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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento de Ica, Provincia de Palpa, Distrito de Río Grande, Caserío "San Jacinto", en 1941. Egresado de la UNM"SAN MARCOS", Facultad de Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, actualmente soy docente de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos -Soy integrante del grupo literario "JAVIER HERAUD" DISTINCIONES RECIBIDAS: •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA DE RECONOCIMIENTO DE LA LABOR POR LOS PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL, AREA EXPRESIONES POÉTICAS,MED •RECONOCIMIENTO EN MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS" otorgada por la UNAP (Junio, 2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE por la Sub-Gerencia de Promoción Cultural del GORE LORETO., Condecorado con la orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16)

REFLEXIONES EDUCACIONALES PARA EL COMIENZO DE AÑO

EDITORIAL
FESTIVAL DEL BOSQUE

El ÁRBOL, como los demás seres vivos, nace, crece, se reproduce y muere. Ley natural, y por lo tanto inmutable, ésta.

En ese lapso de vida, de relativa duración, el ÁRBOL entrega sus beneficios a los demás seres vivos y también a los inertes. No es indiferente, no es pasivo, no es egoísta, pues nos brinda, generoso, frescor, agua, oxígeno, verdor, belleza y muchos otros beneficios más.

Construido por la naturaleza en un proceso de millones de años, ha venido respondiendo, en sus características y funciones, a la dinámica de aquélla, evolucionando de formas primigenias hasta alcanzar exuberancias existenciales que hoy podemos constatar en una fase de su evolución.

Una muestra de ellas queda aún en nuestra región, en donde lo podemos encontrar en presencia asombrosamente multiforme, conformando ese abigarrado, pero aún poco comprendido, mundo que llamamos BOSQUE, que supera los límites de nuestra imaginación, significando todo un reto para lograr su conocimiento y comprensión.

Compartió su existencia, desde épocas remotas, con los animales, a los que aún permite disfrutar de este planeta. Luego, vendríamos los seres humanos, que también buscaríamos su protectora y beneficiosa presencia.

Cuando comenzó a poblarse este continente, ya su presencia era imponente, tanto que los primeros pobladores no hicieron sino reconocer sus beneficios. Y aprendieron a respetarlo. Los pueblos originarios establecieron una relación especial con él.

Luego, vendrían malas épocas para él, cuando una nueva cultura, de origen europeo, se entronizara en nuestro país y región. Entonces el ÁRBOL sufriría graves vejaciones que le han causado también graves deterioros a su presencia física y a su significado.

Hoy, el ÁRBOL, aunque se escriba con una pequeña palabra, que pareciera no traducir su verdadera trascendencia, requiere ser reivindicado y resarcido por los vejámenes causados. Pero quienes en realidad tienen que reivindicarse ante él, somos nosotros los seres humanos, pues hemos perdido el sentido de su importancia, sin darnos cuenta que sin él, integrando el maravilloso bosque en el que vivimos, ponemos en peligro nuestra propia existencia como especie.

Por todo ello es que no es necesario aprender a respetarlo, valorarlo, defenderlo. Para eso es el FESTIVAL DEL BOSQUE.

lunes, 26 de septiembre de 2016

EVENTOS DE GRAN TRASCENDENCIA CULTURAL AMAZÓNICA

2a. FERIA NACIONAL DEL LIBRO Y III ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES AMAZÓNICOS - MOYOBAMBA 2016

Gabel Daniel Sotil García
El Sr. Alcalde Provincial de Moyobamba nos dice en la introducción del folleto informativo:
"El escritor Pedro Vargas Rojas denomina a Moyobamba como un relicario de historias, y que el camino recorrido desde la época pre inca le hace merecedora para  denominarse  cuna de la cultura amazónica. En ese contexto y dando honor a esta denominación, desde nuestra gestión creemos  de vital importancia revalorar a nuestros escritores amazónicos y a su incansable esfuerzo por preservar nuestra identidad.
Mediante esta segunda feria, buscamos acercar el libro a niños, jóvenes y adultos y, a la vez, fomentar hábitos de lectura.
Nuestro afiche nos describe que detrás de un libro hay un mundo de fantasías, sueños e ideales; en definitiva, leer implica razonar, crear, soñar y convertirnos en seres cada vez vez más tolerantes y respetuosos  de las diferencias de los demás, aprender a observar la sociedad desde un nuevo punto de vista, mucho más obejtivo, alejándonos de prejuicios e ideas contradictorias a la realidad.
Te esperamos" 
OSWALDO JIMÉNEZ SALAS.
Alcalde Provincial de Moyobamba.

