Datos personales

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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

miércoles, 31 de julio de 2013

LA RESISTENCIA INDÍGENA AL PODER REPUBLICANO (4)

Gabel Daniel Sotil García

RESISTENCIA EN LA SELVA CENTRAL

Indígenas el Pueblo Ashaninka en la
Selva Central.
Foto: El Ojo Verde (Telefónica-Formabiap)
         En el Gran Pajonal, en las orillas de los ríos Perené, Apurimac, Ene, Tambo y Urubamba quedó, y aún permanece, en la memoria colectiva de los pueblos indígenas, principalmente de los Asháninkas la imagen del gran rebelde Juan Santos Atahualpa de 1742, cuyo regreso, según la tradición campa, tendrá que realizarse algún día, para liberar a las comunidades nativas de la injusticia de que son objetos, desde la llegada de los conquistadores hasta el momento. En los años del proceso republicano es muy poco lo que se ha hecho en beneficio del desarrollo de las comunidades nativas de la Selva Central a pesar de la cercanía a la capital de la República, salvo el asombrarnos cada vez que “redescubrimos" su situación.

         En 1869, durante el gobierno de José Balta, se contrató al ingeniero sueco Juan Nistron, para hacer un estudio de la realidad nacional y hacer planteamientos de desarrollo. Después de su viaje por la Selva Central, dio la curiosa conclusión en estos términos: “El modo más económico, pacífico y seguro de conquistar a estos salvajes es construyendo un puente (sobre el Perené en Quimiri); los chunchos se retirarían al interior, y si algunos se quedasen tendrían que doblegarse a la civilización, sea cambiando artículos de utilidad doméstica o sucumbir cambiando flechas por balas” (Larrabure y Correa, op. cit, . T. II p. 485). Como vemos, las palabras “salvajes” y “chuncho”, que tienen una carga y significado de bárbaro, se usaban como una forma despectiva, pero natural,  para expresarse en relación a estas culturas ancestrales de la Amazonía.

La rebelión de Juan Santos Atahualpa aún
permanece viva en el pueblo Ashaninka.
         En 1876, la expedición del ingeniero Arturo Wertheman, que viajaba por el río Chanchamayo, fue atacada por los Asháninkas, sin consecuencias graves, debido a que los indígenas Chazuta los repelieron a tiros de carabina; éstos conformaban una fuerza de defensa reclutada por Wertheman. Ese día, 20 de octubre, pudieron seguir su ruta con tranquilidad, no sin repeler durante días los ataques sucesivos de los Asháninkas, hasta que llegaron refuerzos dirigidos por el teniente Vera, quien captura a 22 nativos. En el informe de Larrabure y Correa, tomo III. P. 174-204, Wertheman recoge el testimonio a través de la  traducción de un anciano  asháninka quien, antes de morir, da un discurso a sus hermanos pidiéndoles perseveren en busca de su libertad.

Incisiones en el árbol del caucho o siringa
(Hevea Brasiliensis) para extraer el latex.
         En 1896, herederos del libertario Juan Santos Atahualpa, los asháninkas  quisieron una vez más luchar por la liberación de su región, motivados esta vez por la fundación de la misión franciscana de Pangoa,  por el maltrato de los colonos y por la humillación causada por los terratenientes al campa Pachamanqui, a quien habían rapado por completo. Fueron muchos los motivos para que los campas enardecidos dieran un plazo de diez días para que los blancos abandonaran la misión, comenzando el ataque en abril de 1896.  La misión de Pangoa fue defendida por los misioneros, soldados y colonos, por lo que los campas no pudieron entrar en ella, pero fue abandonada por sus defensores, situación de la que aprovecharon los indígenas para quemar todas las instalaciones de la misión y deciden no consentir jamás la presencia de colonos en ese lugar.

         En 1914, los asháninkas se rebelan contra los caucheros de la zona de Aporoquiali, reclamando sus pagos atrasados “desde años antes”. Los caucheros huyeron y se refugiaron en el convento, hasta donde llegaron los atacantes, obligando a los caucheros y misionero  P. Fr. Ignacio Arana, a abandonar la misión.




sábado, 27 de julio de 2013

AMAZONÍA PERUANA, ¿REGIÓN SIN HISTORIA?

A propósito de nuestras Fiestas Patrias

Prof. GABEL DANIEL SOTIL GARCÍA

 Festividades como las que estamos prontos a celebrar no solo deben servir para la expresión emotiva de la población sino también para la reflexión y el análisis crítico de aspectos fundamentales para la construcción de nuestra ciudadanía amazónica.


Y uno de estos aspectos lo constituye la actividad formativa que desarrollamos en nuestras instituciones educativas, en donde niños y jóvenes adquieren los nutrientes psico-espirituales para su actuación dentro de su sociedad.

