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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

martes, 16 de septiembre de 2008

¿EXISTE LA AMAZONÍA PERUANA?

Gabel Daniel Sotil García

La pregunta podría parecer una impertinencia, pero, no lo es a estar por los temas privilegiados por nuestra clase política, para la cual, al parecer, nada de lo que conocemos como Amazonía peruana existe. Es decir, nuestro grandioso bosque, el río más extenso y caudaloso del mundo, al que nosotros le damos el nombre de Amazonas, los ríos Ucayali, Marañón, Huallaga, Napo, Putumayo, etc. no existen. Esa prodigiosa masa de agua dulce, hábitat de una de las más grandes diversidades biológicas de nuestro planeta, no existe. Los Pueblos Indígenas no existen así como tampoco existen nuestras cochas, los pueblos ribereños, las balsas, las canoas, las tahuampas, etc. Nuestra extensísima línea fronteriza, tampoco existe. Es decir, la región cuya extensión es mayor al 60 % de nuestro territorio nacional, no existe; que, para el caso, quiere decir que no merece mayores preocupaciones de parte de quienes vienen luchando por hacerse del poder político en nuestro país.

En realidad, esta ausencia del “tema” AMAZONÍA, en la mente y el discurso de la clase política de nuestro país nos tiene que preocupar profundamente, no sólo a quienes vivimos en este espacio, que lo sabemos merecedor de las más serias preocupaciones y planteamientos, sino a todo el país, pues revela una gravísima patología mental que sufren quienes han aprendido a percibir al Perú conformado sólo por Costa y Sierra, visión heredada desde las épocas coloniales en las que el ámbito de acción de las clases dominantes fue, precisamente, dichas regiones

En la Costa estuvo y sigue estando la sede del centro del poder político; es obligatorio pensar en ella; en la Sierra, los asientos mineros que, desde antaño, dieron renombre al Perú; por lo tanto, es ineludible pensar en ella. Desde entonces, Perú quería decir costa y sierra. Costa para la agricultura y Sierra para la minería. La Selva, extensísima e ignorada para fines de aprovechamiento económico y objetivo de planteamientos de política, no pasó de ser un fuerte color verde en los mapas.

Salvo el aprovechamiento de algunos de sus recursos, desde la segunda mitad del S. XIX, para fines de exportación, nuestra región aún no merece atención política de primera por su insignificancia para propósitos agrícolas y mineros, propósitos que, de concretarse, significarían su total destrucción.

Y seguirá siendo así mientras no aprendamos a vernos como un país forestal, con ingentes recursos provenientes de un bosque prodigioso pletórico de potencialidades renovables, si es que logramos superar nuestra actual agresividad social incentivada por una educación de donde emanan “las órdenes” para destruir nuestra naturaleza.

Aprender a vernos como país forestal es una de las mayores prioridades nacionales, pues como ya se dijo, más de las dos terceras partes de nuestro territorio están comprendidas dentro de lo que se denomina Amazonía; es decir, somos un país AMAZÓNICO.

Y vernos como país forestal y amazónico exige nuevas estrategias político - económicas, muy diferentes a las que exige la visión agro – minera.

Es el cambio de este paradigma el que aún no se produce en nuestra clase política. Asumir esa nueva realidad nacional nos exige aprendizaje de nuevas estrategias para promover su desarrollo, aprendizaje que aún, también, no lo abordamos.

Aun cuando, hasta hoy, las estrategias de desarrollo agrario y minero han fracasado en nuestro país por su impertinencia, pues la pobreza y su secuela, el subdesarrollo socio - económico, se siguen profundizando, son las que más conocemos y se nos han transformado en los únicos referentes para dinamizar nuestros recursos nacionales.