Con esta presentación el señor Alcalde nos presenta estos acontecimientos culturales, que tuvieron en el Sr. LUIS ALBERTO VÁSQUEZ VÁSQUEZ, Director de la Dirección Desconcentrada  de Cultura de San Martín un gestor de primer orden.

Fueron cuatro días de intenso trabajo, en los que discurrieron intelectuales tanto locales como nacionales, tales como: Róger Rumrrill, Pedro Vargas, Marco Martos Carrera, Cronwell Jara Jiménez, Delfina Paredes, Danilo Sánchez Lihón, Sonaly Tuesta, Luis Salazar Orsi, y el autor de esta nota.

RECORDATORIO
Vimos inquietarse a la sociedad moyobambina, que acudía masivamente a las conferencias y exposiciones organizadas. Los productores locales tuvieron, también, un gran espacio para la exposición de sus  productos económicos.

Es en este marco que fui honrado por el Gobierno Regional de San Martín, a través de la Dirección Regional de Educación con la condecoración "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS"  y, por la Dirección  Desconcentrada de Cultura con  un recordatorio de reconocimiento "Por  su aporte a la educación amazónica"




                                                                                                                                                        










                                                                     MEDALLA HONORÍFICA

CON DON RICARDO DOLORIER

domingo, 18 de septiembre de 2016

REPENSANDO EL FESTIVAL DEL BOSQUE

Años después: El Festival del Bosque
Gabel Daniel Sotil García

Han pasado ya muchos  años.

Muchas aguas ya se fueron pero, esta vez, para no volver. Muchos árboles han caído, pero, esta vez, para jamás retoñar. Innúmeros arroyos se han secado pues los bosques y matorrales que les daban vida han sido incomprensiblemente destruidos. La prodigiosa diversidad de seres vivos con la que fuera dotada nuestra ubérrima naturaleza, hoy es víctima de nuestra irracionalidad social. Agua, aire, bosque, suelo, subsuelo, paisajes, todo, todo cae bajo nuestra voracidad mercantilista.

¿Y todo eso para qué?

Hoy sabemos, con más certeza que hace  años, que destruir nuestro bosque es destruir uno de los tesoros de la humanidad y, es también, una de las formas más seguras de auto eliminarnos como especie de la faz de este planeta prodigioso al que no hemos aprendido a conocer, amar, respetar y conservar.


Sin embargo, seguimos irresponsablemente empeñados en talar cuanto árbol encontremos en nuestra ruta, ruta que, parece, hemos trazado sin hacernos la pregunta fundamental: ¿hacia dónde queremos ir?

Creado con la convicción de que la forma más segura de orientar la actuación social de las personas es desde el sistema educativo formal, el FESTIVAL DEL BOSQUE nació, sobre todo para el magisterio amazónico, como una propuesta para invitarlo a crear nuevas formas de educar en consonancia con las demandas sustanciales de nuestra región; sobre todo, las de carácter ambiental, pues ya eran desastrosas las consecuencias de los conflictos actitudinales, cognoscitivos y valorativos que la sociedad dominante venía desarrollando con el ambiente amazónico, generados por la minusvaloración del tejido axiológico construido por los Pueblos Indígenas y la sumisión a las demandas mercantilistas propias del sistema económico internacional, al que habíamos privilegiado en nuestra sociedad regional y nacional.

Hoy, muchos años después, la situación regional, nacional y mundial se han agravado en lo que concierne al ambiente. El problema ambiental se ha redimensionado y tiene alcances planetarios, aunque aún la incredulidad sigue sirviendo de capa protectora a  quienes, países, instituciones y personas, no han sabido asumir compromisos que desborden su individualismo y sus ambiciones más prosaicas.
 
