciones de nuestra realidad, alcancen preeminencia y tergiversen un pensar coherente.

Y es que, también, nos hemos eximido de la responsabilidad de hacer de nuestra región amazónica el objeto de nuestras preocupaciones intelectuales. La tónica que hemos asumido es solo tratar de aprovechar sus recursos de la forma más productiva para las empresas y más desastrosa para nosotros, indígenas y mestizos.

jueves, 22 de junio de 2017

APRENDAMOS A VOTAR POR NUESTRA AMAZONÍA

Preparándonos para una democracia intercultural



Prof. Gabel Daniel Sotil García
Debemos entender que entregar nuestro poder de decisión política personal a un representante que no garantice una gestión a favor de los intereses de nuestra región, en la diversidad de aspectos que comprende su compleja realidad, es echar a perder un bien moral concedido por la sociedad para vivir humanamente. Es un acto de tremenda irresponsabilidad votar alegremente por quienes actuarán en contra de nuestros intereses amazónicos.
El comportamiento que normalmente viene mostrando el alcalde, el gobernador y el congresista, elegidos por el voto popular, es el de ponerse al servicio de intereses muy ajenos a los de quienes los eligieron. Porque, luego de elegidos, tomarán decisiones que solo satisfarán a quienes tienen el poder político y económico, marginando, para todo efecto, los intereses de sus electores.
Hasta ahora, ese es el proceder normal: una permanente burla a los electores, que verán que las promesas que les hicieron simplemente pasan al olvido, hasta que se reaviven en el próximo proceso eleccionario.
Por ello es que necesitamos educarnos en una nueva manera de ejercer los derechos políticos-sociales para dar paso a un nuevo tipo de democracia, en el cual nuestros representantes antepongan los intereses regionales, de mayor trascendencia, a los personales o de sus movimientos y partidos políticos.
Bien sabemos que, desde los más altos niveles del poder político, se viene permitiendo y favoreciendo  profundas inequidades entre lo rural y lo urbano, una acentuada desnutrición de la niñez, la pobreza y extrema pobreza de un amplio sector social, un indetenible proceso de depredación de nuestra región: la irracional tala de los bosques primarios, el cambio de uso del suelo amazónico, la contaminación de ríos y cochas por la ineficiente aplicación de la tecnología de explotación del petróleo, el dragado de los lechos de los ríos para la extracción de oro, el uso de plaguicidas para imponer los monocultivos, el vertido de los residuos sólidos en áreas cada vez más extensas de bosque aledañas a las ciudades, el vertido de las aguas servidas citadinas directamente a los flujos acuáticos,  el arrojo de grandes cantidades de productos químicos derivados de las actividades del narcotráfico, la carencia de programas de uso sostenible de nuestros recursos, el deterioro indetenible de las condiciones de vida en las unidades demográficas de la región, etc. Es decir, todo un universo de agresiones que, por lo general, pasa desapercibido para los aspirantes a políticos.
Políticos cuya única meta es hacerse del poder para sus propios beneficios, haciendo ofertas sin mayor trascendencia.
Con una labor complaciente con los grandes capitales y poder político, una vez elegidos, actúan con una proverbial indiferencia frente a dichos problemas y agresiones a nuestra Amazonía, aunque en el acto de conquista de las simpatías ciudadanas hayan hecho las más demagógicas ofertas de solución y atención de las necesidades sociales.
Entonces, se hace necesario educarnos para elegir a representantes que tengan sensibilidad y  compromiso, más allá de los límites partidarios, para luchar por mejores condiciones en las decisiones que se tomen respecto a nuestra región.
La visión mercantilista que se ha cernido sobre la Amazonía desde los ojos de quienes tienen los poderes económico y político en nuestro país, viene, de una u otra manera, condicionando acentuadas actitudes de indiferencia, distanciamiento, frialdad frente a las diversas agresiones que se nos infiere en nuestra diversidad cultural, lingüística, económica, geográfica, biológica y ecológica, sin que nuestros sucesivos representantes en el poder político se hayan dado por enterados de las mismas.
Por ello es necesario que votemos por quien nos dé la oportunidad de contribuir con el engrandecimiento de nuestra Amazonía. Por quien valore nuestra diversidad cultural, lingüística y biológica. Por quien trate a los Pueblos Indígenas con respeto, con equidad, valorando sus formas de vida y dándoles la oportunidad de poner al servicio nacional toda su sabiduría ancestral. Por quien vea en Loreto su enorme potencial rural con toda su riqueza para nuestro bienestar. Por quien posibilite la búsqueda de dar a nuestros recursos el mejor beneficio para quienes vivimos en esta región.
Es necesario, por lo tanto, que los actuales postulantes, más allá de sus grandes deseos por ser representantes político-sociales, transmitan claridad de valores y actitudes que garanticen luchar por nuestros intereses amazónicos.
Por lo menos exijámosles conocimientos sobre nuestra realidad, pues serán necesarios cuando tengan que tomar decisiones.
Esta, que es una desesperante deficiencia personal y partidaria, debería ser subsanada por la institución política que los promueve como condición para que puedan actuar en representación de sus partidos o movimientos.
En verdad, este descuido refleja que la praxis política en nuestra región no es seria, responsable, comprometida. 
Estando a las  puertas de un nuevo ciclo político electoral, considero que debemos afrontarlo de una nueva manera.

