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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

lunes, 17 de noviembre de 2014

LIBROS IMPORTANTES PARA EL CONOCIMIENTO DE LA SELVA: ANTOLOGÍA DE LA NARRATIVA AMAZÓNICA





ANTOLOGÍA DE LA NARRATIVA AMAZÓNICA – autores contemporáneos
MIULER VÁSQUEZ GONZALES,   EDITOR
TRAZOS CONSULTORES – Editores E.I.R.L. (www.trazoseditores.com)
MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE SAN MARTÍN - TARAPOTO
AGOSTO 2014

“La presente selección de narrativa amazónica incluye a escritores de diversos lugares amazónicos del Perú: Iquitos, Tarapoto, Rioja, Lamas, Moyobamba, Yurimaguas, Pucallpa, Tingo María y otros, al año 2014, vigentes en producción.

En este libro antológico encontramos escritos de Jorge Nájar, Róger Rumrrill, Hildebrando García, Jorge Salazar Saldaña, Julio Oliveira, Miuler Vásquez, Mardell Tello, Carlos Murayari, Haydith Vásquez, Jorge Rojas, Werner Bartra, Carlos Maktangrunaka, Hildebrando García, Juan Rodríguez, Jorge A. Mesía Hidalgo, Jonatan Paredes, Magín Barcia, Juan Saavedra, Carlos Tafur, Darío Vásquez, Cayo Vásquez, Jorge L. Salazar, Arturo Ríos, Óscar Barreto, Armando Ayarza, Elsa Angulo, Luis A. Vásquez, Raúl Del Águila, Martín Reátegui, Elí Caruzo, Welmer Cárdenas, Darwin Córdova y Ana Ríos Gonzales.  

El propósito de la publicación del presente trabajo antológico de narradores de la Amazonía Peruana…responde a una intención prioritaria: difundirlo en bibliotecas escolares y municipales de todo el ámbito amazónico..,” nos dicen los editores.

De mi parte, quiero expresar mi complacencia por tan hermoso y trascendente trabajo, pues nos pone en contacto con quienes, en la actualidad, vienen haciendo del mensaje cultural amazónico el motivo de sus inquietudes literarias.


Prof. Gabel Daniel Sotil García


Visite: www.amazonia.org.pe

EN TORNO AL COMPROMISO SOCIAL DE LA COMUNIDAD UNAPENSE


Prof. Gabel Daniel Sotil García

Mensajes analíticos, reflexivos requiere nuestra sociedad
de parte de quienes constituyen  su mayor potencial
profesional.
Que la Educación Superior tiene un valor primordial en la construcción de un futuro mejor de nuestros pueblos es ya una convicción de nuestra sociedad manifestada en la demanda, cada vez más insistente, de una mayor calidad y cantidad de sus servicios.

Frente a ello, quienes conformamos la comunidad académica de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, debemos dar respuestas cada vez más evidentes  y comprometidas para satisfacer dicha demanda, haciendo colectivamente los esfuerzos conducentes a dicha satisfacción.

Y es que debemos ser conscientes de que un aspecto fundamental para el mejoramiento cualitativo de nuestra universidad lo constituye la socialización de las repercusiones subjetivas que va teniendo su dinámica en cada una de las personas involucradas en dicho logro; es decir, quienes conformamos hoy su potencial profesional, y que debe expresarse en  descripciones, análisis, críticas, reflexiones, propuestas y cuanto producto intelectual, científico y literario es posible elaborar a partir de nuestras vivencias  y logros profesionales, en nuestra condición de testigos de excepción de dicha dinámica. 

El análisis de nuestra realidad regional debe tener
alta prioridad para promover su mejor conocimiento social.
A condición de ser sensibles con su devenir institucional, un compromiso de la mayor trascendencia lo constituyen tanto la elaboración como, en especial, la difusión de nuestras diversas maneras de interpretar su dinámica histórica, sus logros, limitaciones, perspectivas, posibilidades, etc. que debemos compartir con la colectividad de contexto; pero, no solo de ella sino de nuestra propia región.

Es decir, explicitar las formas personales en que venimos haciendo de ellas objetos de reflexión y creación.