Por ello es que, quienes hemos asumido las propuestas e implicancias de este FESTIVAL DEL BOSQUE que, felizmente, somos cada vez más en nuestra región, reino de las aguas y los árboles, debemos fortalecer nuestro compromiso con su celebración, para que siga siendo el foco irradiante, desde la intimidad de las instituciones educativas, de nuevas inspiraciones para crear formas renovadas de educar a las generaciones venideras con un nuevo equipamiento cognoscitivo y actitudinal-valorativo, que garantice una renovada actuación social de pleno respeto a nuestro entorno ambiental.

Máxime ahora en que ya hay mayores convicciones sobre la necesidad de prácticas pedagógicas dirigidas a superar el centralismo agobiante y frustrante, causante, entre otros, de nuestro subdesarrollo socio-económico y de la baja calidad educacional que nos flagela, con las lógicas consecuencias destructivas de nuestras más caras conquistas culturales: diversidad de pueblos, diversidad de esperanzas y sueños y diversidad de futuros por construir.

Considero, entonces, que, si hace  veintiocho años era contundente su necesidad como festividad escolar y comunal, hoy las urgencias sociales y culturales no dejan dudas de que “… lo que debemos hacer en las escuelas, en todos los CENTROS EDUCATIVOS,  es enseñar a conocer mejor el bosque. Conocer lo que tiene; las plantas y animales, que viven allí. Pero, también, a amar todo lo que constituye nuestro ambiente, para poder defenderlo y conservarlo. Para que nadie lo destruya. Para que no contaminemos sus ríos, sus cochas,   su aire (que es el que respiramos  todos). Para que siga brindándonos la belleza de sus paisajes. Para que sus árboles no sean talados hasta su extinción.

 
La escuela debe enseñarnos a AMAR al BOSQUE, porque él nos da la vida. Porque él nos da abrigo.  Pues porque por él vivimos.

Por todo ello es que debemos, en algún momento de cada año, expresar nuestra INMENSA ALEGRÍA de vivir en esta región que es un BOSQUE INMENSO. Y es la escuela quien debe enseñarnos a alegrarnos, a rendirle homenaje a nuestro BOSQUE; a expresarle nuestro compromiso con su defensa.

SI VIVIMOS EN EL BOSQUE, PUES APRENDAMOS  Y ENSEÑEMOS A AMAR AL BOSQUE.
¡POR ESO ES QUE DEBEMOS CELEBRAR EL FESTIVAL DEL BOSQUE!”





miércoles, 14 de septiembre de 2016

EL HOMBRE Y EL BOSQUE

Para estimular la comprensión lectora
Gabel Daniel Sotil García

Por persistente información procedente de la misma sede central de la administración educacional de nuestro país, una de las mayores deficiencias que presenta la educación de nuestra región loretana son los bajos niveles de comprensión lectora que presentan los alumnos conformantes de las muestras seleccionadas para la evaluación; lo cual nos habilitaría para generalizar dichos resultados a todo el universo estudiantil de la Educación Básica Regular.

Aunque no haya sido objeto de mayores investigaciones científicas para comprobar dicha generalización, ya los resultados mostrados tienen que preocuparnos, pues una deficiencia acentuada en esta capacidad instrumental para todo el espectro de la actividad educativa, incapacita a quienes la sufren para desempeñar una actividad sociocultural  contribuyente  al mejoramiento cualitativo de los niveles de vida social.

Es decir, estamos ante un problema cuyas consecuencias no se circunscriben al ámbito escolar, sino que trascienden al desempeño social futuro del individuo, tanto en cuanto a la actividad de aprender como la de actuar en la dinámica comunal.

Es por esta razón que nos hemos atrevido a elaborar este material que hemos titulado “EL HOMBRE Y EL BOSQUE”, referido a una temática exclusivamente amazónica; por lo tanto, de una gran repercusión afectiva e intelectual para nuestros estudiantes, dado que, por lo que hemos podido comprobar, en los documentos bibliográficos que remite el MED, son casi nulos los libros que aborden temas referidos a nuestra realidad.