NO OLVIDEMOS:
NUESTRA AMAZONÍA MERECE SER REPRESENTADA POR PERSONAS POLÍTICAS QUE ENCARNEN LOS MÁS GRANDES IDEALES ÉTICO-MORALES E INTERESES SUPERIORES DE NUESTRA REGIÓN CON SENSIBILIDAD, COMPROMISO Y VISIÓN DE FUTURO.



viernes, 16 de junio de 2017

NECESIDAD DE MIRARNOS DESDE ADENTRO

Más reflexiones sobre nuestra educación 

Prof. Gabel Daniel Sotil García

Pienso, modestamente, que gran parte de los problemas que afronta nuestra educación regional es la falta de reflexiones sobre ella y su entorno. Reflexiones que nos permitan desbrozar los caminos para verla con una imagen diferente a la que tenemos de ella en los actuales momentos.

Es decir, nos hemos abocado a hacer educación sin pensar en la educación y en la Amazonía, bajo la premisa de que lo que se diga de ellas en el nivel nacional es aplicable y pertinente al nivel regional.

Esta percepción ha obviado un acercamiento crítico, reflexivo, a sus circunstancias actuales, que ya no son las de hace medio siglo o más.

Nos estamos olvidando que hoy la vemos como nos enseñaron a verla desde la época colonial, cuando una nueva cultura se hizo presente en estos ámbitos, que  empezaron a ser  percibidos con el natural etnocentrismo de sus agentes. Y esto es válido tanto para la sociedad nacional como para quienes vivimos en ella.

En lo básico de esos paradigmas mentales, no ha habido cambios que posibiliten vernos diferentes, desde nuevas perspectivas, con nuevas imágenes, con nuevos roles, con futuros coherentes a su naturaleza.

Hemos seguido aplicando criterios interpretativos de nuestra realidad propios de otros tiempos y, en función a ellos, seguimos desarrollando una educación coherente con tales  criterios.

Que somos una región urbana, que somos una región mestiza, que somos  una región sin historia, que tenemos una riqueza inagotable, que todo está por ser conquistado, que somos un gran y enorme vacío demográfico.

En fin, nos seguimos percibiendo como un gran enigma, una gran interrogante respecto a qué somos más allá de ser percibidos, en lo pragmático, como una gran fuente de riqueza material hasta límites inagotables. Aquello de la “gran despensa” sigue funcionando para todo efecto.

Muy pocos son los intentos por dar una mirada crítica y cuestionadora a lo que venimos haciendo en nuestra región. El pensarla desde su interioridad aún no tiene ninguna prioridad para nosotros.

Hemos optado por atribuirle las características que captaron quienes pasaron por estos ámbitos y se emocionaron al ver su riqueza natural.

Hemos dado por ciertas las  percepciones de quienes solo han mirado su riqueza material y han decidido fortalecer su mercantilismo para hacer riqueza fácilmente.

Hemos concordado con quienes han visto la deslumbrante belleza de nuestra región y decidieron ofrecerla como trofeo turístico.

En fin, hemos decidido hacer de la educación una  simple actividad para adecuar la personalidad de quienes vivimos en esta maravillosa  selva, a los requerimientos de las visiones y demandas externas, bajo el antiguo criterio de que el hombre amazónico debe “modernizarse” para ser considerado un ser civilizado.


Considerada tierra o ámbito de libre disposición para fines de políticas gubernamentales, nuestra región no es sino una inmensidad territorial ofrecida al mercantilismo internacional, para el cual no cabe sino aprovechar al máximo las oportunidades que brinda el Estado Peruano, para extraer sus recursos.

Entretanto, la educación sigue asumiendo que la labor fundamental es la de preparar a la niñez y juventud amazónicas para que emigren en búsqueda de mejores oportunidades que nunca encontrarán en su pueblo o comunidad.

Y es que todo cuanto aprenden no tiene aplicación práctica para la actuación del educando en su comunidad. Sólo les sirve para mirar, para contemplar, no para actuar. Toda la riqueza natural, con la que cuentan en cada una de ellas, seguirá siendo mirada despectivamente por ellos, viéndose obligados a salir en búsqueda de nuevos horizontes u oportunidades.

