Reflexionando sobre nuestro quehacer educativo
Gabel Daniel Sotil
García

Acaba de juramentar, a muy poco
tiempo de iniciado el actual gobierno, una ministra en el sector educación. Remplaza a un ministro sobre el
cual se han dicho muchos asertos, aunque no todos verdaderos.
Su nombre: MARILÚ DORIS MARTENS
CORTEZ.
Educadora de procedencia, después de muchos años de transitar por diversas dependencias, tanto fuera como dentro del Ministerio de Educación, llega al más alto cargo administrativo del sector. Y llega después de muchos ministros no educadores, precedida de lejanos recuerdos de las doctoras Gloria Helfer y Mercedes Cabanillas, ambas preclaras educadoras ministras también.
Algunas reflexiones nos provoca su
designación, que queremos compartir.
Espero, esperamos mejor dicho, que sea una profesional que se interese y mire hacia el interior de nuestro país y sepa y acepte que somos diversos, heterogéneos, con diversas culturas, infinidad de idiomas, una geografía de lo más variada, una riqueza inconmensurable que sirve de marco, por deficiencias de gestión social, a graves injusticias, desigualdades, pobreza, subdesarrollo, por lo cual requiere que se estimule respuestas educativas diversas, apropiadas a cada contexto social, para generar el desarrollo y la superación de la pobreza que nos castiga inmisericordemente.
Espero, esperamos mejor dicho, que sea una profesional que se interese y mire hacia el interior de nuestro país y sepa y acepte que somos diversos, heterogéneos, con diversas culturas, infinidad de idiomas, una geografía de lo más variada, una riqueza inconmensurable que sirve de marco, por deficiencias de gestión social, a graves injusticias, desigualdades, pobreza, subdesarrollo, por lo cual requiere que se estimule respuestas educativas diversas, apropiadas a cada contexto social, para generar el desarrollo y la superación de la pobreza que nos castiga inmisericordemente.

Espero, también, que no caiga en el error de afirmar que estamos viviendo un proceso de "reforma educativa" en nuestro país. Unos cuantos cambios circunscritos que se han efectuado en algunos aspectos del sistema, no justifican el calificativo de REFORMA EDUCATIVA. Acuñó la frase el anterior ministro para dar relieve a su gestión, pero aceptar dicha calificación es exagerar las dimensiones. Una reforma, entendida en su plenitud, implica reorientar el sistema, en cuanto a sus objetivos o propósitos, establecer nuevos roles a sus gestores, ponerlo al servicio del desarrollo de nuestras sociedades, generar una nueva dinámica de las potencialidades de nuestro país.
No se olvide, Sra. Ministra, del
aforismo de que "el desarrollo de un país sólo llega hasta donde se lo
permite su educación.
Espero, también, que la nueva
ministra, tenga la necesaria lucidez para avocarse al replanteamiento de la
actual educación con la participación no solo de técnicos del ministerio, que
los sabemos ajenos a nuestras realidades, sobre todo a la realidad de nuestra
selva, que la desconocen a plenitud y, sin embargo, se atreven a tomar
decisiones sobre su educación. El Ministerio no es el Perú, así como tampoco lo
es Lima.
Si usted desea generar una verdadera
Reforma Educativa, señora Ministra, empiece por el currículo. Es de ese
manantial de donde beberán los nuevos valores, las nuevas actitudes, los nuevos
conocimientos, el desarrollo de nuevas capacidades las nuevas generaciones de
peruanos, que se pongan al servicio del mejoramiento continuo, indetenible, de
las condiciones de vida de nuestras sociedades, transformando en riqueza social
y cultural todo ese potencial que la pródiga naturaleza nos ha dado, pero para
el beneficio de todos, sin exclusiones, sin discriminaciones.
Necesitamos, Sra. Ministra, que usted
estimule la creatividad del magisterio, no el acatamiento y el simple cumplimiento.
Genere condiciones para que los maestros nos sintamos estimulados en el uso de
nuestra creatividad, para buscar nuevas formas de educar.
Sepa que las provincias tenemos
desarrollos educativos diferenciados, por lo tanto se necesita disposiciones
diferenciadas, no homogeneizantes, para buscar las soluciones propias, no las
impuestas por el ministerio. Somos un país pluricultural, por lo tanto, tenemos
grandes posibilidades de generar diversidad de respuestas, no las que vienen de
afuera, generadas en otras realidades.

Estaremos atentos a sus decisiones,
esperando que sean las mejores para dar inicio a un proceso de mejoramiento de
nuestras calidades de vida en cada uno de los pueblos, originarios y mestizos,
que conforman esta hermosa y pródiga región.
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