Por esta razón es que deseamos reiterar, en el marco de este escenario celebratorio de nuestras Fiestas Patrias, el tema de la enseñanza de la Historia en las instituciones de nuestra región.

Empezaré por la puntualización de los errores, a mi entender, por cierto, que venimos cometiendo en dicha enseñanza. El primero, y fundamental, se refiere a la exclusión de la enseñanza de la Historia Amazónica, pues, en los actuales momentos la única historia que se enseña, de manera generalizada, es la historia que llamaríamos oficial en el sentido de que es la que propicia el Ministerio de Educación y consigna en los documentos que elabora y difunde a nivel nacional; decisión fundamentada en el supuesto de que en nuestra región no habría acontecimientos de trascendencia social que merezcan ser conocidos por su falta de efectos formativos de la conciencia histórica de nuestros educandos.

Este supuesto se fortalece por la falta o ausencia de esfuerzos por parte de las autoridades regionales, magisterio incluido, para sistematizar y elaborar los documentos pertinentes en base a los aportes que vienen haciendo diversos profesores e investigadores.

Estudios existen, están allí dispersos, inconexos, durmientes en los estantes de sus autores sin ninguna utilidad práctica para fines formativos. De hecho, ya existe información inicial como para comenzar la enseñanza de la historia en su versión regional, pero una férrea voluntad para comprometerse con dicha tarea es la que está faltando. Por esta razón es que hoy en día tenemos que seguir enseñando una historia nacional que nos genera un sentimiento de peruanidad endeble, difuso y sin compromiso con el acontecer de  la realidad social inmediata y vivencial de nuestros educandos. Historia nacional con un inmenso vacío por la ausencia de nuestra Amazonía que, por cierto, afecta la formación integral que tanto deseamos para los educandos de nuestro país, pues dejando de conocer el acontecer histórico, propio y peculiar, de esta región, construirán una imagen mutilada de nuestro Perú. Es decir, los jóvenes de la costa, la sierra y la misma selva construirán una imagen mental tergiversada de nuestra realidad. Hoy mismo lo podemos comprobar cuán grave es esta tergiversación en nuestros educandos amazónicos que sólo conocen o tienen referencias muy superficiales, a lo sumo descriptivistas, del llamado “boom” del caucho y consideran que es lo mejor que le ha sucedido a Iquitos y la Amazonía.
 
Y es que la enseñanza de la Historia, en función al enfoque que le demos, tiene muy diversos efectos en la formación de las futuras generaciones.

El negar el conocimiento de la grandiosa labor creativa de los Pueblos Originarios de nuestra región nos priva de la oportunidad de revalorar, a partir de su conocimiento,  sus creaciones culturales, lo cual tendría efectos positivos para superar el racismo instalado en la mente de las sociedades mestizas que es el causante de la marginación y minorización de la que los hacemos objeto, que repercute en la sistemática destrucción de su riqueza cultural hoy en curso, tanto en los niveles oficiales como no oficiales.

Por otra parte, el pobrísimo nivel informativo social acerca de nuestra historia, repercute en la débil identidad cultural que hoy poseemos, identidad que debe ser la base para fundamentar un sólido nacionalismo, que es el sustrato psicocultural y espiritual para anteponer los intereses de nuestro país y región a cualquier otro interés subalterno, aun cuando nos encontremos en pleno proceso de globalización, en el cual debemos insertarnos salvaguardando nuestra diversidad y riqueza culturales. Con su enseñanza, pues, lograremos que los niños y jóvenes amazónicos se comprometan  vitalmente con la defensa de los intereses de nuestra región, en primer lugar, y a luchar por lograr mejores niveles de vida social en el desarrollo de su vida cotidiana, superando así su indiferencia frente a los graves problemas que nos afectan como región y su apatía e inercia respecto a la búsqueda comprometida con las soluciones que requerimos.

Vivamos la alegría de cumplir un año más de nuestra independencia nacional, pero sin olvidar los deberes morales que tenemos para con nuestra región: conocerla, amarla y defender su integridad. Y esto se logra con una sólida formación histórica, que ya debemos comenzar a promover en las instituciones educativas.

Nota: Artículo publicado en semanario KANATARI, 28-07-13









lunes, 15 de julio de 2013

LA INDEPENDENCIA DE MAYNAS (1)

A propósito de las Fiestas Patrias

Gabel Daniel Sotil García

Vivencia patriótica en provincia del Datem del Marañón.
Foto: Prof. Julio Trigoso
Por la inercia histórica de las autoridades educacionales de nuestra región, hasta hoy carecemos de un conocimiento socialmente compartido acerca de nuestra historia. Sí, de NUESTRA HISTORIA, porque la selva también fue escenario de hechos que merecen ser incorporados a la gran historia nacional y ser objetos de conocimiento, análisis y reflexión por todos los peruanos. Infelizmente, ni siquiera los hemos incorporado al currículo formativo de la educación que desarrollamos en nuestra región.