Todo cuanto aprenden no puede ser referido para conocer y comprender su entorno.

Aprenden mucho, hasta excesivamente, diría, pero nada o muy poco de ello les sirve para un mejor entendimiento de las riquezas materiales y espirituales que poseemos.

Nada o casi nada de ello le sirve para asumir valores pertinentes a su condición intercultural, forestal, rural y trifronteriza.

La prodigiosa diversidad biológica, de la cual nos ha dotado la naturaleza, pasa desapercibida para nuestros alumnos. No la conocen y no les importa no conocerla.

La diversidad cultural, que es otro de nuestros dones, también pasa invisible para nuestra población estudiantil.

La riqueza forestal, que es nuestra condición sine qua non, es apenas tomada en cuenta porque ella nos provee de elementos para nuestra vida.

Por ello es que nos atrevemos a decir que nuestra Amazonía es la gran desconocida para  los propios Amazónicos, ya no diremos para los demás peruanos, que la miran bajo perspectivas obsoletas, de épocas coloniales.

La mirada hacia afuera, hacia lo lejano, lo desconocido, viene predominando en nuestra educación y, por ello, todo el proceso formativo de nuestros educandos tiene esa direccionalidad.

Pareciera que cuanta mayor es la distancia entre lo que aprende el educando y la compleja  realidad amazónica, es mejor la educación.

Y no vemos, no queremos percatarnos,  de que es en el marco de una educación pertinente, pensada desde su interioridad para preservarla, que debemos equipar a nuestros educandos para desarrollar una dinámica social positiva respecto a su conservación, al mantenimiento de sus potencialidades, para que siga siendo una región forestal generadora de diversidad biológica, social y cultural. (*)



Ilustraciones: Artista Plástico José Morey Ríos


jueves, 1 de junio de 2017

55° ANIVERSARIO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA AMAZONÍA PERUANA

1962 – 04 de junio -2017

Prof. Gabel Daniel Sotil García

Dicen las crónicas de la época que el 4 de junio del 1962 fue un amanecer muy especial en Iquitos, pues fue escenario de un inusitado ajetreo en algunos hogares, cuyos hijos se alistaban, con una emoción muy especial, para comenzar sus clases en la casa de estudios superiores que acababa de ser creada y que, habiendo superado los trámites pertinentes, esa fecha debería dar inicio a sus labores académicas, con 243 jóvenes que habían logrado su ingreso en el examen que rindieron, en el local de la G.U.E. “Mariscal Óscar R. Benavides”.

Esa casa de estudios superiores era nada menos que la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana – UNAP, que, habiendo sido creada por Ley 13498, de 13 de enero del 1961, iniciaba su entrada a la senda institucional para formar a las futuras generaciones de profesionales para nuestra región.

Han pasado ya cincuenta y cinco años desde entonces, acompañando el discurrir de nuestro Amazonas. Lapso en el cual se han venido haciendo realidad las intuiciones y convicciones de quienes la concibieron, dándole forma definitiva a sueños que lentamente se vienen renovando al compás de los cambios que le presenta como retos el mundo en el cual vivimos.

Hoy cumple la UNAP un aniversario más, 55 AÑOS, tiempo propicio para dar una mirada, tanto hacia lo recorrido como hacia adelante, para intuir la senda que debe desbrozar para seguir fiel a sus postulados primigenios, que la acompañan desde su nacimiento: servir a la Amazonía, para que siga siendo Amazonía.

Indudablemente, las sucesivas gestiones administrativas han sabido dar los pasos pertinentes  para consolidar su institucionalidad. Como tal, ha sabido dialogar mirando de frente a su realidad para intuir las necesidades básicas de este formidable, hermoso y promisorio escenario que es la selva para interpretar sus más íntimas necesidades. Ha sabido, cual institución inteligente, superar muy diversas limitaciones. Ha sabido, también, responder a sus requerimientos y a sus sueños de devenir en la región con aún un desconocido potencial que debe ser develado para seguir creando nuevas especialidades o profesiones para consolidar su esencia forestal, integrante de ese grandioso y formidable espacio llamado Amazonía, cuyo rol planetario en lo ecológico, social, cultural, económico y espiritual ya está siendo conocido por los estudios científicos de la que es objeto.

Su contundente realidad, que hace que esté presente en todo su ámbito de influencia amazónico, nos exige pensar y ensayar posibles rutas en su futuro, para superar algunas deficiencias que hasta hoy subsisten.