Quienes hoy conformamos dicho potencial profesional  tenemos la obligación moral de contribuir con dichos aportes, más allá del mero cumplimiento de nuestras obligaciones laborales que justifican nuestra actual pertenencia institucional, reconociendo que nuestra universidad tiene compromisos, de la mayor jerarquía, con el desarrollo de nuestra Amazonía, tales como difundir los hallazgos científicos, generar corrientes de opinión social acerca de nuestra realidad, enriquecer a la colectividad  con criterios de análisis para que adopte con lucidez posiciones que considere pertinentes, enriquecerla con aportes creativos de diversa índole, etc.

En fin, nuestra universidad tiene la obligación moral de crear diversos mecanismos contributivos al mejoramiento cualitativo de la colectividad regional, lo cual puede lograr con la sola decisión de sus miembros para compartir y socializar tales productos.

La riqueza natural y social, propia de nuestra región,
debe ser procesada y compartida con la colectividad.
Con ello, quienes hoy trabajamos en su seno, desbordaremos nuestros límites laborales y nos adentraremos en un proceso de creación de elucubraciones, movilizando nuestras más altas capacidades intelectuales,  con la intención de dar a nuestra universidad mayores posibilidades de ser una mejor institución, reconociendo que somos parte de un colectivo humano con inmejorables condiciones profesionales para hacerlo, con lo cual, también contribuimos con una mejor imagen de nuestra institución dentro de la sociedad amazónica.

Y este tiene que ser un compromiso compartido entre autoridades y cuerpo docente de la UNAP. Pensar que ello es solo responsabilidad de quienes desempeñan cargos directivos es un grave error en el que hemos caído quienes conformamos la comunidad unapense. En todo caso, dichas autoridades deben asumir el deber de crear condiciones para que todos participemos en este proceso creativo de producción intelectual para elevar la eficiencia de nuestra institución y la calidad de vida de la comunidad que nos sirve de contexto,  pero sin que ello sea requisito indispensable para quienes no desempeñamos dichos cargos.

Futuros profesionales que deben formarse en
la vivencia permanente del compromiso de su
 institución con el desarrollo cualitativo de su región
mediante la difusión de su trabajo intelectual.
Cierto es que ya venimos cumpliendo institucionalmente parte de dicho compromiso a través de la formación de los profesionales en los diversos campos que demanda la dinámica de nuestra región; así como también mediante la generación de conocimientos que nuestro desarrollo exige mediante la investigación científica y tecnológica; sin embargo, quienes la integramos venimos dejando de lado un aspecto tan importante como los anteriores: nuestro rol estimulador y orientador de la colectividad que nos alberga, teniendo en mente que tenemos la obligación moral de coadyuvar a dar forma factible a un futuro amazónico que responda a una utopía social multicultural y forestal, a cuya concreción debe contribuir nuestra universidad. Un futuro así concebido, requiere de todos los aportes de sus miembros, entre quienes nos encontramos quienes conformamos la comunidad unapense.

En un panorama tan diverso, con riquezas espirituales aún desconocidas por el propio colectivo amazónico, no digamos ya peruano,  a nuestra universidad le urge posicionarse como factor coadyuvante de tal propósito, en un rol promotor de condiciones para canalizar dichas fuerzas hacia la construcción participativa de ese futuro social que supere las limitaciones actuales, que nos condenan a vivir de espaldas a nuestras grandiosas potencialidades culturales, sociales, psicológicas, económicas, geo-ecológicas, y a sufrir  infinitas formas de agresión bajo el pretexto de aprovechar, a como dé lugar, nuestras riquezas naturales y espirituales.

Es, precisamente, esta la tarea promotora que aún no venimos cumpliendo quienes integramos dicha comunidad y que constituye una deuda pendiente con nuestra región: compartir con la colectividad, en niveles comprensibles, los avances que se vienen logrando en cuanto a conocimientos científicos, humanísticos y tecnológicos, generando tendencias o enfoques interpretativos sobre nuestro entorno;  motivando actitudes concordantes con los intereses de la mayor jerarquía para el mejoramiento cualitativo de nuestros pueblos, generando nuevas visiones de su importancia y trascendencia dentro de  nuestro planeta, proponiendo formas estéticas que expresen el procesamiento personal de los mensajes amazónicos, etc., lo cual repercutiría  en la formación de una colectividad amazónica con mayor conciencia de su realidad, de sus deberes tanto en la dimensión interna como en la dimensión planetaria, con una mayor lucidez en cuanto de su autopercepción como defensora de sus riquezas materiales y espirituales, constructora consciente de su futuro, en fin cuanto sea necesario para expresar la calidad social de nuestra colectividad.
Colectividad que espera el incentivo de la universidad
para mejorar su relación con su entorno.