Es esta ausencia la que nos lleva a carecer de un referente histórico nítido a nivel social acerca de los sucesos en nuestra región, generados por las generaciones que nos han antecedido en su propósito de contribuir con la conformación de nuestra amazoneidad, esa versión de peruanidad dentro de nuestro país.

Tenemos que saber que frente a la penetración impositiva de la cultura europea, los pueblos originarios de nuestra región organizaron movimientos, sublevaciones y levantamientos con los que expresaron su férreo rechazo a dicha invasión, generando lo que hoy, históricamente se denomina la Gesta de Resistencia Indígena en nuestra Amazonía, resistencia violenta contra la también violenta invasión europea. Esta resistencia indígena tuvo su máxima expresión en la sublevación de Juan Santos Atahualpa en la selva central de 1740, cuarenta años antes del levantamiento de Tupac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui) en el Cusco.
        
José Barletti, en su “Cronología de las Luchas por la Independencia de España en nuestra selva”, dice: “Los discursos que cada año se pronuncian en todos los rincones de nuestra selva con motivo de Fiestas Patrias, dan la impresión de que los hechos gloriosos contra la dominación española tuvieron lugar solamente en la costa y en la sierra. Esta es otra manifestación del centralismo, ya que en la Amazonía Peruana se libraron cruentas luchas por la Independencia que duraron hasta setiembre de 1822, en momentos en que se instalaba el Primer Congreso Constituyente”.

Por ello, y con ocasión de la celebración de estas Fiestas Patrias, queremos recordar un pequeño segmento de nuestra historia regional relacionada con este acontecimiento nacional. Se trata de la gesta de Don Pedro Pascasio Noriega.

Vivencia patriótica en plaza "28 de Julio", Iquitos.
Pedro Pascasio Noriega es el prócer de la independencia de Maynas, cuando ésta comprendía los actuales departamentos de San Martín, parte de Amazonas, Loreto y Ucayali..

Un prócer es aquel personaje eminente, de máxima dignidad, que cultiva y defiende una causa, llegando hasta el sacrificio por conseguir su realización y materialización.

Pedro Pascasio Noriega fue un comerciante de Moyobamba que se desplazaba por toda la Selva Alta y Baja y también viajaba hacia la costa del país.

Fue uno de esos ciudadanos que en aquellos años abrazaron la causa de la independencia de nuestro país, por lo que viajó entusiasmado hasta la bahía de Paracas a esperar la llegada de la Expedición Libertadora que venía del sur, al mando de San Martín, que arribó el 8 de setiembre de 1820. Pascasio Noriega se puso a las órdenes de San Martín para hacer campaña por la emancipación en la región amazónica peruana.



Habiendo recibido una recomendación para ser atendido por Torre Tagle en Trujillo, quien ya se había puesto al servicio de la independencia, recibió en la ciudad norteña cuarenta soldados para que marchen a Moyobamba a desalojar a los realistas.

Las autoridades españolas de Moyobamba (2), enteradas que se acercaba desde Chachapoyas una fuerza libertadora que había partido en el mes de enero de 1821 y además, que el día 16 de ese mes en Chachapoyas se había jurado la independencia del Perú, huyeron de Moyobamba hacia Lagunas por los caminos de Lamas y Tarapoto.

Vivencia patriótica en Colonia Angamos, río
Yavarí, frontera con Brasil.
Ocho días después de que Pedro Pascasio Noriega muriera debido a la traición de Matos, un oficial realista,  el gobernador de Maynas volvió a Moyobamba a tomar nuevamente el poder colonial. Desde allí mandó una comunicación conminatoria a Chachapoyas para que se ponga al servicio del rey de España. Por su parte el gobernador patriota Francisco Bustamante y Lavalle y el alcalde Martín Dávila rechazaron la conminación y, por el contrario, piden refuerzos a Trujillo para estar preparados para un ataque de los realistas que se acercaban a Chachapoyas. En la localidad de Higos Urco, se encontraron patriotas y realistas, entablándose una batalla decisiva, en la que fueron derrotados los españoles.

Después de la victoria de Higos Urco, los patriotas de Moyobamba en cabildo abierto proclamaron la INDEPENDENCIA DE MAYNAS, el 19 de agosto de 1821, 22 días después de haberse proclamado en Lima. Aunque Pedro Pascasio no pudo ver la histórica ceremonia del Cabildo Abierto de Moyobamba, hoy queda en nuestro recuerdo pues nos reconocemos como parte de su espíritu rebelde.
                  
