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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

lunes, 26 de mayo de 2008

LA EDUCACIÓN INICIAL EN NUESTRA REGIÓN


25 DE MAYO: DIA DE LA EDUCACIÓN INICIAL
Gabel Daniel Sotil García
Cada 25 de mayo, conmemorando la creación del Primer Jardín de la Infancia en dicha fecha del año 1931, se celebra el DÍA DE LA EDUCACIÓN INICIAL, para consolidar la presencia de este nivel educativo en el sistema de la educación peruana, que fuera incorporado gracias a los esfuerzos y convicciones de las hermanas Emilia y Victoria Barcia Boniffatti, en cuyo honor se ha nominado el principal centro de educación inicial de nuestra ciudad.

La justificación de este nivel se encuentra en los hallazgos científicos que se vienen haciendo y que demuestran la trascendente importancia que tienen los primeros tiempos y las primeras experiencias en la conformación de la personalidad de todos los seres humanos, edad en la que debe haber una intervención educativa altamente especializada para que las influencias que se ejerzan sobre el niño y niña, sean constructivas en el sentido de tener un efecto estimulante en sus potencialidades psicológicas y biológicas.

Es decir que, cuanto más temprano se haga presente la acción formativa especializada, mayores posibilidades existen de conformar niños y niñas con personalidades pletóricas de posibilidades de desarrollar una vida de calidad para sí mismos y para su sociedad, con trascendencia para la dinámica de la colectividad.

Es esto lo que hace que la EDUCACIÓN INICIAL merezca una atención especial en cuanto a profesoras, locales, equipamiento que, infelizmente, no es lo que se viene observando, pues el segmento etario de 0 a 2 años sigue en manos de las denominadas promotoras comunales, cuyos conocimientos y actitudes, por más buena voluntad que tengan, no son los requeridos para cumplir tan delicada e importante labor, afectando de muy diversas maneras la conformación de la personalidad de niños y niñas, no siempre de forma positiva. A ello se agrega la carencia casi absoluta de material, ambientes y condiciones adecuadas para ejercer su labor en los llamados programas no escolarizados, en sus diversas modalidades.

El otro segmento etario, que cae bajo la acción de este nivel, el de 3 a 5 años, no alcanza cuantitativamente a cubrir ni el 50 % de las verdaderas necesidades, siendo este el nivel con menor cobertura, pues en el área rural es casi inexistente. Su equipamiento e infraestructura vienen adoleciendo de muy graves deficiencias, evidenciando que aún no hemos tomado conciencia de su trascendencia, pues nuestras autoridades prefieren destinar los dineros del Estado a otros rubros de menor significado social.

Sin embargo, el personal responsable en las instituciones educativas, generalmente femenino, abriga férreas esperanzas de que algún día se le dé el merecido reconocimiento que le venimos adeudando.

Mientras tanto, niños, niñas, padres, madres, profesoras y auxiliares hacen todos los esfuerzos para decirle a la colectividad que, aún con grandes carencias, su alegría de celebrar esta fecha no tiene límites y la muestran en ceremonias tanto internas como en pasacalles, en cuyas pancartas nos hacen recordar que ser niños no es un accidente de nuestras vidas, sino una etapa de la mayor trascendencia, del ejercicio pleno, sincero, alegre y tierno de nuestra humanidad.


viernes, 23 de mayo de 2008

EDUCACIÓN INTERCULTURAL: PARA EL CONOCIMIENTO Y RESPETO ENTRE CULTURAS

GABEL DANIEL SOTIL GARCÍA

Nuestro país tiene el privilegio de ser pluricultural. Lo cual quiere decir, sencilla y llanamente que, en el ámbito territorial de nuestro país, existen diversas culturas. Que cada una de ellas es un mundo diferente, peculiar, pero no opuesto o contradictorio, respecto de las otras culturas. Que cada una de ellas ha construido su propia manera de hacer su vida, y que, por lo tanto, las personas que las conforman tienen sus propias alegrías y, también, sus propias maneras de alegrarse; sus propias tristezas y, también, sus propias maneras de expresar esas tristezas; sus propios sueños…; en fin, todo cuanto un Pueblo y una persona pueden tener de peculiar, dentro de las posibilidades de variación de la esencia humana.