Art. publicado en semanario KANATARI, 16.11.14


Es en este campo en donde se requiere que la colectividad académica e investigadora unapense se incorpore difundiendo sus logros intelectuales, sean científicos, tecnológicos y literarios, de las más diversas y creativas formas, entre la comunidad amazónica, con lo cual no estaríamos sino retribuyendo y contribuyendo a su grandiosidad.

viernes, 14 de noviembre de 2014

ESTAMPAS DE LA SELVA (4): EL JUANE

 Prof. Gabel Daniel Sotil García

El JUANE, plato típico de la selva.
El JUANE es un plato típico de la selva, introducido por los primeros pobladores mestizos.

En toda ella se lo disfruta en muy diversas ocasiones, en especial durante el festejo de la Fiesta de San Juan (24 de junio).

Se sabe que este potaje fue traído por los migrantes que llegaron desde los Andes, por diversas vías: Cajamarca, Amazonas, San Martín, bajando por los ríos Marañón y Huallaga, fundamentalmente. Migrantes todos ellos portadores de las costumbres traídas por los primeros conquistadores españoles y luego por los evangelizadores, franciscanos y jesuitas, organizadores de las Reducciones o Pueblos Misionales.


Pero el JUANE no vino así como hoy lo conocemos. Aquí tuvo que adaptarse a los condimentos regionales y, sobre todo, a una nueva vestimenta: el bijao, en especial al wira bijao.
Juanes listos para ser degustados.

Arropado por esta variedad de palmera, el Juane adquirió ese riquísimos sabor y aroma que hoy disfrutamos cuando queremos cambiar de sabores alimenticios o dejar de cocinar por alguna razón, pues suele comerse como plato frío en los paseos o viajes.

Se lo elabora en base a arroz preparado con condimentos regionales (palillo o guisador y otras especias), presas de gallina regional (de chacra), huevos, aceitunas y  se lo acompaña con una efervescente chicha de maíz. 
Por cierto que los gustos locales también han dejado sus huellas, razón por la cual existen variedades en su elaboración y presentación. De aquí que lo encontremos también como Ninajuane, Avispajuane, etc.

Es así como adquiere el sabor a selva.

¡Buen provecho!

Alegorías del Juane y la vasija de Chicha.

Juane, chicha y demás  acompañantes para
un buen almuerzo.



sábado, 1 de noviembre de 2014

PRIORIDADES EDUCACIONALES EN LA REGIÓN LORETO


Gabel Daniel Sotil García

Estos niños requieren ser educados en consonancia con
su entorno natural y sociocultural.
Con la elección de las nuevas autoridades político-administrativas en los diversos niveles de gobierno en nuestra región se abren grandes posibilidades de dar a la educación el reconocimiento de un verdadero instrumento socio-político para el logro de los propósitos que se establezcan en un Plan de Desarrollo Integral de la Región Loreto, a condición de que éste no sea producto exclusivo de la creatividad oficinesca de  funcionarios que ignoren las demandas sociales y que el Ministerio de Educación acepte ceder algo del poder centralista que viene ejerciendo con la férrea convicción de quien ignora la heterogeneidad de nuestro Perú .

Es verdad que hasta el presente, tanto en el nivel nacional como el regional se ha reconocido que la educación es “agente de desarrollo”, sin embargo, es muy poco lo que se ha hecho para superar el simple nivel declaratorio y dotarla de esta característica tan esencial para nuestros pueblos, por lo que los resultados lacerantes los estamos viendo con la contundencia de las cifras estadísticas.

Si bien declarativamente la educación ha tenido dicha misión (promover el desarrollo), en la realidad no ha pasado de ser un servicio para consolidar la formación de personalidades ajenas e impropias para incorporarse a la generación de mejores condiciones de vida social, por lo que vemos  aquí en nuestra Amazonía.

El consenso  respecto a su inutilidad para dicho propósito nos debe llevar a ser conscientes de la necesidad de hacer un profundo replanteamiento para ponerla verdaderamente al servicio de la construcción de una nueva sociedad regional que fortalezca tanto su diversidad cultural como su prodigiosa forestalidad.

