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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

domingo, 3 de julio de 2016

LA ESCUELA ÁRBOL: 25 AÑOS DESPUÉS

Una propuesta olvidada
Prof. Gabel Daniel Sotil García
 
Carátula  2da. edición



La Escuela Árbol es una propuesta que conserva intactas sus potencialidades propositivas y de concreción, en la medida en que nuestra región siga siendo desconocida,  marginada y víctima de los graves problemas que la vienen afectando.

Pese a haber sido planteada hace veinticinco años, la Escuela Árbol es una propuesta comprometida con la radical transformación de la actual escuela, para ponerla al servicio de los supremos intereses de nuestra Amazonía, siempre en el marco de nuestra nacionalidad peruana.

Es decir, es una Escuela que responde a la realidad regional, tanto en su teleología como en su operatividad, fortaleciendo sus lazos con la realidad nacional. Por esta razón es necesario que merezca una especial atención en cuanto a su significado para nuestra región y al compromiso que debemos asumir respecto a su concreción como alternativa para mejorar la calidad de la educación que en ella se viene poniendo en práctica.

Y es que requerimos una Escuela cuyas características funda­men­tales sean su profundo enraizamiento en la realidad circundante, su plena identificación con la historia de la cultura regional, su aporte creador al desarrollo regional, la formación de niños y jóvenes con un profundo amor a su comunidad (su entorno inmediato) como base para crear una identidad regional que, a su vez, es base fundamental en la creación de una identidad nacional fuerte, sólida, indoblegable.

La Escue­la Árbol es una Escuela que nutre y se nutre de su entorno inmediato. Es una Escuela que establece un circuito de realimentación con su realidad. Que es parte consustan­cial a ella. Una Escuela en donde la realidad físico-cultural está presente en forma permanente como objeto de conocimiento, como objeto de análisis, como objeto de transformación. Una Escuela que propicia el contacto cognoscitivo y afectivo del alumno con su realidad. Una escuela que es un elemento dinámico y retribuyente de su entorno.

En suma, una Escuela Árbol será, al ser concretada, una Escuela que hunda sus raíces profundamente en el suelo cultural de la Amazonía. Una Escuela que sepa nutrirse con las crecien­tes y florecer con las vaciantes. Una Escuela que mire al bosque, a la cocha, a la flora, a la fauna, a las leyendas, etc. y las transforme en mensajes educativos para generar un hombre amazónico amante de su riqueza espiritual y ecológica, realista frente a sus posibilida­des, defensor de su entorno y con una fuerte identidad regional, y, por ende, nacional.
Carátula 1a. edición,
hace 25 años

Sólo una escuela así será capaz de ir al encuentro del devenir histórico - cultural de la Amazonía, del cual debe ser uno de sus principales tributa­rios, formando a las nuevas generaciones con un profundo conocimiento de su realidad, un indoblegable amor por ella y un profundo compromiso con su defensa; insertándose en él como un elemento coherente, natural, propio. Como una balsa en el Amazonas.

Una escuela así es más necesaria en la medida en que los grandes núcleos poblacionales en plena Selva son los lugares en donde la actitud consu­mista de bienes, valores, actitudes, conocimientos, conceptos, etc. es la que predomina.

En donde la compra y la imita­ción son las actitudes predomi­nan­tes. En donde comprar e imitar es lo que vale en estos lugares, haciendo que lenta­mente estemos siendo absorbidos por el circuito de consumo.

Estamos cayendo, o ya hemos caído, en las redes del mercantilis­mo cultural tanto como en el mercantilismo económico. Lentamen­te estamos siendo convencidos de que debemos aceptar nuestro rol consu­mista, comprador, abastecedor de materias primas.

El rol creador se lo dejamos para los de afue­ra. Nos gusta lo que nos dicen que debe gustarnos. Creemos lo que nos dicen que debemos creer. Nos divertimos como nos dicen que debemos divertirnos. Nos vestimos como dicen que debemos vestirnos. Usa­mos lo que nos dicen que debe­mos usar. Pensamos lo que nos dicen que debemos pensar. En fin, andamos por donde y hacia donde nos dicen que vayamos.

Nos hemos despersonalizado de tal manera que ya no somos nosotros mismos. Estamos perdiendo nuestra personalidad cultural, a pesar de su milenaria raigambre.