Y una posible primera ruta es el abordaje de una reflexión consistente y sistemática de la reflexión sobre nuestra realidad amazónica dentro del contexto nacional. Hasta el momento esta tarea no ha sido abordada con la insistencia y consistencia necesarias. Nuestra universidad, así lo considero, no ha sentido como necesaria la preocupación por hacer y crear  lo que bien podríamos llamar un “pensamiento amazónico”, que responda a las esenciales características del ser amazónico: su forestalidad, su multiculturalidad, su ruralidad, su espiritualidad.

La presencia imponente del pensamiento foráneo, no nos ha posibilitado el generar líneas de pensamiento que respondan a lo que somos, a nuestras características, a nuestras necesidades regionales. Hemos asumido que lo que se diga de y para el Perú, es también aplicable a la Amazonía. Lo cual, por cierto, es una verdad a medias, dado que la selva tiene sus peculiaridades distintivas que bien pueden y de hecho  son fundamentos para generar un pensar autónomo. Un mirarnos desde nuestra interioridad para identificar esos componentes trascendentes que son la esencia de las cosmovisiones de los pueblos originarios, que hasta hoy nos negamos a conocer o despreciamos sin intentar aproximarnos para sentir su plena vigencia, pese a las agresiones de la cultura oficial y dominante.

Por otra parte, se necesita trabajar explícitamente un modelo societal  para nuestra Amazonía, por cierto que en el marco de la nacionalidad peruana, cuyas características  posibiliten responder a nuestra condición forestal y multicultural, dinamizada en el marco de un desarrollo endógeno, transformador de sus propias riquezas naturales, formada por personas y pueblos con un profundo conocimiento crítico de su realidad y plena identificación con los intereses regionales. Por cierto que este propósito solo será logrado si promovemos la más plena participación de los Pueblos Indígenas en su construcción, cuyas propuestas y formas de pensar deben ser tenidas en cuenta por el trato milenario de sus relaciones con el bosque amazónico.

Pensarla y aceptar su heterogeneidad cultural y biológica nos va  a permitir la formación de profesionales críticos, reflexivos, comprometidos con la preservación de los valores que fueran creados, por experiencias vivenciales, por la acción creadora de quienes hoy representan las reservan morales de una ética basada en el respeto y armonía con nuestro entorno.

Otro aspecto que considero esencial para concretar en nuestro futuro institucional es el referido a la percepción que tiene la sociedad nacional de nuestra Amazonía que, hasta el momento, es percibida con una serie de prejuicios que hemos heredado  desde la época colonial, época en la cual se construyó una percepción fragmentada, negativa, tergiversada de nuestra región, la misma que se expresa en una serie de prejuicios respecto a su aspecto humano y físico-geográfico. Nuestra universidad debe plantearse como uno de sus objetivos el acercar a la sociedad nacional a un mejor conocimiento de nuestra compleja realidad, más allá de lo superficialmente turístico.

En la medida en que se visibilice nuestra presencia en el concierto nacional, seremos destinatarios de mejores decisiones gubernamentales y referentes de las políticas económicas, sociales, culturales, etc. Sólo así generaremos el conocimiento respetuoso de la colectividad nacional, que aún nos mira como si fuéramos una región de libre disposición para los fines de los gobiernos de turno.  

Sean, pues, estas reflexiones un pequeño aporte en este aniversario de nuestra institución, para seguir buscando las sendas de realización de sus más altos intereses. 

domingo, 21 de mayo de 2017

OTRA MIRADA A LA EDUCACIÓN DE NUESTRA REGIÓN

Más reflexiones sobre nuestra educación

Prof. Gabel Daniel Sotil García

Aún no hemos incorporado la riqueza biológica amazónica
al proceso  de aprendizaje
.
Por  razones históricas, nuestra educación, hasta hoy, no ha sido objeto de una profunda reflexión, para comprenderla en su esencia y trascendencia, para identificar sus características más íntimas, para darle la esencial instrumentalidad que debe tener para nuestro desarrollo regional, entendido éste como proceso permanente de elevación de la calidad de nuestras vidas individuales y sociales, para hacer que nuestra Amazonía siga siendo el emporio de diversidad biológica y sociocultural.

Hasta hoy  solo hemos asumido un rol meramente ejecutor de las decisiones adoptadas desde la lejanía del centralismo nacional, aproximándonos a ella con todos los prejuicios  tejidos respecto a nuestra región, prejuicios que no nos hemos atrevido a desmontar sistemáticamente con propuestas nacidas de nuestra interioridad.

Hasta hoy no hemos sentido la necesidad de pensar a nuestra educación  desde la intimidad misma del bosque amazónico, desde nuestra propia y esencial realidad, permitiendo que los enfoques foráneos, sesgados por la influencia de antiguas percepciones de nuestra realidad, alcancen preeminencia y tergiversen un pensar coherente. 