Revalorar los saberes comunales y las
técnicas operativas tiene que ser un objetivo
explícito de una educación amazónica.
Y ello se logrará comenzando por incorporar en un nuevo currículo el conocimiento integral de nuestra realidad regional para fortalecer nuestros valores regionales, el desarrollo de actitudes de respeto y compromiso con los destinos superiores de nuestra Amazonía a partir del énfasis que debemos poner en el estudio y comprensión de nuestro devenir histórico, con carácter integral, que posibilite el fortalecimiento de nuestras identidades. Aprendizaje que lo requerimos no solo aquí sino en todo nuestro país, en donde la Amazonía es una gran ausente en la intencionalidad formativa de la educación nacional.

En el ámbito regional tenemos que ser claros en cuanto a la necesidad de educarnos para conocer profundamente nuestro maravilloso entorno ambiental, que tiene en el bosque su manifestación más prodigiosa, que debemos aprender a amar y respetar para defenderlo de las innúmeras agresiones de las que hoy lo hacemos objeto. En este campo será necesaria la participación aportante de quienes pertenecen a las diversas áreas del saber científico, a fin de que elaboren el material didáctico apropiado, en coordinación con docentes especializados.

Ahora bien, teniendo en nuestra región toda una riqueza espiritual representada por la diversidad de culturas que representan logros milenarios en la relación armoniosa con el bosque, que se expresa en una portentosa riqueza de conocimientos y experiencias acumuladas, lo mejor que debemos hacer es aprender a conocer y valorar dicha diversidad étnico-cultural, para lo cual se debe incorporar como objeto de conocimiento y de afecto tanto la historia de sus conquistas culturales como la defensa de su existencia como un valor fundamental para nuestra región y país, en concordancia con las propuestas hoy vigentes a nivel planetario. Y esta decisión es tanto más perentoria en los actuales momentos en que dichos Pueblos vienen siendo objetos de agresiones y despojos. Para cubrir esta necesidad se debe recurrir al aporte de los científicos sociales de nuestro medio así como de los sabios de los diferentes pueblos indígenas para captar la esencia de sus respectivas cosmovisiones, para compartirlas respetuosamente.
Fortalecer los lazos de los pueblos con su entorno
ambiental para fortalecer su identidad.

Por otra parte, debemos reconocer en la educación el mecanismo más idóneo para el desarrollo de políticas preventivas en los campos de la salud y la nutrición, pues bien sabemos que los índices de afectación poblacional tienen elevadas tasas en cuanto a enfermedades  carenciales, infecciosas, respiratorias, etc., al igual que la desnutrición crónica causada por malos hábitos alimenticios, desconocimiento de dietas balanceadas, etc. a pesar de contar con recursos que, adecuadamente utilizados, pondría a nuestra niñez a buen recaudo de estas deficiencias. Este campo requiere ser cubierto con la participación de médicos, enfermeras, nutricionistas, etc. quienes deberán proponer los contenidos seleccionados que deberán ser incorporados al currículo que se elabore con dicho fin.

Otro campo  que se hace necesario incorporar a la educación, como un eficaz instrumento de acción social, es la capacitación cognoscitiva, actitudinal y operativa del potencial humano de nuestra región, a fin de estimular sus capacidades para la transformación y uso racional de nuestros recursos naturales para generar riqueza social, promoviendo, así, un desarrollo endógeno, sustentable y en el marco doctrinal de la interculturalidad. Por cierto que esto requiere de un equipamiento instrumental que posibilite la capacitación operativa de los estudiantes en cada una de las instituciones educativas de la región. Incorporar esta intencionalidad formativa es, en realidad, impregnarla del verdadero sentido de instrumento para el desarrollo que debe tener en nuestra región.
Velar por  un ambiente sano y la práctica de
buenos hábitos alimentarios deben ser  objetivos
prioritarios de una nueva educación.

Pero, todo ello debe tener como trasfondo político-social la puesta en marcha de decisiones político-económicas dirigidas a la conformación de un magisterio plena, profundamente comprometido con la lucha por hacer de la educación el instrumento más idóneo para luchar por la grandeza de nuestra Amazonía, propósito cuyo cumplimiento requiere de un profundo replanteamiento en su formación y capacitación permanente para el ejercicio de su misión.