Nuestra clase política, por lo tanto, ”elude” el tema Amazonía por su ignorancia acerca de su realidad, es decir, no conoce sus características, las leyes que gobiernan sus componentes, sus potencialidades materiales, culturales y espirituales, su historia, sus perspectivas, la idiosincrasia de sus Pueblos, etc. Y, por lo tanto, carece de propuestas para un trabajo político en un territorio que le representa una gran interrogante.

La propia clase política regional viene jugando un papel cómplice por no haber sabido enseñar “Amazonía” y “Forestalidad” a los partidos y movimientos políticos nacionales, habiendo preferido la comodidad de la adhesión a propuestas políticas incongruentes con nuestra realidad.

Sin embargo, la experiencia nos lo dice, dicha clase política va a seguir atreviéndose a dar leyes de vigencia nacional que colisionarán con nuestra región, pues no serán elaboradas teniendo en cuenta sus características. Una cosa es pensar, aunque malamente, en un país sólo agrario y minero, y otra, muy distinta, es pensar en un país también forestal.

domingo, 7 de septiembre de 2008

EL FESTIVAL DEL BOSQUE EN NUESTRA REGIÓN

Gabel D. Sotil García

El FESTIVAL DEL BOSQUE es una actividad que comenzó a celebrarse en el Instituto Superior Pedagógico “LORETO”, desde 1989.

En la actualidad, ya tiene reconocimiento oficial, otorgado por la Dirección Regional de Educación de Loreto–DREL-, mediante Resolución Directoral No.02642-2000-CTAR-DREL-D, del 22-06-2000, y que establece que la tercera semana de setiembre de cada año se celebre la SEMANA DEL FESTIVAL DEL BOSQUE, incorporándola al calendario cívico escolar regional.

Este FESTIVAL es una festividad surgida en el marco del profundo cuestionamiento a la actual educación amazónica, originado ante la constatación de que en el seno de las escuelas de nuestra región la acción educativa se realizaba en una atmósfera axiológica incompatible con nuestras características ambientales, atmósfera con la que se expresaba la ignorancia del bosque en sus diversas manifestaciones, el desprecio por nuestra flora y fauna, la indiferencia ante los problemas ambientales, la vigencia de actitudes propiciatorias del extractivismo mercantilista, etc.

Es, por lo tanto, una propuesta contributiva a la búsqueda de soluciones a los graves problemas educacionales existentes hoy, originados en la incoherencia entre la praxis y la orientación de la labor educativa con las demandas del contexto regional.

Para hacer de la educación un instrumento al servicio de los intereses más trascendentes de nuestra región.

Mientras las decisiones sobre la actividad educacional de nuestra amazonía se tomen fuera de ella y por personas que no la conocen, vamos a seguir realizándola en el marco de los paradigmas tradicionales que nos han llevado a actuar imitativamente y cumpliendo disposiciones incoherentes con nuestra realidad, tal y como lo podemos constatar por la persistencia y agravamiento de los problemas sociales, culturales, ecológicos, psicológicos, etc. que hoy nos afectan.

Por lo tanto, este Festival del Bosque tiene la trascendencia de iniciar el camino hacia el encuentro de nuestras propias soluciones, gestado por quienes conocemos y vivimos en esta región. Aprendemos, de esta manera, a reivindicar nuestro derecho a decidir nuestro destino sociocultural, creando nuestra propia ruta histórica.

Implícito en la celebración de este Festival está el efecto reforzador de la autoestima de nuestros educandos, por cuanto ellos son actores y testigos de la revaloración de su propio universo existencial. Tanto los componentes culturales como los ecológicos de dicho universo se hacen presentes de una y variadas formas en el marco circunstancial de este Festival. El educando siente y vive el reconocimiento de la potencialidad formativa de los elementos de su entorno cotidiano y aprende a mirarlos y valorarlos de una distinta manera. Siente que lo suyo vale, en otras palabras. Así, los elementos de la flora, la fauna, de su geografía se transforman en contenido educativo. Pasan de la exterioridad física distante a su interioridad psicológica más íntima, adquiriendo así una nueva dimensión significativa. Transformación que, indudablemente, tiene grandes efectos en el reforzamiento de su identidad cultural.