Y es que, también, nos hemos eximido de la responsabilidad de hacer de nuestra región amazónica el objeto de nuestras preocupaciones intelectuales. La tónica que hemos asumido es solo tratar de aprovechar sus recursos de la forma más productiva para las empresas y más desastrosa para nosotros, indígenas y mestizos.

Hasta hoy hemos dejado que otros piensen por nosotros. Que nos digan qué y cómo debemos hacer las cosas. Que nos digan qué rutas seguir. Es decir, hemos aceptado que otros decidan por nosotros.

Nos ha resultado más cómodo dejar esa responsabilidad a quienes no viven en nuestra región, a quienes no la conocen, a quienes no la aman.

¿Qué resultados hemos logrado?

Aún no entra la riqueza cultural a la actual escuela.
Carencia de una idea clara de qué queremos hacer con nuestra Amazonía.

¿Hay, acaso, un consenso social acerca de ello? No, no ha entrado al interés colectivo ni de un grupo de personas o instituciones.

Por lo tanto, ni sabemos para qué queremos formar a las nuevas generaciones, qué responsabilidades debemos asumir magisterio, sociedad civil y alumnos, qué actitudes deben desarrollar, qué conocimiento deben tener, qué valores deben regir su vida individual y social.

Adheridos a los enfoques de una nacionalidad etérea, nos hemos dejado guiar, conducir hacia la construcción de un país que nos ignora de mil y una formas; que nos desconoce en cuanto a toma de decisiones para  estimular un desarrollo basado en nuestras ingentes potencialidades y riquezas materiales y espirituales.

En la dinámica socioeconómica y cultural solo contamos con servicios sociales con objetivos y operatividad incongruentes con nuestras características amazónicas.

¿Y en educación?

Una educación incompatible con las características y necesidades de nuestra región, que hasta hoy no es fuente y objeto de preocupaciones trascendentes, salvo para administrarla con criterios también foráneos.

Todo ello es una deuda acumulada, una factura pendiente de pago, salvo que queramos ignorarla haciéndole trampa a nuestra región.

Por lo tanto:

Moralmente estamos obligados a hacer esfuerzos colectivos, socialmente compartidos, para encontrar fórmulas de construcción  de la educación que requerimos; asumir la responsabilidad de recrearla desde la interculturalidad, su forestalidad, su ruralidad y su condición trifronteriza.

Convencernos colectivamente de que las soluciones que requiere nuestra educación tienen que ser buscadas y generadas por quienes mejor conocemos y amamos a la Amazonía.

En consecuencia, tenemos que asumir la actitud de considerar que la calidad de la educación amazónica tiene que ser nuestra obra, nuestra creación colectiva. No de quienes solo asumen un compromiso burocrático con su administración.

Tenemos que reconocer que somos cómplices de las omisiones que hasta hoy hemos cometido, tanto el país como nosotros mismos.

Si la sociedad en general y autoridades no lo han hecho, nosotros sí teníamos y tenemos la obligación de orientar el proceso de reflexión de nuestra educación.

De no hacerlo con prontitud, estaremos condenando a nuestra región a dejar de ser la fuente creadora de una cosmovisión que es esencial para la conservación de nuestro Planeta.




sábado, 6 de mayo de 2017

AL FIN, CALENDARIO ALTERNO PARA EL ÁREA RURAL DE LA REGIÓN LORETO

Reflexiones sobre nuestra educación

                                                           Prof. Gabel Daniel Sotil García

A estar por las recientes informaciones que emanan de las autoridades educacionales regionales, a partir del presente año escolar se pondrá en vigencia, en condición experimental o de prueba, el denominado CALENDARIO ALTERNO PARA EL ÁREA RURAL de nuestra región, entre los meses de junio a febrero.

Si bien se puede decir que esta decisión es una respuesta tardía, dado que hace más de treinta años fue planteada como una necesidad para el desarrollo de nuestra región entre los planteamientos de “Escuela Árbol, una propuesta de educación para la selva”, sin embargo su necesidad es más perentoria en estos momentos por muy diversas razones.

Al respecto debemos recordar que ya anteriormente se había intentado poner en vigencia este calendario, pero la rigidez de las disposiciones del MINEDU (Ministerio de Educación) y su actitud intervencionista en cuanta decisión educacional se tome en las provincias, hicieron imposible tal propósito.

Ahora se dice que se aplicará, experimentalmente, en la jurisdicción del distrito de Sargento Lores (el año anterior iba a ser en Indiana y Nauta).
Las razones no las conocemos, pues es muy poco lo que se ha informado al respecto. Seguramente que los especialistas del MINEDU, GORE LORETO y DREL han hecho las coordinaciones necesarias para dar la fundamentación pertinente.