  

martes, 21 de octubre de 2014

ESTAMPAS DE LA SELVA (3) :LA PESCA


Gabel Daniel Sotil García

Pescando con red arrastradora
La presencia multiforme del agua en la región de Selva Baja  o Región Omagua posibilita una gran diversidad de peces. En los ríos, las quebradas, las cochas, las tahuampas los peces encuentran los hábitats que propician los elementos indispensables para vivir, multiplicarse y brindar el sustento para todos quienes vivimos en el seno del bosque.

Esta abundancia de vida acuática ha generado en el hombre bosquesino la creación de muy diversas formas de aprovechamiento para su consumo y eventual comercialización.

Es así cómo podemos encontrar el uso de la  “barandilla” para pescar en lugares enramados; el volantín para la captura en lugares profundos; la tarrafa, para pescar en lugares libres en cochas y ríos; las redes honderas, trampas, arrastradoras para la captura en playas, cochas, gramalotales, etc.

Pescando con tarrafa
La pesca es, pues, una actividad permanente del ribereño amazónico que la realiza no solo para lograr parte de su sustento cotidiano, sino como una forma de relacionarse con la naturaleza, de la que él se percibe integrante.

En las siguientes imágenes mostramos algunas estampas de esta actividad ancestral y de vital importancia cultural-religiosa, económica y social en nuestra Amazonía.

Actividad contra la que se viene atentando en la medida en que la tala de los bosques, explotación petrolera, la extracción del oro y la contaminación de ríos y cochas se acentúa por el vertido de múltiples sustancias y aguas servidas de las ciudades  

Pescando con red trampa.

Pescando con Barandilla

Recogiendo red trampa. Véase los
peces en las mallas.

Tarrafero preparándose para
lanzar la tarrafa.



sábado, 18 de octubre de 2014

EDUCACIÓN Y ALIMENTACIÓN

16 de octubre: Día mundial de la alimentación  
Gabel Daniel Sotil García

Niñez que debe merecer nuestra especial atención para
que se incorpore a la dinámica social en mejores
condiciones para aprovechar las oportunidade
s que se
les pueda ofrecer.
El tema de la alimentación nos viene pasando desapercibido, tanto para la población como para las autoridades regionales que tienen que ver en la toma de decisiones al respecto.

Ya está demostrado, con suficientes datos estadísticos, que la alimentación es un factor de la mayor importancia para el logro de mejores niveles de aprendizaje de nuestros educandos, a pesar de lo cual no se le da la prioridad que requiere en nuestra región.

Y es tan importante que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación - FAO, ha establecido que el 16 de octubre de cada año se debe celebrar el DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN, con la finalidad de promover la toma de conciencia, por parte de todos los pueblos y naciones, de la gravedad de los problemas alimentarios mundiales y “fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza”.

Se entiende, entonces, que cada gobierno nacional, regional y local debe dedicar algo de su tiempo y recursos para hacernos reflexionar sobre la trascendente importancia que tiene el dedicar esfuerzos para desarrollar políticas relacionadas con la alimentación, factor del cual, hoy lo sabemos por el aporte de las ciencias, depende gran parte del bienestar de una sociedad y los logros que sea capaz de obtener en la búsqueda de mejores niveles de vida para todos y cada uno de sus miembros.

Riqueza de productos que debemos aprender a aprovechar
para una mejor alimentación de nuestra niñez y juventud.
El lema orientador del presente año es: “Alimentar al mundo, cuidar el planeta”, bajo cuyas implicancias actitudinales se considera el énfasis en la  promoción de la “sensibilización sobre la agricultura familiar y los pequeños agricultores. Centra la atención mundial en el importante papel de la agricultura familiar en la erradicación del hambre y la pobreza, la consecución de la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, la mejora de los medios de vida, la ordenación de los recursos naturales, la protección del medio ambiente y el logro del desarrollo sostenible, en particular en las zonas rurales”.

Por cierto que dar relieve a una fecha celebratoria como ésta a nivel mundial significa más que una invitación, un llamado de atención a las sociedades súper consumistas del mundo llamado “desarrollado”, en donde el desperdicio y despilfarro de alimentos alcanza niveles ominosos, insultantes para las sociedades de los países pobres, en los cuales hasta la escasez de agua viene significando altas tasas de mortalidad infantil, sobre todo. Sociedades que se han construido con paradigmas que expresan su insensibilidad frente a los problemas de hambre que hoy azotan a una enorme cantidad de seres humanos, recurriendo al derroche de alimentos como símbolo y expresión de estatus social.
Productos que nos ofrece el campo para que aprendamos
a utilizarlos para beneficio de nuestra población.