Y es esto, precisamente, lo que hace más necesario que, en un esfuerzo de creatividad colectiva, demos a luz un nuevo tipo de Escuela en la que aprendamos social­mente que el mundo debemos mirarlo desde nuestra perspectiva selvática, a afrontar nuestros problemas desde nuestra interioridad amazónica, desde nuestro portentoso bosque, para encontrarles solucio­nes propias, coherentes.

En resumen, pues, la ESCUELA ÁRBOL es una propuesta que, pese al tiempo transcurrido desde su publicación, conserva intactas sus principales líneas de desarrollo potencial para transformar la educación de nuestra región y ponerla al servicio de su pleno desarrollo humano, intercultural, sostenible y participativo.

















miércoles, 29 de junio de 2016

LA UNAP: UNAS PALABRAS DE REFLEXIÓN SOBRE SU ACTUAL COYUNTURA

Reflexiones sobre nuestra universidad

Prof. Gabel Daniel Sotil García
 
 La Universidad Nacional de la Amazonía Peruana – UNAP-,  es  una institución de EDUCACIÓN SUPERIOR, según la estructura de nuestro sistema educativo nacional.

Somos una institución en donde circulan libremente, por sus efectos formativos, las más elevadas expresiones de los logros culturales en las humanidades, la ciencia y la tecnología de nuestra especie.

Somos la institución en donde se espera que se hagan carne los más altos ideales que expresen la superación cualitativa de nuestra especie en cuanto a pensar, ser, actuar, para hacernos merecedores de destinos superiores.

Nos preciamos de ser el Alma Máter de la selva.

Nos dedicamos a formar profesionales en los campos académico y de investigación, lo cual implica actuar sobre su ser como persona y como profesional.

Debería entenderse, entonces, que siendo lo que somos deberíamos evidenciar un actuar consecuente con dicha esencia.

Sin embargo, al parecer, hay circunstancias durante las cuales se obnubila nuestro derrotero.
Y esas circunstancias se presentan, contradictoriamente, cuando abordamos la elección de las rutas que debemos abrir hacia nuestro futuro.

Parece que construir nuestro futuro nos descuadra, nos saca de quicio, nos hace perder la brújula.

Y, es entonces, cuando nos conflictuamos entre nosotros. Nos devoramos mutuamente, en una especie de autofagia institucional. Nos miramos a la cara y en ella se refleja todo lo negativo que tienen quienes no piensan como nosotros. Todo calificativo destructivo es insuficiente para herir al adversario, olvidándonos que ese contrincante es nuestro compañero de trabajo, con quien vamos a compartir los momentos de gozo laboral, de confraternización, de búsqueda compartida de mejores futuros para nuestra institución (¡!), con quien vamos a convivir largos años de nuestra vida.


Es, entonces, que la discrepancia se enrumba hacia el odio, la maledicencia, la adjetivación peyorativa, el opacamiento, la infidencia…

Contradictorio, por decir lo menos.

Pues son estos momentos, en que buscamos darle a nuestra institución las garantías de una búsqueda fundamentada de  una mejor calidad organizacional y funcional, en que deberíamos pensar y actuar con más calma, más sensatez, más cordura, evidenciando que somos personas que merecemos participar en esa búsqueda por nuestras mejores cualidades.

Son estos momentos, en que ponemos bases para definir nuestras proyecciones hacia el futuro, en que deberíamos mostrar sensatez, pensar crítico, reflexivo para tomar las mejores decisiones que garanticen el logro de dichos propósitos.

Sin embargo, la actual campaña en la que se han enfrascado los bandos en pugna, nada bueno no augura. Gane quien gane, no habrá mayores diferencias en cuanto a gestión, porque de ella es muy poco lo que se habla; el énfasis puesto en los agravios, en la búsqueda de lo oculto, de lo inconfesable, ha opacado la luz que debió emitir la exposición de lo valioso de las personas por su formación, méritos y propuestas.


Es este aspecto el que debería guiar nuestras decisiones al momento de emitir nuestro voto en las próximas elecciones internas y no la habilidad para denigrar.

No olvidemos que hay una sociedad que está ponderando nuestra actuación, que piensa y sufre por lo que ve en nosotros, su Alma Máter.



viernes, 17 de junio de 2016

Identidad, cultura y tradición
CELEBRANDO LA FIESTA DE SAN JUAN
GABEL DANIEL SOTIL GARCÍA

Pintura alegórica en el local institucional
de la comunidad campesina San 

Juan de Miraflores. 
Además de poseer características geográficas y ecológicas propias, la Amazonía peruana es culturalmente diversa, no solo porque en su ámbito existen múltiples pueblos originarios, sino porque en ella se ha dado un peculiar proceso de mestizaje religioso-cultural que se expresa en la celebración de la FIESTA DE SAN JUAN, el 24 de junio de cada año, ocasión en la que expresamos nuestras raigambres culturales mestizas, propias de la región selvática, mediante diversos comportamientos sociales.