Por otro lado, este Festival se transforma en un instrumento de encuentro con nuestro imaginario ancestral. Los mensajes del bosque están instalados en lo más profundo de nuestra estructura psíquica, por cuanto somos herederos de una milenaria experiencia de convivencia en su seno en la más profunda armonía.

Todo cuanto nos rodea física y simbólicamente nos refiere al bosque. Pueblos y culturas de esta región somos hijos del bosque. Somos sus productos más elaborados. Si bien es verdad que en los últimos quinientos años ha habido un intento de la clase y cultura dominantes de destruir este cordón umbilical y este imaginario usando, entre otros instrumentos, a la educación, sin embargo, la larguísima convivencia y la presencia imponente del bosque han impedido esa ruptura.

Es por ello que a ningún niño de nuestra región le va a ser indiferente este Festival, pues la resonancia psicológica que produce en su intimidad es conmocionante de su ser. Por esta razón es que podemos decir que este festival no es sino el reencuentro con nuestro ser cultural de raigambre forestal.

Pero, también es importante dirigir nuestra mirada al aspecto axiológico implícito en la celebración de este Festival, aspecto que, evidentemente, tiene que ver con una nueva forma de plantear las relaciones con nuestro ambiente. Las vivencias que tienen los educandos en este marco circunstancial los llevan a establecer una nueva relación con los elementos del bosque y con el bosque mismo. Es una relación que no puede ser sino de armonía, de afecto, de cariño a su entorno. El árbol, la flor, las mariposas, el aguaje, la cocha, el río, el añuje, el majás, etc. dejan de ser meros objetos de conocimiento y se transforman en objetos de amor, de cuidado, de preocupación, de defensa individual y organizada. Se instalan, de esta manera, en cada niño no sólo el conocimiento del objeto ambiental sino el compromiso de su defensa a partir de este sentimiento de afecto. Se supera, entonces, la distancia niño-ambiente y se recupera la relación armónica y respetuosa entre ambos.

Esto, por cierto, nos lleva a percibir al Festival del Bosque como algo más que una mera actividad que debe incluirse en el calendario cívico escolar. Debe ser visualizado como una de las actividades con mayor potencial formativo, a condición de ir enriqueciéndolo progresivamente, para nuestros educandos, pues se inscribe en el marco doctrinal de la EDUCACIÓN AMBIENTAL planteada como instrumento para superar nuestro actual subdesarrollo regional. Tratemos, pues, de darle cada año un mayor significado celebratorio con la participación de todos los que integran las respectivas comunidades de nuestros centros educativos.



viernes, 5 de septiembre de 2008

EL FESTIVAL DEL BOSQUE Y NUESTRA FORESTALIDAD


Gabel Daniel Sotil García

Una de las características de nuestra región, que hasta hoy no es asumida como real por la colectividad regional, a pesar de su contundencia, es su forestalidad.

Salvo su empleo utilitario para extraer sus recursos, todavía no nos hemos planteado el propósito de asumirla, de aceptarla, como su esencia misma, sin la cual nuestra región dejaría de ser lo que es. Por lo tanto, la actuación social predominante, tanto individual como institucionalmente, tiene el signo común de buscar su destrucción de las muchas formas en que los humanos somos capaces de destruir lo que no queremos.

Seguimos percibiendo a nuestra región como se nos condicionó para verla desde hace siglos. Es decir, una región sin bosque; en todo caso, para tratar de hacerlo desaparecer a la brevedad posible.

Nuestros afanes colectivos, los nacidos en los pueblos mestizos, han tenido esa finalidad.

Hoy en día, si bien podemos decir que algo está cambiando en nuestras actitudes sociales respecto a la percepción de nuestra región en cuanto a su forestalidad, consideramos que estos cambios son demasiado lentos como para asegurar que habrá un cambio radical o significativo antes de que se haya destruido irremediablemente nuestro bosque.