Por ello es que constituimos, como país, una muestra evidente de cuan diversos podemos ser los hombres y mujeres, a causa de nuestras culturas, siendo esencialmente humanos. Tiene la especie humana en nosotros una muestra de cuan variadas pueden ser sus manifestaciones concretas en los espacios de este hermoso planeta. Constituimos una evidencia contundente de su vocación natural: la diversidad cultural.

Por cierto que, en lo que atañe a nuestro país, este camino hacia la diversidad cultural se inició hace muchos miles de años. Los estudios científicos sólo han permitido tener aproximaciones a esta cantidad de años. Quince mil, veinte mil o treinta mil años atrás, por la confluencia de diversos factores, los grupos humanos que sucesiva o simultáneamente se asentaron en estas latitudes de lo que hoy es nuestro territorio nacional, iniciaron la construcción de su propia manera de ser pueblos y personas.

Durante ese largo lapso, en conjunto desarrollaron una dinámica propia de interrelaciones e interinfluencias en diversos aspectos de su vida. Intercambios religiosos, lingüísticos, comerciales, artísticos, etc. y… enfrentamientos en defensa de lo que ellos consideraron que debería defenderse, de acuerdo a su propia escala de valores.

Este panorama de relaciones entre las culturas de este país, por razones históricas, se alteró hace cinco siglos.

Intereses propios de una cultura que irrumpe en un panorama ajeno, rompen el equilibrio y dan inicio a nuevas formas de relación entre una y otra cultura, alterando los patrones tradicionales de interrelaciones e intercambio cultural.

Con la irrupción de la cultura europea occidental, aparecen la jerarquización en las relaciones entre las culturas, y la discriminación de las personas por causa de su origen o extracción cultural. Esta cultura se auto percibe como superior a las otras y las miradas despectivas empiezan a herir al otro que no es y por no ser de esta cultura.

Se hacen presentes el hegemonismo político y la exclusión en el disfrute del poder. Y, en concordancia con los intereses de perpetuación de esta situación, la sociedad toda es organizada para que la propicie y asegure. Se genera una atmósfera psicológica y espiritual, que nutrirá y asegurará las relaciones discriminantes y violentistas que hoy signan y cruzan todo el espectro de nuestra dinámica socio-cultural.

En esta atmósfera de etnocentrismo generalizado, a la educación, conjuntamente con otros agentes sociales, se le encarga el rol difusor de los mensajes que constituirán la argamasa que dará solidez y perdurabilidad a esta situación de incomunicación y falta de respeto entre las
culturas de nuestro país.

Es a partir de allí que aprendemos a ver a nuestra diversidad cultural y lingüística como un problema. Es desde esta perspectiva que la homogeneización cultural en nuestro país es buscada como ideal social tratando de hacer desaparecer a las culturas nativas mediante el proceso de mestizaje. La unidad lingüística, la unidad religiosa, la unidad artística, etc., es decir, la unidad cultural, son ideales que encubren el propósito homogeneizador partiendo de la premisa de que nuestro gran problema es la diversidad cultural y, por lo tanto, no será posible que logremos nuestro desarrollo nacional mientras exista esta diversidad.

El cholo, el indio pasaron, entonces, a ser los símbolos representativos de lo que no debería seguir existiendo en nuestro país. De lo que tenía que desaparecer para que no haya frenos para nuestro desarrollo. Mientras ellos no se civilizaran, es decir, mientras ellos no dejaran de ser como eran, seguiríamos siendo presas del subdesarrollo.

Es decir, racionalización del racismo. Encubrimiento del más férreo e inicuo etnocentrismo instaurado en nuestro Perú.

Felizmente, las cosas han comenzado a cambiar para bien. Desde hace algunos años, estos paradigmas conceptuales han comenzado a desmoronarse y una distinta atmósfera axiológica empieza a regir las relaciones entre culturas, entre Pueblos, con formas de ser distintas, aun cuando subsiste ese marco de férrea jerarquización e imposición de una cultura sobre las demás, fundamentado en el tejido conceptual de la globalización que se pretende justificadora de los nuevos hegemonismos mundiales y encubridora de los nuevos imperialismos.

