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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento de Ica, Provincia de Palpa, Distrito de Río Grande, Caserío "San Jacinto", en 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad de Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES RECIBIDAS: •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA DE RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL DE LIT. INFANTIL, AREA EXPR. POÉTICAS,MED •RECONOCIMIENTO EN MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (Junio, 2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, l GORE LORETO., Condecorado con la orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) por MINEDU.

LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA EN LA AMAZONÍA

LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA EN LA
AMAZONÍA

Profesor Gabel Daniel Sotil García

Bien sabemos, por estudios científico-sociales, que nuestra región posee una maravillosa riqueza cultural.

Riqueza cultural que es nuestra riqueza espiritual, encarnada en la diversidad de Pueblos que, en el transcurso de los años de su existencia milenaria, han creado, en el más auténtico sentido de la palabra, sus propias maneras de responder a las condiciones del ambiente particular en el que decidieron hacer su vida social.

Pero, también sabemos que, pese a esta grandiosa riqueza cultural, la educación formal actual se ha puesto al servicio de la imposición de la cultura oficial, determinada por el centralismo omnímodo vigente en nuestro país. Por ello, es muy fácil que constatemos la gran ignorancia que hoy poseemos acerca de las culturas indígenas de nuestra región, a las que aún seguimos considerando como bárbaras, primitivas, atrasadas.

Es decir que, viviendo aquí en la Selva, somos quienes más ignoramos nuestra riqueza cultural.

Los textos escolares nacionales apenas si hacen referencias superficiales y anecdóticas a nuestra realidad cultural. Esa misma es la actitud predominante al interior de las denominadas instituciones educativas.

En ellas nuestros niños no aprenden a conocer, respetar y cultivar el aporte cultural regional. Antes bien, a despreciarlo.

Conocemos más de leyendas griegas o de dioses greco-latinos que de los de nuestras culturas. Los idiomas nativos no son usados como instrumentos de educación, como elementos portadores de culturas, como expresión de nuestro potencial creador. Los dioses que conforman el imaginario cultural indígena son unos grandes desconocidos. En resumen, nada de nuestras creaciones, indígenas y mestizas regionales, figura como contenido educativo.

sábado, 20 de enero de 2018

EN DEFENSA DE LA AMAZONÍA

El papa Francisco hace una defensa airada de la Amazonía (*)
Denuncias. El Papa condenó el saqueo de recursos, la esclavitud y el abuso sexual en su visita a Puerto Maldonado, en Madre de Dios. Defendió a la Amazonía, a los jóvenes y a los pueblos originarios.
20 Ene 2018 | 6:20 h
 Derrames y trata
“Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de vuestra sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región”, declaró para empezar. “Probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonía es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neoextractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales”, afirmó después corriendo el riesgo de que lo tachasen de anti.
Y continuó: “Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven la conservación de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas”. Se refería, por ejemplo, a aquellas plantaciones que ocupan grandes extensiones y que provocan la salida de aborígenes, pero que no se detienen por ser rentables.
“Hemos de romper con el paradigma histórico que considera la Amazonía como una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes”, remató.

“Es necesario alzar la voz a la presión que organismos internacionales hacen sobre ciertos países para que promuevan políticas de reproducción esterilizantes. Estas se ceban de una manera más incisiva en las poblaciones aborígenes”, dijo frente a miles de nativos asháninkas, wampís, awajunes y de muchas otras etnias. 

Y añadió: “Sabemos que se sigue promoviendo en ellas la esterilización de las mujeres, en ocasiones con desconocimiento de ellas mismas”.

Atrás estaban el presidente Pedro Pablo Kuczynski, su esposa, algunos funcionarios y los obispos. La ceremonia incluyó las palabras de Héctor Sueyo, un poblador harakbut; Yésica Patiachi, también harakbut; y María Bermeo, awajún de Jaén. La consigna era escucharlos y difundir el gesto en el mundo con miras al próximo sínodo extraordinario (reunión de obispos) que realizará el Vaticano en octubre del 2019 y que discutirá el futuro de la selva.

Grito a la conciencia
En un momento, acaso pensando en los fundamentalistas de la inversión privada, expresó: “Si, para algunos, ustedes son considerados un obstáculo o un ‘estorbo’, en verdad, ustedes con su vida son un grito a la conciencia de un estilo de vida que no logra dimensionar los costes del mismo”. El autor de la desafortunada teoría del “perro del hortelano” habrá escuchado quedito.
No dejó de mencionar “los derrames de hidrocarburos que amenazan seriamente la vida de sus familias y contaminan su medio natural” y “la trata de personas, la mano de obra esclava o el abuso sexual”. Y pidió dejar de pensar que los aborígenes son “una minoría”, los llamó “auténticos interlocutores”.
Al final, se despidió en quechua: dijo “tinkunakama” (hasta la próxima).
Al promediar las 12:15, se movió al hogar “El Principito”, un albergue de niños huérfanos o víctimas de abuso sexual y trata. Allí volvió al tema neurálgico de la jornada: dignificar la Amazonía.