Por esta razón es que debemos realizar intensos esfuerzos, desde las instituciones estratégicas socialmente, para acelerar esos cambios, antes de que sea demasiado tarde, pues los reportes de que disponemos en cuanto a afectación de nuestra riqueza forestal, en sus diversos aspectos, revelan graves problemas de depredación, sobre-explotación, contaminación, deforestación, erosión, extinción, etc., con sus respectivas consecuencias climáticas, edáficas, biológicas y socio-culturales.

Una de esas respuestas que podemos dar, y que de hecho ya venimos dando a esta amenaza regional, es el FESTIVAL DEL BOSQUE, felizmente asumido hoy por las instituciones educativas como una de las circunstancias más propicias para incentivar el conocimiento y el afecto por nuestro bosque por parte de nuestros estudiantes. Para que nuestros educando asuman a nuestro bosque como una opción valorativa consustancial a su amazoneidad.

Festival con cuya celebración debemos consolidar
la construcción de nuestro Proyecto Educativo Regional, el mismo que debe ser la expresión cabal y plena de una respuesta social inteligentemente forestal.

jueves, 4 de septiembre de 2008

IRAPAY


Gabel Daniel Sotil García

¡IRAPAY! ¡IRAPAY!

PALMERITA PRODIGIOSA

PALMERITA BONDADOSA

HIJA DEL VERDOR.

CRECES EN LOS BOSQUES

CON LLUVIAS Y CALOR

EMBELLECES LA MALEZA

CON PRÓDIGO PRIMOR.

TUS HOJAS GENEROSAS

SON REFUGIO PROTECTOR

EN HORAS TEMPESTUOSAS

EN HORAS DE SOPOR.

IRAPAY DE LA RESTINGA

IRAPAY DEL MATORRAL

PROTEGES MI PUEBLITO

Y ADORNAS MI TAMBITO.




domingo, 31 de agosto de 2008

MIS PENAS FORESTALES

I
¿Y dónde estarán las avecillas silvestres
Deleitosas y de mil colores?
¿Adónde habrán ido
Con sus trinos y cantares?

Ellas ya se fueron
Ya no están en la ciudad.
No supimos retenerlas
Y hoy su ausencia es un vacío
Que lacera nuestras almas.

¿Cómo decirles que regresen
Si ruidos y humos las ahuyentan?
¿Cómo van a retornar
Si los niños las agreden?

¿Cómo pedirles eso
Si hemos derribado sus árboles
En donde suelen anidar?

Hace tiempo que se fueron
Hace tiempo que no están
Hace falta su presencia
Y su canto forestal
Pues sus vuelos ondulantes
Que orlaban el espacio
Se hacen extrañar.


Digámosles que regresen
Supliquémosles que vuelvan
Su ausencia es un castigo
Que debemos terminar.

Enseñemos a los niños
Que no las hieran,
Que no las maten.
Que respeten sus nidos y sus crías
Y su derecho a subsistir.

Sembrémosles más árboles
Que protejan su vivir
Limpiemos nuestras calles
Y toda la ciudad.

Recién entonces volverán
Cantarán cada mañana
Y en cada atardecer
Nos darán sus melodías
Y también su amistad
II

¿Y los arroyos refrescantes?
¿Hacia qué extraños mundos corren hoy?
Pues sus aguas cristalinas
Que calmaban nuestra sed
Ya no fluyen como antaño
Asomándose a la vida
De lo profundo del matorral.

Sus cauces que eran firmes
Hoy lucen cenagosos
Sus bordes que eran fuertes
Hoy lucen derruidos
Y las flores que adornaban sus orillas
Marchitas claman su fluir.

Hoy no quedan manantiales
De rumoroso discurrir
Ni se oye en la floresta
El vuelo susurrante
De las aves que bebían
De sus aguas jugueteando
Con su imagen reflejada
En el fondo de cristal.

