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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

jueves, 19 de mayo de 2011

DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN RURAL AMAZÓNICA


CASA RIBEREÑA EN LA AMAZONÍA

Prof. Gabel Daniel Sotil García,  FCEH - UNAP


Loreto, nuestra región, con sus 368 851 95 km2 (27,7% de la superficie nacional) de extensión geográfica, es predominantemente rural. Salvo compactas concentraciones  demográficas como Iquitos, Yurimaguas, Requena, Contamana, Caballococha, Nauta, etc., todo lo demás expresa una contundente atmósfera de esencias rurales en cuanto a formas de vida.

Sin embargo, la educación formal que allí se desarrolla proviene de diseños elaborados para ambientes urbanos de nuestro país, generando muy diversos conflictos por las contradicciones que ello significa, revelándose así la carencia de una política de desarrollo educativo pertinente para estas áreas, tanto en el nivel nacional como regional.

Salvo los intentos del Ministerio de Educación de diseñar programas para atender las áreas rurales de nuestro país, con muy poca pertinencia en nuestro caso, aún carecemos de una política educativa regional para la atención específica con programas coherentes con las características propias y diferenciales de la zona rural, elaborados con la necesaria fundamentación en sus características y necesidades.

Tratando de hacer un diagnóstico resumido de la acción educativa que se viene desarrollando en dicha zona de nuestra región, podemos afirmar que:

o          Hasta el presente las preocupaciones referidas a la educación rural amazónica se han agotado en la construcción  de centros educativos con diseños y material de  procedencia urbana, dirigida a aplacar las exigencias comunales,
o      El currículo y el deficiente material didáctico con que cuentan estas escuelas son incompatibles con las respuestas que requieren los pueblos rurales, aunque sí funcionan como eficaces instrumentos de dominación ideológica e imposición cultural,
o      Los locales escolares, los horarios, los calendarios, la dinámica institucional que caracterizan a la actual educación rural, expresan una total incongruencia con el entorno cultural, ecológico, económico, etc.
o      La calidad de la misma no ha merecido una real y auténtica preocupación por parte de nuestras autoridades regionales,
o      Las instituciones educacionales (escuelas) rurales vienen funcionando con roles y finalidades impuestas, razón por la cual no han respondido a las reales necesidades de desarrollo rural de nuestra región, a pesar del proceso de regionalización político administrativa en actual ejecución.
o      Las normas que las rigen son las mismas que se aplican a las escuelas urbanas, a pesar de las profundas diferencias que hay entre unas y otras,
o      La formación pertinente de los profesores para que ejerzan una acción formativa coherente con las características humanas, sociales, culturales y ecológicas aún no se ha asumido en toda su trascendencia.

Son estas características del funcionamiento de las instituciones educativas del medio rural las que nos han llevado a calificarlas como “escuelas esmeraldas”, por cuanto sólo sirven de adorno a las comunidades, sin ningún significado trascendente para el mejoramiento de la calidad de vida de sus vivientes.

Por lo tanto, se hace indispensable que todas las instituciones concernidas dediquen un especial esfuerzo para diseñar esa política educativa diferencial y específica, que posibilite una acción formativa que garantice la calidad de dichos servicios como instrumentos para el logro progresivo de nuestro desarrollo humano regional.

De otra manera, seguiremos ocupando los últimos lugares en cuanto a niveles de aprendizaje, tal y como venimos constatándolos en los reportes que del propio Ministerio de Educación se nos hace llegar (ECE-2010).

(*) Foto del autor.



martes, 17 de mayo de 2011

LA EDUCACIÓN Y LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN NUESTRA REGIÓN

Pihuichos

22 de mayo: Día Internacional de la Diversidad Biológica.

Prof. Gabel Daniel Sotil García,  FCEH – UNAP

Entre otros, dos tesoros nos son propios: la diversidad cultural y la diversidad biológica. El conocimiento y preservación de ambos es tarea educativa, entre otras, por cierto.
En lo que se refiere a la Diversidad Biológica, es necesario que recordemos que en diciembre de 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó el DIA INTERNACIONAL DE LA BIODIVERSIDAD, para conmemorar la fecha  en que se adoptó el texto del Convenio sobre la Diversidad Biológica en ese día del año 1992. 
Los objetivos del Convenio firmado son tres: la conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos. 
A fin de ubicarnos objetivamente en nuestra realidad amazónica, algunas cifras tomadas de quienes se dedican a la investigación en este campo en nuestra región, son las siguientes :(*)
Flora:
     25,000 especies (10% del total mundial)
     30% son endémicas.
     5° país en el mundo en número de especies
     1° en especies de plantas de propiedades conocidas y utilizadas por la población (4,400 especies) 48 usos diferentes
     1° en especies nativas domesticadas (128)
Fauna
     1° en peces (1575 sp, 10% del total mundial, 875 de aguas continentales)
     2° en aves (1730 especies, 70% amazónicas)
     3° en mamíferos(+ 60% amazónicas)