Dirigiéndose a los jóvenes, remarcó que los bosques “son devastados por el vértigo de un progreso mal entendido. Los ríos que acogieron sus juegos y les regalaron comida hoy están enlodados, contaminados, muertos” Y los incitó a la acción: “Jóvenes, no se conformen con lo que está pasando. No renuncien al legado de sus abuelos, no renuncien a su vida ni a sus sueños”, invocó.
Y pidió que los habitantes de esta parte del mundo sigan siendo como son: “El mundo los necesita originales, como realmente son, no como imitaciones. Los necesitamos auténticos, jóvenes orgullosos de pertenecer a los pueblos amazónicos y que aportan a la humanidad una alternativa de vida verdadera”.
A los poderosos
Después de almorzar con 9 nativos y el obispo de Madre de Dios, Francisco volvió a Lima. Y del grupo aéreo número 8 se fue directo a Palacio de Gobierno. Aquí, aprovechó para dejar por sentado su discurso ambientalista.
“Poseen ustedes una riquísima pluralidad cultural cada vez más interactuante que constituye el alma de este pueblo. Alma marcada por valores ancestrales como son la hospitalidad, el aprecio por el otro, el respeto y gratitud con la madre tierra”, dijo.
Y citando su encíclica ambientalista Laudato si, reafirmó “la manera en la que estamos despojando a la tierra de los recursos naturales sin los cuales no es posible ninguna forma de vida”, y dijo: “A quienes ocupan algún cargo de responsabilidad, sea en el área que sea, los animo y exhorto a empeñarse para brindarle a su pueblo y a su tierra la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidad”.
En ese momento, algunos congresistas pugnaban por hacerse unos selfies.
Criticó una cultura ‘sin madre’, que solo quiere consumir
- En el Instituto Jorge Basadre, Francisco habló de “una cultura sin madre que lo único que quiere es consumir. Y la tierra es tratada dentro de esta lógica. Los bosques, ríos y quebradas son usados, utilizados hasta el último recurso y luego dejados baldíos e inservibles”.
- Y para que su comentario sea bien entendido, agregó una analogía: “Las personas son tratadas también con esta lógica: son usadas hasta el cansancio y después dejadas como inservibles”.
- El Papa prosiguió: “El oro se puede convertir en un falso dios que exige sacrificios humanos”. La minería ilegal no escapó a su argumento.
- Y emparentó el afán desmedido de plata con el diablo: “Los falsos dioses, los ídolos de la avaricia, del dinero, del poder lo corrompen todo. Corrompen la persona y las instituciones, también destruyen el bosque. Jesús decía que hay demonios que, para expulsarlos, exigen mucha oración. Este es uno de ellos”, dijo.
(*) Tomado del diario La  República. Editado para fines de la página.


domingo, 14 de enero de 2018

LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA EN LA AMAZONÍA

La educación y la cultura en la amazonía

Autor: 
Gabel Daniel Sotil García

Bien sabemos, por estudios científico-sociales, que nuestra región posee una maravillosa riqueza cultural.
Riqueza cultural que es nuestra riqueza espiritual, encarnada en la diversidad de Pueblos que, en el transcurso de los años de su existencia milenaria, han creado, en el más auténtico sentido de la palabra, sus propias maneras de responder a las condiciones del ambiente particular en el que decidieron hacer su vida social.
Pero, también sabemos que, pese a esta grandiosa riqueza cultural, la educación formal actual se ha puesto al servicio de la imposición de la cultura oficial, determinada por el centralismo omnímodo vigente en nuestro país. Por ello, es muy fácil que constatemos la gran ignorancia que hoy poseemos acerca de las culturas indígenas de nuestra región, a las que aún seguimos considerando como bárbaras, primitivas, atrasadas.
Es decir que, viviendo aquí en la Selva, somos quienes más ignoramos nuestra riqueza cultural.
Los textos escolares nacionales apenas si hacen referencias superficiales y anecdóticas a nuestra realidad cultural. Esa misma es la actitud predominante al interior de las denominadas instituciones educativas.
En ellas nuestros niños no aprenden a conocer, respetar y cultivar el aporte cultural regional. Antes bien, a despreciarlo.
Conocemos más de leyendas griegas o de dioses greco-latinos que de los de nuestras culturas. Los idiomas nativos no son usados como instrumentos de educación, como elementos portadores de culturas, como expresión de nuestro potencial creador. Los dioses que conforman el imaginario cultural indígena son unos grandes desconocidos. En resumen, nada de nuestras creaciones, indígenas y mestizas regionales, figura como contenido educativo.
Aunque en los últimos años se ha querido cambiar esta situación en el marco declarativo de la Educación Intercultural Bilingüe, lo cierto y real es que esta política dista mucho de tener prioridad para las esferas oficiales. Es decir, sigue estando la educación al servicio del mestizaje u homogeneización cultural, iniciado desde la época de la Conquista.

