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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento Ica, Provincia Palpa, Distrito Río Grande, Caserío "San Jacinto", 1941. Egresado de la UNM "SAN MARCOS", Facultad Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, Docente Facultad Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos DISTINCIONES •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA RECONOCIMIENTO DE LABOR POR PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL LIT. INFANTIL, ÁREA EXPR. POÉTICAS, MED •RECONOCIMIENTO MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. . Reconocimiento con la distinción "LA PERLITA DE IQUITOS", UNAP (2015), Reconocimiento por SEMANA DEL BOSQUE, Sub-Ger. Prom. Cultural, GORE LORETO., Condecorado con orden "CABALLERO DEL AMAZONAS" por el GORE LORETO (06.07.16), condecorado con la orden "FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS", Moyobamba, San Martín (24-09-2016). Palmas Magisteriales en grado AMAUTA (06-07-17) MINEDU. DIPLOMA DE HONOR, por Congreso de la República. 21-03-2019

jueves, 11 de febrero de 2016

A PROPÓSITO DEL DESCUBRIMIENTO DEL PARANAGUASÚ

12 de febrero de 1542
 Prof. Gabel Daniel Sotil García

La enseñanza de la Historia de una sociedad, país o región, puede ser abordada desde muy diferentes perspectivas.

Hasta el presente, nuestra historia regional ha sido abordada desde la perspectiva de quienes tenían el poder para tomar dicha decisión: la cultura que se hizo del poder político y económico a través de sus miembros ubicados en las cúpulas sociales, culturales, administrativas, económicas, etc.

Como consecuencia de ella, se nos viene presentando una historia sin protagonismo de los pueblos que fueran sojuzgados por diversos mecanismos.

Como si dichos pueblos no hubieran construido nada valioso hasta la llegada de los conquistadores.

Un caso emblemático lo tenemos en el denominado “descubrimiento del Amazonas”, que en los momentos actuales es un conocimiento inamovible en el imaginario social; acontecimiento que, en la poca historia regional que se enseña en las instituciones educativas, se relata con la convicción de haber sido real.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que cuando el conquistador europeo llega a nuestra Amazonía, ya había muy diversos pueblos milenariamente ocupando toda la extensa cuenca de la que hoy conocemos como Amazónica.

Por la forma de ocupación territorial, los ríos, las cochas, los lugares, los animales, las plantas, etc. tenían un nombre en el idioma predominante del lugar.

Todo, todo tenía una designación nominal en dicho idioma.

Los Omaguas, los Kukamas, etc. designaban al gran río que les servía de vía de comunicación con el nombre de Paranaguasú, término proveniente de la gran familia lingüística Tupi-guaraní, al que pertenecían dichas culturas. Hasta hoy subsiste este término en su respectivo idioma.

Dicho término podría ser traducido como “El gran río” (Paraná=río; guasú=grande), que expresaba el reconocimiento de dichos pueblos a la grandiosidad de este río.

Pero también tenía otros nombres: Paranatinga (Río Blanco), Tungurahua (Rey de las aguas), Parón Euá (Madre de las aguas) en otros sectores de su recorrido. (*) 
  
(No olvidemos que los brasileros denominan Marañón al Amazonas peruano, Solimoes, hasta el río Negro y, desde allí, recién se lo llama Amazonas).

Ahora bien, estos nombres originarios, dados por los pueblos indígenas, de acuerdo con su cultura, no fueron reconocidos por los españoles quienes, con el prejuicio de que todo lo creado por dichos pueblos no merecía ser reconocido como cultura, optaron por desconocer dichas designaciones y asignaron los nombres que ellos consideraban con valor cultural. Es así como nuestro Paranaguasú originario cambió, años después de ser descubierto por la expedición de Dn. Francisco de Orellana, por el nombre Amazonas.

Es decir, y en esto debemos estar claros, que lo que se descubrió para los ojos de los conquistadores europeos, fue el PARANAGUASÚ, que era el río que interconectaba a todos los pueblos de la gran nación Omagua con cuyos hermanos, los Kukama-kukamiria, lo navegaban para dinamizar sus interrelaciones y concretar sus intercambios culturales.

El nombre de Amazonas fue dado algunos años después, a partir de unos relatos que Fray Gaspar de Carvajal, cronista de la expedición de Orellana, consignara en las crónicas del viaje que hicieran desde el río Coca, en lo que hoy es Ecuador, bajaran por el río que hoy conocemos como Napo hasta encontrarse con la magnificencia del río Paranaguasú, cuyo nombre no se le quiso reconocer por los conquistadores.