En este cuento alegórico, en formato de folleto de 32 páginas, sin mayores pretensiones literarias, sí con una clara intencionalidad didáctica, abordamos el tema de las relaciones entre el hombre originario y el mestizo con el bosque y las consecuencias que se originan. 

Reflexión de por medio, se pretende no solo la comprensión lectora sino la elevación del nivel de pensamiento de los educandos en lo referente a la preocupación por su ambiente, de cuyas características dependen las  condiciones de su propio cuerpo, su actividad social, cultural y espiritual, tanto individual como colectiva.

El documento se complementa con un instrumental de comprensión de mensaje, que se expresa en la emisión de respuestas graduadas para tres niveles de comprensión lectora, que muy bien puede ser utilizado por cada docente de acuerdo a su experiencia e interés en la estimulación de esta capacidad  de entendimiento del mensaje de los documentos escritos.

De hecho serán muchas las deficiencias que se encuentren a este material, pero, pido a los colegas docentes poner de su parte todo el interés y esfuerzo posibles para aprovechar al máximos el contenido de este material.

Para muestra, un párrafo motivacional:

“ÉRASE UNA VEZ un bosque inmenso.
Grandioso.
Grandioso y  portentoso.
Poblaban sus entrañas hombres, plantas y animales que, en las noches de Luna llena, contábanse sus cuitas y alegrías y, en las horas tempestuosas, protegíanse mutuamente.
El bosque amó al hombre.
A la sombra de sus árboles, en los cantos de sus cochas y el borde de sus ríos, el bosque le dio abrigo, sustento y un lugar para amar, luchar y descansar.
Y amó el hombre al bosque.
Su cuerpo se hizo pájaro, mariposa y pececillo y, también, puma, lagarto y jaguar.
Los trinos inspiraron sus cantos, el silbar del viento, sus melodías; las noches rugientes, sus temores y los silencios misteriosos, una celeste fantasía.
Las tempestades se hicieron danzas; los truenos, dioses muy severos; las aguas profundas, moradas tenebrosas y el boscaje espeso, un espíritu viviente.
Los ríos y las cochas se impregnaron en sus telas. Las aves montaraces se posaron en su cuerpo.
Entonces, eran uno solo.
Se hicieron uno solo: el bosquehombre, el hombrebosque.
Los hombres enseñaron a sus hijos.
Los hijos lo hicieron con los suyos.
Y así pasaron años;  siglos, mejor dicho.
PERO... sucedió que otros hombres, nuevos hombres, llegaron sigilosos y admiraron su belleza.
La vieron deslumbrante; pero, más que su belleza, desearon su riqueza.

-                  ¡ Esto es una despensa!
-           ¡ Esto es inagotable!
                                               …”


domingo, 11 de septiembre de 2016

HACIA UNA NUEVA POLÍTICA EDUCACIONAL EN NUESTRA REGIÓN


Reflexiones sobre nuestra educación

Gabel Daniel Sotil García
 
Al parecer nuevos aires, en lo que respecta a la política educativa nacional, se vienen incubando, no precisamente desde el Ministerio de Educación - MED, sino desde el centro del poder político, en donde, así lo percibo, se va a dar un mayor protagonismo a los Gobiernos Regionales  en cuanto a toma de decisiones y a tener más en cuenta sus requerimientos para el desarrollo de sus respectivas jurisdicciones, actitud política que, por cierto, debe ser aprovechada lo mejor que se pueda para beneficio de nuestra región.

En este sentido, y espero no estar equivocado, considero necesario que debemos estar preparados para hacer propuestas fundamentales para la reorientación de la educación en nuestra región, teniendo como premisa, ya corroborada con hechos, que tal y como viene siendo ejecutada en la actualidad en las instituciones educativas, no sirve a sus intereses de desarrollo, entendido este como  la creación de condiciones para el despliegue pleno de las potencialidades de cada uno de los que integramos la sociedad amazónica en el marco de un ambiente estimulante. Es decir que debemos superar la concepción economicista del desarrollo, planteándolo como una aspiración de condiciones que impliquen el mejoramiento de nuestra calidad de vida individual y social y no solo como crecimiento económico.