El Amazonas al revés

Por ello es que en los grandes centros urbanos selváticos cada vez más se viene respirando una atmósfera indefinida, “universal”, que es lo más próximo a no ser nada. Por allí entran aportes culturales externos, asumidos sólo por el hecho de ser extranjeros. Y la escuela los enfatiza y consolida. Ella es un Amazonas a la inversa. En vez de formar su caudal con lo que viene de nuestra interioridad, lo forma con lo que viene de afuera. Y lo distribuye hacia todos los caseríos y comunidades de nuestra región, generando la cada vez mayor incomodidad de las nuevas generaciones con sus actuales condiciones, lo que las obliga a emigrar en búsqueda de nuevos y promisorios horizontes.
En nuestro ensayo, escrito hace ya cerca de treinta años, “Escuela Árbol, una propuesta de educación para la selva” (Derrama Magisterial, 1991), al hacer el análisis de las relaciones de la escuela con la cultura nativa, expresábamos: “Todos sus logros axiológicos, actitudinales, cognosciti¬vos, estéticos, lingüísticos, operativos, etc. no existen para la Escuela oficial. La Cultura Nativa, en sus múlti¬ples versiones, es un complejo cuya historia y realidad actual se quedan en la puerta de la escuela. Como en el caso del bosque, tampoco ella ha sido transformada en mensaje educativo.
En los libros no está presente, en los cuentos que narramos a nuestros niños, no está presente. Invocando principios cuya validez y consistencia no hemos compro¬bado, y dudamos que se pueda hacer desde el punto de vista antropológico (aunque sí desde el punto de vista ideopolítico), enseñamos a nuestros niños cantos, poesías, cuentos, etc. portadores de la cultura europea y de otras procedencias, menos de la cultura nativa, por cierto, como si ésta no tuviera mensajes morales, estéti¬cos, sociales, económicos, científicos, etc. cuyo aprendi¬zaje podemos, y debemos, promover en nuestros niños y jóvenes.
La Caperucita Roja, la princesita que vivía en el castillo, el príncipe valiente que venció a un dragón, etc. son los personajes comunes en las aulas de nuestras escuelas. No es inexplicable, entonces, que en muchos centros educativos tengamos murales con castillos brumosos, picos nevados, ardillas traviesas, osos gigan¬tes, patos vanido¬sos, etc. Como tampoco es inexplicable que nuestros jóvenes y adultos adopten actitudes negativas respecto a la cultura nativa y terminen convencidos de que ella tiene que desaparecer. ¿Les estamos enseñando a conocerla, a amarla, a valorarla? ¿Les enseñamos que todos en esta región, de una u otra manera, somos parte del complejo cultural nativo?”
Eso decíamos en aquellos tiempos, pero, debo admitirlo, se han producido algunos cambios, pues el oso yogui, tribilín, Bugs Bunny, la Caperucita Roja, Blanca Nieves, etc. ya no son los personajes que nos dan la “bienvenida” a algunas instituciones educativas. Han ido retirándose lentamente, dando paso a otros personajes de diversidad biológica y mítica.
La educación oficial, diseñada en el centro del poder político-económico, inspirada en el racismo, sigue ignorando el valor de estos universos culturales, tratando de profundizar su debilitamiento, pese a las declaraciones que, en sentido contrario, se viene haciendo al respecto por parte de las entidades oficiales. En términos generales, pues, dicha situación sigue igual o agravándose, pues el avasallamiento cultural, vía los nuevos medios de comunicación, productos de la revolución informática en actual desarrollo, se hace más intenso, en el marco del denominado proceso de globalización, frente al cual el Estado Peruano, a través de los Gobiernos Nacional y Regional, aún no diseña una política cultural que involucre a la educación en la defensa de nuestro patrimonio espiritual.
A consecuencia de ello, los idiomas Ikito, Omagua, Katsakati, etc. ya prácticamente son inexistentes. Inubicables nativohablantes de estos idiomas son las manifestaciones más contundentes de esta grave situación.
Viene, así, la actual escuela cumpliendo al pie de la letra los encargos que se le ha hecho: hacer desaparecer nuestra diversidad cultural.

LA AMAZONÍA Y YO

Una mirada a mis vivencias

Prof. Gabel Daniel Sotil García

En el desempeño de mi carrera profesional, el tema de la AMAZONÍA  llegó un poco tardíamente.


Es decir, supe, durante mi proceso  de formación como profesor, que en  nuestro país había tres regiones naturales y nada más. Un dato, una información fría, inocua, sin mayor repercusión para mis futuros compromisos socioprofesionales de mayor trascendencia. Se me informó en el desarrollo de alguna asignatura y allí quedó como tal. Me acuerdo de mi profesor Augusto Benavides Estrada hablarme muy lejana y
 fríamente de la Selva. Pero claro, estábamos en Ica, un lugar tan distinto en esencia: seco, desértico, pletórico de dunas, con llegadas estacionales de aguas nuevas. Inimaginable, entonces, la realidad de la Amazonía.