Es decir, toda una riqueza por conocer, mientras en nuestras instituciones educativas siguen siendo leídos textos y enciclopedias que nos muestran a elefantes y rinocerontes y se fortalecen las actitudes depredatorias, antes que de curiosidad, amor, respeto y uso racional en nuestros educandos, ignorando que dichas instituciones son uno de los escenarios privilegiados para formar nuevas actitudes, lograr nuevos conocimientos y aprender nuevas formas de actuar respecto a este formidable patrimonio que tenemos.

Actuando a contracorriente de los acuerdos de la sociedad mundial, en nuestra región seguimos ignorando dichos avances y muy candorosamente seguimos adheridos a prácticas educativas incoherentes con nuestros más elevados intereses  regionales y nacionales, muy a pesar de las motivaciones que dicho organismo mundial expresara en la redacción del mencionado documento: poner en las mesas de análisis y discusión de la sociedad mundial la importancia de la diversidad biológica, tanto respecto a nuestro planeta como respecto a quienes conformamos la sociedad humana, ante la constatación de que la especie Homo Sapiens Sapiens, en vez de hacerse más responsable y racional (inteligente) en su actuación sobre la Tierra, viene siendo un factor de grave destrucción y alteración negativa de todo lo que hay en ella, a través de uno de sus segmentos con mayor poder político-económico, cuyo comportamiento en este bello y diverso (y, tal vez, aún no suficientemente valorado) escenario terráqueo viene expresando impulsos predatorios instalados en tiempos en que era necesario matar para vivir, de tal manera que su actuación, por intereses mercantilistas e ignorancia frente a las demás especies, todavía es la de una especie invasora que destruye sus hábitats naturales para dominarlas.
Pinsha o Tucán

Por cierto que, para nosotros, vivientes de esta pródiga región,  esta declaratoria significa un reto de la mayor trascendencia, pues si hay una región que sea escenario excelso de diversidad biológica, esa es la Amazonía Peruana (que forma parte de la Gran Amazonía y constituye los dos tercios de nuestro país) y, por lo tanto, estamos obligados, por muchísimas y trascendentes razones, a asumir las implicancias de dicha declaratoria, priorizando acciones coherentes para coadyuvar  al logro de los objetivos ya puntualizados.

En este sentido, el Gobierno Regional, los gobiernos locales, las instituciones educativas de todos los niveles organizacionales (de Inicial a Superior), las instituciones sociales, los colegios profesionales, etc. deben hacer suyos tales objetivos en el desarrollo de sus respectivas propuestas programáticas de acción cívico-social. Todo ello con la necesaria complementación de los compromisos que, a nivel individual, cada uno de nosotros debe asumir en el ámbito del propio gobierno personal, escenario en el cual se toman las más importantes decisiones que orientan nuestra actuación social.

No podemos ignorar los niveles de irracional destrucción de la biodiversidad que estamos alcanzando en nuestra región. Las concesiones petroleras y madereras, la absurda e incoherente ampliación de la frontera agrícola a costa del bosque, la práctica de la ganadería extensiva, las “pseudomodernizaciones” de nuestras ciudades convirtiéndolas en espacios imposibles para la vida natural, la degradación de nuestro suelo por tala irracional y cambio de uso, las prácticas de monocultivo, la contaminación de nuestros ríos y cochas,  los sembríos ilegales, etc., todo, todo ello repercute en la destrucción de los diversos hábitat naturales generadores de nuestra diversidad biológica. Por lo tanto, son medios,  instrumentos y prácticas que debemos evitar o controlar, pues, de otra manera, no sólo atentamos contra  la biodiversidad en sí, sino, ante todo, contra nosotros mismos, pues en tanto alteremos negativamente nuestro entorno ambiental, ello repercutirá en la calidad de nuestra salud social.

(*) Exposición de César Delgado Vásquez, investigador IIAP, Iquitos 06-11-2008.
Fotos del autor.

domingo, 17 de abril de 2011

LA FORMACIÓN DEL POTENCIAL HUMANO EN LA AMAZONÍA

 Prof.  Gabel Daniel Sotil García,  FCEH - UNAP
Profesores de la etnia Matsés
Foto del autor.
En la medida  en que las reflexiones sobre la Amazonía, nuestra región, se hacen más intensas y extensas, se hace, también, más evidente que las diversas decisiones que han sido tomadas respecto a ella, han tenido como telón de fondo inspirador una falsa percepción de la misma, producto a su vez, de falsas imágenes instaladas en la mente de todos los peruanos.