Esperamos que se hayan tomado todas las previsiones para que esta medida tenga el mejor significado para nuestra educación rural, pues como ya dijéramos en artículo anterior, la calidad y cantidad del aprendizaje de los educandos del sistema formal de educación dependen de muy diversos factores. Algunos de esos factores son condiciones que se dan dentro de la propia institución educativa. Otros provienen de las condiciones personales, familiares y comunales en las que hacen su vida los educandos. Pero, hay otras, que se generan en características más generales, que están fuera del dominio de las decisiones del profesor y que afectan grandemente el nivel de logros de aprendizaje de los educandos, por cuanto influyen en el tiempo dedicado a la realización de clases.

Este último factor tiene que ver, en el caso nuestro, con el aspecto climático, pues tiene una gran influencia en lo que se refiere al calendario académico o de clases vigente en el sistema educativo de nuestra región.

Ahora bien, siendo nuestra región predominantemente rural, el fenómeno de la creciente, inevitable por las características climáticas de nuestra región y la baja altitud de los suelos de la denominada Selva Baja, Llano Amazónico o Región Omagua, tiene grandes consecuencias en las actividades escolares (no solo en ellas, por cierto) de las comunidades rurales, las cuales, asentadas por patrones tradicionales en las cercanías de cochas, quebradas y ríos, se ven afectadas en el aspecto físico de la escuela o institución educativa. Si bien es verdad que no impiden el trabajo escolar, sí lo dificultan, obligando, en determinadas circunstancias, a suspender dichas actividades, con la consecuente pérdida de clases para los niños, por cuatro o más meses, en algunos casos.

A consecuencia de esta situación, no solo se producía suspensión de labores educativas, sino también  destrucción de enseres, deterioro del local escolar y equipamiento, peligro en el desplazamiento de los educandos, etc.

En consecuencia, esta medida, de entrar en vigencia, no será sino una respuesta realista y objetiva a las condiciones geográfico-climáticas de nuestra región. Pero no suficiente.

Ojalá que esto redunde en la calidad de la educación rural, pues para que así sea se requiere hacer ajustes y adaptaciones necesarios en muy diversos factores que están presentes en la dinámica educacional, a fin de que los aprendizajes de los estudiantes les posibilite desempeñar un rol actuante y aportante a la dinámica de sus respectivas comunidades, tributarias de nuestro desarrollo regional.

Nuestra propuesta es que el Calendario Escolar Alterno, para el área rural loretana, debe ser percibido en su exacta dimensión, pues  es sólo un componente de una política educativa integral que debe elaborarse diferenciadamente para el área rural, en el marco de una política educativa específica para nuestra región amazónica.

Por lo tanto, se hace necesario fijar: normas y procedimientos para elaborar un currículo diferenciado, que permita que los estudiantes no sólo “aprendan más” (cantidad) sino que aprendan lo que deben aprender (calidad)  en el marco de nuestras circunstancias regionales; una estructura administrativo-organizativa diferencial; una política de infraestructura y elaboración de material didáctico pertinente; la formación y capacitación del magisterio y una política específica de incentivos para su desarrollo, una logística de servicios específicos y diferenciales, entre otros.





En todo caso, lo del calendario diferenciado para el área rural es un buen comienzo que debe ser continuado con otras decisiones dirigidas a mejorar la educación de ese gran sector, marginado hasta hoy, que es el área rural amazónica, pues lo del calendario alterno con ser necesario, no es suficiente.



jueves, 20 de abril de 2017

EL DÍA DE LA TIERRA

22 de abril

Prof. Gabel Daniel Sotil García
Nuestra MADRE TIERRA, en cuyo seno surcamos el
espacio a velocidad vertiginosa.

Hace miles de lunas, cuando el mundo era sombra…” en un remoto lugar de nuestro planeta, emergía un grupo de personas  de un espeso boscaje tropical. Hombres, mujeres y niños, asombrados y medrosos, miraban su entorno buscando alimentos, que los cogían de los árboles, de los ríos, de las cochas, “hace miles de lunas, cuando el mundo era sombra”. (*)

Después vendría un largo y milenario caminar esparciéndose por el horizonte infinito que se les antojaba interminable, “…hace miles de lunas…”,  cuando nuestro planeta era aún inconmensurable.

Los ojos de aquellos humanos, que nos precedieron en el tiempo, miraban absortos las verdes y grises inmensidades y seguían caminando y esparciéndose bajo el manto azul guiados por aquellos ojos luminosos que, desde muy alto, les inspiraban nuevas  rutas interminables para seguir hacia lo desconocido.

Siguieron al norte, siguieron al sur.

Se fueron al naciente y también al poniente.

