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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

sábado, 30 de agosto de 2014

MIRANDO NUESTRA INTIMIDAD REGIONAL


Prof. Gabel Daniel Sotil García

Respondiendo a las exigencias de su entorno, cada
pueblo rural va definiendo sus características.

Foto: Comunidad de Padre Cocha. 
El planteamiento de proyectos de desarrollo humano en nuestra región necesariamente tiene que partir de un sólido conocimiento y profunda reflexión acerca de sus características esenciales.

Por lo general, la dinámica cotidiana y las vicisitudes en las que nos envolvemos en el día a día, sea por nuestra falta de información o por prejuicios instalados en nuestras percepciones, no nos permiten ver lo esencial de nuestras características, lo cual posibilita que a nuestra región la veamos equívocamente, es decir, como no es y, en consecuencia, adoptemos muy diversas decisiones que colisionan con nuestra esencia regional en lo físico-geográfico,  ecológico,  social,  cultural,  económico, etc.

Y esto sucede tanto en los más altos niveles de los poderes político-administrativos como en la esfera individual de cada uno de los ciudadanos que conformamos la colectividad amazónica, por las deficiencias de una educación tradicional urbanizante, ideologizadora, impertinente, que instala en nuestro substrato psicológico paradigmas mentales incompatibles con nuestras características propias y diferenciales, a pesar de los mensajes provenientes de la realidad circundante.
Por ello es que, a manera de contribución a la solución de este problema de percepción y acción, hacemos un acercamiento a tales particularidades, que deben ser tenidas en cuenta en nuestro actuar  individual, institucional y colectivo, sobre todo por quienes elaboran propuestas políticas de desarrollo. Candidatos al poder político de por medio.

Mestizos e indígenas responden con coherencia
a las disponibilidades que les permite el entorno forestal.
Una primera característica, que muy frecuentemente olvidamos en la toma de decisiones del más alto nivel, es que somos una región eminentemente forestal.

Forestalidad ésta que nos diferencia profundamente de las demás regiones de nuestro país y, por lo tanto, exige muy diversos y específicos instrumentos de acción social, pues de dicha característica se derivan consecuencias que consolidan esta peculiaridad, tales como su diversidad de ambientes que generan, a su vez, diversidad de vida florística y faunística, abundancia de recursos naturales renovables, grandioso potencial paisajístico, todo ello en el marco de una prodigiosa ruralidad que, hasta ahora, no tomamos en cuenta en las decisiones de acción político-social y económicas.

Esta ceguera de la clase política regional es de tal magnitud que los planteamientos de desarrollo no sólo se deshacen ante el primer encuentro con el bosque, que es el entorno natural y predominante, sino que significan graves atentados  a su integridad.

Este olvido tiene su evidencia más contundente en los campos de la salud y la educación en los cuales lo mejor que hemos hecho es la extrapolación de modelos de producción de  servicios a imagen y semejanza de los vigentes en las áreas urbanas.

En íntima armonía con la naturaleza, las
comunidades construyen sus formas de
vida propias.
Siendo una región predominantemente rural, la nuestra está muy lejos de ser percibida por el colectivo regional como tal. La presencia imponente, demográficamente hablando, de Iquitos, Pucallpa, Contamana, Puerto Maldonado, Yurimaguas, Requena, Caballo Cocha, Nauta y San Lorenzo ha implicado un trato discriminatorio en las diversas decisiones de política adoptadas en nuestra región respecto a las áreas rurales, dentro de las que se desenvuelven dichos núcleos humanos. Estos núcleos poblacionales, incrustaciones dolorosas y forzadas en el bosque amazónico,  vienen siendo focos de deslumbramiento y de un excluyente trato preferencial en las diversas decisiones, tanto regionales como nacionales, a pesar de la inconmensurable riqueza material e inmaterial que significan para nuestro presente y futuro las áreas rurales, respecto a las que muy pocos esfuerzos, y mucho menos reflexión, hemos dedicado. 

En el marco de una visión holística, integral, de nuestra Amazonía deberíamos dirigir nuestra atención al inmenso potencial rural que tenemos para su aprovechamiento racional con fines sociales, pues es allí en donde están nuestras mayores potencialidades para el logro de un desarrollo endógeno, intercultural y sustentable, como es el que necesitamos.

Por carecer de esta visión y acción, las únicas que se están beneficiando, por cierto que muy destructivamente, son las empresas foráneas.

Casas y Centros Educativos se insertan en el
concierto que la naturaleza circundante les brinda.
Es esta forestalidad y su consecuente ruralidad la que debe servirnos de referencia, pues ellas conllevan riquezas a las que hasta hoy no les hemos brindado mayor atención: la pluriculturalidad y el multilingüismo  que, a su vez, encierran otra gran riqueza: los conocimientos tradicionales, que aún no aprendemos a valorar, poseídos por los miembros de las colectividades indígenas y mestizas de todos los pueblos ribereños, que les ha permitido relacionarse exitosamente con su entorno ambiental. Conocimientos que bien haríamos en recopilar, sistematizar y validar para su uso en nuestros proyectos de desarrollo. 

Es necesario puntualizar, a este respecto, que dichos pueblos, en especial los indígenas, tienen una historia rica en acontecimientos y respuestas creativas, además de contar con organizaciones activas en el reclamo de sus derechos, hoy con respaldo internacional; reclamos a los que muy poca atención les venimos brindando en las esferas del poder mestizo urbano.