Por cierto que, en la conformación de estas imágenes mentales, interesadas y falsas, el elemento que ha tenido un rol preponderante ha sido el conjunto de mitos ideológicos que circulan en todas las esferas sociales, induciendo una falsa realidad que, sin embargo, ha sido el referente inspirador de tales decisiones.
        
El extractivismo - mercantilista, que hoy destruye nuestra riqueza ecológica; los solapados enfrentamientos interculturales, que hoy destruyen nuestra riqueza espiritual; nuestra progresiva despersonalización cultural, la persistencia de nuestra situación colonial, no son sino partes conformantes de un universo de decisiones equivocadas pero inspiradas en tales mitos; consecuencias que hoy funcionan como un inmenso círculo vicioso en el que hemos caído y del que nos cuesta escapar.

Es esta muyuna conceptual la que nos ha proporcionado los criterios con los cuales hemos venido enfrentando los diversos problemas que hemos deseado resolver. Por lo tanto, no debe llamarnos la atención el hecho de que la consecuencia más trascendente de esas decisiones sea la pobreza que hoy nos aflige tan dura, tan despiadadamente, a pesar de ser la región con mayores recursos naturales y culturales, recursos que significan riqueza potencial para satisfacer nuestras necesidades sociales, pero que, sin embargo, vienen siendo mal utilizados, desperdiciados, en su finalidad social.

Conforman este marco de equívocos históricos el manejo centralista, que ojalá superemos prontamente, de las decisiones relativas a la formación del potencial humano, inspiradas por cierto, en una percepción tergiversada de la Amazonía y un marco axiológico que sólo ha llevado a formar un capital humano apto para descapitalizar a nuestra región, para atentar contra ella, para destruir sus riquezas; pues la direccionalidad básica de esa formación ha sido la defensa de intereses foráneos, que siempre fueron priorizados frente a los intereses de nuestra región.

El haber considerado a nuestra región como un escenario de exclusivo cumplimiento de las decisiones que se toman fuera de ella; el habernos percibido como la gran despensa de inagotables recursos; el no valorarnos como sujetos agentes de historia; el ignorar nuestra complejidad y peculiaridad situacionales, no son sino las expresiones de esa falsa percepción que ha inspirado, entre otros, todo el proceso de formación del potencial humano en  esta región.

Y que, por cierto, ha justificado el centralismo, del que hoy somos, tal vez, las víctimas más graves en nuestro país.

No podemos permitirnos el continuar formando un potencial humano destructor de nuestras riquezas, ignorante de nuestras potencialidades y valores, indiferente a nuestros problemas. Tanto el hombre y la mujer comunes y corrientes como los que asumen los diversos roles especializados del espectro de la división técnica del trabajo, deben compartir características comunes en sus predisposiciones y sus destrezas intelectuales y operativas, que se expresen en una actuación social constructiva, transformadora, creativa, aportante pero con un profundo compromiso con la defensa de nuestras riquezas.

Postulamos, por lo tanto, la necesidad de replantearnos el tema de la formación del potencial humano con miras a establecer nuevos criterios que posibiliten formar personas cuyo comportamiento traduzca una plena coherencia con nuestras características y necesidades regionales.

Consideramos prioritario el inducir, en este proceso formativo, una estructura axiológica que posibilite la superación del extractivismo mercantilista que hoy nos agobia, y la vigencia de un proceso de elevación de la calidad de nuestra vida social a partir de un uso racional de nuestros recursos y manteniendo el equilibrio ecológico; que posibilite la superación de mecanismos de imposición ideológico-política sobre las culturas indígenas y la vigencia de relaciones armónicas con miras a lograr una auténtica democracia intercultural; que posibilite la actuación transformadora sobre nuestros recursos naturales en el marco de una sostenibilidad económica, social y ecológica; que promueva el fortalecimiento de los mecanismos síquicos que posibiliten asumir a plenitud el protagonismo en nuestras propias decisiones, única forma de hacer frente al centralismo.

En el marco de estas reflexiones, cabe recalcar que la calidad de la formación del potencial humano en una sociedad es la resultante de la conjugación de diversos factores. Que en este proceso formativo, la inducción de los valores y actitudes básicos debe merecer una especial atención, pues son ellos los que determinarán la corrección o rectitud de la actuación de las personas.