Con su mirada acuciosa abrieron caminos en suelos ignotos de promisorias lejanías.

Y así pasaron muchos miles de noches plateadas y también de azabache, de días desafiantes,  de caminares intensos,  de sueños  celestes, de dioses etéreos y grandiosas fantasías.  

Cúmulo de galaxias que comparten el espacio
cósmico conjuntamente con la Vía láctea
.
Luego, ararían la tierra, haciéndola propicia para la siembra y cosecha de donde obtener su alimento.

Descansarían bajo los árboles soñando aventuras que plasmarían en signos con mensajes  que narraban  sus ansias, sus cuitas, sus recuerdos y esperanzas.

Recordarían las vivencias de los caminos recorridos, de los encuentros con seres extraños, de los desafíos que tuvieron que enfrentar e imaginarían cuánto pudieran hacer en el nuevo amanecer.     

Inventaron, entonces, el ayer para recordarlo y el mañana para crearlo.

Y vendrían los villorrios, las aldeas y las ciudades.   

Así hasta hoy, en que hemos cubierto las llanuras infinitas, los suelos escabrosos, las  extensas cenagosas.

 América del Sur, en donde se
ubica nuestro país.
Nos hemos dispersado en toda la faz de la TIERRA, que nos esperó paciente para decirnos que ella es nuestra morada; que ella se formó para ser el lugar que nos albergaría en el cosmos. Para contarnos de las inmensidades insondables en las cuales navega solitaria a velocidad vertiginosa. Para decirnos, confidente, que ha sufrido un larguísimo proceso iniciado en la noche de los tiempos cósmicos padeciendo, resignada, colosales transformaciones en su intimidad; pero todo, todo ello con una intención bien precisa y anhelada: crear las condiciones para que brotara la vida en su seno. Y, con ella, la de nuestra especie: LA HUMANIDAD.

Es  así que la hicimos nuestra. Y aprendimos a quererla con un sublime sentimiento de heredad natural.

Y fue, entonces, que nos dimos cuenta de su grandeza al descubrirla promisoria, fértil, preñada de ilusiones, desafiante.

Grandiosos sueños se incubaron en nuestras mentes. Nuevos propósitos, nuevas posibilidades se abrieron a nuestro actuar.

Desarrollando las capacidades que ella misma nos brindara, la hicimos el refugio de nuestras esperanzas para seguir surcando el espacio infinito aupados a  su grandiosa pequeñez  en que la hemos convertido,  pues ya dejó de ser el ámbito inconmensurable que imagináramos “…hace miles de lunas cuando el mundo era sombra…” (*)

Y allí vamos.

Con pasos firmes, una veces; tambaleantes, otras.

Aun cuando viejos fantasmas nos asalten y nuevas amenazas vengan a nuestro encuentro, radiantes  luces se prenden para mirar optimistas nuestro futuro.

Hemos aprendido que como especie somos un solo ser, pues las mismas raíces nos sustentan y los mismos designios nos reserva el porvenir.

Por eso  tenemos también que aprender que como especie múltiples misterios aún nos acechan, esperando que nuestra inteligencia nos siga guiando hacia su progresiva solución.

El inconmensurable cosmos del cual somos parte
Despejaremos así las sombras de donde emergimos encendiendo las luces de la razón y de la fe, que han de propalarse a raudales en cada amanecer en que saludemos al universo, infinito que se nos brinda como una tentación a nuestras inquietudes, hacia donde hoy miramos con las ansias de quien espera encontrar las respuestas a  las preguntas que impulsan nuestro caminar desde que saliéramos hacia lo desconocido, pues confiamos en que iremos develando los misterios que aún inquietan nuestra mente.

Entonces, podremos decir con orgullo de humanos, “…Hace miles de lunas cuando el mundo era sombra…”, (*) nació una especie que trajo la luz a este planeta.


                 ¡FELIZ DÍA MI GRAN MALOKA! ¡FELIZ DÍA MORADA PRODIGIOSA!



(*) Calvo Soriano, César; “Amazona”, poesía.









lunes, 3 de abril de 2017

SER ESTUDIANTE UNIVERSTIARIO: ALGUNAS NECESARIAS REFLEXIONES

Para los alumnos universitarios

SER ESTUDIANTE UNIVERSITARIO: ALGUNAS NECESARIAS REFLEXIONES
Prof. Gabel Daniel Sotil García

Estamos a las puertas  de un nuevo periodo de formación académica. Y, como sabemos, éste no es sino un eslabón más en la infinita cadena que el tiempo le pone a la vida para perpetuarse. Es en ese trayecto, insignificante en cuanto a duración pero de trascendental importancia para nuestra formación, en que debemos actuar para hacernos merecedores de nuestra condición humana.