Si sólo tomamos en consideración los resultados que el mismo MED reporta anualmente acerca de los niveles de aprendizaje, en determinadas áreas, de nuestros educandos loretanos, no nos queda otra opción que la de hacer planteamientos para una total reorientación de los efectos prácticos de las acciones educativas.

Para nosotros, y dadas las peculiaridades de nuestra región, nos es de suma urgencia construir propuestas desde nuestra propia intimidad socio-cultural y geo-ecológica, que expresen nuestra propia manera de ver y actuar en la realidad.

Hasta el momento todos los criterios con los que hemos tomado decisiones respecto al campo educacional se han inspirado en visiones externas a nuestra realidad amazónica; es decir, con enfoques foráneos pues quienes las han tomado han sido personas con muy poco o nulo conocimiento de la realidad actual e histórica, sin mayor afecto por ella, con una percepción impertinente de su trascendencia local, continental y planetaria; carentes de un compromiso con la perduración de su pluriculturalidad, multilingüismo y forestalidad.

La ignorancia de la verdadera trascendencia de nuestra Amazonía ha llevado a los gestores educacionales foráneos a asignarle un simple rol de almacén o reserva  nacional, de emporio de exotismo, de campo de conquista para todo efecto y de instrumentalidad para satisfacer las necesidades del desarrollo económico del país.

Sin mayores respetos por la personalidad geo-socio-cultural y espiritual de nuestra región, ella es hoy el campo de acción destructiva de diversos agentes económicos y empresariales que solo ven en ella un promisorio campo de acción extractiva, que viene profundizando los efectos malignos en toda su integridad.

El poder central, con esmero especial, ha elaborado infinidad de mapas de segmentación para diversos recursos naturales que posee nuestra región, que son los referentes para hacer las ofertas internacionales: gas, petróleo, bosque, etc. Con ellos invita al empresariado internacional a “invertir” en la selva con los menores costos posibles pero sin tener en cuenta las consecuencias devastadoras en su riqueza social, cultural y ecológica.

Objeto de decisiones al margen de su realidad, carente de análisis y reflexiones, la educación es hoy en la selva  el mayor obstáculo para impulsar su desarrollo, pues impide el equipamiento actitudinal-valorativo y cognoscitivo de sus miembros para tratarla con coherencia, para mirarla de manera distinta y para transformarla sin destruirla.

Siendo una región en donde se amalgaman el hombre y la naturaleza en una sola unidad, en una sola esencia trascendente, quienes pertenecen a la cultura mestiza, prejuiciosa y arrogante, desarrollan una educación que implica ver a quienes pertenecen a las culturas originarias como si fueran ignorantes de los códigos de relación con nuestro ambiente natural que es el bosque; una educación que pone como condición para lograr nuestro desarrollo la destrucción de nuestra riqueza forestal, que propugna la desaparición de la diversidad cultural como medio para eliminar la pobreza, etc.
 
En consecuencia, se hace necesario promover una profunda reflexión sobre la educación en nuestra región, para hacer propuestas desde nuestra perspectiva forestal y multicultural, para elaborar proyectos que contrapesen las imposiciones del centralismo administrativo-educacional, que nos está llevando a la praxis de una educación destructiva para los intereses de nuestra Amazonía, tal y como lo viene planteando la política re-centralizadora del Ministerio de Educación.


domingo, 4 de septiembre de 2016

EL ÁRBOL

Reflexiones acerca de nuestra realidad

Gabel Daniel Sotil García

Foto Estelita Ruiz
En nuestro planeta, la vida se manifiesta en tres formas básicas distintas: la vegetal, la animal y la humana. Distintas sí, pero complementarias e interdependientes, pues una cadena de interrelaciones las une en una secuencia preestablecida de acuerdo a leyes de la madre Naturaleza.

A diferencia de las demás, la vida vegetal tiene su símbolo representativo en el ÁRBOL.

El ÁRBOL, como los demás seres vivos, nace, crece, se reproduce y muere. Ley natural, y por lo tanto inmutable, ésta.