Cada pueblo se organiza y expresa sus expectativas
en su dinámica cotidiana
Aunque no hayamos aprendido a valorarlos como vivientes  de las áreas rurales, son ellos, conjuntamente con los mestizos ribereños, quienes nos garantizan la ocupación de nuestro inmenso bosque, pues tienen formas de vida adaptadas a dichas condiciones; condiciones que, inteligentemente,  muy bien haríamos en incentivar y fortalecer para garantizar nuestra presencia en el inmenso territorio que comprende nuestra región.


 En consecuencia, una política racional de desarrollo humano en nuestra región tiene que enfatizar el fortalecimiento de nuestra forestalidad y ruralidad, para lo cual se requiere de la formación de un potencial humano con un equipamiento psicológico que posibilite el aprovechamiento para el beneficio social de dichas características.

VISITE:
http://www.amazonia.org.pe/loreto-expectativa-y-desarrollo/

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sábado, 16 de agosto de 2014

¿TIENE, EL SISTEMA JURÍDICO PERUANO, IDONEIDAD PARA  DEFENDER LOS INTERESES DE LA AMAZONÍA PERUANA?
Dimensiones de la deforestación en Tamshiyacu.
¿Es concebible que los intereses de una empresa se

antepongan a los de nuestra región?¿Qué dicen
nuestras leyes?
Foto de Google Maps.

Prof. Gabel Daniel Sotil García

En la cabeza de muchísimos amazónicos  debe estar dando vueltas esta pregunta a causa de recientes y actuales acontecimientos casi al alcance de nuestra vista y oídos.

Por lo tanto, no es un mero ejercicio de juego imaginativo respecto a nuestra realidad. Aunque sí pudiera parecer el más puro surrealismo.

Dicha pregunta no es sino la obvia consecuencia de las frecuentes constataciones de las graves y diversas agresiones a la integridad de nuestra región, las mismas que continúan su progresividad en forma indetenible, ante la mirada complaciente de quienes podrían tener poder para detenerlas y no asumen esa responsabilidad. ¿O es que, en verdad, no lo tienen?

Veamos algunos de estos casos.

Nuestros  medios de comunicación, locales y nacionales, cada cierto tiempo, nos informan con mucho énfasis, de la incautación de grandes balsa de trozas de diversas especies forestales. Siempre, por cierto, las más valiosas. “Golpe a la tala ilegal” se pregona, pero estos  hechos se repiten con determinada frecuencia y no hay quien los detenga. Pero, ¿Qué valor tiene dicha captura si se hace cuando ya se produjo la tala ilegal y, por lo tanto, el bosque ya fue afectado? ¿Es, acaso, dicha captura lo más importante que se puede hacer al respecto? (salvo para fines publicitarios de las autoridades) ¿No hay leyes que puedan ser aplicadas para prevenir y erradicar definitivamente esta actividad?

Deforestación en el Shanusi. Bosque 
primario talado. ¿Hay algo al respecto
en nuestro ordenamiento jurídico?
 O, también, se nos informa que en tal o cual río se ha constatado la presencia de motonaves (dragas) extractoras de oro, contaminando todo un ecosistema particular (río, quebrada, cocha) por el arrojo de mercurio. Los ríos Napo, Nanay, Morona, Pastaza, Marañón, etc. son escenarios casi permanentes de este tipo de agresión. Pareciera que a los autores nunca les pasa nada y, por lo tanto, volverán ante el silencio cómplice de las autoridades, quienes, seguramente, lo supongo, carecen de herramientas jurídicas para actuar de mejor manera que no sea la indiferencia complaciente. También aquí es evidente que se efectúa la captura cuando ya el perjuicio al ecosistema ha sido hecho. ¿De qué sirve, entonces, dicha captura? ¿No hay forma de prevenir el daño?

Balsa de trozas de madera incautada por
 nuestras autoridades, producto de la tala

ilegal. ¿Dicen algo 
al respecto nuestras leyes? ¿O qué 
intereses predominan?
Por otro lado, sabemos que, en determinado lugar se viene deforestando bosques primarios que, según se dice, están protegidos por las leyes. Pero se sigue talando por decisión de alguna empresa que se vale de múltiples recursos que, suponemos, están habilitados por las mismas leyes peruanas, pues sigue la impune deforestación pese a la oposición de las comunidades y de lo dañino que es para nuestro ambiente natural. El hecho de que dicho proceso sea imparable querría decir que hay normas jurídicas que protegen a dichas empresas. Tal el caso de Tamshiyacu, en donde la empresa Cacao Perú Norte SAC continúa su labor destructiva de miles de hectáreas, valiéndose de subterfugios, manipulaciones y de las condiciones de pobreza de los comuneros del lugar. Dicha acción destructiva se realiza  prácticamente en las mismas narices de las autoridades iquiteñas, quienes, al parecer, tampoco pueden hacer nada, supongo que por carecer de tales instrumentos jurídicos o porque han antepuesto sus intereses personales. Indignante la impunidad con la que se le deja actuar a esta empresa y, peor aún, que se diga que se destruye al bosque “para generar desarrollo”.