Pero, también será necesario enfatizar la capacitación operativa en el marco de un fuerte énfasis en la estimulación de la creatividad que posibilite la búsqueda de diversas formas de innovación de los procesos de transformación de nuestros recursos, para un óptimo aprovechamiento de los mismos. Debemos tener muy en cuenta que en los momentos actuales, el proceso de modernización en que está empeñado el gobierno central se basa en la introducción de conquistas culturales foráneas, que no son el producto de nuestra creatividad y que, por lo tanto, va a significar la perpetuación de nuestra condición de país subdesarrollado.

Proponemos, por lo tanto, la construcción de nuestra propia modernización, desde nuestras propias perspectivas, a partir del fortalecimiento de nuestras capacidades creativas.

En la construcción de este camino hacia dicho objetivo, el conocimiento de nuestra propia realidad tendrá un rol de primer orden, como base para tomar las decisiones pertinentes.

Es en este sentido que la Escuela y las instituciones de formación técnica y profesional deben imprimir un profundo viraje a su actuar institucional, si quieren  incorporarse a la lucha por nuestro desarrollo humano.

Las nuevas capacidades, actitudes, valores, etc. que requiere el potencial humano al servicio de la elevación de la calidad de nuestra vida, no serán posibles dentro de las actuales condiciones doctrinales, operativas y materiales que predominan en tales instituciones. Peor si sólo escuchamos las voces del centralismo embaucador. 

22 DE ABRIL: HOMENAJE A LA MADRE TIERRA


Prof. Gabel Daniel Sotil García  FCEH - UNAP


Después de la GRAN EXPLOSIÓN (BIG BANG), dicen los científicos, la materia cósmica se dispersó por el espacio infinito, que también se iba creando en la medida en que las colosales masas de gas avanzaban, a velocidades inconcebibles, para ocupar las inmensidades de lo que constituye hoy nuestro universo, aún en expansión.

Por efectos de leyes que gobiernan el comportamiento de la energía y la materia, cuyo origen aún desconocemos, pero que sí vamos descubriendo y entendiendo, se conformaron esos gigantescos subsistemas cósmicos llamados galaxias y, dentro de ellos, los microsistemas planetarios que, según sabemos hoy, son infinitos en cuanto a su cantidad en cada uno de aquéllos, por estar en constante formación.

Claro que, condicionados como estamos por nuestras circunstancias terrestres, en cuanto a representación mental del espacio, no nos cabe aún la posibilidad de llegar a construir una imagen que represente las dimensiones cósmicas de las que formamos parte.

Pero ellas son una realidad que, con ayuda de la ciencia y la tecnología, vamos aceptando y comprendiendo.

Lo inicialmente incomprensible se va haciendo comprensible por nuestro esfuerzo.

Y, en ese proceso de progresiva comprensión de nuestra realidad total, también estamos avanzando en la comprensión de este mundo pequeño que es nuestra TIERRA y que ocupa el tercer lugar dentro del microsistema que tiene como estrella central esa masa ígnea, de energía radiante, que llamamos SOL.

Hoy sabemos que este mundo pequeñito, que es parte del microsistema solar, está ubicado en un sector lateral de esa vastedad llamada VIA LÁCTEA, que no es sino una entre los millones de galaxias que conforman nuestro cosmos.

¡Qué inmensidad!

Hoy sabemos, también, que como planeta, somos el producto de un larguísimo proceso iniciado en la noche de los tiempos cósmicos, cuya realización ha implicado colosales transformaciones de sus componentes, pero con una direccionalidad bien precisa y evidente: crear las condiciones para que brotara la vida en su seno. Y, con ella, la gran posibilidad de nuestra especie: LA HUMANIDAD.

Es este proceso de creación de la vida en nuestro planeta uno de los más grandes misterios que hoy afrontamos. Un misterio que nos reta a que lo desentrañemos, porque en ello va la comprensión de nosotros mismos, pues somos parte de esa vida y, por lo tanto, de ese misterio.

En este DIA DE LA TIERRA, DE LA MADRE TIERRA, DE LA PACHA MAMA, bueno es que reflexionemos sobre estos aspectos que atañen a nuestra vida como individuos y como especie. Desde la perspectiva que deseemos: filosófica, teológica, científica o simplemente empírica. Disponemos hoy de elementos que nos ayudarían en uno u otro sentido e integralmente.

Pero es necesario que, como especie, seamos conscientes de la maravilla que significa la VIDA nuestra, para cuya concreción se han necesitado tan complicados y larguísimos procesos de transformaciones.