Mariposas, chinchilejos
Paucares y sui suis
Hoy miran asombrados
A los árboles caídos
Marchitarse lentamente
O arder entre sollozos
En humeante quirumal.

Es esta nuestra obra
De ceguera maquinal
Que destruye lentamente
La riqueza forestal.

III

¿Dónde están los árboles añosos
De verde fronda prodigiosa
Que adornaban orgullosos
El paisaje forestal?

¿Dónde están su sombra fresca,
Las voces cantarinas
Escondidas en el follaje
En horas de hermoso atardecer?

Hoy en trágicos silencios
De paisajes mustios
Por horrenda destrucción
Están siendo convertidos
Por ignorancia y ambición

IV

Las aguas límpidas y frescas
Que fluían lentamente
Por ríos y quebradas
Han perdido su color.

Antes eran vida
Hoy letal calamidad
Antes fecundas esperanzas
Hoy mortales asechanzas.

Las brisas refrescantes
Son fuentes de calor
Las lluvias anheladas
Causas de terrible destrucción

V

Entonces
¿Para qué la inteligencia
Si vamos a ceder
Al peor impulso destructor?

¿Para qué los sentimientos
Si no son para defender
Nuestro ambiente protector?

Es tiempo de aprender
Que nuestra insensatez
Sólo nos ha de traer
¡Más tragedia y sordidez!

Gabel Daniel Sotil García

sábado, 19 de julio de 2008

GESTIÓN AL FRENTE DEL MINISTERIO DEL AMBIENTE



Gabel D. Sotil García (*)

La creación del Ministerio del Ambiente, con haber sido necesaria, ha sido seriamente objetada desde diferentes ángulos. Por la abundancia y diversidad de los argumentos ya expuestos, válidos o no, considero reiterativo insistir en ellos, para cambiar de perspectiva y centrarme en la persona designada para desempeñar tan difícil cargo y la labor que tiene al frente, pues es una obligación moral que tenemos todos los peruanos coadyuvar a una gestión exitosa en un campo de tanta trascendencia para bien de todos.

En el Dr. Antonio Brack Egg ha recaído la responsabilidad de ponerse al frente de tan ciclópea tarea, pues en nuestro país y región el ambiente viene siendo maltratado de mil formas, cada una más destructiva que la otra. Es, precisamente, esta capacidad destructiva que hemos adquirido los peruanos en los últimos siglos de nuestra historia, muy a despecho de nuestras raíces culturales (amazónicas, andinas y costeñas), el factor de mayor importancia, a largo plazo, que debe ser priorizado por este novísimo Ministerio, pues, como bien sabemos, la actuación en nuestro entorno ambiental es el producto de una serie de factores condicionantes, entre los cuales, es la educación el más importante, pues la personas y los pueblos actuamos desde nuestra interioridad psicosocial, en consonancia con nuestros conocimientos, valores y actitudes conformantes de nuestra estructura mental.

Para mal nuestro, en nuestro país nunca dimos importancia a una educación que nos forme conocedores y respetuosos de nuestro maravilloso ambiente, dejando que prevalezcan intereses mercantiles respecto a nuestros ingentes recursos, que se encuentran sometidos a un proceso depredatorio cada vez más desastroso.

En lo que a nuestra región respecta, no hemos aprendido a percibirla como lo que es: un espacio esencialmente forestal, habitado milenariamente por poblaciones que manejan criterios muy propios, con enormes potencialidades ecológicas y socioculturales, diferentes al resto del país, por lo que requiere una política promotora especial, coherente con sus características.

Las consecuencias de dicha omisión las estamos pagando todos, personas y pueblos, que vemos que la sujeción a los intereses de las grandes empresas viene destruyendo nuestro bosque en todas sus manifestaciones.