Ya en la Universidad, Dn. Víctor Manuel Dávila se encargaría de acercarme algo más a la Amazonía. Hasta que decidí adentrarme en ese enigma, tan lejano, tan sombrío para tratar de entenderlo, aunque sea por curiosidad.

Fue con esa perspectiva, asumida desde mi mismo proceso de formación, como infelizmente es la que recibe la gran mayoría de maestros que egresan de los centros de formación magisterial en nuestro país, que abordé el desempeño de los primeros años de mi ejercicio profesional. Como lo es, también, el de muchísimos profesionales.

Es decir, un desempeño aplicativo, acrítico, sumiso, obediente, irreflexivo. Comprometido sólo conmigo mismo. Sin entorno de referencia. En las nubes. Sin problemas que me exigieran responsabilidades de acción, salvo las de “hacer mis clases”, sin preguntarme  el para qué trascendente de ellas.

Un primer toque de alarma, que me sacó de mi letargo paradisiaco, lo viví en la época de la denominada Reforma Educativa del gobierno Militar de la década de los setentas, en la que participé activamente.

Es que esta reforma, vilipendiada  por unos y alabada por muchos más, partió de un encuentro con nuestra realidad nacional, y, a partir de ella, construyó una propuesta educacional que implicaba la ruptura de muchos paradigmas, sólidamente establecidos en nuestras mentes, cuyas implicancias afectaban los intereses de quienes nunca han querido ni quieren perder privilegios. He allí el por qué somos impedidos de conocer nuestra realidad, aún hasta hoy.

Sin embargo, no afrontó con el énfasis que debió darle, el asunto de nuestra  diversidad cultural y sus implicancias en el campo de la educación. En todo caso, no hubo el tiempo necesario para producir los cambios. Pero, sembró la semilla.

Pasado ese período de efervescencia ideológica y política, volvimos a los cauces anteriores y retomamos, todos los maestros,  nuestros antiguos paradigmas, forzados por una clase gobernante que no quiere perder el control del poder nacional.

Al verme en las circunstancias de tener que asumir funciones en el nivel de enseñanza superior, en el área de formación magisterial, fue cuando nuevamente sufro una nueva conmoción, proveniente de la toma de conciencia de que nuestra región (ya la sentía como mía) sus culturas, sus idiomas, su riqueza geográfica, todo había entrado a un estado de efervescencia depredatoria; entonces me di cuenta que no me bastaba ser espectador privilegiado de todo ello.

Fue transformándose en algo mucho más  trascendente: algo respecto a lo cual debía yo tomar posición.

Es decir, dejé mi indiferencia y asumí, para mis fueros internos, una posición militante en cuanto a mostrar dicho proceso del que, poca gente se daba cuenta: estábamos destruyendo nuestra AMAZONÍA y era necesario decirlo.

Es así como opto por escribir para compartir, en especial con el magisterio, mis preocupaciones, mis agobios.

Por cierto que no fue un autodescubrimiento. Fue la confluencia feliz de diversos factores los que me posibilitaron esta toma de conciencia: constataciones en la realidad, lecturas científico-sociales, participación en el desarrollo de conferencias, amistad con antropólogos, lingüistas, sociólogos, pedagogos, etc. Y empecé a reflexionar sobre la diversidad cultural. Se convirtió, así, en un tema de gran preocupación en mi vida profesional.

Mi actitud neutra, insípida, distante fue transformándose en mi interioridad psicológica y adquirió color, sabor, cercanía, calor. Terminé por involucrarme cognoscitiva y actitudinalmente en el tema de la realidad amazónica. Empecé a verla como un problema que requería mi involucramiento y el de toda la sociedad. Tomé conciencia de que la expresión “diversidad cultural” no era un mero concepto, sino que hacía referencia a personas y pueblos de carne y hueso. Con todos los atributos humanos. Pueblos y personas injustamente marginados, postergados, “minorizados” por el poder y los prejuicios. Poder y prejuicios contra los que debemos asumir una forma de lucha.
 
Tomé conciencia también que hablar de ríos y cochas en la selva no era hablar de cualquier cosa, sino de la esencia misma de nuestra región: su ser en sí, pues allí radicaba la diversidad biológica única que poseemos: árboles, peces, aves, etc.

Entonces, se me hizo perentoria la búsqueda de una  educación correlativa, pertinente. Se transformaron  en  una obsesión hasta sentir la necesidad de participar en su afronte pasando a la acción, es decir, a desarrollar y concretar ideas en la realidad. Asumí, pues, un compromiso desde mi condición de Profesor.

En la actualidad, el tema Amazonía se ha transformado en parte fundamental de mi ser. He ligado mi existencia a su realidad y decidido a luchar por ella desde mis atalayas pedagógicas.