Igual sucede en el Bajo Amazonas con los sembríos de coca, área en la que, cada cierto tiempo, se dan “grandes golpes al  narcotráfico”, según las autoridades policiales,  destruyendo inmensas pozas de maceración, cuyos contenidos químicos ineludiblemente van a los diversos cursos de agua que desembocan en los grandes ríos, contaminándolos. Y no solo eso, sino que el cultivo mismo de la coca implica ya la destrucción del bosque. Pero el caso es que éstos serán seguidos por otros “grandes golpes” y la selva seguirá siendo destruida grandemente, pues la cobertura de sembríos seguirá ampliándose o se trasladará a otra zona, para continuar la depredación. ¿No hay, acaso, mecanismos para evitar esta agresión a nuestra región o es que no se aplican a plenitud?
Derrame petrolero en la comunidad de Cuninico, dis-
trito de Urarinas. Parece que ninguna ley de nuestro país 
tuviera efectos en la defensa de los 
intereses de los PP.II.
Foto de INTERNET

Por cierto que a estos casos se pueden agregar  los de las empresas petroleras, contaminadoras del medio ambiente en su máxima expresión, invasoras de territorios y  destructoras de los pueblos indígenas por patologías introducidas por su misma actividad, frente a las cuales, al parecer nada se puede hacer, salvo el dilatar ad infinitum la búsqueda de soluciones.

¿Qué dicen las leyes peruanas al respecto? Pareciera que nada hay dispuesto al respecto o si lo hay no se quiere aplicar. Mientras tanto, la selva se sigue destruyendo a nuestra vista e impaciencia.

Entonces, pues, la pregunta que encabeza  este artículo tiene plena validez y merece ser reflexionada colectivamente para llegar a saber cuánto de la inacción de las autoridades se debe a la carencia de instrumentos jurídicos protectores de nuestra región o a la desidia y complicidad, punible por cierto, de quienes deberían proteger nuestros recursos y riquezas espirituales, amenazadas por  empresas foráneas de insaciable voracidad.  

viernes, 8 de agosto de 2014

LOS MUCHOS NOMBRES DEL AMAZONAS (*)


Gabel Daniel Sotil García

Paranaguassú, Paranatinga, Tungurahua
nombres ancestrales del hoy conocido como
río Amazonas. 
Al alba del Año Nuevo de 1500, Vicente Yáñez Pinzón, bordeando la costa oriental de nuestro subcontinente, se encuentra con la desembocadura increíble de un río fabuloso. Lo explora un trecho y, al regresar a España, informa de tal descubrimiento. En virtud de esto, el Gobierno Español lo designa con el nombre de “Santa María de la Mar Dulce”. Se diría que es éste el primer nombre cristiano y occidental del Amazonas.

Sin embargo, con mucha anterioridad, las naciones aborígenes que poblaban sus orillas, le conocían con los nombres tupí-guaraníes de Paranaguassú, Paranatinga y Tungurahua, que, en buen romance y respectivamente quieren decir “Gran Río”, “Río Blanco” y  “Rey de las Aguas”.

El 12 de febrero de 1542, Dn. Francisco de Orellana, conduciendo un improvisado bergantín con 57 soldados y en busca del “País de los Omagua”, territorio de “El Dorado” y del aurífero lago de Parimé, se dio con un río que parecía mar. Años después sería llamado el río de las Amazonas. A partir de entonces  las poblaciones hispanas le llamaron “Río Mar”, “Mediterráneo que anda” y “Río de Orellana”, conforme da cuenta en “La Amazonía Peruana” el escritor Ricardo Cavero Egúsquiza.

Durante el período de la Colonia se da una inusitada acción  exploradora en la que participan tanto el clero  como la soldadesca del Virreynato español en América, ávidos de tesoros y de pueblos de riquezas alucinantes.  Tal penetración, sin embargo, a la gran región del Antisuyo, se vuelve provechosa  en descubrimientos fluviales y así es cómo el ya legendario Amazonas también va convirtiéndose en una inagotable fuente de estudios, exploraciones y recorridos a través de su más variada longitud.

Majestad infinita, Monarca de los ríos, epítetos
atribuidos al gran Amazonas. 
Cuando Juan de Salinas Loyola surca sus aguas en 1557 y descubre el 29 de setiembre de ese mismo año el río Ucayali, al que pone por nombre “San Miguel”, sabe que el nuevo canal tiene que conducirlo a los orígenes del Amazonas. Y cuando en 1559, Lope de Aguirre, integrante de la expedición de Pedro de Ursúa, a quien posteriormente asesinó, lo recorre sobre un reguero de muertes, no sólo pasa a la historia como el jefe de los marañones; es decir, de haber recorrido y haber estado en el Marañón, que es el nombre con el cual se conocía entonces al Amazonas, sino porque la expedición comandada por Pedro de Ursúa, hizo posible que se rectificara la creencia y el error geográfico de que el río Napo daba origen al Amazonas.

El padre franciscano Narciso Girbal, que trabajó la última década de 1700 para comunicar Sarayacu, del río Ucayali, con el río Cumbaza, en la región del Huallaga, señala que el Amazonas era llamado “Gran Pará”.

En la siguiente década, el Padre Samuel Fritz, que vivió explorando 40 años la Amazonía Peruana y que fue el más firme defensor ante la voracidad portuguesa de nuestra territorialidad, se refería al Amazonas como Marañón.