Este germen de replanteamiento de las relaciones entre los Pueblos que se da hoy, es el fruto de la acción y reflexión tanto de los mismos pueblos, víctimas seculares de la discriminación y la jerarquización, como de instituciones y personas procedentes de los pueblos dominantes, quienes han tomado conciencia de la necesidad de una nueva ética relacional entre culturas, como requisito indispensable para construir una sociedad auténticamente democrática, regida por los principios de paz y equidad, no sólo entre las personas sino entre las culturas que conforman nuestro país, ahora considerado multinacional.

Y aquí es en donde, nuevamente, aparece la educación como el instrumento más idóneo para cumplir esta difícil pero necesaria misión ético-social. Esa educación que en un momento histórico le encargamos la ingrata tarea de ser instrumento de imposición cultural, de difundir una ideología encubridora de los intereses de la clase dominante; esa misma educación instrumentada para la fracturación cultural, etc. es a ella a la que tenemos que recurrir, replanteándola, por cierto, para que cumpla un nuevo rol, una función que hasta hoy no le habíamos encargado.

Es en la educación, este instrumento maravilloso, en donde volvemos a poner nuestros ojos para encargarle, optimistamente, este rol de generar la atmósfera psicológico-espiritual dentro de la cual deben germinar y hacerse realidades nuevos ideales de relaciones armónicas entre las culturas de nuestro rico país, nuevos valores de respeto mutuo, nuevos mecanismos de disfrute del poder, y cuanto sea necesario para aprender a ver a nuestra diversidad cultural no como un problema, sino como la llave de nuestro desarrollo armónico, sin exclusiones, sin protagonismos excluyentes, sin mezquindades raciales, sociales, culturales, etc.

Es a ésta a la que llamamos EDUCACIÓN INTERCULTURAL, una educación para establecer lazos de comunicación entre las culturas que conformamos nuestro país, en un marco de mutuo respeto por la propia manera de ser de cada una.

lunes, 21 de abril de 2008

NUESTRA GRAN MALOCA


22 DE ABRIL: DÍA DE LA TIERRA
Gabel Daniel Sotil García

Nuestros Pueblos Indígenas crearon, como respuesta a sus necesidades sociales, ese ambiente comunal llamado MALOCA, que no era sino la casa grande en la cual se reunían, seguramente que para pasar los mejores momentos de comunicación grupal, entre otros fines. Es seguro, también, que en su seno vivían la seguridad que brinda la cercanía de los demás miembros de su comunidad, con quienes compartían ese mundo especial, creado por cada grupo humano, llamado cultura.

Como escenario privilegiado de las vivencias comunales, la MALOCA no es sino la reproducción a escala pequeña de la MORADA GRANDE que es la TIERRA para la especie humana. En ésta también los seres humanos vivimos los mejores momentos de nuestra existencia, como una especie peculiar entre un número infinito de otras, con quienes compartimos este hermoso escenario que es nuestro planeta, incansable navegante de los espacios siderales, dentro de cuya inmensidad no somos sino una prodigiosa pequeñez.

Pequeñez que, sin embargo, predestinó su milenaria existencia para ser nuestra morada, pues todos los estudios que sobre ella se han hecho, han demostrado que, desde sus más remotos orígenes, toda su dinámica no fue sino una búsqueda y creación sucesiva de condiciones para, finalmente, darnos cabida en su regazo.

Es así que nuestra GRAN MALOCA nos dio el albergue que requeríamos para ser entre los demás seres que nos precedieron en ese largo caminar y para existir en armonía con ella, en gratitud a todos los esfuerzos que realizó para hacerse propicia a nuestra existencia.

Ha pasado ya mucho, muchísimo tiempo desde que nos concretáramos como especie diferente. Hemos tenido el tiempo suficiente para que nuestras potencialidades, de las que fuéramos dotados como tal, se evidencien y desarrollen. Hemos tenido diversas oportunidades en que nos hemos visto enfrentados a nosotros mismos, durante las cuales nuestros propios demonios y nuestros propios ángeles, nos han mostrado de lo que son capaces dentro de nosotros mismos. Y aún seguimos optimistas desplazándonos en la corriente infinita del tiempo, aupados en esta nave maravillosa que es la TIERRA, llevándonos hacia destinos que sólo ella y el cosmos, al que pertenece, conocen y nos tienen reservados; destinos intrigantes y retadores, a cuya construcción coadyuvamos haciendo uso de esa maravillosa capacidad de la que hemos sido dotados: nuestra inteligencia

Este reconocimiento, que hacemos hoy por nuestra madurez como especie, nos obliga, al igual que como estamos haciendo con nosotros mismos, a hacerla objeto del más profundo conocimiento para entenderla, para hacerle más fácil el arduo trabajo de llevarnos como pasajeros, eternamente temporales, en permanente renovación de nuestras esperanzas de hacer una vida cada vez mejor; camino en el cual los estándares comparativos son los que establecemos nosotros mismos en nuestro cotidiano discurrir y descubrimos al mirar hacia atrás, hacia el tiempo vivido en este sorprendente escenario.