¿Cuánto logré?...

lunes, 1 de enero de 2018

154° ANIVERSARIO DE DECLARACIÓN DE IQUITOS COMO PUERTO FLUVIAL

IQUITOS EN SU 154 º ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN COMO PUERTO FLUVIAL SOBRE EL AMAZONAS

Prof. Gabel Daniel Sotil García

La Universidad Nacional de la Amazonía Peruana –UNAP, tiene su sede principal en  Iquitos, ciudad que hoy (05-01-2018) cumple un aniversario más de su fundación como PUERTO FLUVIAL SOBRE EL AMAZONAS, y como un homenaje a este acontecimiento, queremos contribuir con el esclarecimiento de esta parte de nuestra historia regional, cuyo conocimiento aún permanece ajeno al discurrir pedagógico de nuestras instituciones educativas, marginado por decisiones que prontamente debemos superar tanto por iniciativa del propio magisterio como de las autoridades pertinentes, regionales y nacionales. Y, con ello también, damos cumplimiento a nuestra función difusora y promotora de un mejor conocimiento de nuestra realidad regional.

Para ello vamos a recurrir a la transcripción de parte del artículo que el periodista y artista plástico, Humberto Morey Alejo, (recientemente fallecido) publicara hace ya dieciséis años (2002) en la revista conmemorativa del 138º Aniversario, titulado:

“IQUITOS: DE LA CANOA AL VAPOR”


Humberto Morey Alejo  (+)      

BUSCANDO UNA FECHA DE FUNDACIÓN

Hace sesenticinco años que el Alcalde de la provincia Bajo Amazonas (hoy Maynas) Marcial Saavedra Pinón, ante la pregunta que se hacían muchos vecinos de Iquitos, sobre cuándo la ciudad había sido fundada, pregunta que jamás tuvo respuesta, pues la fundación tal como la concebían, como una ceremonia, con acta, tal como las fundaciones españolas de San Miguel de Piura, Lima, Arequipa, etc. del siglo dieciséis del primer período de la colonización española, nunca tuvo lugar.


De todas maneras por lo menos se quería saber el origen de nuestra ciudad para asignarle una fecha trascendente en su acontecer histórico para celebrar anualmente.

El Alcalde Saavedra Pinón, nombró una Comisión para que se dedicara a esta búsqueda, por Resolución de Alcaldía del O9 de octubre de 1937, comisión conformada por los Regidores Miguel Zumaeta, Presidente; Carlos Freitas, José Lozano, que fueron ase­sorados por los señores César Lequerica Delgado, Daniel Arturo del Águila, Pedro del Águila Hidalgo, y el Vicario Apostólico Fray Rosino Ramos. Se pidió la colaboración del Alcalde de Moyobamba Grimaldo Rodríguez y, desde Lima, la del señor Ricardo Cavero Egúsquiza. Después de muchas indagaciones y reuniones y sin la documentación necesaria, la Comisión se desactivó.

LAS CARTAS DE ALEJANDRO RIECKOF RUIZ

En 1959 el Alcalde de Maynas Alejandro Rieckof Ruiz, igual­mente preocupado por no tener Iquitos una fecha de fundación, pero habiendo recibido la sugerencia de que la fecha más importante de la historia de la ciudad fue la llegada de los barcos del Presidente Castilla, que llegaron en enero de 1864, aparte de otras fechas importantes, cursó cartas a historiadores haciendo la consulta sobre la trascendencia del arribo de los cuatro vapo­res. Le contestaron el General Felipe de la Barra, Víctor Andrés Belaunde,  Luis Alayza Paz Soldán, Emilio Delboy, Jorge Basadre, Raúl Porras Barrenechea y Ricardo Cavero Egúsquiza.

Todos los consultados respondieron con cartas cuyos textos eran muy parecidos, en el sentido de que planteaban que Iquitos venia desde la época de la misiones jesuitas, que nunca había sido fundada la ciudad, pero la propuesta de designar la llegada de los barcos de la Marina de Guerra del Perú en Enero de 1864, era una excelente propuesta.

SEGUNDA COMISION PARA DEFINIR LA FUNDACION DE IQUITOS

El 8 de agosto de 1961, durante la gestión Municipal del señor Julio Reátegui Burga,  se conformó otra Comisión, cuya misión fue encontrar una fecha definitiva para la fundación de Iquitos. La Comisión estuvo conformada por el Inspector de Espectáculos y Cultura, señor Alejandro Queija Moreno, que la presidió; por la Inspectora de Biblioteca, Dra. Gabriela Porto de Power. Contando con la asesoría del Reverendo Padre Avencio Villarejo, de los ciudadanos señores Juan Ramírez Ríos, Daniel Guzmán Cepeda, Luis Alfonso Navarro Cauper, Hector Vargas Haya y Raúl Hidalgo Morey.

En la Comisión se plantearon tres propuestas: la
del 08 de junio de 1842, cuando Iquitos fue elevado a la categoría de Pueblo integrante del distrito de Loreto de la Provincia de Maynas del Departamento de Amazonas. La del 5 de enero de 1866 cuando Iquitos fue capital de la provincia de Bajo Amazonas durante el gobierno de Mariano Ignacio Prado. La del 5 de enero de 1864 por la llegada de los cuatro barcos y la implementación portuaria en Iquitos.