Por todo ello es que damos la bienvenida a la creación del Ministerio del Ambiente, pues no es hora de hacer objeciones sino de contribuir a una gestión ambiental que, progresivamente, debe ir mejorando y cubriendo, por exigencias sociales, presiones internacionales, gravedad de los problemas, etc. ámbitos aún no incorporados por su ley de creación, pero que consideramos necesarios y vitales para la defensa de nuestro entorno ambiental. Pensemos que con este Ministerio estamos pagando una deuda social, secularmente acumulada.

Y, damos también, la bienvenida al Dr. Brack, pues conocemos de su sapiencia, dinamismo y compromiso con nuestro ambiente. Es él una de las pocas personas que ha expresado sus puntos de vista, críticas, reflexiones y sus propuestas a través de libros, artículos periodísticos, programas televisivos, etc. desde hace mucho tiempo, promoviendo una conciencia ambientalista, que progresivamente viene consolidándose en nuestro país y región. Sabemos que con el calor del clima amazónico en su sangre y los conocimientos que posee acerca de nuestro país en forma integral, sabrá orientarse hacia el logro de los propósitos de defensa de nuestro ambiente nacional y, en especial, selvático, respondiendo con altura y coherencia a las exigencias de sus responsabilidades, imprimiendo a su gestión los necesarios criterios de sustentabilidad.

Esperamos que en las esferas gubernamentales, dejando de lado mezquindades endémicas, se le brinde el apoyo que requieren las exigencias de las tareas, augurando, para nuestra región, una gestión concordante con la complejidad y urgencias de las agresiones que venimos infiriendo a nuestro ambiente y a la importancia que tiene la Amazonía en la dinámica social y político-ecológica mundial.

(*) Publicado en revista MI TIERRA AMAZÓNICA, N° 26, Iquitos, 15 -07 -08
FOTO J.C. BARTRA


domingo, 1 de junio de 2008

EL CONOCIMIENTO DE NUESTRA REGIÓN COMO BASE Y REQUISITO PARA PROMOVER SU DESARROLLO SOSTENIBLE


A PROPÓSITO DEL PLAN LECTOR
Gabel Daniel Sotil García

Un aspecto de suma trascendencia para los intereses del desarrollo sostenible de nuestra región, ideal cuya concreción debe merecer la máxima prioridad, está referido al tipo y calidad de conocimientos y actitudes de quienes vivimos en ella.

Ahora bien, dicho tipo y calidad se definen en dos escenarios fundamentales, de los que, en los actuales momentos, no escapamos la mayoría de personas: la sociedad en general y las instituciones educativas. Es en el marco de ambos escenarios que adquirimos los conocimientos y las informaciones que nos permiten acercarnos a la comprensión de nuestro mundo, las destrezas psicofísicas para actuar sobre dicha realidad respondiendo a sus retos y las actitudes y valores con los que definimos el sentido de nuestras percepciones y actuaciones. Es a partir de estas adquisiciones que construimos, en nuestro interior, los significados que tiene, para cada uno de nosotros, la realidad circundante.

Es decir, la calidad de actuación tanto individual como social en nuestro entorno ecológico y sociocultural, nuestro ambiente en suma, depende de la calidad de dicho equipamiento, el mismo que vamos conformando a lo largo de nuestra vida en las diversas circunstancias a las que nos enfrentamos en la dinámica social, sea en el proceso de socialización (educación informal), sea en el proceso educativo formal (el que se realiza en las instituciones educativas).

Evidentemente, ambos escenarios y procesos poseen su propia diversidad y riqueza, así como también ejercen sus propias influencias, positivas o negativas, en la definición de la personalidad de los miembros de la comunidad. Es decir, cada uno de ellos propicia determinados conocimientos, habilidades, destrezas, informaciones, actitudes, valores, etc., que cada individuo procesa de una manera peculiar para su actuación en el entorno social.