En ese lapso de vida, de relativa duración, el ÁRBOL entrega sus beneficios a los demás seres vivos y también a los inertes. No es indiferente, no es  pasivo, no es egoísta, pues nos brinda, generoso, frescor, agua, oxígeno, verdor, belleza y muchos otros beneficios más.

Construido por la naturaleza en un proceso de millones de años, ha venido respondiendo, en sus características y funciones, a la dinámica de aquélla, evolucionando de formas primigenias hasta alcanzar exuberancias existenciales que hoy podemos constatar en una fase de su evolución.

Una muestra de ellas queda aún en nuestra región, en donde lo podemos encontrar en presencia asombrosamente multiforme, conformando ese abigarrado, pero aún poco comprendido, mundo que llamamos BOSQUE, que supera los límites de nuestra imaginación, significando todo un reto para lograr su conocimiento y comprensión.

Compartió su existencia, desde épocas remotas, con los animales, a los que aún permite disfrutar de este planeta. Luego, vendríamos los seres humanos, que también buscaríamos su protectora y beneficiosa presencia.

Cuando comenzó a poblarse este continente, ya su presencia era imponente, tanto que los primeros pobladores no hicieron sino reconocer sus beneficios. Y aprendieron a respetarlo. Los pueblos originarios establecieron una relación especial con él.

Luego, vendrían malas épocas para él, cuando una nueva cultura, de origen europeo, se entronizara en nuestro país y región. Entonces el ÁRBOL sufriría graves vejaciones que le han causado también graves deterioros a su presencia física y a su significado.

Hoy, el ÁRBOL, aunque se escriba con una pequeña palabra, que pareciera no traducir su verdadera trascendencia, requiere ser reivindicado y resarcido por los vejámenes causados. Pero quienes en realidad tienen que reivindicarse ante él, somos nosotros los seres humanos, pues hemos perdido el sentido de su importancia, sin darnos cuenta que sin él, integrando el maravilloso bosque en el que vivimos, ponemos en peligro nuestra propia existencia como especie.

Empecinados como estamos en la práctica de un mercantilismo incomprensible y sin sentido, pues significa autodestrucción social, todo ha adquirido sólo un valor económico, material. Es así como el  ÁRBOL no es visto como ÁRBOL sino como algo que sólo sirve para transformarlo en madera, carbón, leña, etc., que nos permita obtener dinero, de manera que, puestos  frente a un árbol, lo único que se nos ocurre es cortarlo o talarlo para sacarle “el mayor provecho”.

En  nuestra actual sociedad no hemos aprendido a verlo y apreciarlo como parte integrante del paisaje natural. Seguimos, con terquedad digna de mejor causa, expulsándolo de nuestras ciudades con el peor de los tratos, ignorantes de sus beneficios.

Recién estamos aprendiendo que naturalmente cumple funciones ambientales de la mayor importancia para la especie humana, de las cuales depende la preservación de nuestro planeta: produce  oxígeno, amortigua las altas temperaturas,  absorbe el monóxido de carbono y demás gases nocivos para la salud, viabiliza la evaporación de las aguas (por ello hay nubes y lluvias), retiene las aguas de las lluvias para liberarlas progresivamente (por ello existen los arroyos, quebradas, manantiales, etc.), nos cobija en horas tempestuosas, protege al suelo (evita su erosión por las fuertes precipitaciones), sirve de hábitat a las aves en cuyas ramas anidan, se protegen y posan, nutre al suelo, ornamenta el paisaje, brinda una sombra refrescante, sus frutos alimentan a las aves y mamíferos (incluyendo a los seres humanos), …Todas ellas funciones de la mayor trascendencia en la dinámica ambiental, aún pendientes de valoración.

Valoración que nos urge reconocer, pues el Cambio Climático ya no es una simple amenaza sino una monstruosa realidad, en proceso de agravamiento si seguimos empecinados en desconocer la trascendencia de este gran amigo: EL ÁRBOL. 