Después de las deliberaciones respectivas, se descartaron
la primera y la segunda, quedando por consenso el 5 de enero de 1864. De inmediato se comunicó el acuerdo a Lima y el 14 de noviembre de 1963 se promulgó la Ley No. 14702, que declaraba el 5 de Enero de 1864, fecha oficial de FUNDACIÓN DEL PUERTO FLUVIAL DE IQUITOS SOBRE EL RÍO AMAZONAS.

Esta es la Ley 14702:

 “El Presidente de la República, por cuanto: El Congreso ha dado la Ley siguiente: EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA  ha dado la Ley siguiente:

ARTÍCULO ÚNICO: Declárese el 5 de enero de 1864, fecha oficial de fundación del Puerto Fluvial de Iquitos, sobre el río Amazonas.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para su promulgación.
Casa del Congreso de Lima, a los veintinueve días del mes de octubre de mil novecientos sesentitrés.
Julio de la Piedra, Presidente del Senado;
Fernando León de Vivero, Presidente de la Cámara de Diputados;
Carlos Malpica, Senador Secretario;
Luis F. Rodríguez, Diputado Secretario.
El señor  Presidente Constitucional de la República; Por cuanto: Mando se publique y cumpla. Dado en la casa de Gobierno en Lima, a los catorce días del mes de noviembre de mil novecientos sesentitrés.

FERNANDO BELAUNDE TERRY,

Oscar Trelles Montes.” 




viernes, 29 de diciembre de 2017

LA FORMACIÓN MAGISTERIAL EN LA FCEH DE LA UNAP (*)

En nuestro 56° Aniversario
Local central de la FACULTAD  DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
Y HUMANIDADES   DE LA UNAP.

             Gabel Daniel Sotil García

Considero que el avance creativo de las instituciones está en función a la mirada crítica que se dé a su interior. Es decir, que los auténticos cambios cualitativos no vienen de afuera: se generan en la interioridad institucional. Sin mirada crítica, por efectos de inercia, continuará en su misma ruta, dado que haciendo siempre lo mismo y de la misma forma, se obtienen los mismos resultados.

Por lo tanto, se hace indispensable un mínimo de actitud crítica si es que pretendemos mejorar la calidad de una institución como lo es esta Facultad.

Precisamente, esta exposición tiene este carácter:  ser un ejercicio crítico y propositivo, para generar un escenario de cuestionamiento para intentar elevar nuestros estándares de calidad, en búsqueda de una formación magisterial que responda a nuestras características, necesidades y aspiraciones, teniendo en cuenta que nuestra región posee características propias y diferenciales dentro de nuestro país.

En este sentido, debemos precisar que el ámbito de acción de nuestra universidad comprende tres escenarios mutuamente complementarios: la actividad académica, la investigación científica y la responsabilidad social, lo que podríamos llamar el trípode de nuestra dinámica universitaria.

La teoría de responsabilidad social nos dice que la universidad debe estimular la elevación de las cualidades intelectuales de la comunidad, proponer y generar orientaciones o corrientes de opinión, debe ofrecer alternativas a la solución de los problemas sociales, ambientales, compromisos actitudinales, movilizar a la comunidad, tanto interna como externa, a la búsqueda de mejores condiciones de vida.

Es decir, la Universidad no puede ser un ente para sí mismo, enclaustrado en sus propias dimensiones. El rol de la universidad, y con ello, nuestra Facultad, no es funcionar solamente, sino funcionar movilizando a la sociedad de su entorno. Generar movimiento creativo.

Esto nos lleva al primer punto de análisis: la formación de nuestros estudiantes.

Decano (e) de la FCEH, Dr. JUAN DE DIOS JARA IBARRA,
presidiendo la ceremonia celebratoria.
Lo primero que tengo que decir es que no hemos hecho los suficientes esfuerzos para dar personalidad diferencial a la formación de quienes han optado por el MAGISTERIO en nuestra institución.

Nos hemos dejado llevar por lo que la sede central dispone  a partir de los fundamentos y percepciones que ella tiene, es decir: que la selva es una región de poca importancia para los destinos del país, es solo emporio de recurso naturales, sin mayor presencia humana, con sucesos sin ningún significado formativo para sus nuevas generaciones, con culturas que deben desaparecer si es que queremos lograr nuestro desarrollo regional, etc. Es decir, una visión prejuiciosa, sesgada de nuestra región.

¿Cómo se comprueba esta afirmación?: Simplemente por la poca o nula presencia de contenidos relativos a la realidad histórica y actual de nuestra Amazonía en el espectro formativo curricular de nuestros estudiantes universitarios.
El autor de la nota, en el desarrollo de su  disertación.
Es decir, hace falta un núcleo sólido y común para todos los estudiantes relacionado con lo que somos, con lo que tenemos, con nuestros problemas, con nuestras perspectivas. Nos falta REALIDAD AMAZÓNICA en la mente de nuestros estudiantes

En lo relativo a nuestro país, el Perú no conoce su Amazonía. Para efectos educativos, el Perú es un país  sin selva. Prácticamente, somos una región clandestina en nuestro país. Cuando se habla de la selva, la imagen que evocamos dista muchísimo de lo que somos.