Hoy es el DIA DE LA TIERRA. Día de nuestra GRAN MALOCA. Día de NUESTRA CASA GRANDE. Mejor, de nuestra GANDIOSA CASA, en la que hacemos nuestra vida; a la que estamos ligados por nuestra propia naturaleza como especie, pues somos su creación. Somos su máxima, su más sublime creación.

Ella nos creó en un esfuerzo multimilenario, tal vez como especie única en el universo o tal vez compartiéndolo con otras especies humanas, en dimensiones a las cuales aún no hemos logrado acceder. Pero, seamos únicos o compartamos nuestra presencia en el cosmos, tenemos la obligación moral de educar y educarnos en el AMOR A NUESTRA TIERRA.

Hoy es su día.

Démosle un GRAN ABRAZO en nuestra imaginación. Entonémosle, susurrantes, la más dulce, telúrica, bucólica y forestal canción en nuestra intimidad Demostrémosle que esta grandiosa creación suya, que somos nosotros, somos capaces también de usar las dotes que ella nos legó para hacernos cada vez más dignos de vivir en su regazo, bajo su estimulante protección.

AMADA GRAN MALOCA, ¡FELIZ DÍA!

lunes, 24 de marzo de 2008

LA EVALUACIÓN DOCENTE Y LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN


GABEL DANIEL SOTIL GARCÍA
A la altura de los tiempos culturales en que nos encontramos, ya no cabe ninguna duda de que la calidad de vida que una sociedad alcanza tiene en la calidad de la educación uno de sus factores más importantes.
Por lo tanto, cuando decimos que nuestra educación tiene baja calidad, lo que queremos decir es que sus características ya no garantizan una vida social con mejores condiciones de vida.
Es decir, de seguir con el actual sistema educativo en nuestro país (y región, por lo tanto), seguiremos profundizando nuestra pobreza, nuestro subdesarrollo; seguiremos mal utilizando nuestros recursos naturales, deteriorando nuestro ambiente (¡Pobre bosque!), destruyendo nuestra diversidad cultural, excluyendo o marginando a importantes sectores poblacionales, consolidando las injusticias, mirándonos con prejuicios, consolidando la desnutrición crónica, la anemia, la parasitosis, los bajos niveles de aprendizaje, el desconocimiento de nuestra realidad nacional (y regional), fortaleciendo nuestra dependencia psicológica, avergonzándonos de ser peruanos, etc., por una sencilla razón: del tipo de educación dependen los conocimientos que adquiramos, las habilidades orgánicas y psíquicas que desarrollemos, las actitudes que asumamos, los valores que practiquemos, etc.
Esto nos permite afirmar que lo que está en cuestión no es un determinado componente del sistema sino todo el sistema: desde el porqué, el para qué y el cómo. Las bases, los principios, la organización, la operatividad, los objetivos, etc. de la actual educación ya son obsoletos.
Los aprendizajes de nuestros educandos están afectados de inutilidad, impertinencia y disfuncionalidad para fines de cambio social, aunque sí sirven para mantener y perennizar las actuales condiciones de nuestro país.
Está completamente claro que lo que aprenden nuestros estudiantes en su paso por el sistema educativo nacional (y regional) no es lo que necesitan aprender para incorporarse positiva, eficazmente, en sus respectivas comunidades.
Hasta el momento, el Ministerio de Educación no ha demostrado sino apego a la tradición, falta de actitud crítica y reflexiva frente a la tarea que le compete realizar y carencia de compromiso con nuestro país. Está dirigiendo su accionar a lo espectacular, a lo conmocionante.
Si bien es verdad que el profesorado es factor de trascendental importancia en el desarrollo de la educación, no es tan importante como la política educativa en sí, que es la que determina el rol y sentido de cada componente de la educación; panorama dentro del cual cada elemento tiene su prioridad y su significatividad en relación al todo. Es en relación y dentro del marco que les diseña dicha política que el material educativo, la infraestructura, el mobiliario, el calendario de estudios, las normas administrativo-pedagógicas, la política de formación y capacitación permanente del profesorado, el reconocimiento de los derechos magisteriales, el currículo de estudio de los alumnos y de formación del profesorado, etc. adquieren un sentido y grado de importancia.