En nuestro caso debemos tener en cuenta  que “La desnutrición crónica infantil y la anemia aún están latentes en nuestra región, han bajado de 58% a 54%, pero aún estamos en crisis, recién estamos empezando y no vamos a parar hasta combatir estos problemas que afectan a nuestros niños”, según lo  declarado por la Directora Integral de Salud de Loreto, Lic. Clara Bustamante Pezo.

La Lic. Bustamante señala que para combatir la desnutrición se tiene que sensibilizar a las familias sobre los alimentos saludables, también es importante la lactancia materna y el control de desarrollo de los niños. “Las madres de familia deben saber qué alimentos son buenos y nutrientes para los niños, consumir pescado Maparate, aguaje, camu camu, entre otros, todo esos alimentos son importantes para un niño y lo bueno es que contamos con estas maravillas en la región”. (Diario Pro y Contra, 11-09-2014)

Establecido por la FAO en 1979, el Día Mundial de la Alimentación debería ser, pues, una oportunidad y un escenario propicios para expresar y consolidar nuestro compromiso con la superación de los problemas de alimentación derivados de la pobreza y el hambre en nuestra región. Debería, por lo tanto, merecer un mayor relieve mediático para difundir su importancia y la elaboración de programas dirigidos a motivar la participación ciudadana en el afronte de esta grave situación por la que atravesamos, cuyas víctimas principales son los niños y jóvenes que cursan sus estudios en el sistema educativo de nuestra región, a quienes condenamos a los más bajos niveles de rendimiento por carecer de los nutrientes que su dinámica biopsicológica requiere.
Riqueza ictiológica que está a la espera de una política
integral de promoción de la alimentación regional.

Nos hubiera gustado que este día hubiera estado pleno de actividades para fortalecer el compromiso de autoridades, padres de familia y magisterio con la solución de este grave problema, pues su falta de atención genera ciudadanos que no tendrán las condiciones necesarias para incorporarse a una dinámica productiva en constante renovación en la búsqueda de mejores condiciones de vida social y, por lo tanto, no podrán aprovechar las oportunidades que se les presente.


sábado, 4 de octubre de 2014

NUESTRAS DEBILIDADES REGIONALES

Mirando nuestra intimidad regional
Prof. Gabel Daniel Sotil García

Percibido por los indígenas como fuente de
vida y cultura, los mestizos  han convertido 

al bosque en la despensa de inagotables 
recursos a ser exportados.
Continuando con la auscultación de las condiciones o características esenciales de nuestra región, queremos dedicar una mirada aproximativa a lo que pudiéramos llamar “nuestras debilidades regionales”, para tratar de explicar algunas de las situaciones que impiden o dificultan nuestro desarrollo.

Por cierto que el autor reconoce las grandes limitaciones de su análisis, que muy bien podría ser tomado como un atrevimiento, pero, reconoce también que se hace necesaria la elaboración de esfuerzos analíticos y reflexivos  que expresen nuestros puntos de vista propios y que puedan ser compartidos con la colectividad amazónica, para orientar la construcción de nuestro desarrollo humano.

Y es que no debemos esperar  que dicho trabajo sea hecho por personas o instituciones  foráneas, eximiéndonos irresponsablemente de este deber moral de ser nosotros quienes seamos protagonistas de la lucha por lograr mejores condiciones de vida en nuestra región. Si los beneficiarios seremos nosotros, pues hagamos los esfuerzos para participar en dicha construcción y parte de esos esfuerzos tiene que consistir en la ruptura de la dependencia que nos ha caracterizado respecto a estudios y aportes exclusivamente elaborados  con miradas exógenas, por cierto que no quiero decir erróneas.