Dado que no ha habido un registro sistemático del proceso histórico de esta festividad, en los actuales momentos podemos encontrar diversas versiones acerca de su génesis social, las cuales posibilitan tener aproximaciones variadas a dicho fenómeno. Pero, lo que ya está meridianamente claro es que fue traída por los migrantes que se desplazaran por los departamentos de Cajamarca, Amazonas y San Martín hasta llegar a la selva baja, vía ríos Huallaga y Marañón desde el  siglo XIX, zona en la que ya existía toda una avanzada evangelizadora por obra de los misioneros Jesuitas, iniciada desde el siglo XVII.

San Juan Bautista,
en cuyo honor se celebran estas
festividades, administrando el 

sacramento del bautizo a Jesús. 
Una de esas versiones hace referencia a que la celebración de la FIESTA DE SAN JUAN comenzó en el sector en  donde quedaba el fundo de Guayabamba de Dn. Isidro Torres en los primeros meses del Siglo XX (1900), hacia donde llegó un viajero procedente de Jeberos, en el río Huallaga, apellidado Mozombite, con toda su familia, quien trajo una imagen de San Juan Bautista, que según se decía en esa época, era parte de un robo sacrílego cometido en una Iglesia ecuatoriana. Los relatos dicen también que, para tranquilizar su conciencia comenzaron a organizar veladas en honor de la mencionada imagen de San Juan en el mencionado fundo de Dn. Isidro Torres, quien se hizo un entusiasta promotor de dichas veladas, que comenzaron a ser conocidas por familias de la naciente ciudad de IQUITOS. Así comenzó a ser conocido que cada 24 de Junio se celebrara en honor a San Juan tales veladas a las que asistían los peregrinos después de caminar por trochas dentro del bosque, algunos de ellos en briosos caballos que eran muy comunes en esa época, otros en lentos mulos, así como en carretas haladas por caballos, en bicicletas, etc.

Dada la relativa lejanía del lugar, las familias enteras se movilizaban portando en canastas o en bolsos sus juanes y recipientes con chicha de maíz, para pasar el día en la velada al Santo.

El actual desarrollo urbano del 
distrito de San Juan Bautista
  
Es así como se inicia la costumbre de salir al campo a pasar el día con toda la familia llevando los juanes y la chicha, costumbre que continuó aun cuando la comunidad se trasladó más hacia el sur, en la actual ubicación, en donde continuó teniendo un carácter religioso y campestre, de disfrute familiar de un día muy especial bajo los árboles, en donde se tendía un gran mantel y se colocaban los juanes y los envases de la sabrosa chicha para el disfrute de toda la familia y sus invitados.

Dada la trascendencia que iba adquiriendo la celebración de esta fiesta, el Gral. Manuel Odría, el 9 de junio de 1956 declaró feriado en IQUITOS, el 24 de junio de cada año. Pero, en 1965, el presidente Dn Fernando Belaunde Terry declaró al 24 de junio feriado en todo el departamento de Loreto, fiesta que después alcanzaría dimensión amazónica tal y como es hoy en día.

Dirigentes antiguos de la Comunidad Campesina
San Juan de Miraflores.
Por cierto que con el cambio de los tiempos culturales, la ritualidad característica de los primeros tiempos ha cambiado también en concordancia con la religiosidad propia de la época.

Pero la herencia cultural sigue allí efervescente, motivando a las nuevas generaciones que responden a los nuevos tiempos con la relativa fidelidad al pasado y a su actual forma de ver su realidad.

Este año se ha puesto como lema celebratorio “AL RESCATE DE NUESTRAS TRADICIONES”, en el marco de un extenso programa de actividades, que requieren la más plena participación de la colectividad. Con ello se pretende fortalecer la raigambre cultural ancestral en cuanto sea posible; sin embargo, se debe tener en cuenta que las condiciones ambientales, sociales y culturales ya no son las mismas de lejanos tiempos.