Ahora bien, esta ausencia de Amazonía entre los elementos formativos e informativos de nuestros estudiantes, tiene una grave consecuencia para la educación en nuestra región: su incapacidad para realizar la necesaria DIVERSIFICACIÓN CURRICULAR.

A este respecto, siempre hemos venido pensando que en esta tarea tenemos un rol secundario, subsidiario.

Yo pienso que no es así. En este aspecto, nosotros somos los protagonistas. Es decir, es esta Facultad la que debe generar la diversificación, orientarla, estimularla, etc. Es aquí en donde se debe poner las bases para concretar la pertinencia curricular, tan necesarias para hacer de la educación el verdadero instrumento de desarrollo.

Nuestra Facultad debe generar propuestas, hasta ahora ausentes. Nos hemos adaptado a las exigencias planteadas por el MINEDU,  no hemos querido ser sino el furgón de cola, desperdiciando la oportunidad de encabezar todo un movimiento de renovación de la educación en nuestro país, desconociendo que SOMOS UNA REGIÓN DISTINTA, CON SUS PROPIAS CARACTERÍSTICAS, NECESIDADES Y PERSPECTIVAS DE DESARROLLO CONCORDANTES CON LAS MISMAS. Tenemos legítimo derecho a pensar autónoma y diferencialmente en nosotros, reconociendo que somos parte del Perú.

Sin embargo, no la hemos asumido en su carácter diferencial sino como una prolongación de las demás regiones de nuestro país.

Siendo que aquí deben germinar las acciones conducentes a la diversificación de nuestro currículo regional.

Con mis alumnas de la Especialidad de Lengua y Comunicaciones
de la FCEH.
¿En dónde hay maestros de mayor nivel? ¿Investigadores con mayor experiencia? ¿Profesionales con especial sensibilidad a los problemas que nos aquejan físico-geográficamente, socioculturalmente, políticoeconómicamente, etc.? ¿No se supone que en nuestra Facultad?

En consecuencia, podríamos decir que esta es una deuda que tiene la Facultad con nuestra región.

Siempre hemos esperado que sea el magisterio en servicio el que genere las propuestas. Pero ese magisterio, mayoritariamente egresado de la UNAP, no ha sido preparado para dicha labor en el ámbito de la acción académica.

Cuando nuestro egresado se incorpora a su labor profesional, por cierto que lo hace en la única forma en que aprendió: Es decir, un desempeño aplicativo, acrítico, sumiso, obediente, irreflexivo. Comprometido sólo consigo mismo. Sin entorno de referencia. En las nubes. Sin problemas que le exijan responsabilidades de acción, salvo las de “hacer mis clases”, sin preguntarse  el para qué trascendente de ellas.

No le pusimos, o en todo caso, es muy poco lo que pusimos de cuestionamiento o criticidad en sus actitudes frente a su propia labor. Por lo tanto, no está capacitado para hacer una labor de crítica, de reflexión. Las condiciones que el propio MINEDU va creando con su normatividad, no propicia reflexión y creatividad necesarias para hacer dicha labor de diversificación. Para el MINEDU, la labor del maestro se debe restringir a dar cumplimiento a la normatividad que provee al sistema. No le interesa incentivar la creatividad, el cuestionamiento. No le interesa generar un maestro crítico sino cumplidor de las disposiciones.

Entonces, las bases cognitivas, actitudinales deben ser puestas en el proceso formativo que nosotros conducimos para que germinen en la época de servicio.

Inducir una actitud cuestionadora, crítica en nuestros alumnos. Que se preocupen no solo del hacer clase sino de pensar antes de hacer la clase.


(*) Resumen de la disertación desarrollada con motivo de celebrarse el 56° Aniversario de la  Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades, 28-12-17.

lunes, 18 de diciembre de 2017

¿HACIA DÓNDE LA FORMACIÓN MAGISTERIAL?

Reflexiones en su 56° Aniversario

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN Y HUMANIDADES

Frontis de nuestro local institucional
Gabel Daniel Sotil García

Bien sabemos que el tiempo institucional es el que menos se evidencia en nuestra experiencia interna. Sin embargo, es el factor más importante para medir los avances y dificultades que vamos experimentando, a condición de hacerlo escenario para el análisis, la reflexión y las propuestas. Cuando lo dejamos que discurra diluido en el espacio, nos lleva con él.

Un ejercicio en este sentido es el que deseamos hacer con ocasión de este nuevo aniversario de nuestra Facultad.

¿Por dónde comenzar?

Felizmente, tenemos diversos puntos de acceso que nos han de llevar a aquello que deseamos: expresar nuestros puntos de vista acerca de algunos de los aspectos más importantes de su dinámica.