Por otra parte, los brasileros dan tres nombres al Amazonas: desde el inicio en Perú, hasta Tabatinga, zona fronteriza del Trapecio Amazónico, lo llaman Marañón; desde este lugar hasta la confluencia con el río Negro, Solimoes. A partir de aquí ya lleva la denominación de Amazonas. 

El Parón Euá, madre de los ríos, nombre con que los
shipibos conocían al Amazonas.
La literatura y el sentimiento popular del pueblo han contribuido por igual a enriquecer los  muchos nombres del Amazonas. El contemporáneo explorador francés Cousteau, que debe haber leído el famoso poema (de homenaje al Brasil), de Carlos G. Amézaga, lo llama “Monarca de los Ríos”;  otros, “Río Mar”, el poeta Thiago de Melo: “Patria del Agua”; Pablo Neruda lo denominó “Camino de Planetas” y nuestro compositor loretano Julio “Chispa” Elgegren: “Majestad Infinita”

Y para no quedarse atrás, los Shipibos: “Parón Euá”: “Madre de los Ríos”, que es lo más sabio y más hermoso que se le ha podido llamar.




(*) Tomado de : EL OMAGUA, suplemento estudiantil de Kanatari, Año I, 28-10-90, No. 2.   

jueves, 7 de agosto de 2014

NORMALIZACIÓN DEL ALFABETO DE LA LENGUA IKITU

A propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas

 Gabel Daniel Sotil García

Paseando su alegría por haber logrado la normalización
del alfabeto de su idioma, los Ikitus se aprestan
a participar en la ceremonia de clausura del congreso.

Establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994, el día 9 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

Siendo el nuestro un país que posee una inconmensurable riqueza en diversidad cultural, principalmente ubicada en nuestra Amazonía, esta fecha debe merecer un alto relieve social, para seguir aprendiendo y enseñando el conocimiento y respeto a dicha riqueza espiritual en el marco de lo que se denomina educación intercultural, para incorporarla a nuestro acervo cognoscitivo y axiológico-actitudinal en la dinámica socio-cultural regional y nacional.

El lema orientador del presente año, según lo establece la ONU es: “Acortando las diferencias: aplicación de los derechos de los pueblos indígenas”, lema cuya finalidad es resaltar socialmente la importancia de los derechos de estos pueblos y, fundamentalmente, motivar el fortalecimiento de las políticas nacionales (y, por ende, regionales) para poner en práctica la “DECLARACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS”, proclamada en el 2007.
Ceremonia de clausura del Congreso sobre normalización
del alfabeto de la cultura Ikitu.

Con este lema se resalta la importancia del reconocimiento y concreción de esos derechos mediante la puesta en práctica de políticas y programas a nivel nacional e internacional, en las que colaboren los gobiernos, la ONU, los propios pueblos indígenas y todos los sectores involucrados, nos dice dicho organismo.

Felizmente, en el presente año, esta celebración nos encuentra, en el  nivel regional, en pleno proceso de rescate y revaloración de nuestra riqueza lingüística mediante la normalización de los alfabetos de algunos de ellos, tal el caso de los Kukama Kukamiria, Ikitu, Shiwilu, Bóóráá y Maijuna.

Impulsado y reclamado por los propios pueblos indígenas, este proceso, si bien viene cubierto de un pesado silencio de parte de los medios de comunicación social de nuestra ciudad, tiene una enorme trascendencia para el enriquecimiento y fortalecimiento de nuestra cultura regional. Para fortalecer nuestra diversidad cultural nacional.

Profesores y miembros de la comunidad Ikitu,
disfrutando de la ceremonia de entrega de los acuerdos
sobre la normalización de su alfabeto.
Por ello es que, en ceremonia realizada el sábado 03 del mes en curso y teniendo como escenario uno de los ambientes del local de la Prefectura de Loreto (Sala de Gobernadores), se realizó la clausura del Congreso de Normalización del Alfabeto de la Lengua IKITU (escrito así por la libre determinación de los representantes de dicha cultura), contando con la presencia de la Dra. Patricia Jacquelyn Balbuena Palacios, vice ministra de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, el Prof. Manuel Grández Fernández, en representación de la Directora General de Educación Intercultural, Bilingüe y Rural –DIGEIBIR-  del Ministerio de Educación, Prof. Elena Burga Cabrera;  la profesora Maritza Ramírez Sinarahua, Directora de la Dirección Desconcentrada del Ministerio de Cultura- Loreto, el Apu de San Antonio de Pintuyacu, Marcelo Inuma y una numerosa delegación (profesores y comuneros) de miembros de dicha comunidad, Atalaya del río Chambira y de San José de Ungurahual del Alto Nanay, en donde aún se refugian los miembros de la que fuera grandiosa cultura de los Ikitus, ahora dispuestos a asumir protagonismo cultural en nuestra región y compartir los beneficios político –sociales y  los avances científicos y tecnológicos que la globalización nos permite.