Detenerlos es imposible y debemos aceptar que las nuevas generaciones tienen derecho a imprimir su sello en las actividades patronales y las antiguas tenemos el deber de orientarlas para que conserven su identidad con orgullo de pertenencia cultural, para conservar su sabor a fiesta amazónica  con sus peculiaridades culturales así como debemos preservar el delicioso sabor de nuestro Juane.
Iglesia del santo patrono San Juan Bautista
en el distrito de  San Juan Bautista. 
Con ello lograríamos emitir nuestro aporte a la cultura universal, enriqueciéndola con nuestra manera de ser, fortaleciendo los atractivos turísticos de esta hermosa y peculiar región y preservaríamos su esencia espiritual.

      ¡FELIZ FIESTA DE SAN JUAN !







miércoles, 1 de junio de 2016

LA UNAP: CONSTRUYENDO SU PROPIA RUTA HISTÓRICA

Iquitos, 04-06-62 al 04-06-16: 
54º Aniversario de la UNAP



Gabel Daniel Sotil García

La UNAP es una institución compleja en la plenitud de su significado: puede ser vista en su dimensión formadora de los futuros profesionales para dinamizar la actividad social, cultural, económica, ecológica, geográfica de nuestra región. Pero, también puede ser vista como instrumento para lograr mejores niveles de vida material y espiritual para la sociedad amazónica en la medida en que se proponga movilizar nuestros innúmeros recursos para satisfacer nuestras necesidades, mediante la acción transformadora de sus egresados.

En ambos casos, nuestra universidad está comprometida con el futuro de nuestra región, y es en esa dirección que debe fortalecer su acción programática, preparándose para ese acompañamiento desde su propia autoconstrucción que le propicie la necesaria idoneidad en la gesta de dicho porvenir.

Para ello necesita fortalecer su toma de conciencia de las características diferenciales del entorno en que se desarrolla institucionalmente: su personalidad histórica y sociocultural construida en este medio siglo que ha vivido y el substrato ecológico sobre el cual se asienta físicamente y deviene en su referente objetivo para su accionar.  

Pero, también necesita fortalecer su plena conciencia de que somos una región inserta en el proceso de globalización mundial de múltiples maneras, proceso que como bien lo sabemos, tiene por  vocación dominante la homogeneización más plena,  en el tono más amenazante para nuestros pueblos, mediante  mecanismos cada vez más contundentes y eficaces. Por lo tanto, este proceso de globalización puede ser tomado por nosotros con un doble significado para nuestra región: por un lado es una invitación a incorporarnos indistintamente, como uno más, en el concierto de los pueblos absorbidos, perdiendo nuestros rasgos distintivos; pero, por otro, que es el más importante, un reto para incorporarnos  al proceso de disfrute de lo mejor que la sociedad humana puede ofrecernos pero sin perder nuestra personalidad. Es decir, seguir siendo distintos, para enriquecer lo más hermoso que tiene nuestra especie: su diversidad, que encuentra en nuestra región la más contundente expresión en pueblos y culturas con sus respectivas riquezas.

Por cierto que nuestra propuesta es que en el fragor de ambas fuerzas, que generan un campo de tensión, tenemos que tomar una decisión colectiva para construirnos como una institución que, respondiendo a nuestra peculiaridad regional, seamos el motor de dicho proceso diferenciador, pero seamos parte, también, del mundo globalizado, en condiciones de exhibir nuestro ser propio, es decir, de lograr el reconocimiento de las demás instituciones por lo que tenemos de propio y diferencial y no por lo que nos parecemos a  ellas.

El logro de este propósito implica enfatizar  nuestros esfuerzos en el proceso creativo, auto constructivo, en consonancia con nuestra natural y milenaria vocación diversificadora regional, pues no debemos olvidar que la nuestra es la región con mayor diversidad biológica y lingüístico-cultural, para hacer de nuestra universidad no una institución más sino una  universidad única.

Crearnos con esta característica, que no es sino la respuesta plenamente coherente con nuestra situacionalidad, exige, de quienes la conformamos, esfuerzos especiales, adicionales a los que normalmente hacemos en el cumplimiento de nuestras funciones en la institución.

Y es que tenemos que reconocer que ya hemos superado los tiempos iniciales de nuestra historia, tiempos que tienen que ser seguidos por nuevos fases en que aprendamos a juzgarnos, mirarnos en perspectiva hacia atrás, que nos permita reflexionar, suficientemente sobre ese recorrido, como base para mirar hacia el futuro abastecidos de la  información crítica, reflexiva para construirnos en concordancia con las nuevas ideas nacidas al calor de nuestras condiciones tanto internas como externas.

La vida intrainstitucional tiene que definirse con aportes que nos vengan tanto de nuestra intimidad propia como de los que provengan de nuestra región y país, así como de la esfera planetaria, ineludible en estos momentos.