Si el Ministerio hubiera querido realmente mejorar la calidad de la educación nacional, hubiera comenzado por lo prioritario: poner en debate una nueva política educativa y tener, así, los criterios con qué dicidir temas como, por ejemplo si lo que sabe el profesorado nacional es lo que necesita saber para enseñarlo a las nuevas generaciones en valores, actitudes, conocimientos, habilidades intelectuales, etc. para producir los cambios que necesitamos como país con miras a mejorar la calidad de vida de todos los peruanos.
La evaluación que acaba de hacerse al magisterio nacional, con tan espectaculares resultados, muy bien aprovechados por el ente representativo del centralismo educacional, no nos dice sino que el magisterio ignora lo que se le ha preguntado; pero, el Ministerio no se ha preguntado si lo que ignora el magisterio es o no es útil para nuestro país, pues: 1) no sabemos hacia dónde queremos dirigirnos como país y, 2) si lo que se ha evaluado es lo que debe saber el magisterio para generar los cambios que nuestra nación (y región) requiere.
Desde mucho tiempo atrás, diversos y connotados analistas de nuestra educación nos vienen recalcando el teoricismo predominante en la misma, lo que quiere decir, simple y llanamente, que el cúmulo de aprendizajes que adquieren nuestros alumnos no les sirve para actuar productiva y creadoramente en la dinámica socio-económica y cultural de sus respectivas comunidades, pues lo que aprenden en su paso por el sistema, no les da idoneidad para producir los cambios que requieren nuestras diversas realidades regionales. Conocemos, también, del racismo con que se elabora el currículo nacional, así como su carácter impositivo e impertinente, pese a lo que se declara en sentido contrario por las autoridades educacionales.
Además, ¿se ha contrastado lo que se ha evaluado con lo que ha aprendido el profesorado en su proceso de formación? ¿No sabemos, acaso, de la enorme diversidad de currículos de formación que las instituciones formadoras (con la debida e irresponsable autorización del propio Ministerio) han elaborado, muchas de las cuales jamás debieron ser autorizadas?
Cerrar los ojos ante esta realidad tan grande como nuestro país (y región), es buscar pretexto para echar la culpa a quienes no la tienen, pues los Maestros y Maestras somos víctimas de la ceguera de la clase que siempre ha detentado el poder y, por lo tanto, ha tomado las equívocas decisiones, cuyas consecuencias las estamos pagando todos.
A nuestro modesto entender, entonces, no es el Magisterio nacional el que sale cuestionado de esta evaluación, sino el propio Ministerio que, por el centralismo al que se resiste abandonar, se niega a enriquecerse con nuevas perspectivas de enfoque multicultural; multiculturalidad que es característica esencial de nuestro país y, que, por lo tanto, debe ser punto de partida fundamental para la educación nacional.

jueves, 14 de febrero de 2008

EDUCACIÓN AMBIENTAL, !CUÁNTA FALTA NOS HACES!


Gabel Daniel Sotil García

En el presente no estamos sino siendo víctimas de las omisiones que cometimos en el pasado, tanto en el nivel nacional como regional, pues la destrucción de nuestros bosques (con sus consecuencias en el cambio climático de nuestro planeta), la contaminación de nuestros ríos y cochas, la extinción de muchas especies faunísticas y florísticas, el envenenamiento de nuestra niñez, el arrebato de los territorios a los Pueblos Indígenas, el irracional uso de nuestros recursos, el deficiente y tergiversado conocimiento de nuestras riquezas, las pérdidas de nuestros territorios forestales a lo largo de nuestra historia regional, la complicidad con quienes sólo quieren aprovecharse de nuestra selva, sin importarles las depredaciones que le causen, la anteposición de los intereses extranjeros y mercantilistas al interés de quienes, personas y Pueblos, vivimos en ella, etc. no son sino las evidencias contundentes de que en el pasado nos faltó compromiso con el futuro de nuestra hermosa y pródiga región.