El enorme potencial acuícola regional aún no es
percibido como tal a pesar de su contundencia.
Tenemos que superar las épocas de los primeros cronistas y de los ilustres viajeros, quienes nos han dejado hermosos e ilustrativos relatos de cómo nos vieron en tiempos lejanos. Ellos ya nos dejaron sus testimonios. Igual debemos reconocer que las miradas inquisidoras y aportantes de muy diversos científicos visitantes nos han generado un compromiso de ser nosotros mismos quienes digamos cómo nos percibimos desde nuestras propias perspectivas culturales, dado que  hoy contamos con un contingente de académicos (doctores y magísteres) del más alto nivel, tanto en los centros de formación profesional  como de investigación, uno de cuyos compromisos debe ser, precisamente, analizar, reflexionar y compartir con la sociedad amazónica sus aportes, puesto que para ello deben haber logrado tan ansiados niveles de preparación académica. Hay ya, entonces, condiciones para asumir dicho compromiso, pues nos es indispensable aprender a reflexionar acerca de nosotros mismos, fortaleciendo el trabajo ya  iniciado por algunos investigadores comprometidos con los destinos superiores de nuestra región.

Empecemos, entonces, por puntualizar lo que a nuestro modesto entender son esos factores que hacen difícil o impiden que logremos nuevas y superiores condiciones de vida, para  todos los seres que habitamos esta prodigiosa región.

Un primer aspecto que se hace necesario puntualizar es el hegemonismo excluyente de la cultura mestiza en la dinámica sociocultural de nuestra región. Es decir que  el disfrute de los beneficios de los poderes socio-políticos, culturales y económicos son usufructuados por quienes pertenecen a la cultura mestiza que actúan desde los núcleos urbanos transformados en centros de irradiación de las decisiones que rigen la dinámica regional, en las que se expresa  la defensa de sus intereses particulares: aprovechar al máximo la riqueza regional, sin parar mientes en sus consecuencias.

La riqueza florística y faunística sólo
es objeto de mercantilización en la 

visión mestiza.
Este hegemonismo implica la total marginación de los miembros de los pueblos originarios que son quienes tienen un mejor conocimiento de esta región, pues su presencia desde hace varios milenios expresa una plena comprensión de los  mecanismos que gobiernan la dinámica de la Amazonía.

Es decir que el poder lo vienen ejerciendo quienes menos conocen la selva, guiados por una falsa percepción de la misma, una relación tergiversada mercantilista con el bosque y una maraña de mitos ideológicos que les ha servido para imponer un usufructo destructivo de su riqueza. Es de este segmento social de donde proviene la dirigencia político-partidaria de Loreto.

Precisamente, es ésta la causa de la vigencia de una economía primaria dinamizada por un sistema extractivo mercantilista, de carácter exportador predominantemente, basado en el saqueo de las materias primas, que tiene efectos destructores en la integridad regional;  es decir, que esta práctica extractivista viene significando la depredación de nuestra riqueza material y espiritual: bosque y diversidad cultural.

La persistente destrucción de  hábitats propios
repercute en la disminución de la grandiosa 

riqueza piscícola.
Dada la visión propia de la cultura mestiza, algunos de cuyos ingredientes básicos se han originado en otros contextos históricos, hoy las ciudades se han transformado en los centros de referencia excluyentes de los bienes y servicios de la región. Las zonas rurales casi no merecen mayor atención, pese a que más del 90% del territorio amazónico tiene esta característica. Marginados de las intenciones programáticas, mestizos ribereños e indígenas se ven excluidos de proyectos que puedan significar mejoras cualitativas en su dinámica sociocultural.

De aquí la pobreza y extrema pobreza que castigan a estas áreas, en donde la desnutrición, parasitosis, morbimortalidad materno-infantil, el embarazo precoz, deficientes servicios de salud y educativos, etc. son su expresión más contundente en lo social, complementado con un deterioro progresivo de las condiciones ambientales, que se expresa en la destrucción de hábitats, contaminación de las aguas por muy diversos factores, tala indiscriminada, arrebato de tierras al poblador rural, etc. todo ello generado en la visión tergiversada  de quienes se benefician del poder político, empeñados en “llevar desarrollo” a dichas áreas.
Los pueblos rurales, indígenas y mestizos, no
tienen casi ninguna prioridad en los planes de
desarrollo regional.

Por cierto que condiciones como las descritas tienen graves consecuencias como el intenso proceso migratorio campo-ciudad, que significa despoblamiento de las comunidades interiores de nuestra región, así como el debilitamiento de las posibilidades de desarrollo de dichas áreas al no contar con un potencial humano que pueda dinamizarlas.