En ese escenario se dio lectura al Acta de Acuerdos, firmada por todos los asistentes al Congreso de Normalización. Dichos acuerdos son:
  Ø  Aprobar, por unanimidad, el uso de las siguientes grafías en la escritura del                      idioma Ikitu: a, i. j. k. m. n. p, r, s, t, ï, u, y, w.
  Ø  Todos nos comprometemos a escribir utilizando las grafías acordadas en este                    Congreso.
 Ø  Todos los participantes nos comprometemos a realizar las réplicas en nuestras                   comunidades.
 Ø  El Ministerio de Educación, a través de la DIGEIBIR, se compromete a elaborar                  materiales en lengua Ikitu, utilizando las grafías acordadas en este congreso.
 Ø  La representante del Gobierno Regional de Loreto se compromete a ingresar a                 las tres comunidades Ikitu para hacer un levantamiento de información y realizar             un trabajo consensuado con dichas poblaciones.  Asimismo, invitará a otras                       instituciones comprometidas.
Atentos a la ceremonia en el Salón de Gobernadores, en
la que se hizo entrega de los acuerdo tomados en el
congreso sobre normalización de idioma Ikitu
.

 Ø  Los maestros EIB de las tres comunidades Ikitu (Inicial, Primaria y Secundaria) se         comprometen a cumplir con el trabajo coordinado con los sabios. Asimismo, en                  aprender la lengua Ikitu.
 Ø  Las autoridades, comuneros y sabios se comprometen a revitalizar la lengua Ikitu           desde el hogar, para apoyar que los niños aprendan la lengua Ikitu. Realizan un           trabajo  coordinado con los docentes.
 Ø  Todos los asistentes se comprometen  a respetar los acuerdos asumidos en esta     reunión y a realizar las actividades del plan de trabajo  que se adjunta a la presente acta.

Es decir, todo un rosario de acuerdos que, tenemos la seguridad, se llevarán a la práctica, pues fueron los mismos miembros de la cultura Ikitu quienes los tomaron.

De esta manera, nuestra región realiza un significativo avance en el logro de los objetivos trazados para la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, los mismos que son posibles por la confluencia de esfuerzos de los mismos pueblos originarios y los Ministerios de Cultura y Educación, con lo cual “acortamos las diferencias y ponemos en práctica los derechos reconocidos a los Pueblos Indígenas”.





sábado, 26 de julio de 2014

¿EXISTE LA AMAZONÍA EN NUESTRO PAÍS?

A propósito de nuestro 193º aniversario patrio

Gabel Daniel Sotil García
Comprensión del ámbito de la región
 amazónica en nuestro país.
Foto satelital.

 Por cierto que no nos referimos a la existencia físico-geográfica de nuestra región, pues ella es tan contundente que sería más que imposible ponerla en duda. La pregunta va dirigida a provocar una reflexión acerca de la presencia de nuestra región en el imaginario nacional y, en especial, en el de quienes tienen en sus manos la prerrogativa de tomar decisiones político-sociales, culturales, educacionales, comunicativas, administrativas en nuestro país.


¿Qué imagen tienen tales personajes acerca de nuestra región? Si analizamos los temas privilegiados por nuestra clase política, tanto regional como nacional, podríamos llegar a la conclusión de que lo que conocemos como Amazonía peruana no existe. Es decir, nuestro grandioso bosque,  el río más extenso y caudaloso del mundo, al que nosotros le damos el nombre de Amazonas, declarado, hace poco “Maravilla natural”, los ríos Ucayali, Marañón, Huallaga,  Napo, Putumayo, etc. no existen. Esa prodigiosa cuenca de agua dulce, hábitat de una de las más grandes diversidades biológicas de nuestro planeta, no existe. Los Pueblos Indígenas no existen así como tampoco existen nuestras cochas, los pueblos ribereños, las balsas, las canoas, las tahuampas, etc. Nuestra extensísima línea fronteriza, tampoco existe. Es decir, la región cuya extensión es mayor al 60 % de nuestro territorio nacional, no existe, pues no merece mayores preocupaciones de parte de quienes vienen luchando, en estos momentos, por hacerse del poder político en nuestro país y región.  

En realidad, esta ausencia del “tema” AMAZONÍA, en la mente y el discurso de dicha clase política  nos tiene que preocupar profundamente, no sólo a quienes vivimos en este espacio, que lo sabemos merecedor de las más serias preocupaciones y planteamientos, sino a todo el país, pues revela una gravísima patología mental que sufren quienes han aprendido a percibir al Perú conformado sólo por Costa y Sierra, visión heredada desde las épocas coloniales en  las que el ámbito de acción de las clases dominantes fue, precisamente, dichas regiones

Ríos y bosques amazónicos que requieren estrategias
específicas para su aprovechamiento socio-económico
sin ser destruidos.
En la Costa estuvo y sigue estando la sede del centro del poder político; es imprescindible  pensar en ella; en la Sierra,  los asientos mineros que, desde la época colonial, dieron renombre al Perú en el exterior; por lo tanto, es ineludible pensar en ella. Desde entonces, Perú quería decir costa y sierra. Costa  para la agricultura y Sierra para la minería. La Selva, extensísima e ignorada para fines de aprovechamiento económico y objetivo de planteamientos de política, no pasó de ser un fuerte color verde en los mapas.

Salvo el aprovechamiento de algunos de sus recursos, desde la segunda mitad del S. XIX, para fines de exportación, nuestra región aún no merece atención política de primera por su insignificancia para propósitos agrícolas y mineros, propósitos que, de concretarse, significarían su total destrucción, pues bien sabemos que su vocación natural por su forestalidad es generar diversidad de vida y cultura.