Por cierto que, sin ser el único, uno de ellos es el relativo a nuestra direccionalidad institucional, acerca de la cual, considero, no le hemos dado ninguna preeminencia.
Factores a partir de los cuales debemos diseñar
nuestra formación magisterial.

¿Hacia dónde vamos, en la formación de nuestros estudiantes, teniendo en cuenta nuestra ubicación en la región más grande del Perú, con una contundente vocación forestal, con una prodigiosa etnodiversidad, con una insoslayable ruralidad, con una dinámica socioecológicocultural con características propias, con una dotación demográfica mayormente adaptada a sus características, con una imponente  ruralidad?

¿Hacia dónde vamos en nuestro proceso formativo de profesionales, en el marco de una despectiva ignorancia de su ser tanto en el ámbito nacional como regional; con un proceso de depredación de sus recursos, lento pero indetenible; con una incoherente administración de dichos recursos, tanto materiales como inmateriales, que se expresa en una deficiente gestión social de los mismos, que hace que prefiramos venderlos antes que transformarlos para darles valor agregado y una mayor rentabilidad social?

En este sentido,  no podemos dejar de expresar nuestra disconformidad  dado que, hasta el momento, no tenemos mayores evidencias de que hayamos hecho una profunda reflexión para incorporar dichos elementos como factores determinantes de las decisiones relacionadas con el quehacer de nuestra Facultad. Con la formación de los futuros profesionales del magisterio.
Mitos,  leyendas regionales deben  ser
componentes de la formación magisterial.

La tónica prevalente en estos 56 años de funcionamiento, ha sido la de diseñar el proceso formativo de nuestros profesionales en concomitancia con  las normas que nos vienen, a través de múltiples vías,  desde la sede central del sistema educativo peruano, que nos ha dado suficientes y contundentes evidencias de no tomar en cuenta, para nada, nuestra presencia, nuestras realidades, necesidades, problemas, aspiraciones sociales, etc.

Es decir, lo que hemos sido, lo que somos y queremos ser regionalmente no ha tenido ninguna importancia en el momento de elaborar nuestra propuesta formativa de los futuros docentes para nuestra región. Como si realmente no existiéramos.

Hemos pensado en función a los parámetros fijados por dicha sede central y no en función a nuestra realidad regional, a sabiendas que tenemos características, condiciones propias y diferenciales, sustentos más que suficientes para elaborar todo un proyecto de desarrollo autógeno, sustentable, participativo e intercultural, si bien integrante de nuestra nacionalidad peruana, pero con la necesaria pertinencia regional.

Entonces, cabe que nos preguntemos: ¿para qué formamos a nuestros futuros maestros?
Una respuesta fácil sería: para mantener en acción el servicio educativo.

El conocimiento y afecto por nuestras
características geográficas deben ser parte de los propósitos
de la formación magisterial.
Y, en verdad, es eso lo que venimos haciendo: formar maestros para mantener el servicio educativo, tal y como es diseñado muy lejos de acá. Muy lejos de nuestra realidad, muy ajeno a nuestras necesidades,  muy contradictorio  a nuestras aspiraciones sociales, al ser regional, a nuestra cosmovisión holística, a nuestra esencia existencial.
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Podríamos decir, con certeza, que estamos formando profesionales para satisfacer las necesidades de imposición del sistema central. Para consolidar al centralismo.

Para consolidar el rol homogeneizante de la educación, al servicio de la imposición cultural e ideológica mestiza en nuestro país.

La heterogeneización cultural, a cuya consolidación deberíamos contribuir desde la praxis educativa sobre la base del fortalecimiento de la actual diversidad cultural; la profundización de nuestra forestalidad, racionalmente administrada; la prodigiosa abundancia de aguas fluviales; los innúmeros núcleos demográficos rurales, cuyas formas de vida deberíamos estudiar y aprovechar con miras a fortalecer su presencia en los espacios amazónicos, no nos merecen casi ninguna atención.

Incluso, dejamos de lado la trascendente importancia que los bosques  vienen adquiriendo a nivel planetario por los efectos del calentamiento global y el cambio climático consecuente. Razón por la cual los seguimos talando irracionalmente frente a la mirada complaciente de las autoridades judiciales,  políticas y administrativas.

¿Y la idiosincrasia del poblador loretano?
Huelga, entonces, decir que requerimos de una profunda reingeniería de nuestro proceso de formación de nuestros estudiantes. De lo contrario, seguiremos haciendo de la educación el mayor instrumento de depredación de nuestra Amazonía y el más eficaz impedimento para mejorar sus condiciones de vida.

Si bien es verdad que la estructura del sistema no permitiría modificaciones que lo alteren, sin embargo, nuestra propuesta es que incorporemos, al universo de contenidos formativos de nuestros estudiantes de formación magisterial, un amplio y sólido  espectro de componentes de nuestra realidad pasada y presente, que cubra todas las dimensiones de la formación integral, para ejercer un magisterio de real significatividad para nuestra región.

¡FELIZ 56° ANIVERSARIO, FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN Y HUMANIDADES!