Por esta razón proponemos que el 19 de agosto de cada año, en que se conmemora la Jura de la Independencia en Maynas, en la ciudad de Moyobamba en 1821, se haga especial mención en los colegios y a través de los medios de comunicación locales.

(1)   Artículo elaborado tomando como base la información del libro “Panorama histórico de la Amazonía Peruana, una visión desde la Amazonía”, de Humberto Morey A. y Gabel D. Sotil García.
(2)    Moyobamba, en aquel entonces, era la capital de la Gobernación de Maynas.


sábado, 6 de julio de 2013

EL MAESTRO Y LA POLÍTICA DE CAPACITACIÓN

Reflexiones en el Día del Maestro: 06 de julio

 Gabel Daniel Sotil García

Actividad escolar en institución rural de nuestra Amazonía.
 Los convencionalismos y paradigmas mentales prevalentes en nuestra sociedad nos han traído a una suerte de monotonía panegírica en relación al rol del Maestro en nuestro país, especialmente en días como el que hoy celebramos.

A nuestros niños les enseñamos a que nos dirijan hermosas palabras de agradecimiento por nuestros valores y acciones, y los padres de familia también nos expresan el reconocimiento a nuestra labor. Por su parte, las autoridades, de todos los sectores, igualmente se aúnan a este homenaje oratorio, tanto como lo hacen los funcionarios del Ministerio de Educación, en sus diversos escalones.

Como quien escribe esta nota es un Maestro, cuya vida la viene pasando en el ambiente estimulante de ejercer la docencia entre las nuevas generaciones que han optado también por ejercer el magisterio, sabe perfectamente que más allá de esas palabras, que las necesitamos y que son invalorables por cuanto exteriorizan el sentir de quienes las expresan, se hacen necesarias, además, otras acciones que posibiliten la creación de mejores condiciones para el desempeño trascendente de nuestra misión social.
Docente cumpliendo sus deberes en
condiciones precarias. Nótese el agua en el aula,

producto de la creciente de los ríos.

Por cierto que no está demás hacer referencia a los factores económicos, eludidos sistemática y permanentemente por todos los gobiernos, en total contradicción con sus propias palabras; pero, a lo que quiero referirme en esta oportunidad es al rol que se le viene dando al Maestro en el marco de las acciones   de capacitación que viene desarrollando  el Ministerio de Educación: PRONAFCAP, PELA, RUTAS DE APRENDIZAJE, etc.

En este sentido, no puedo dejar de reconocer el esfuerzo del Gobierno en la realización de estas acciones, pero el problema, desde mi modesto punto de vista, radica en que en el marco de dicha política, al Maestro se le viene dando un rol que lo percibimos como inmerecido. Inmerecido y negativo. Veamos.

El Ministerio está empeñado en difundir un nuevo enfoque, en concordancia con nuevas corrientes pedagógicas, que implica toda una trama conceptual, tanto científica como filosófica, que es la que le da los sólidos fundamentos que venimos conociendo progresivamente a partir de la lectura de los documentos que emite. Pero, ello implica el abandono de un sólido conjunto de paradigmas pedagógicos instalados en cada maestro por una larga y fuerte praxis social, vivida en los ambientes en los que se forma como tal y luego consolidada desde sus primeras experiencias  como docente.

Alumnos en marcial desfile por Fiestas Patrias.
Este cúmulo de experiencias influye definitivamente en su forma de ser Maestro  en nuestro país y región. Forma que es moldeada, qué duda cabe, por una serie de factores provenientes del entorno social, cultural (valores, actitudes, etc.), ecológico, etc., en el cual ejerce el magisterio. Es una forma que responde, para bien o para mal,  a las circunstancias históricas concretas en que les toca desenvolverse como docentes. Que, en definitiva, constituiría lo que se denominan “los saberes previos”, la experiencia acumulada en cada Maestro y Maestra.

Sin embargo, en el diseño de dichas acciones, estos saberes previos de los  docentes, pasan minusvalorados frente a los nuevos paradigmas, cuya funcionalidad respecto a nuestras características y problemas nacionales y regionales ni siquiera ha sido evaluada, pero que, por decisión del Ministerio tienen que difundirse.

Se trata, pues, de imponer nuevos paradigmas, un nuevo enfoque pedagógico, sin importar el impacto psicológico y cultural sobre el Magisterio, a despecho de su autoestima o de lo que los Maestros consideremos valioso; en contradicción, otra vez, con los principios axiológicos que dicen inspirar a la nueva propuesta. Sin siquiera tener en cuenta su funcionalidad social como teoría.