Esta TIERRA es pequeñita en el cosmos que la rodea, sin embargo, tan grandiosa para nosotros… Aquí se ha operado el milagro de nuestra vida, que hoy tan arduamente queremos comprender.

Bueno es, entonces, que reconozcamos que, así como queremos satisfacer nuestras inquietudes intelectuales queriendo desentrañar los misterios que nos rodean, así también asumamos responsabilidades morales para conservar a nuestra TIERRA  en condiciones de seguir brindándonos su abrigo. En condiciones de seguir siendo NUESTRA GRAN MALOCA.

Hagamos que los desafíos a nuestra inteligencia que hoy presentan nuestro planeta y el cosmos, sean no sólo de carácter intelectual sino también de carácter ético.

Que sea una ética de relaciones armoniosas con nuestra MADRE TIERRA el escenario axiológico que oriente y nutra nuestro comportamiento cotidiano y nuestras más trascendentes búsquedas, propias de nuestra condición de especie SAPIENS SAPIENS.


viernes, 15 de abril de 2011

LA EDUCACIÓN EN EL PROCESO DE CAMBIOS DE NUESTRA REGIÓN AMAZÓNICA

Gabel Daniel Sotil García

Es innegable que en nuestra región se vienen efectivizando grandes cambios, originados por la acción confluyente de factores de diversa naturaleza actuantes en nuestras sociedades regionales. Cambios de los cuales debemos tomar conciencia para decidir el rol que debemos cumplir personal e institucionalmente en dicho proceso y asignar un rol activo a la educación que debemos diseñar de acuerdo a nuestros intereses.

A nuestro entender, algunos de esos cambios son los siguientes: un primer cambio que podemos puntualizar es la toma de conciencia de nuestra peculiaridad regional, que se viene produciendo como consecuencia del aporte de los investigadores de diversos campos: social, ecológico, biológico, etc., la contribución del magisterio en sus esfuerzos por la diversificación curricular, las constataciones de la propia experiencia histórica, la influencia de los medios de comunicación, etc. En conclusión, somos cada vez más conscientes, socialmente, de que somos una región que tiene sus propias características ecológicas, socioculturales, históricas, etc.

Otro cambio que se viene produciendo es la toma de conciencia del valor social e individual de nuestro ambiente, como respuesta a las corrientes ambientalistas mundiales, nacionales y regionales y las propias constataciones regionales (problemas ambientales), que nos está llevando a que nuestro ambiente sea elevado a la categoría de un valor y a la toma de conciencia de que somos los causantes de muchos de los problemas ambientales. De aquí que viene siendo cada vez más necesaria la educación ambiental como instrumento para educarnos en valores para una relación  armoniosa con la naturaleza.

Un cambio que ya va logrando un estatus de aceptación social es la toma de  conciencia de nuestra diversidad cultural, como consecuencia de nuestra maduración social por efecto de la influencia de múltiples factores, tales como la difusión   del Convenio 169, los efectos del movimiento indigenista, las reflexiones en el seno de la sociedad mestiza por parte de sus miembros más lúcidos, el análisis de nuestra realidad cultural aportado por los científicos sociales y el  análisis de nuestra propia experiencia histórica.

También es evidente el cambio que se viene operando socialmente respecto al valor de nuestra diversidad cultural, diversidad a la que se atribuía la condición de causa de nuestro atraso y subdesarrollo, por los prejuicios que aún reinan en nuestra sociedad regional y nacional. Hoy en día,  podemos percibir, aunque muy tenuemente, que esta diversidad cultural es ya asumida como un potencial para nuestro desarrollo; cambio que se expresa en el reconocimiento y valoración del saber indígena, saber que la cultura mestiza ignoró y despreció y, por lo tanto,  no supo aprovechar para sus relaciones con el entorno ambiental y la búsqueda de su desarrollo. Es decir que hay ya un leve reconocimiento y aceptación de la milenaria experiencia de los pueblos indígenas para enfrentar a su realidad, reconocimiento que nos está llevando a la valoración de sus técnicas para el uso racional de los recursos naturales,  el reconocimiento de  las prácticas de sustentabilidad en sus relaciones con la naturaleza y el valor de todas sus conquistas culturales.

Como consecuencia de lo anterior, podemos afirmar que en la actualidad hay un más claro reconocimiento del derecho de los Pueblos Indígenas a ser protagonistas de su propia historia, reconocimiento debido, por cierto, a las luchas reivindicativas que  los propios pueblos indígenas vienen realizando y que se viene expresando en los reclamos de sus derechos, ya universalmente reconocidos, a defender y  disfrutar de su propia cultura, a tener su propia identidad, a poseer su propio territorio, etc. Estas luchas los han llevado a la creación de organizaciones representativas y defensoras de sus intereses en diversos niveles,  que viene teniendo grandes efectos en el fortalecimiento de la propia identidad; todo lo cual se viene expresando, entre otros, en la necesidad de contar con  profesionales preparados  en diversos campos para atender las necesidades de su desarrollo como Pueblos diferentes.