Nuestra crítica y reflexión se hacen indispensables para construir nuestro futuro. La UNAP tiene que construirse un significado social concordante con los nuevos tiempos cronológicos y tendencias de pensamiento, que circulan en los ambientes académico-científicos en la actualidad, que implican poner en vigencia instituciones que asimilan sus propias experiencias y las transforman en insumos para reconstruirse a sí mismas, con plena coherencia con su escenario contextual, por cierto que con el esfuerzo y compromiso de quienes la conforman.  

Que este nuevo aniversario sea oportunidad para fortalecer nuestros compromisos institucionales, para dar vida a una universidad renovada, plena de posibilidades para enfrentar los nuevos tiempos con optimismo, creatividad y responsabilidad.

         ¡FELIZ  54º ANIVERSARIO UNAP!












 


miércoles, 25 de mayo de 2016

DIA NACIONAL DEL IDIOMA NATIVO

27 de mayo:

CONMEMORANDO NUESTROS IDIOMAS ORIGINARIOS

Riqueza idiomática de nuestro
país
 Gabel Daniel Sotil García

Un idioma es el fruto de un larguísimo proceso de creación colectiva. No surge de la noche a la mañana sino por el esfuerzo continuo de una colectividad que comparte situaciones comunes en un extenso lapso de trato permanente entre sí y con su entorno.

Su creación obedece a la necesidad de comunicar sentimientos, pensamientos y cuanta vivencia interna es capaz de   producir la dinámica psicológica al entrar en relación con el mundo circundante.

El idioma expresa las situaciones comunes y más o menos permanentes que viven los miembros de un grupo humano. El idioma crea vínculos de identidad cultural-espiritual. Utilizarlo en el proceso educativo refuerza la formación de la personalidad de los educandos, brindando bases sólidas para un eficaz aprendizaje educativo.

Pero, socialmente todavía no hemos aprendido a valorarlo. Por eso es que debemos hacer todo el esfuerzo necesario para que las nuevas generaciones se apropien y hablen su idioma propio, originario, con orgullo.

Preservando la riqueza lingüística andina
Un paso importante es incorporarlo a la tarea educativa a través del profesor y el material educativo y una constante interacción con la comunidad.

Pueblo BORA preservando su cultura e
idioma
Por ello es que cada 27 de mayo, y desde 1975 (Decreto Ley 21156), debemos festejar, con mucha alegría, que en nuestro país tengamos muy diversos idiomas, “Esta fecha conmemora la diversidad lingüística del país y resalta la importancia de valorar las diferentes formas de comunicación de los pueblos y culturas que conviven en este territorio. Un idioma o lengua está íntimamente relacionado con las expresiones culturales y con la manera de concebir y explicar el mundo que nos rodea. Las múltiples lenguas enriquecen aún más nuestro patrimonio cultural y constituye un desafío de todos los peruanos y peruanas para crear vehículos de entendimiento y participación que permitan el desarrollo integral de los ciudadanos” (MINEDU – DIGEIBIR).

Cuando hacemos referencia a la diversidad lingüística, comprendemos tanto los idiomas andinos, costeños como amazónicos; es decir, en todo el territorio nacional, en donde, a estar por las recientes investigaciones que vienen siendo realizadas, “…existen 47 lenguas agrupadas en 19 familias lingüísticas que son habladas por 54 pueblos indígenas. No obstante, los estudios en este campo son escasos. A medida que se incrementen los trabajos en la Amazonía podrá ofrecerse un panorama más claro sobre el estado de las lenguas en nuestro país.” (Idem)

Baluarte de preservación de
nuestra riqueza lingüìstica
Ahora bien, si hay en nuestro país una región en donde deberíamos conmemorar una fecha como esta, es nuestra región, por su diversidad cultural y plurilingüismo originado por el esfuerzo creador de los Pueblos Indígenas asentados desde miles de años en nuestra Amazonía. Sin embargo, debemos reconocer que, por una serie de factores, entre los cuales se cuenta a la educación oficial, no se ha enfatizado esta característica de nuestra realidad socio-lingüística, existiendo aún una serie de prejuicios, que redundan en una falsa percepción de esta riqueza que, con esta celebración, debemos desactivar a la brevedad posible para que aprendamos a percibir a esta diversidad como lo que es: una riqueza espiritual de nuestra región y país.