Alegoría del Maestro rural.
De aquí que las observaciones que venimos realizando nos remitan a resultados que los consideramos pobres (recordemos las capacitaciones impuestas en la década de los 90), a despecho de lo que digan las autoridades pertinentes. El contraste que viven los Maestros entre el entorno teórico-conceptual, que se genera en los actos de capacitación  es profundo con la realidad socioeconómica de cada Escuela (alumnos, padres de familia, comunidad en general). Colisionan frontalmente, pues una gran cantidad de locales escolares en nuestra región carece de condiciones mínimas para ser escenario propicio para aplicar tales principios.

Lo cual evidencia que se hace necesaria una mayor reflexión a este respecto, para superar los pragmatismos tradicionales que no nos  ayudan a mejorar nuestras condiciones. Dentro de este marco de reflexión se hace necesario  considerar la creación de grandes espacios  que posibiliten a las nuevas generaciones de Maestros  ejercitar su creatividad, valorar su propia experiencia, incorporar sus aportes, para generar una atmósfera realmente estimulante para cada uno de ellos.

Jóvenes  en centro educativo de la comunidad YANASHI, 
en el canto del río.
El principal interés que debería tener el Ministerio no es el de instrumentalizar a los Maestros para poner en práctica un modelo pedagógico, sino el promover la creación de dicho modelo con la más activa y plena participación de los Maestros de nuestro país a partir de su reflexión.

Ignorando sus potencialidades creadoras llegamos fácilmente al ya transitado camino de la copia e imitación, tan dañinas para un país y región que deben construirse con la originalidad que su pasado histórico evidencia que poseen en abundancia, pero que se quiere mantener adormecida por meros intereses de hegemonismo político-cultural.

Art. publicado en el semanario KANATARI, 06-07-13 (www.ceta.org.pe)



domingo, 30 de junio de 2013

LA EDUCACIÓN Y EL FORTALECIMIENTO DE NUESTRA DIVERSIDAD CULTURAL

Gabel Daniel Sotil García 


Artesanía que representa parte de la
riqueza cultural amazónica.
Otra de las omisiones más graves del sistema educativo formal, por sus consecuencias en la conformación de la personalidad de los amazónicos, es el haber obviado la enseñanza acerca de la riqueza cultural que es consustancial a nuestra Amazonía. En la educación que todavía viene siendo promovida en las instituciones educativas, todo lo referente a nuestra grandiosa diversidad cultural no alcanza el  énfasis que deberíamos darle en la formación educativa de nuestra niñez y juventud.

Al contrario, de muchas maneras sutiles se difunde y consolida el mensaje de que tener en nuestro ámbito regional amazónico diversas nacionalidades indígenas es un signo y causa de atraso, de subdesarrollo, de imposibilidades de lograr mejores condiciones de vida social.

Diversos ceramios utilitarios que expresan las
particularidades culturales amazónicas.
Son muy diversos y eficaces los mecanismos que la cultura mestiza, que tiene el poder político, utiliza para lograr que las nuevas generaciones de los Pueblos Indígenas aprendan a sentirse minusvalorados por el uso de sus códigos culturales tradicionales, incluida la lengua materna (la de sus ancestros), quienes terminan reconociendo que sus oportunidades se reducen enormemente en caso de seguir actuando en el marco de su cultura ancestral.

Todo ello repercute, por cierto, en el empobrecimiento cultural de nuestra región. La pérdida indetenible hasta ahora de las culturas tradicionales y sus respectivos idiomas significa empobrecimiento espiritual, debilitamiento de nuestras identidades culturales, pérdida de creatividad para crear nuestro futuro con originalidad, pérdida de conocimientos tradicionales y certeros acerca de nuestro bosque, etc.

Formas de vida propias del poblador mestizo
amazónico.
Por todo ello es que nos es indispensable que desde el campo educacional hagamos los esfuerzos necesarios para revertir esta situación de progresivo empobrecimiento cultural de nuestra Amazonía, pues es la ESCUELA, adecuadamente orientada, el escenario más propicio, aunque no exclusivo, para superar dicha situación. En ella, tanto estudiantes mestizos como indígenas, deben formarse en nuevos valores de relaciones interculturales, para promover la superación del racismo que se ha venido consolidando en estos últimos cinco siglos, causa de nuestras relaciones conflictivas que impiden la búsqueda de consensos para coordinar nuestros planes de desarrollo con el debido respeto a la personalidad cultural de cada pueblo.

Nos es indispensable que la población mestiza aprenda a percibir al bosque de una manera distinta, ajena a los mitos ideológicos creados para posibilitar su aprovechamiento mercantilista que viene destruyéndolo hasta el presente. Es necesario que aprendamos a percibirlo como escenario en el que germinaron  grandiosas culturas, cuyas conquistas, si bien no han sido espectaculares,  han tenido un profundo contenido espiritual que debemos aprender a valorar en la complejidad de su significado.