Otro cambio, que nos parece de suma importancia puntualizar, es la progresiva toma de conciencia de nuestro racismo, sobre todo en el ámbito de la cultura mestiza. Es éste uno de los cambios más importantes, lo reiteramos, pues  el racismo  es uno de nuestros mayores obstáculos  para establecer relaciones democráticas entre los individuos y entre las culturas, lo cual, por cierto, genera la imposibilidad de elaborar un proyecto nacional y regional  para nuestro desarrollo, tal y como lo venimos constatando históricamente. Por cierto que este cambio nos está llevando, también, a  la necesidad de rediseñar nuestras relaciones al interior de nuestro país y región y, consecuentemente, a la necesidad de educarnos en nuevos valores.

La consecuencia más trascendente de los cambios anteriormente puntualizados  es la exigencia social de un trato coherente con nuestras características regionales, trato que debe expresarse en políticas diferenciadas para nuestra región, tanto en lo social, cultural, económico, ambiental, sanitario, educacional, laboral, etc. Por cierto que no podemos dejar de decir que es éste el cambio de mayor trascendencia que se viene operando en la conciencia colectiva, que no es sino el producto ineludible de nuestras vivencias históricas de sucesivos reclamos de autonomía mediante movimientos de protesta, militares y civiles, generados por el trato injusto que han venido dispensándonos los gobiernos nacionales, como consecuencia  del centralismo político-administrativo, hoy percibido como el obstáculo de mayor magnitud para nuestro desarrollo regional, como consecuencia de lo cual se ha establecido la regionalización político-administrativa de nuestro país, que tiene su expresión en la  vigencia de los Gobiernos Regionales.

Por cierto que, en lo que nos compete como docentes, dentro del panorama de los cambios antedichos, el de mayor importancia  es la toma de conciencia de la necesidad de una nueva educación. Es decir, el crear una educación plenamente comprometida con el reforzamiento de tales cambios y que genere las condiciones propicias para consolidarlos, para asegurar su profundización y para generar nuevos cambios necesarios en nuestra región.

Esta nueva educación no es sino la consecuencia lógica del análisis de los efectos ecológicos y socioculturales que la actual educación, impuesta por el centralismo político – administrativo, viene plasmando en nuestra realidad; entre cuyas características está la ausencia del mensaje regional, cuyo efecto más grave es la imposibilidad, evidenciada hasta ahora, de elaborar planes de desarrollo para nuestra región. Es decir que una educación sin Amazonía no sólo produce personas ignorantes de su realidad, sino también a personas (e instituciones) incapacitadas para actuar sobre su realidad para transformarla en beneficio social.

En este sentido es necesario puntualizar que dos son los grandes compromisos que debe asumir la nueva educación en nuestra región: insertarse como una acción de compromiso pleno con tales cambios y crear las condiciones psicológicas para propiciar la consolidación de los mismos. Es decir, devenir en un factor dinámico y dinamizador de los cambios en actual proceso de gestación.

En su primer rol, la nueva educación debe ponerse al pleno servicio de los intereses más trascendentes de nuestra región, no al de la cultura dominante o de los partidos políticos o de las castas empresariales, etc.; para  lo cual tiene que haber un intenso y sistemático trabajo de desmontaje de la falsa imagen que tenemos de nuestra región y asumirla como un valor, por el que tenemos que luchar; es decir, no sólo un escenario en el cual vivimos, sino con el cual tenemos un compromiso existencial.

En su segundo rol, la educación debe transformarse en el instrumento que dinamice los cambios y genere nuevos cambios para mejorar nuestra calidad de vida colectiva. En este sentido debemos tener muy en cuenta que la calidad de la actuación de las personas e instituciones  depende de la calidad de la educación que asimilaron, pues de ella dependen los contenidos psicológicos con los que nos enfrentamos a las situaciones que cotidianamente nos ofrece la vida. Es decir, los conocimientos, valores, actitudes, etc. que guían nuestro comportamiento dentro de la sociedad provienen de la acción educativa, tanto informal o socialización como formal (la que se desarrolla en los centros educativos).