Es de esperarse que, en especial, el magisterio entre a la senda de la revaloración lingüística y eduquemos a las nuevas generaciones en el cultivo de su respectivo idioma originario y el respeto y preservación de esta diversidad.






martes, 24 de mayo de 2016

Una mirada desde la Amazonía: Día mundial de la diversidad cultural para el diálogo y el desarrollo
http://2.gravatar.com/avatar/e23c47f010a5039920fe00afddfda786?s=38&d=mm&r=g BY PÓLEMOS
22
MAY
2016
Gabel Daniel Sotil García
Egresado de la  Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Educación con especialidad en Filosofía y Ciencias Sociales. Ex director del Instituto Superior Pedagógico Público “Loreto”. Ex director regional de Educación de Loreto..
 Pólemos
Aunque tardíamente, la humanidad recién está tomando conciencia de algunos aspectos de su esencia como especie. Concretamente, me estoy refiriendo a la diversidad cultural, que le es consustancial. Han tenido que suceder hecatombes de destrucción cultural en todo nuestro mundo, para darnos cuenta de que el etnocidio es un atentado contra la misma humanidad.

Aquí, en nuestra Amazonía, luego de casi medio milenio de un pertinaz proceso de destrucción de nuestra riqueza y diversidad culturales por parte de la cultura oficial y políticamente dominante, hoy subsiste parte de dicha riqueza aunque debilitada en algunos de sus logros.

Por ello es que el contenido doctrinal de documentos normativos tales como el Convenio 169 – OIT (1989), la Resolución sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (1998), la Declaración Universal de la UNESCO sobre diversidad cultural (2001), la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007) y el Informe Mundial de la UNESCO: Invertir en la Diversidad Cultural y el Diálogo Intercultural (2009), adquiere primordial importancia como expresiones de una nueva visión acerca de nuestra especie.

Y es que, nuestra región tiene una característica de la mayor importancia: SU PLURICULTURALIDAD: dicho a grosso modo, doce familias etnolingüísticas, o lenguas madres se vierten en más de sesenta culturas reales, dinámicas, efervescentes, de las cuales más de cuarenta están en Loreto, cuyo legado, hasta el presente, es todo un dechado de creatividad y todo un desafío para quienes pertenecemos a la cultura mestiza.

¿Qué significa esta DIVERSIDAD CULTURAL?

Dejemos que la UNESCO nos lo diga:

“Artículo 1 – La diversidad cultural, patrimonio común de la humanidad
La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan a los grupos y las sociedades que componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras”. (Documento fuente: Declaración Universal de la UNESCO sobre Diversidad Cultural, 2-11-2001)

Ocho años después la misma UNESCO elabora un Informe Mundial que denomina “Invertir en la diversidad cultural y el diálogo intercultural” en el cual, luego de insistir en el significado de la diversidad cultural (entre seis mil y siete mil culturas) para la humanidad como especie, nos pone sobre aviso acerca de la globalización o mundialización, favorecida por los espectaculares avances científicos y tecnológicos, e insta a los gobiernos a que desplieguen los más grandes esfuerzos para fortalecer dicha condición promoviendo el denominado diálogo intercultural entre los miembros de las culturas dominantes en cada país y los pueblos originarios, por ser esenciales para el desarrollo y la convivencia pacífica.

Diálogo intercultural que implica respeto y tolerancia que deberían ser objeto de permanente búsqueda y praxis social, acerca de los cuales las autoridades, tanto nacionales como regionales, vienen evidenciando nula vocación, pues sus decisiones no superan el nivel del impacto declaratorio.

En consecuencia, este documento, de tan trascendente importancia para reconstruir nuestra sociedad, debe ser motivo de un profundo y reflexivo análisis en las instancias en que se toman decisiones de política educativa, tanto en el nivel nacional como regional e institucional, habida cuenta que “Las políticas en el ámbito de la educación tienen una repercusión muy importante en el florecimiento o el declive de la diversidad cultural, y deben intentar promover la educación por conducto de la diversidad y en favor de esta. Con ello se garantiza el derecho a la educación, reconociendo al mismo tiempo la diversidad de las necesidades de los educandos (especialmente las de aquellos que pertenecen a grupos minoritarios, indígenas o nómadas) y la variedad de métodos y contenidos conexa. En sociedades multiculturales cada vez más complejas, la educación debe ayudarnos a adquirir las competencias interculturales que nos permitan convivir con nuestras diferencias culturales, y no a pesar de estas. Los cuatro principios de una educación de calidad definidos en el informe de la Comisión Mundial sobre Educación para el siglo XXI (“aprender a ser”, “aprender a saber”, “aprender a hacer” y “aprender a vivir juntos”) sólo pueden aplicarse con éxito si la diversidad cultural es un elemento central de los mismos” (pág. 15), pues, “Si no se tiene en cuenta la diversidad cultural, la educación no puede cumplir su función de enseñar a vivir juntos”. (pág. 32)