Mujer indígena en su ambiente cultural,
aún desconocido para la mayoría de ama-
zónicos.
Foto: Archivo CETA.
Allí, en sus entrañas, y en el lapso de más de 20 000 años, según estimaciones que aún no terminan de hacerse, germinó un grupo de pueblos distintos con sus propias características que los hacían diferentes entre sí pero que compartieron, y  aún comparten, el profundo amor por su entorno, un acendrado respeto por el bosque, dueños de una cultura eminentemente forestal con diversidad de manifestaciones y cuyos saberes milenarios han sido minusvalorados por la cultura dominante y, por lo tanto, nos siguen pasando desapercibidos.

Hoy, aunque no tengamos un conocimiento preciso del proceso vivido por ellos desde sus orígenes; aunque  las disquisiciones teóricas y científicas no nos expliquen con claridad su génesis, lo  importante es que aprendamos a reconocerlos como realidades milenarias contundentes, con quienes compartimos este hermoso, complejo y diverso escenario que es la selva, y tratemos de entendernos con características diferentes para nutrirnos mutuamente en un intercambio armonioso de saberes, sin pretensiones de imposición, para hacer que nuestras respectivas culturas sean cada vez más fuertes y respetuosas entre sí.

Apu indígena, cuyo rol hasta el presente
no es entendido por la cultura mestiza.

Foto: El Ojo Verde, FORMABIAP, Telefónica
Más aún cuando sabemos que en ese largo pero ignoto lapso supieron  construirse como unidades demográficas totalmente originales, creativas, que las convierte en nuestra única reserva nacional para buscar las soluciones a nuestros graves problemas, cuando aprendamos a recurrir, con humildad, a sus capacidades y sus saberes milenarios. Cuando reconozcamos que son nuestra última fuente de creatividad, labrada en este larguísimo lapso, todavía cubierto por un manto de  obscuridad. Cuando respetemos sus sentimientos de libertad motivados por la misma naturaleza, de la que han sabido construirse como parte consustancial, con la más absoluta coherencia existencial.
        
Por ello es que se hace indispensable que nos aboquemos a la construcción de un proyecto de desarrollo común que,  respetando nuestras respectivas personalidades culturales, nos lleve a la concreción de un escenario en el que nos realicemos en el marco de la más auténtica democracia intercultural.
       
Entre otros, uno de los aspectos en los que debemos concentrar nuestros esfuerzos, por la inminencia de los peligros que los asechan, es en el reconocimiento del valor de sus idiomas, de los sistemas que crearon sistematizando espontáneamente sus experiencias milenarias de comunicación para entregarnos un tesoro de lenguas, cuyas características expresan la sublime creatividad de estos pueblos, que hoy deberían ser reconocidos como componentes fundamentales de nuestra riqueza espiritual, conformantes de nuestra identidad cultural, tanto  regional  como nacional.

Sólo a partir de este reconocimiento haremos los esfuerzos necesarios socialmente para emprender las acciones y proyectos que eviten  la indetenible extinción de la que hoy son objetos por incuria e irresponsabilidad sociales.     

Artículo publicado en semanario KANATARI, 30-06-2013. www.ceta.org.pe                           




viernes, 28 de junio de 2013

RESISTENCIA INDÍGENA AL PODER REPUBLICANO (3)

Gabel Daniel Sotil García

EN EL NOR ORIENTE AMAZÓNICO

Conjuntamente con el Putumayo, el área del río
Marañon fue escenario de férrea resistencia indígena
(Foto: confluencia con el Ucayali, cerca a Nauta)
Una de las zonas más convulsionadas fue la zona del Alto Marañón, como ya se ha visto en páginas anteriores. El  Marañón fue la puerta de entrada de las milicias y las misiones jesuitas, cuyo centro de operaciones fue la ciudad de Quito. Fue allí en donde se dieron las primeras resistencias en contra de la penetración extranjera. Asimismo, en la parte Nor Oriental de la Amazonía Peruana, se dieron  acciones por la lucha de la libertad de los pueblos indígenas. Lucha que no fue comprendida por los historiadores oficialistas, que resaltaron las acciones de los aventureros, conquistadores e invasores y minusvalorando la justa lucha de los indígenas. Pero, hace poco tiempo que estudiosos del proceso amazónico, han ido colocando las cosas en su sitio, como el caso del antropólogo Marcel D´Ans y Jesús San Román, ambos de la década del setenta. Este último, en  palabras que traducen su rechazo de tales actitudes, definió el proceso indígena al decir que, en la colonia, los indígenas se convirtieron en “paganos a quienes se tenía que cristianizar” y que en la República fueron “salvajes a quienes habían que civilizar”. Palabras éstas que engrandecen a su autor.