Nuevos conocimientos nos son indispensables para tener una diferente comprensión de nuestra realidad regional. Verdad es que hasta hoy la educación ha sido portadora, fundamentalmente, de conocimientos  relativos a fenómenos naturales y sociales ajenos a nuestro ámbito existencial; por lo tanto, no han facilitado ni la descripción ni la explicación de los que tienen lugar en nuestra realidad, a pesar de las diversas y abundantes investigaciones que se han realizado y se vienen realizando por personas e instituciones interesadas en el conocimiento de la Amazonía. La ausencia del referente AMAZONÍA, intelectual, afectiva y volitivamente, ha significado la presencia de un universo cognoscitivo totalmente ajeno e inútil para fines prácticos en nuestra región.

Es decir que los contenidos cognoscitivos, actitudinales y valorativos que hemos venido instalando en el mundo psíquico de las personas a través de la educación formal, que son los que determinan la actuación social de cada uno de nosotros, como ya lo dijéramos, no son los que requerimos en estos momentos para promover el desarrollo humano en nuestra región y, por lo tanto, urge su cambio a partir de una nueva educación, cualitativamente distinta y diseñada para el logro de los propósitos y roles antes mencionados.

jueves, 31 de marzo de 2011

EL PROBLEMA DEL DESPOBLAMIENTO DEL MEDIO RURAL





Gabel Daniel Sotil García

A estar por las informaciones estadísticas recientes, el 95% de los núcleos demográficos de nuestra región tienen una población inferior a los 500 habitantes. No llegan al 1% los poblados con cinco mil o más personas; sin embargo, más del 50% de la población total está concentrada en menos del 1% de los núcleos poblacionales.

Algunos de los centros demográficos más grandes, como Iquitos, Yurimaguas, Pucallpa, Tarapoto, Contamana, Requena, etc., han tenido un crecimiento explosivo recién desde la década de los 70s; pero, este crecimiento no ha sido causado por inmigración extra regional exclusivamente, sino a expensas, en gran parte, del propio medio rural regional, más mestizo que indígena. El poblador rural, fundamentalmente el mestizo, se ha visto y viene siendo influenciado grandemente por una serie de agentes y mecanismos, cuyo resultado viene siendo el progresivo e indetenible despoblamiento, hasta límites peligrosos, de las áreas interiores y fronterizas.

Pueblos como “El Estrecho” y “Flor de Agosto”, por ejemplo, situados a orillas del río Putumayo, que es la línea fronteriza con la República con Colombia, han visto disminuir su población no precisamente para dar origen a nuevos caseríos en dicha línea, sino para desplazarse a Iquitos, Nauta, etc., en busca de “mejores condiciones de vida”.

Igual ha sucedido con caseríos de la provincia de “Ramón Castilla”, tales como Vista Alegre, isla Tigre, etc. cuyos habitantes se han movilizado, por las mismas razones, hacia Caballo Cocha o Iquitos.

Pueblos interiores también han sufrido igual fenómeno. Sus vivientes, en grupos familiares completos, han hecho abandono de sus tierras, unas veces convencidos por los regatones; otras, acosados por los habilitadores, pero siempre por las insatisfacciones frente a su realidad comunal, es decir, a las condiciones de su propia realidad.

El motor constituido por la búsqueda de mejores condiciones de vida ha sido y viene siendo encendido en grandes sectores poblacionales por la acción de diversos vectores de difusión cultural, entre los cuales se encuentra la escuela rural.

Es decir que, quienes deberían ser los guardianes naturales de nuestra integridad territorial, vienen siendo condicionados para que hagan abandono de su medio, aceptando vivir en peores condiciones reales, pero con la única ilusión de tener a la ciudad al alcance de su vista.

De seguir incrementándose, como que de hecho está sucediendo, este movimiento interno, vamos a tener graves problemas geopolíticos, por nuestra condición de región con fronteras con tres países.

Urge, por lo tanto, que hagamos un muy serio análisis de las políticas que afectan directa e indirectamente al sector rural de nuestra región: salud, agricultura, pesquería, educación, etc., para efectuar las correcciones que sean necesarias para crear las condiciones materiales y psicológicas para promover la permanencia de los pobladores, a partir de la toma de conciencia de que el cambio de condiciones hacia mejores niveles de vida sólo será posible por el trabajo y participación activa de todos y cada uno de los miembros de la comunidad; es decir, que el mejoramiento cualitativo de un caserío o poblado no puede lograrse al margen de la acción transformadora de sus propios vivientes. Mejor dicho, que las condiciones de vida de una comunidad son el producto de la acción del propio grupo humano, trabajo creativo que debe ejercerse en su propio seno. Que huir hacia nuevos lugares, en donde supuestamente hay mejores condiciones de vida, no soluciona los problemas, sino que, por lo contrario, los agrave.