Y seguirá siendo vista así mientras no aprendamos a vernos como un país forestal, con ingentes recursos provenientes de un bosque prodigioso pletórico de potencialidades renovables, si es que logramos anular nuestra actual agresividad social incentivada por una educación de donde emanan “las órdenes” para destruir nuestra naturaleza, enseñándonos a verla como apta para la agricultura, la pecuaria y la minería.

Aprender a vernos como país forestal  es una de las mayores prioridades nacionales, pues, como ya se dijo, más de las dos terceras partes de nuestro territorio están comprendidas dentro de lo que se denomina Amazonía; es decir, somos un país AMAZÓNICO, además de costeño y andino.

Y vernos como país forestal y amazónico exige nuevas estrategias político - económicas, muy diferentes a las que exige la visión agro – minera, que infelizmente se viene imponiendo para satisfacer requerimientos de economías e intereses foráneos, que cuentan con eficaces cómplices y testaferros entre la clase política y empresarial regional.

Es el cambio de este paradigma el que aún no se produce en nuestra clase política. Asumir esa nueva realidad nacional nos exige aprendizajes de nuevas estrategias para promover su desarrollo, aprendizajes que aún, también, no los abordamos.

Aun cuando, hasta hoy, las estrategias de desarrollo agrario y minero han fracasado en nuestro país por su impertinencia, pues la pobreza y su secuela, el subdesarrollo socio - económico, se siguen profundizando, son las que más conocemos y se nos han transformado en los únicos referentes para dinamizar nuestros recursos nacionales.

Lotización de la amazonía para fines de
extracción petrolera en el marco
de una ausencia de política de desarrollo
forestal.
 
Nuestra clase política, por lo tanto, ”elude” el tema Amazonía por su ignorancia acerca de su realidad, es decir, no conoce sus características, las leyes que gobiernan sus componentes, sus potencialidades materiales, culturales y espirituales, su historia, sus perspectivas, la idiosincrasia de sus Pueblos, etc. Y, por lo tanto,  carece de propuestas para un trabajo político en un territorio que le representa una gran interrogante.

La propia clase política regional viene jugando un papel cómplice por no haber sabido enseñar “Amazonía” y “Forestalidad” a los partidos y movimientos políticos nacionales, habiendo preferido la comodidad de la adhesión a propuestas políticas de carácter nacional,  incongruentes con nuestra realidad. 

Nos es urgente, por lo tanto, capacitarnos socialmente, para anular los efectos de las leyes que seguirán colisionando con nuestra región al ser elaboradas sin tener en cuenta sus características. Una cosa es pensar, aunque malamente, en un país sólo agrario y minero, y otra, muy distinta, es pensar en un país también, y predominantemente,  forestal.

Por lo tanto, es de urgente necesidad que construyamos una EDUCACIÓN que nos oriente en estas direcciones, instalando en nuestras mentes imágenes pertinentes a nuestras características e intereses AMAZÓNICOS. Sólo así, las nuevas generaciones tomarán las decisiones en defensa de los intereses amazónicos.

VISITE: http://www.amazonia.org.pe



domingo, 13 de julio de 2014

UNA NUEVA CONCEPCIÓN DE LOS LOCALES ESCOLARES

Se hace necesario plasmar una nueva concepción
de los locales escolares como escenarios de formación
integral. Foto: Local del ISP "Loreto"
 Prof. Gabel Daniel Sotil García

En estos momentos en que toda la colectividad loretana viene tomando conciencia de las grandes deficiencias de la educación de nuestra región, se hace necesario que miremos críticamente los diversos factores que viene influyendo en dicha situación, para adoptar las decisiones pertinentes a fin de dar paso a la educación que requerimos socialmente.

Es en este sentido que se hace necesario dirigir nuestra atención a las características de los locales que sirven de escenarios a la acción formativa, sobre todo en las zonas rurales

Más aún teniendo en cuenta las recientes declaraciones del actual ministro de educación respecto a las inversiones que van a ser destinadas al reforzamiento de la infraestructura educativa a nivel nacional.

Es en este sentido que queremos hacer los siguientes planteamientos.

Una pregunta que nos permitiría iniciar el análisis sería la siguiente: ¿Son realmente educativos los locales escolares en donde se realiza la actual educación formal en nuestra región?

Si empezamos por dar al término educación su exacta y trascendente dimensión de PROCESO DE FORMACIÓN INTEGRAL PARA LA ACTUACIÓN SOCIAL TRANSFORMADORA, entonces concluiremos que nuestros centros educativos no reúnen las condiciones mínimas para hacerse merecedores de tal calificativo.

Un local escolar debe responder a las características
y necesidades de su entorno.
Para que sean educativos en la plenitud de la adjetivación, deben ser escenarios en los cuales nuestros educandos adquieran aprendizajes estimuladores de sus potencialidades y capacidades puestas al servicio de la solución de los problemas de su comunidad. Deben ser espacios diseñados para adquirir experiencias conducentes a prepararlos para afrontar creativamente las dificultades sociales que hoy afectan a las comunidades en las cuales hacen su vida. No para ignorarlas. No para evadirlas. No para ser indiferentes y distantes de ellas.