A estar por los efectos que individual y colectivamente venimos causando en este grandioso escenario existencial que es la Selva para nosotros, podemos afirmar que no estamos equipados convenientemente para desarrollar una dinámica social positiva respecto a su conservación, al mantenimiento de sus potencialidades, a la defensa de sus intereses, para que siga siendo una región forestal generadora de diversidad biológica, social, cultural.

La actuación destructiva de los últimos siglos, desplegada por quienes pertenecemos a la cultura mestiza, en toda su diversidad, evidencia que lo que hemos aprendido de ella no es lo que deberíamos haber aprendido; que lo que sabemos de ella, en toda su complejidad, no corresponde a su realidad.

Más aún hoy, en que nos es indispensable pensar nuestro futuro colectivamente (no por unos cuantos) y diseñar nuestro desarrollo para beneficio de todos los pueblos y personas que habitamos esta región (no para unos cuantos), nos encontramos con que carecemos de los conocimientos básicos, de los valores y actitudes indispensables, de las destrezas intelectuales apropiadas para abordar tan trascendente tarea social.

En verdad, aprendemos mucho en las instituciones educativas, sabemos bastante, casi enciclopédicamente; pero, lo que hemos aprendido y sabemos no nos es útil, en estas circunstancias, para pensar y pensarnos de manera distinta, único camino para superar nuestra pobreza, nuestro subdesarrollo, los graves problemas que nos afectan socialmente, ambientalmente y culturalmente. Y es que casi todo lo que hemos aprendido y venimos aprendiendo no tiene como referente a nuestra realidad; con ello, no nos capacitamos ni para conocerla y menos para transformarla constructivamente.

Entonces, es hoy cuando debemos, en actitud de gran valor autocrítico, dedicarnos a conocer en profundidad y certeramente, a este hermoso escenario para aprender a quererlo, a defenderlo de las insanas agresiones de que es objeto de las cuales nosotros mismos seremos víctimas. Para que seamos capaces de tomar las decisiones pertinentes, en su beneficio.

Y, para ello, tanto las autoridades como el magisterio regional, debemos hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para formar a las nuevas generaciones con dichos fines, aprovechando la disposición dada por el Ministerio de Educación, que es el Plan Lector, en cuyo marco el Gobierno Regional, los Gobiernos Locales y las diversas instituciones comprometidas con la defensa de nuestra región (en lo ambiental, en lo cultural, en lo educacional, en lo social, en lo político, etc.) deberían posibilitar la elaboración, impresión y distribución del material bibliográfico cuyo contenido se refiera a nuestra realidad, en sus diversos aspectos.

Hasta el momento, el Ministerio de Educación viene elaborando y distribuyendo, excluyentemente, un material que responde a su visión homogeneizadora a nivel nacional (el mismo material para todos), en el cual las referencias a nuestra región son escasas o tergiversadas, que no permiten que los educandos de todo el país, y menos los de nuestra región, tengan apropiados conocimientos, en calidad y diversidad, y desarrollen actitudes positivas respecto a la Amazonía.

Ello a pesar de que en nuestra propia región hay ya una vasta producción bibliográfica, tanto científica como literaria, referida a ella en sus diversos aspectos que es minusvalorada por dicho Ministerio, y que, adecuadamente procesada, muy podría responder a las exigencias pedagógicas para formar de manera cualitativamente distinta a nuestras nuevas generaciones.

Desde estas páginas hago una ferviente invocación para que dichas autoridades expresen, más allá de las declaraciones retóricas, su compromiso con nuestra región, destinando recursos financieros en concordancia con la trascendencia de la obra, pues de ella dependerá, a largo plazo, que los proyectos de desarrollo alcancen sus objetivos, pues la calidad de acción de las personas y pueblos es una consecuencia directa de su educación.

No olvidemos que la defensa de nuestra región es una opción que tomamos libremente, opción que en las instituciones educativas debería ser predominante, tanto en docentes como en directivos.