Por  ello es que es necesario que nos eduquemos para aprender a conocerlo, valorarlo, cuidarlo, propiciar su perduración, defenderlo de las agresiones tanto en el campo como en las ciudades, en donde recibe tratos vejatorios infames.

Hagamos todo lo posible para no dañarlo; para reconocer su valor, para apreciarlo en sus múltiples formas en que se nos presenta en la faz de nuestro planeta, planeta configurado para ser nuestro hábitat privilegiado, a pesar de lo cual, lo venimos destruyendo.

En fin, formémonos para comprenderlo en su más plena dimensión tanto para nosotros los seres humanos como para nuestra GRAN MALOCA, la Tierra.  

Es decir, tenemos mucho que conocer y aprender del ÁRBOL, con quien tenemos la gran felicidad de compartir nuestra vida individual y social en esta región.



domingo, 28 de agosto de 2016

ROL DE LA UNAP EN LA CONSERVACIÓN DE NUESTRO BOSQUE

ROL DE LA UNAP EN LA CONSERVACIÓN DEL BOSQUE HÚMEDO TROPICAL DESDE LA PERSPECTIVA EDUCACIONAL

Gabel Daniel Sotil García

Es indudable que uno de los retos que ya nos está planteando la llegada del tercer milenio es el relacionado con la cuestión ambiental, herencia de los tiempos pretéritos.

Entre otras, la Universidad debe dar  respuestas institucionalmente inteligentes para afrontar este desafío en lo que respecta a su ámbito jurisdiccional.

En el caso de nuestra Universidad, la conservación del bosque húmedo tropical deberá constituirse en un núcleo temático recurrente y globalizador de sus acciones a partir de un plan de desarrollo social que, elaborado en su interioridad, deberá imbricarse con programas de acción de defensa ecológica  de carácter regional.

El enfrentamiento de esta cuestión deberá hacerse desde dos perspectivas, claramente definidas: la científica y la de los Pueblos Indígenas amazónicos.

Desde la perspectiva científica, recurriendo a los aportes de la ciencia y la tecnología modernas, selectivamente aplicados.

Desde la perspectiva de los Pueblos Indígenas amazónicos, recurriendo  al conocimiento de su milenaria experiencia de trato armónico con su entorno ecológico.

Requerimos, entonces, tomar plena conciencia  de que las culturas indígenas amazónicas constituyen el aporte más claro y evidente de que nuestro bosque húmedo tropical requiere una relación muy específica, que tiene que ser conocida y reactivada por quienes, desde la cultura mestiza, de raigambre euro-occidental, venimos demostrando el desconocimiento de sus leyes poniendo en práctica comportamientos individuales, sociales e institucionales negativos para su conservación.

El recurrir a la sabiduría ancestral de nuestros pueblos originarios, reivindicados  hoy en día por haber sabido  establecer una relación que haríamos muy bien en calificar de la más auténtica sustentabilidad, obliga a nuestra universidad a revitalizar la estructura de valores dentro de la cual fue posible este tipo de relación con el medio ambiente.

Será, entonces, una misión de la mayor necesidad promover el más profundo conocimiento de esa atmósfera axiológica y asumirla como praxis institucional.

Pero, si bien consideramos necesario el conocer y asumir el universo valorativo de raigambre regional, será, entonces, necesario que nuestra Universidad ponga en vigencia, en el proceso formativo de sus estudiantes, el principio de interculturalidad  educacional que permitirá el cultivo del más profundo conocimiento y respeto por todas las manifestaciones culturales de nuestra región, así como la formación  de una personalidad con fuerte identidad cultural que posibilite el afronte de la modernidad desde la perspectiva de nuestra ancestralidad, para generar un desarrollo que nazca de nuestras raíces culturales y posibilidades ecológicas, para dar respuestas coherentes  con nuestras características  históricas y necesidades psicosociales propias.

En este sentido, nuestra Universidad debe proponerse que la formación de nuestros estudiantes evidencie una definida  direccionalidad intercultural en el marco del fortalecimiento de nuestra identidad cultural regional, como instrumentos actitudinales básicos e indispensables para afrontar los retos de un milenio en el que el lema "Unidad en la diversidad” deberá ser la norma de convivencia pacífica entre los hombres y entre las culturas.