Desde este punto de vista, entonces, un local para que sea centro educativo no deberá tener solamente espacio para aulas de clase porque, si bien en ellas pueden ser obtenidas importantes conductas, sobre todo las de carácter intelectual-teórico; sin embargo, éstas  no son las únicas necesarias para la actuación social.

Por las características geográficas, sociológicas, económicas y culturales de nuestra región, requerimos de locales escolares en los cuales se desarrolle un proceso educativo íntima, estrechamente ligado a la dinámica geo-ecológica y sociocultural, en especial al proceso productivo.

Es decir, que nuestra infancia, niñez y juventud adquieran las más importantes experiencias formativas de su personalidad en el marco de un conjunto de actividades (lo cual depende del currículo formativo), en las cuales el educando tenga vivencias de acción real y concreta sobre su entorno físico y social.

Entonces, pues, el sólo contar con aulas para clases teórico-intelectuales, es decir, con implicancias formativas parciales, limita la acción del docente a sólo un aspecto, no  precisamente el más importante de  la personalidad, lo cual sólo permite obtener, luego de catorce años de estudios formales (inicial, primaria y secundaria), un joven capacitado para la inacción y no para integrarse como agente dinámico a la actividad socio-productiva de su comunidad.

Más que  elemento  físico, el local escolar debe ser
instrumento al servicio de la comunidad.
Nuevos ambientes tiene que ser incorporados a los centros educativos. Espacios para el huerto, para la crianza de animales menores, para talleres, para la investigación (experimentación), para la producción de bienes, etc., deben ser requisitos indispensables para autorizar la creación de un centro educativo. En estos espacios, los educandos podrán vivir un rico, diverso, gradual y funcional proceso formativo, realmente integral, desde el acceso al sistema educativo, para actuar como miembros activos de su comunidad, plena y realistamente integrados a su dinámica y absolutamente comprometidos con la solución de sus problemas. Respondiendo, así, al carácter eminentemente transformador de la naturaleza del hombre.

Pero para que se dé esta situación se requiere que nuestras autoridades educacionales adopten las decisiones pertinentes; de lo contrario, seguiremos extrapolando modelos urbanos, malamente concebidos, al área rural.

La posesión de dichos ambientes dará oportunidad de enriquecer la acción docente, dándole un significado realmente social. Con un real significado de integralidad. Lo cual, por cierto, requiere de profesores con una nueva formación.

Por cierto que no pretendemos un Centro Educativo autosuficiente, como viene sucediendo actualmente, centros que, para nada o muy poco, hacen uso de espacios importantes de la Comunidad, en los cuales sería posible organizar experiencias significativas para la formación del educando.

Al contrario, tenemos que reconocer y aceptar que aun cuando poseyeran todos los ambientes necesarios, los Centros Educativos o Instituciones Educativas siempre deberán propiciar el contacto directo y sistemático del educando con su realidad físico-social. Debe reconocerse la necesidad de una complementariedad funcional entre Escuela y Comunidad. No interferirse. Una relación dialógica, interdependiente, sirviéndose mutuamente, es a la que debe darse vida.

Requerimos, entonces, alumnos, ciudadanos en formación, educados en las circunstancias reales de su comunidad, para que establezcan mejores comunicaciones con el mundo actual. Los ambientes ficticios en los que han devenidos los actuales locales, malamente implementados, no propician la formación socio-individual integral que requerimos para garantizar nuestro desarrollo endógeno, intercultural y sostenible.

Nota: Artículo publicado en el semanario KANATARI, 13-07-2014 (www.ceta.org.pe/kanatari)




miércoles, 2 de julio de 2014

ORIENTACIONES PROPEDÉUTICAS PARA MIS ALUMNOS DE LA FCEH - UNAP (*)

Prof. Gabel Daniel Sotil García
 MIS ESTIMADOS ALUMNOS:

Alumnos capacitándose para ejercer el magisterio
con pertinencia sociocultural en nuestra región.
Vamos a dar inicio a un nuevo semestre académico. Esto significa que debemos predisponernos para asumir las responsabilidades inherentes a nuestros respectivos roles, pues el proceso de aprendizaje que ya iniciaron ustedes hace algún tiempo, continúa con mayores exigencias, para las cuales deben seguir  preparándose.

Por lo tanto, es mi deseo expresarles mi complacencia de compartir este escenario en el que ustedes y yo aprenderemos para cumplir nuestro anhelo de lograr mejores niveles de desempeño profesional.

Es por esta razón que he preparado este documento introductorio, con carácter propedéutico, a fin de promover su motivación hacia una mejor actitud de aprendizaje en este curso y todos los cursos, que son de vital importancia para su formación profesional.

Es decir, pretendo generar una motivación tanto para que reflexionen como para que asuman un compromiso vital, consigo mismo y con el desempeño de su profesión.

Una asignatura, cualquiera que sea, conformante del currículo de formación profesional, se justifica sólo en el marco de un conjunto de circunstancias reales, de carácter sociocultural, exógenas a la universidad, que es el que le da sentido fundamentador, operativo y teleológico. El currículo dentro del cual se inscribe no  es sino el producto de dichas circunstancias. A las que pretende afrontar. No a la inversa.
Las aulas de estudio deben ser escenarios para la
adquisiciónde nuevos conocimientos, actitudes y
valores para el ejercicio magisterial como
instrumento de cambio.