Todo este trasfondo normativo internacional que, si bien no tiene un carácter vinculante para nosotros, sin embargo debe ser tenido en cuenta por cuanto representa los consensos supranacionales logrados hasta el presente en beneficio de la humanidad como especie. Es el caso que en nuestra región se vienen produciendo diversidad de situaciones nada favorables  para la preservación de nuestra diversidad cultural. Varios son los factores que contribuyen a esta característica nuestra se vaya debilitando, causando grave deterioro en los diversos pueblos originarios que aún subsisten.

Entre esos factores atentatorios contra nuestra riqueza cultural-espiritual se encuentran la educación misma, que sigue siendo un instrumento de imposición de la cultura mestiza, a través de la cual se imponen mensajes culturales ajenos a los intereses y logros de los Pueblos Indígenas, muy lejos de la necesaria interculturalidad que debería tener tanto en nuestra región como en todo el país. Los medios de comunicación social, predominantemente monolingües y de extracción urbana, sirven de instrumentos de imposición de los patrones comportamentales citadinos, imponiendo el habla castellana y difundiendo el consumismo y demás normas de actuación ajenos a los intereses de los pueblos originarios.

El sistema jurídico que dinamiza criterios de juzgamiento ajenos a los patrones de vida vigentes en el mundo indígena. La dinámica económica, planteada dentro de la perspectiva capitalista, que obliga a los miembros de los pueblos indígenas a someterse a las normas y leyes del mercado. La actividad extractiva de los recursos naturales, que impone mecanismos de interrelación que modifican los patrones tradicionales de los pueblos.

En fin, todos estos factores vienen atentando, con diferente grado de consecuencias, en la estructura y dinámica de los pueblos indígenas de nuestra región amazónica, posibilitando que la diversidad de manifestaciones culturales se vaya debilitando en pro de una homogeneización cultural que, a la larga, se produciría de no mediar una acción decidida del Estado e instituciones civiles para preservar esta riqueza, sustentada en el reconocimiento de que “La diversidad cultural es la riqueza de la humanidad”, tal y como lo declara la UNESCO.

En consecuencia, debemos sentirnos urgidos socialmente a adoptar nuevas estrategias para facilitar el diálogo intercultural, visibilizar con mayor nitidez nuestra riqueza cultural, mejorar la pertinencia de los contenidos de la educación, aplicar políticas lingüísticas para garantizar el multilingüismo, contrarrestar la difusión de estereotipos citadinos en los medios de comunicación e información y propiciar los intercambios de producciones artísticas y la circulación de los artistas, en el entendido de que nuestro país y región requieren conservar su diversidad cultural y propiciar el diálogo intercultural, para no perder nuestra esencia nacional, según lo propone el mencionado Informe Mundial.

Podríamos afirmar, finalmente que, si bien se reconoce la pluriculturalidad de nuestra región y, por ende, su multilingüismo, estas características todavía no son motivo de decisiones políticas de mayor trascendencia para preservarlas, con el énfasis y necesidad que tenemos. Es verdad que  existen diversos documentos, tanto del nivel nacional como internacional estableciendo normas orientadores y reguladoras de la dinámica intercultural, sin embargo, en nuestra Amazonía no se delinean con la claridad que deberían tener para lograr los efectos que, en estos momentos, se requiere para enfrentar con mayor decisión los problemas que afectan a este aspecto de nuestra realidad socio-cultural.

Tenemos, pues, aún una deuda pendiente con el proceso de visibilización de nuestra diversidad cultural amazónica, para ponerla en un primer plano en las decisiones de política, tanto nacionales como regionales.

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sábado, 7 de mayo de 2016

¿DICTAR CLASES?

Más reflexiones sobre la educación

Variados estímulos son utilizados en
las diversas estrategias para educar por
parte de los profesores.
Gabel Daniel Sotil García
  
En los ambientes educacionales, y también en los sociales en general, se ha consolidado una expresión que pretende traducir la labor que realizamos los Maestros en relación a los educandos en nuestras aulas o salones de clase.

Me estoy refiriendo a esa frase, muy frecuentemente utilizada para referirse a nuestra labor de educadores, como es la de “dictar clase”.