La cultura de paz,  que necesitamos en nuestro país y en el mundo entero, no podrá ser forjada desde la intolerancia, el dogmatismo y el etnocentrismo practicados en nuestras aulas universitarias.




Este planteamiento doctrinal, con implicancias ideológicas profundas, que podría poner en práctica nuestra universidad, no sería sino la respuesta coherente que daríamos a las urgencias de nuestro entorno espacio-temporal, objeto de infinidad de agresiones en las actuales circunstancias.

domingo, 21 de agosto de 2016

AMAZONÍA: EMPORIO DE MANIFESTACIONES FOLCLÓRICAS

22 de agosto: DÍA MUNDIAL DEL FOLCLOR

Gabel Daniel Sotil García

Aunque la palabra nos es un poco extraña por no ser de uso frecuente, sin embargo, cuando identificamos su referente en la realidad sociocultural, no podemos sino asombrarnos de la riqueza de su significado, pues ella alude a toda creación nacida en la dinámica consuetudinaria de una comunidad respondiendo a sus múltiples necesidades. 

Como dice la UNESCO, institución que estableció la fecha de conmemoración, “El folclore es la expresión auténtica de un pueblo que abarca sus tradiciones, leyendas, costumbres, música, danzas, etc. Precisamente estas peculiaridades distinguen una cultura de otra.”
Y eso, precisamente,  es el folclor: el sello de la personalidad sociocultural de una comunidad. Es eso que hace que ella sea lo que es de diferente por obra y gracia de la relación de sus miembros con su entorno: su peculiar forma de satisfacer sus necesidades y que luego es trasmitida a las nuevas generaciones en el proceso de socialización.
En el caso de nuestra región, no podemos sino alegrarnos y sentirnos orgullosos de la creatividad de los pueblos tradicionales que, en íntima relación con el entorno forestal, han sabido crear, en el más estricto sentido de la palabra, todo un conjunto de respuestas que expresan estas peculiaridades.
Tanto indígenas como mestizos se han visto expuestos a una férrea e ineludible influencia del entorno forestal, habiendo elaborado respuestas coherentes en sus prácticas cotidianas para enfrentar las diversas situaciones exigidas por la satisfacción de sus necesidades: en valores, actitudes, alimentación, habitación, vestimenta, uso de instrumentos domésticos, laborales, música, canto, pintura, relaciones interpersonales, relaciones y percepciones del entorno, organización social, etc.
Todo, todo ello expresa su sapiencia social, su equipamiento con el que se relacionan con su mundo para mantenerse como lo que ellos consideran que debe ser.
Si hay algo que exprese con mayor autenticidad la esencia de un pueblo, eso es el folclor. Por ello es necesario que aprendamos a respetar y defender el folclor de cada uno de los pueblos que conforman la grandiosa diversidad de nuestra región.
Pero, no solo respetarlo, sino también apoyar los esfuerzos por fortalecerlo, pues es de su intimidad de donde han se surgir las fuerzas para comprometernos con la construcción de un país  y región sólidos, orgullosos de su forma de ser creada por quienes lo integramos.
Es de sus propias entrañas de donde han de emanar los auténticos compromisos sociales e individuales para construirnos como el país en donde todos, personas y pueblos, encontremos las condiciones indispensables para percibirnos como auténticos protagonistas de nuestra historia individual y colectiva.
Hoy, en este DÍA MUNDIAL DEL FOLCLOR, debemos mirar la esencia social de cada uno de nosotros para vernos reflejados en lo que tenemos de elementos sociales y culturales compartidos con los demás de nuestra colectividad.
Y, entonces, descubriremos cuánto hay de los demás en cada uno de nosotros, pues nuestra formación como individuos es el efecto de la acción del grupo en el proceso constructivo de nuestra personalidad.
Acción que se ejerce desde cada uno de los componentes del folclor de cada comunidad: costumbres, creencias, instrumentos operativos, influencias interindividuales, arte, y cuanta creación es posible concretar en la dinámica de una sociedad para satisfacer sus muy diversas necesidades.