Falta que, infelizmente, la seguimos cometiendo por estar bajo las decisiones de instituciones y personas que sólo tienen un interés burocrático respecto a nuestro país y región, pues si tuvieran un mínimo de actitud autocrítica y reflexiva, frente a tales evidencias lo menos que hubieran decidido es el cambio de nuestra educación, para transformarla en el instrumento de desarrollo que debe ser.

Si oportunamente nos hubiéramos educado en los valores ambientales; si hubiéramos tenido claro que, cuando cantamos nuestro Himno Nacional, estamos expresando nuestro amor y compromiso vital con nuestro territorio, al que hemos dado el nombre de Perú, y que éste no es sino el ambiente extenso, grande y grandioso, en que vivimos; si tan solo hubiéramos tenido en cuenta que el patriotismo es un sentimiento, no una mera declaración, que nos liga con una parcela de ese inmenso territorio de la raza humana que es la Tierra, sentimiento que es la respuesta humana natural de agradecimiento por contar con un espacio en donde realizarnos como seres humanos, no hubiéramos causado los terribles daños que estamos causando a nuestro suelo patrio, al que decimos amar mucho, pero, al cual venimos agrediendo, tanto individual como colectivamente, de una y mil formas, unas abiertas y otras encubiertas.

Formas destructivas que venimos renovando y fortaleciendo desde que los Pueblos Indígenas dejaran de tener hegemonía cultural en nuestro país; mejor dicho, desde que dicha hegemonía le fuera arrebatada por la actual cultura mestiza o criolla, que sigue consolidando su supremacía sin un cambio sustantivo en sus valores respecto al ambiente.

Bien sabemos que entre los valores de mayor jerarquía de todos los pueblos originarios de nuestro país y región, los relacionados con el entorno ambiental ocuparon los más altos niveles. Desarrollando una educación ambiental en forma natural, espontánea, las generaciones mayores enseñaban a las nuevas, en el marco de la dinámica comunal cotidiana, el conocimiento y el respeto a su ambiente, así como las técnicas operativas para aprovecharlo sin destruirlo.

Con la presencia de la cultura de origen europeo, es decir, nacida y estructurada en circunstancias ajenas a la forestalidad de esta región, se dio inicio a un proceso de imposición político-cultural que viene teniendo múltiples consecuencias, entre otras, el desplazamiento de las Culturas Originarias, su sistemática destrucción y el relegamiento de sus valores a posiciones sin capacidad y consecuencias orientadoras en la dinámica nacional y regional.

En actitud nada inteligente, quienes, desde las más altas esferas políticas vienen detentando secularmente el poder político y económico en nuestro país y región, se han impuesto la tarea de hacer desaparecer todo cuanto valor cultural se oponga o sea discrepante de los suyos. Por ello, el obtuso y terco mercantilismo en nombre del cual se quiere vender nuestros bosques, actitud que sólo puede ser el fruto del servilismo a los intereses transnacionales y/o el desconocimiento de su valor ecológico, cultural, social y afectivo que tienen para quienes hemos nacido o nos hemos formado bajo su influencia telúrica y trascendencia integral y que jamás nos atreveríamos a traicionar.

Como consecuencia de ello, dichos cenáculos, valiéndose de muy diversos mecanismos (artimañas), vienen impidiendo y posponiendo la necesaria reorientación de nuestra educación regional (y nacional), cuya obsolescencia, impertinencia y falta de compromiso con los intereses supremos de nuestra Amazonía (y del país), ya está más que suficientemente comprobada.

Por ello es que, si bien la coyuntura nos obliga a dar respuestas sociales de rechazo inmediato (marchas de protesta, paros, comunicados, etc.) a las intimidaciones y estropicios proferidos desde las más altas esferas del centro del poder político, en el fuero interno de cada uno de los amazónicos y amazónicas debemos fortalecer, al compás de cada expresión antojadiza, la decisión de impulsar la incorporación de la EDUCACIÓN AMBIENTAL como componente importante en el currículo de la nueva Educación Amazónica (y de todo nuestro país), pues ella tiene efectos formativos integrales en la personalidad de los educandos, efectos que se traducirán en comportamientos que garantizarán que las nuevas generaciones serán practicantes del DESARROLLO SOSTENIBLE que, desde 1992, ha sido establecido como uno de los propósitos supremos de nuestra especie en su actuación sobre nuestro planeta.