         En la región Nor Oriente la lucha de los indígenas será contra los caucheros que cometieron acciones de explotación contra los nativos a quienes se utilizaba como mano de obra  ni siquiera barata sino gratuita, calculándose que las fortunas de los caucheros, aparte del buen precio del caucho en el mercado internacional,  incrementó sus ganancias precisamente  por esta gratuidad (la de los nativos).

         En 1832 los Muratos del Bajo Pastaza y afluentes atacaron Andoas y Pinches, por lo que el gobernador de Maynas fue en auxilio de estas poblaciones a pedido del curaca de Andoas. En el ataque fueron muertos más de cuatro indígenas aculturados. Este hecho, sucedido once años después de Jurada la Independencia del Perú, fue informado por el gobernador de Misiones, de Santa Cruz, el 14 de setiembre de 1832.

         En 1836 sucedió una pequeña guerra entre grupos indígenas. En el tomo IX, página 331, de la obra ya citada de Larrabure y Correa, encontramos la información sobre una guerra intestina en el Putumayo entre Miranas, Mariates  y Yuris, que obligaba a los colonos blancos a desplazarse hacia otros lugares más seguros.

         En 1872, los nativos Bora y Huitoto se sublevan contra los colonos brasileños del Putumayo. Colonos explotadores que exigían más rendimiento en el trabajo de “sus fundos”, de lo contrario imponían castigos inhumanos; asimismo propagaban el alcoholismo con el consumo de la cachaza. Se sabe que los nativos, simulando una borrachera general y de sorpresa capturaron y victimaron a sus explotadores (Mercedes Castro 1972).

Los indígenas de la etnia WITOTO sufrieron
indescriptibles y penosos castigos en manos
de los caucheros.
        En 1903 los Shapras, de la familia lingüística Jíbara, se levantaron contra los caucheros Bardales y Padilla, produciéndose una asonada que atemorizó temporalmente a la clase enriquecida por el caucho.

         Entre 1907 – 1910, los Boras y Huitoto del Putumayo se alzaron contra el cauchero Seminario, matando a varios caucheros. Esta vez los indígenas fueron controlados con más eficacia que en la época de las misiones, pues  para el oficialismo el caucho era el signo del desarrollo regional y nacional, por lo que, rebelarse contra esta actividad, estaba considerado como un acto en contra del Estado.
        
Víctimas de la voracidad de los caucheros, los
indígenas fueron sometidos a crueles
castigos, como el encadenamiento que se observa
en la foto.
         La empresa cauchera de Julio C. Arana, que operó en el Putumayo, fue acusada de abusos increíbles contra los Huitoto y Yaguas y otros indígenas de diferentes etnias capturados para trabajar forzadamente en la extracción cauchera. Páginas más adelante trataremos, aparte, los sucesos del imperio cauchero de Fitzcarrald y de Julio C. Arana.

IndÍgena de la etnia OCAINA.
         De 1910 a 1964, se realizó la resistencia de los Matsés o “Mayorunas”, de la familia lingüística Pano, que siempre han habitado la Cuenca del Yaquerana y sus afluentes, en la actual frontera con el Brasil. Ellos no han permitido la presencia blanca, manteniéndose hasta ahora relativamente aislados de la vida nacional, conservando su identidad ancestral. Los patrones madereros no se atreven a entrar en sus dominios por el temor a ser atacados en forma violenta. En 1964 repelieron la famosa expedición al Yaquerana, a la altura de la quebrada Choba y el río Gálvez, que llenó muchas páginas periodísticas. Al respecto hay un informe serio sobre el suceso, de Steven Romanoff, en “Amazonía” Vol. 1 No. 1 (1976) p. 102-105.

         En 1960, según el P. Juan Marcos Coquinche Mercier, los Napurunas o Kichwas del Napo, habían llegado a liberarse de sus patronos, organizándose en comunidades desde el Alto Napo hasta su desembocadura en el Amazonas.

Fuente: Morey Alejo, Humberto y Gabel D. Sotil G. Panorama histórico de la Amazonía Peruana, una visión desde la selva peruana. MPM. Iquitos. 2000

      



miércoles, 26 de junio de 2013

REFLEXIONES ACERCA DE NUESTRO BOSQUE

26 DE JUNIO: Día Internacional de los Bosques Tropicales

Gabel Daniel Sotil García

Gigantesco y frondoso árbol en el
interior del bosque amazónico.
En realidad, considero que la fecha no ha sido instituida sólo para la reflexión sino, también para el balance sincero acerca de cómo venimos relacionándonos socialmente con nuestro bosque; por lo tanto nos urge, con el mayor apremio, que hagamos ambas cosas.