En este caso, debo puntualizar algunos aspectos de nuestra realidad regional que actúan como factores contextuales condicionantes de la intencionalidad formativa de este curso. Es decir, que tanto la orientación, los contenidos como la dinámica metodológica se ven influenciadas por esta situación que se da  en los escenarios sociocultural y geoecológico. Por lo tanto, este curso debe ser concebido como un instrumento de cambio de dichas situaciones en lo que sea pertinente.
  
Algunos de estos hechos,  que deben servirnos para reflexionar sobre nuestro proceso formativo, son, en síntesis, los siguientes:
-Como país ocupamos el último lugar en cuanto a niveles de aprendizaje a nivel mundial (PISA, OCDE); ¿Merecemos dicha condición?
-Como región ocupamos la misma ubicación dentro de nuestro país (ECE), es decir, somos últimos en ubicación en cuanto a calidad. ¿Merecemos dicha situación, teniendo presente que en nuestra historia tenemos evidencias de grandiosos logros?
-De los docentes que han postulado en el último concurso para plazas magisteriales, el 70% no alcanzó nota aprobatoria. Como comprenderán, las miradas se han dirigido a la calidad de formación de los docentes y a quienes conducimos dicho proceso. ¿No te sientes aludido y  comprometido al igual que yo?

Ahora,  si dirigimos nuestra atención a la realidad regional,  constataremos que nuestra selva sigue siendo destruida en su riqueza material  por la explotación de oro, gas, petróleo, narcotráfico, tala irracional, contaminación acuática, ambiciones mercantilistas, ignorancia, falta de compromiso con su defensa, etc. todo por no haber aprendido a defendernos de la angurria transnacional.

Por otra parte, su riqueza cultural, constituida por su prodigiosa diversidad de pueblos viene siendo violentada y depredada, cada vez con mayor ensañamiento, vía empresas estatales y privadas, sin siquiera darnos el trabajo de querer conocer su riqueza espiritual. Arrebatamos sus territorios, destruimos sus bosques, envenenamos sus aguas (ríos, cochas, quebradas) Y el MINEDU sigue mirando sólo hasta los Andes. ¡Hubiera preferido que fueran menos altos!
Nuevas estrategias formativas deben ser los medios
para lograr una óptima formación de los nuevos maestros
en la UNAP.

 Es, por lo tanto, legítimo y moral que nos preguntemos: ¿Qué hacer? ¿Hacer como que no nos damos cuenta? ¿Miramos el discurrir de las aguas desde el barranco? ¿Quedarnos indiferentes? ¿Asumir responsabilidades de trascendencia social, con claras opciones por la defensa de nuestra heredad?

En este contexto situacional, la opción responsable de personas como ustedes no puede ser otra que la de formarse como profesionales con compromisos para luchar por nuestra región (y el país) y así hacer de la EDUCACIÓN EL INSTRUMENTO (pues esa es su suprema utilidad), que requerimos para ponerla al servicio de los más altos intereses de nuestra región amazónica, en el ejercicio de su desempeño magisterial, para lo cual se están formando.

Ustedes tienen el privilegio de ser parte de una institución de formación profesional. Ámbito de conocimiento, análisis, reflexión sobre nuestro entorno. Escenario en donde deben prepararse para construir propuestas para mejorar las condiciones de vida en nuestra región, y no sólo la humana sino también  toda forma de vida con la que compartimos este dechado natural llamado AMAZONÍA PERUANA.

Y es que no deben ustedes dar inicio a un nuevo peldaño de su proceso de formación profesional si no realizan un mínimo de esfuerzo de reflexión acerca de sus deberes morales en este largo, dificultoso pero grato proceso de adquirir responsabilidades para hacerse profesionales en la plenitud de su significado.

Precisamente, estas palabras introductorias tienen esta finalidad: provocarlos y retarlos a realizar esa indispensable reflexión que debe preceder a toda acción de trascendencia social que emprendan en su vida.

Es en este sentido que les pido leer con especial esmero este mensaje, especialmente preparado para motivarlos, no sólo en su aspecto cognoscitivo sino, fundamentalmente por su intención desencadenante  del ejercicio de capacidades diversas: actitudes, valores, ejecución, expresión, etc. La intención es que ustedes traten de lograr sus objetivos haciendo los mayores esfuerzos posibles. No habituarse a lo fácil. El esfuerzo fortalece su personalidad. Su objetivo es su FORMACIÓN INTEGRAL.
  
TENGAN PRESENTE QUE UN ALTO PORCENTAJE DE LA CALIDAD DE SU FORMACIÓN PROFESIONAL DEPENDE DE SUS PROPIOS ESFUERZOS. Su profesor es sólo un desencadenante de un proceso que ustedes van a conducir y del cual serán sus únicos administradores y  beneficiarios.

Esmérense por ser ESTUDIANTES AUTÓNOMOS para que sean profesionales y ciudadanos con autonomía comportamental e iniciativa en su acción social.

RECUERDEN: La autonomía en el aprendizaje se aprende practicándola. Asuman este y todos los demás cursos como oportunidades para lograrla.

Iquitos, abril de 2014.

(*) Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la Universidad  Nacional de la Amazonía Peruana de Iquitos.