Allí están, como sustentos jurídicos de nuestras esperanzas postergadas por ahora, nuestro Acuerdo Nacional (Inciso 1.3), Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo elaborada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992), la Agenda 21 (Programa para desarrollar la sostenibilidad a nivel planetario), Protocolo de Kyoto, Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), documentos de las Conferencias sobre Cambio Climático realizadas en Tailandia, Valencia, Bali, entre otros, que expresan, en el nivel universal, las graves preocupaciones que viene causando la irracionalidad del comportamiento individual y social de un sector poderoso, inmediatista, mercantilista, maquiavélico, desnacionalizado, con el cual debemos enfrentarnos desde una nueva educación en nuestro país y región. Sector cuyos portavoces tienen poder pero no la razón.

¡Bienvenida, pues, EDUCACIÓN AMBIENTAL! ¡Hace años que te esperamos!
Foto del autor: VIAJANDO POR EL UCAYALI

domingo, 27 de enero de 2008

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN LA REGIÓN LORETO



Gabel Daniel Sotil García

Desde que se produjera la ruptura de la armonía que los Pueblos Indígenas habían establecido con su ambiente, el bosque amazónico ha sido la principal víctima del accionar de las personas e instituciones que asumieron el protagonismo en este espacio desde hace cinco siglos.

Esta armonía sólo pudo romperse por el predominio que alcanzaron los nuevos esquemas mentales impuestos, que llevaron a percibir a la naturaleza como algo ajeno a los seres humanos, haciéndola objeto de agresión, es decir, en el marco de una ética de relaciones conflictivas entre el grupo humano y su medio.

La ruptura de la armonía entre nosotros y nuestra naturaleza, ha traído graves consecuencias tanto para el ambiente en el que vivimos como para nosotros mismos, en nuestra salud individual y social. Consecuencias en constante e indetenible agravamiento.

Consecuentemente, la tarea a la que debemos abocarnos es al cambio de estos esquemas mentales instalados en un proceso educativo que no dudamos en calificarlo como anti amazónico y anti ambiental, en el sentido de que viene propiciando la destrucción de una de las mayores riquezas que tiene nuestra región: su entorno ecológico, lo cual inevitablemente redundará en quienes vivimos aquí; es decir, en nuestras culturas.

Y este cambio tiene que ser propiciado, indudablemente también, por la vía educacional, para lo cual tenemos que reorientar a nuestra educación a fin de transformarla en el agente propiciador de una nueva ética en las relaciones hombre – medio, nueva ética que sólo puede ser el fruto de nuevos conocimientos, valores y actitudes instalados en la estructura psíquica de cada persona; es decir, que nos capacite para actuar de una manera no destructiva frente a nuestro medio ecológico.

¿Cuánto hemos avanzado en este cambio de patrones mentales?

Para saberlo tenemos que hacer una retrospectiva de no más de veinte años en nuestra región, pues hasta 1985, años más años menos, ni la expresión educación ambiental ni la intención de que la educación tocara este aspecto de la formación, eran motivos de referencia en la educación nacional.

La preeminencia cognoscitivista y la tendencia extranjerizante (alienante) de nuestra educación impedían el abordaje de una tarea tan importante para nuestros intereses nacionales y regionales. Es recién, hacia fines de la década de los 80s, que se inicia esta preocupación por el entorno ambiental, a pesar de que desde 1972 ya se había instituido EL DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE (Asamblea General de la ONU).
En todo este lapso, en que no entendimos el significado de tal decisión, la Escuela y los profesores permanecimos insensibles y distantes de esta preocupación. No nos sentíamos aludidos.

Han sido, por un lado algunas ONGs y por otro la insistencia del I.S.P. “Loreto”, las instituciones que inicialmente en el nivel regional, expresaron preocupación por el tema, contando siempre con la “ilustre” indiferencia de las esferas administrativas de la educación en nuestra región, quienes nunca se dieron cuenta del entorno en el cual vivían, hasta que algunos funcionarios del Ministerio de Educación, aunque sin mayores convencimientos, les hicieron notar tal realidad.