Pareciera que con ella hacemos referencia y expresamos a  plenitud la labor que cotidianamente  realizamos los profesores en nuestras aulas de clase.

Esta frase no traduce sino una tradicional forma de percibir la acción de los docentes de todos los niveles: inicial, primaria, secundaria y superior, que consiste en que el maestro, cuando hace su clase, recurre al dictado; es decir, parado frente a sus alumnos no hace sino transferir oralmente (dicta) o escribe en la pizarra, lo que él sabe para que lo aprenda el alumno, por repetición, luego de tomar nota minuciosa de cuanto haya sido expresado por el profesor respecto a un determinado tema.

Las explicaciones demostrativas son
un recurso frecuente de los profesores
para educar a sus alumnos.
En verdad, esta estrategia didáctica fue predominante en la conducción de las clases hace mucho tiempo, en el marco de lo que se denomina la “educación tradicional”, la misma que ya viene siendo superada por la recurrencia, por parte de los docentes, a muy diversas formas de incentivar el aprendizaje de los educandos, recursos que tienen mejores efectos formativos en ellos, sobre todo ahora que tenemos a disposición los adelantos de las tecnologías para educar, que son muy variadas y de mucho mayor eficacia que la simple transmisión del conocimiento a través del “dictado”, por sus efectos de estimulación integral.

En un actuar moderno, los educadores no dictamos clases: hacemos o desarrollamos nuestras clases.

Para ello planificamos un curso de acción para el logro que esperamos obtener y lo desarrollamos paso a paso despertando, estimulando las capacidades de nuestros alumnos, con la menor injerencia del docente, propiciando el autodescubrimiento del “nuevo” saber por parte del alumno.

Y es que dictar es un acto mecánico que consiste en transferir maquinalmente conocimientos del maestro a los alumnos, sin mayor movilización de las capacidades del educando, quienes constriñen su participación a un simple “tomar nota” de lo que dice el profesor. Es decir, no forma, mecaniza, automatiza, no activa las potencialidades biopsicológicas de los alumnos: su capacidad de observar, analizar, comparar, imaginar, expresar, relacionarse, actuar, valorar, decidir, proponer, enfrentarse a situaciones, proyectarse a su futuro, etc.
La interrogación, el diálogo, el análisis son
caminos propicios para la formación de la
personalidad de los alumnos.

Todo ello queda aletargado cuando se recurre al dictado.

¿Se acuerdan de la educación bancaria? (Paulo Freire)

Pues ésta se fundamentaba en el dictado, considerando que el alumno no era sino el gran receptáculo en donde el maestro le depositaba, le transfería, su saber, a un ser pasivo, receptivo, mecanizado, apto para reproducir el mundo y la cultura de su profesor, que era la del estatus quo.

Entonces, en los actuales momentos, el “dictado” es una obsolescencia pedagógica. Un arcaísmo didáctico.

Y, por lo tanto, los Maestros no recurrimos a esta estrategia, pues lo que queremos es educar, es decir, formar la personalidad del educando estimulando, motivando, orientando, analizando, recreando, valorando, etc., para brindarles y movilizar mecanismos de actuación racional, inteligente en el mundo que les toque vivir, para que sean agentes en permanente búsqueda de mejores condiciones de vida en su sociedad y contribuyan a una incansable ruta de humanización de nuestra especie.

La lectura, el trabajo grupal
eximen al profesor del
obsoleto dictado.
Decir entonces, en las actuales circunstancias, que los Maestros “dictamos clases”, expresa una profunda desubicación espacio temporal, histórica, una incoherencia psicocultural, pues ello implicaría que todo el universo de retos socioculturales y espirituales que hoy tenemos en el mundo moderno, no podríamos enfrentarlo, pues, recurriendo al obsoleto “dictado de clases”, no tenemos ninguna posibilidad por cuanto  los futuros ciudadanos no serían sino repetidores de las circunstancias en que hicieron su vida.

Por todo ello,  esperamos que en los ambientes escolares y, en especial, universitarios, en donde aún es frecuente esta expresión de “yo dicto clases en….”, sea superada para adentrarnos en la búsqueda de nuevas formas de relacionarnos con nuestros alumnos para contribuir con la formación de una personalidad pletórica de posibilidades de desarrollo, que deberán activarse cuando enfrenten las nuevas circunstancias que su futuro les depara. No olvidemos que nuestra labor formativa tiene como destino el futuro de los que hoy son nuestros educandos.