En cuanto a lo primero, la reflexión, es bueno que hagamos una autocrítica social acerca de los cambios que se vienen produciendo en nuestra manera de percibir al bosque, de actuar respecto a lo que es y trascendencia que tiene objetivamente, para todos nosotros.

Hace un buen tiempo escribimos un artículo referido, precisamente, a nuestro bosque. En él decíamos: Aquel manto de infinitos tonos verdes, que se extiende interminable siguiendo el relieve de nuestro suelo, es el bosque. ES NUESTRO BOSQUE. Es éste el elemento visual más impactante. Es el que nos da una personalidad bio-geográfica propia dentro de nuestro país. Es, también, el que nos ha dado una personalidad sociocultural propia, definida.

En verdad, HABLAR DE LA SELVA, ES HABLAR DEL BOSQUE. Pero, hablar del BOSQUE en la SELVA es hablar no sólo de un elemento físico-geográfico: es hablar de la FUENTE,   del MANANTIAL y del SOPORTE  de la cultura indígena. De las culturas indígenas.

Sector de bosque en frontera trinacional
Perú - Colombia - Brasil
En sus entrañas entrecruzan su existencia ríos, quebradas y cochas con la de una exuberante, tupida, vegetación rica en variedad, rica en cantidad, que sirve de hábitat a una fauna prodigiosa, adaptada a una infinidad de ecosistemas, cuya existencia NO ES INEXORABLE.” (1)

Con ser tan importante, sin embargo, tengo la convicción de que es muy  poco lo que venimos avanzando  en la toma de conciencia social de dicho rol. Actuando al margen de su importancia física, biológica, psicológica y espiritual simplemente le venimos reconociendo el rol de proveedor de materias primas, a las que extraemos de acuerdo a conveniencias mercantilistas en burdo acatamiento de intereses generalmente foráneos y sin importarnos las consecuencias sobre su integridad.

En verdad, no hemos aprendido a valorarlo. Y en la educación formal no le hemos dado el reconocimiento de lo que es, pues en cuanto a los contenidos curriculares, cuyo aprendizaje promovemos entre nuestros alumnos, él es un gran ausente. La visión holística y trascendente que deberíamos promover entre nuestros estudiantes, para inducir nuevos valores en su actuación social, es simplemente, por ahora, una deuda pendiente con el bosque.

Casa típica en la ribera del bajo Amazonas.
Respecto a lo segundo, el balance crítico, objetivo, de la forma como venimos relacionándonos con el bosque real, material y constitutivo de nuestro entorno existencial, lo único que nos es evidente es que no puede ser mayor la conflictividad que venimos dándole a nuestras relaciones, en parte consecuencia de la falta de un compromiso desarrollado en el proceso educativo y en parte por las políticas de gobierno, nacionales y regionales, que priorizan su mercantilización.

Lo real e indiscutible es que los niveles de destrucción de nuestro bosque son sublevantes, irracionales, a causa de las muy diversas formas que hemos inventado, fundamentalmente quienes pertenecemos al segmento social mestizo, para destruirlo en nombre de la satisfacción de nuestra voracidad mercantilista puesta al servicio de intereses de quienes tienen el poder económico en contubernio con el poder político.

Hermosa laguna de Cushillococha,
cerca a Caballo Cocha.
Pese a conocerse científicamente el rol que tienen los bosques en la dinámica climática planetaria, las agresiones antes que disminuir se vienen diversificando, a tal punto que la misma FAO nos viene poniendo sobre aviso de la gravedad de la situación, al expresar:
La amenaza de la deforestación debido a la tala ilegal, la agricultura desordenada y la minería, responsables de la depredación de 150,000 hectáreas de bosques al año,…Según el coordinador del primer Inventario Nacional Forestal, José Dance, "existe preocupación por la deforestación debido a la tala ilegal de árboles, una agricultura desordenada y una minería que avanza depredando todo". Dance añadió que "los bosques son esenciales para la estabilidad global y el desarrollo de las comunidades nativas".(La República, 19-06-13) (2)

Es decir, el presente será un año más de incremento de la depredación de nuestro BOSQUE y, por lo tanto, habrá muy poco que celebrar, pero, sí mucho por comprometernos a cambiar en nuestra actuación social.

Y el principal compromiso que debemos asumir es incorporarlo como materias que debemos estudiar en las escuelas (contenidos curriculares), en sus diversos aspectos.
Planta acuática (huama) en floración en el canto
de una cocha.

Entonces, en este sentido, son las autoridades educacionales quienes tienen la decisión en sus manos.
  

(1)   Sotil G., Gabel D. El hombre y el bosque. Cuento forestal en este mismo blog.
(2)   Diario La República, 19 – 06 -13: “FAO muestra preocupación por deforestación en el Perú”