Pues bien, y por eso mismo, para un buen inicio de tu formación como futuro profesional, egresado de un centro de educación superior, deberías hacerte una pregunta elemental, ¿en qué consiste ser estudiante?

¿Lo eres por el solo hecho de tener un código de matricula en la universidad?  ¿Lo eres porque asistes a clases cada día? ¿Lo eres porque tienes una carpeta en la cual sentarte a escuchar las clases? ¿Lo eres, acaso, porque cada día sales de tu casa a encontrarte con tus compañeros de clase?

¿Te has preguntado, en algún momento, qué es lo que define, en esencia, tu condición de estudiante universitario?

Bueno, si no lo has hecho, es bueno y necesario que te preocupes en buscar una respuesta y logres una idea clara, contundente, de en qué consiste tu condición de estudiante, dado que, en la medida en que hagas tu propio esclarecimiento, estarás, precisamente, ejercitando la capacidad que más requieres en tu construcción como tal: la reflexión.

Es en este sentido que quiero ayudarte a este esclarecimiento reflexivo sobre tu rol en esta institución: reflexionar sobre ti, sobre tus propósitos como persona y como el profesional que quieres ser; reflexionar sobre tus deberes para lograr tal objetivo, que será lo que dará justificación a tu propia existencia.

En fin, reflexionar sobre tu ser y tu rol en el lapso de vida que vas a disfrutar.

Lo que quiero decirte es que para ser estudiante no basta con dar cumplimiento mecánico a las tareas puntualizadas en los párrafos precedentes si a ellas no las aderezamos con el acto de la reflexión, del autoanálisis, del dirigir nuestra capacidad crítica hacia nuestra propia actuación como persona y como miembro de una sociedad.

Ser estudiante es una condición de la mayor trascendencia personal y social. Para serlo, necesariamente tienes que hacer del estudio una práctica permanente y sistemática en tu paso por todas y cada una de las asignaturas que debes cursar para construirte como profesional.

Para tu formación profesional, el ESTUDIO tiene una gran importancia; mejor dicho, es lo más importante. Sin él no es posible que llegues a ser un buen profesional o profesional de calidad. Es ésta su mayor importancia y así debes asumirlo. Si no llegas a ser un estudiante de calidad, difícilmente llegarás a ser un profesional de calidad.

Tu condición de “estudiante” precisamente alude a esta característica: PERSONA QUE HACE DEL ESTUDIO UNA PRÁCTICA SISTEMÁTICA PARA FORMARSE COMO PROFESIONAL.

Cabe, entonces, que te preguntes: ¿Has comenzado ya este proceso? ¿Estás en disposición para iniciarlo?

El haber ingresado a la universidad es solo una condición previa. No significa que ya seas estudiante en el pleno sentido de la palabra. El ser estudiante es un proceso que tienes que vivirlo en la cotidianeidad de tu condición de alumno y que te llevará, en movimiento cíclico ascendente, a sorprendentes cumbres de grandeza espiritual.

Ten en cuenta que la razón por la que estás leyendo este documento es, precisamente, tu decisión de devenir en PROFESIONAL en esta universidad.

Es esta responsabilidad, que vas a asumir, la que debe servirte de estímulo para que decidas hacer todos los esfuerzos necesarios para que vayas, en proceso de autoconstrucción permanente, dando forma y consistencia a tus mejores capacidades.

Nosotros, los profesores, solo seremos quienes estimulemos y orientemos dicho proceso, que ha de ir dándose en tu interioridad, y al cual debes aprender a observar y, sobre todo, a disfrutar en tu intimidad: verte cada día diferente y mejor que tú mismo sin dejar de ser tú mismo.

No debes olvidar que, por ser miembro de la especie humana (Homo Sapiens Sapiens), tú vienes con una dotación de capacidades que deben desplegarse tanto por propios mecanismos genéticos (maduración) como por acción del grupo social en el que hagas tu vida (aprendizaje).

Recuerda: un alto porcentaje de la calidad de tu formación profesional depende de tus propios esfuerzos. Tus profesores sólo  somos factores desencadenantes de un proceso que tú vas a conducir y del cual serás su único beneficiario en el futuro, para  ponerlo al servicio de la sociedad.

En consecuencia, esmérate en ser un estudiante autónomo para que seas un profesional y ciudadano con autonomía comportamental e iniciativa en tu acción social. Para que no vivas esperando órdenes  o imposiciones de otras personas.

Toma en cuenta y recuerda con convicción que hacerte profesional fue una decisión tuya y, para lograr dicho propósito, has elegido a esta institución; por lo tanto, la responsabilidad mayor la tienes tú en cuanto a esfuerzos para hacerte el PROFESIONAL que has prefigurado para tu futuro.