Todas las instituciones deben colaborar con este propósito, de lo contrario, seguiremos promoviendo directa o indirectamente el despoblamiento del medio rural de nuestra región, con graves consecuencias políticas, sociales, culturales, ecológicas, económicas, etc.
Foto del autor: Caserío rural amazónico.

domingo, 27 de marzo de 2011

VISIONES QUE PERDURAN (*)

Reflexiones sobre nuestra región

Gabel Daniel Sotil García

Apacible caserío ribereño en perfecta simbiosis
con el entorno forestal.
La irrupción en nuestra región del mundo cultural europeo generó una total desestructuración del mundo indígena. Ello significó la incorporación en las culturas regnícolas de nuevos productos culturales, unos enriquecedores, por cierto, pero otros antagónicos, que colisionaron muy violentamente, tanto por su naturaleza como por la forma en que fueron impuestos, con los ya existentes, ocasionando graves conflictos intra e interculturales. Sin embargo, este proceso que pudo haber generado un mutuo enriquecimiento cultural, de haber sido abordado desde otra perspectiva, ha tenido graves implicancias para nuestra región en su relación con el resto del país. Sus consecuencias aún perduran.


Así, nuestra Amazonía no deja de ser percibida con los iniciales mitos ideológicos generados por el conquistador, a los cuales se han adicionado otros creados por sus herederos políticos (el ribereño es haragán, el indio es el freno para el desarrollo, las culturas nativas son la causa de nuestro subdesarrollo nacional, la selva es el infierno verde, en la selva se hace dinero fácil y rápidamente, etc.) con la misma finalidad encubridora de aquéllos.

Caserío ribereño, cuyos habitantes poseen
mecanismos psicoculturales propios
En el marco de este racismo formalizado en nuestro país, nuestra región no ha dejado de ser un escenario de conquistas, en el cual se viene experimentando sucesivamente la extrapolación de modelos alienígenas, incompatibles con nuestra realidad, en un vano intento por adecuarla a aquéllos. Por lo tanto, siempre signados por el fracaso. Racismo que también se expresa en la desconfianza que tenemos en las capacidades de los pueblos y personas de esta región para buscar y encontrar soluciones a sus propios problemas.

La visión del conquistador aún perdura tanto en los agentes del gobierno central como en las personas e instituciones que se acercan a la Amazonía, víctimas de engaños o prejuicios, con los cuales justifican sus agresiones y ansias de dominación.


Lo prueban las sucesivas épocas de falsas ilusiones sociales generadas en los encuentros de recursos de duración pasajera que, más que soluciones, han significado la creación de nuevos problemas. Lo prueba también el extractivismo mercantilista, que nos empeñamos en practicar, pese a sus efectos negativos. Lo prueba, también, el protagonismo excluyente que la sociedad mestiza viene desempeñando al margen de los diversos grupos socioculturales presentes en este escenario, cuyo núcleo de dominación tiene como principal propósito centralizar el poder y aprovechar los recursos naturales al margen de consideraciones de carácter ético y axiológico, tales como la equidad, el respeto, la democracia intercultural, etc.


Cielo, árboles y agua conforman el hábitat
del ribereño amazónico de donde extrae su
cosmovisión.
Nos encontramos, pues, en una región esencialmente desarticulada del resto de nuestro país, considerada sólo como proveedora de materia prima, en la cual el Estado se hace presente sólo en forma controlista y punitiva, como protector de los bienes que le significarán divisas para las arcas nacionales. El rol promotor, organizador, estimulante que debería asumir para crear condiciones endógenas para nuestro desarrollo, se ve sobrepasado por la presencia impositiva que cada gobierno central se empeña en ejercer para demostrarnos su poder, a través de representantes que sólo esperan cumplir las órdenes que les imparten, incluido el tan dañino asistencialismo que se viene poniendo en práctica para demoler nuestras fuerzas psicosociales.


Sin embargo, a pesar de todo ello, en nuestra región se ha incubado un acendrado patriotismo nacido al calor de los sucesos que le ha tocado vivir en su peculiar recorrido histórico. Sentimiento que se fortalece pese a la sensación de abandono que experimentamos respecto a gobiernos que sin prestarnos mayor atención, quieren que sigamos sometidos al centralismo que no posibilita que busquemos nuestras propias soluciones.


          (*) Tomado de:
               “PANORAMA HISTÓRICO DEL PERÚ, una visión desde la Amazonía”; H. Morey Alejos                 y G. Sotil García; Imp. Gráfica Amazonas, IQUITOS, 2000.
               Fotos del autor: Caseríos ribereños