En 1989 se inició la celebración del denominado FESTIVAL DEL BOSQUE en dicho Instituto de formación magisterial, cuyo mensaje central es, precisamente, de carácter educativo ambiental; FESTIVAL en el cual el BOSQUE pasaba a ocupar el lugar protagónico en el marco de un conjunto de actividades que tenían relación directa o indirecta con el ambiente amazónico. Esta actividad expresaba una de las líneas matrices de la formación de los maestros y las maestras que se formaban en dicha institución. Este festival aún sigue celebrándose, convirtiéndose en el escenario más promisorio para consolidar la Educación Ambiental en nuestra región.

Hacia 1995, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental –SPDA-, Programa EDUCA 21, daría inicio a una experiencia de incorporar contenidos de educación ambiental en el nivel primario, para lo cual elaboró un material, en cuya revisión tuviéramos la oportunidad de intervenir, que denominó “Educación para el desarrollo sostenible de la Amazonía”, Guías Didácticas para Maestros y Maestras de Primaria, que empezaría a ser experimentado, en convenio con el Ministerio de Educación, en 1997, habiendo sido elegido el ISP “Loreto” como responsable de conducir esta experiencia, precisamente por las propuestas que al respecto venía haciendo en el nivel regional.

Es a partir de esta experiencia, en la que intervendrían unos veinte centro de educación primaria, que el Ministerio de Educación acentuaría su preocupación sobre este tema, que la plasmaría en los programas experimentales que comenzó a introducir a nivel nacional, pero que no tuvieron un correlato en la capacitación de los maestros y maestras en este tema que, en el currículo propuesto, adquirió la condición de un “contenido transversal”, bajo la denominación de “Conservación del medio ambiente”, tanto en Primaria como en Secundaria.

Consideramos que si bien la intención relacionada con el medio ambiente ya está presente en la educación nacional y regional, aún no ha adquirido la dimensión que debe tener dada la importancia del tema para nosotros en esta región.

Queda, pues, pendiente una reformulación de sus objetivos y estrategias para responder a la trascendencia que tiene la defensa de nuestro ambiente para la continuidad de los Pueblos Indígenas y Mestizos en la Amazonía, en cuyo marco tenemos que volver a aprender a establecer una relación armónica con la pródiga naturaleza en la que vivimos.

Tenemos que aprender a elevar a nuestra NATURALEZA a la categoría de un VALOR. Y ello se logra sólo mediante una educación planteada explícitamente con dicho objetivo.
Foto: ríos de la selva, WCS


martes, 1 de enero de 2008

CONSTRUYENDO UNA ESCUELA PARA EL DESARROLLO HUMANO



Gabel D. Sotil García

Una de las tareas más urgentes que debemos afrontar en nuestra región es la de transformar a la EDUCACIÓN en uno de sus instrumentos de desarrollo. Desarrollo que tiene que iniciarse potenciando y orientando las capacidades de nuestros educandos para que sean capaces de contribuir con el mejoramiento de LA CALIDAD DE VIDA de cada una de sus comunidades y de todos los que vivimos en esta región y, por ende, en todo nuestro país. Es decir, un DESARROLLO HUMANO; un desarrollo centrado en la calidad de ser de cada persona.

Pero, esta potenciación sólo puede ser hecha en el escenario de una escuela, sobre todo rural, que es el área en donde radican nuestras mayores potencialidades regionales, con una decidida y decisiva opción por transformarse en un espacio para la generación de condiciones para la LUCHA CONTRA NUESTRA POBREZA; escuela en la cual se haga práctica cotidiana de una nueva educación diseñada para tal propósito.

Para nosotros, esta construcción sólo puede lograrse teniendo como punto de partida nuestra realidad. Es decir, nuestros niños y niñas deben educarse en íntimo contacto, tanto en lo cognoscitivo como en lo axiológico-actitudinal, con la realidad comunal e ir conociendo progresivamente la realidad regional, conocimiento a partir del cual deben asumir el de nuestra realidad nacional hasta llegar al nivel mundial.

Con las consecuencias de este trasfondo formativo, serán capaces de asumir el protagonismo social con una actuación guiada por los más altos valores y superiores actitudes.

En consecuencia, será en cada una de las comunidades rurales de nuestra región en donde debe germinar nuestro desarrollo sostenible con el rostro más auténticamente humano.