 (*) Ref. : EL OMAGUA, suplemento estudiantil de Kanatari, Año I, 28-10-90, No. 2.   

miércoles, 10 de febrero de 2016

PARA VOTAR POR NUESTRA AMAZONÍA (3)


 Prof. Gabel Daniel Sotil García

Uno de los aspectos al cual no le hemos dado mayor importancia en nuestra región es el relativo a formar un consenso regional en cuanto a nuestro futuro social.

Hemos dejado que, por generación espontánea, sucedan los eventos sociales y culturales, fuera de nuestro control o bajo el control exógeno, como si consideráramos que la historia sucede por inspiración divina y no por voluntad de los pueblos.

Hasta hoy no me ha sido evidente la necesidad de poner bajo control determinado tipo de acontecimientos que expresen las preocupaciones por nuestro futuro colectivo; que nos lleven a plantearnos una visión racional de la sociedad o sociedades que queremos construir con nuestro esfuerzo de hoy, dado y considerando que somos una región de prodigiosa multiculturalidad.

La consecuencia de todo ese esfuerzo omitido es la ausencia de una clara visión de lo que queremos ser socialmente, lo que, por cierto nos impide coordinar nuestros esfuerzos, hacer sinergias sociales, para dirigirnos hacia un futuro deseable y compartido por todos los que vivimos en esta región.

Hasta hoy, también, nuestros congresistas no han sido conscientes de esta necesidad, pues, o han trabajado para sus partidos  y movimientos o nunca buscaron la articulación de sus esfuerzos en favor de nuestra Amazonía.

Aislados, enfrentados, una vez en la capital nacional, olvidaron sus raíces y sus compromisos. Restringieron su accionar a formalidades que nunca llegaron a los problemas raíces. Solo se preocuparon por mantener un cierto perfil incoloro, desapercibido, esperando la nueva oportunidad que llegaría con las siguientes elecciones, en que intentarían renovar sus promesas a los pueblos loretanos.

Pero, de cambios sociales, políticos, culturales, económicos  trascendentes, nada.

Por todo ello es que nos es urgente elegir tanto para la Presidencia de la República como para el Congreso a candidatos con visión de futuro, con visión de Amazonía. Que sean capaces de liderar, impulsar, un nuevo nivel organizativo de las fuerzas psicoculturales subyacentes en los pueblos indígenas y mestizos de nuestra región, que nos posibilite empezar a construir un futuro en el que cada cultura amazónica, se sienta protagónica de su construcción como particularidad y contribuyente de un futuro común como región.

Por ello es necesario, amigos loretanos, emitir nuestro voto previa reflexión, pues ese voto es oro para nuestro futuro.

NUESTRA AMAZONÍA MERECE SER REPRESENTADA POR PERSONAS POLÍTICAS QUE ENCARNEN LOS MÁS GRANDES IDEALES ÉTICO-MORALES E INTERESES SUPERIORES DE NUESTRA REGIÓN CON VISIÓN DE FUTURO.



martes, 9 de febrero de 2016

PARA VOTAR POR NUESTRA AMAZONÍA (2)

Prof. Gabel Daniel Sotil García


De los 368,852 km2 de extensión de nuestro Loreto, lo que podríamos llamar áreas urbanas, es ínfimo, aunque en estas se concentra su mayor presencia demográfica.

Iquitos, Yurimaguas, Requena, Contamana, Nauta, Caballo Cocha y San Lorenzo son nombres asociados a medianos centros de concentración poblacional, los más grandes de nuestra región.

Pero, si observamos bien, frente a ellas, chimbado el río en cuyas riberas se asientan estos núcleos, empieza un mundo diferente, tanto cualitativa como cuantitativamente, que se expresa tanto en el entorno ambiental como en la dinámica sociocultural que se da en ellos.

Estamos, entonces, en lo que llamamos área rural, área ribereña, de bosques continuos, de silencios plácidos, de amaneceres canoros, de brisas forestales, de atardeceres anonadantes por su belleza, de lunas esplendentes, de tempestades trepidantes y de olores naturales procedentes de la fronda cercana. Es decir, de expresión plena de la naturaleza, en donde se siente el respirar telúrico del bosque.

Pero, también, sin ruidos motorizados, sin trepidares mecánicos, aunque a veces sin corriente eléctrica, sin servicios básicos (agua, desagüe, postas), sin sueños interrumpidos…

Habitada por gente tempranera, laboriosa, obsequiosa dentro de su pobreza, amable por naturaleza. Personas dialogantes con las plantas, los animales, el río, la cocha, el cielo, las nubes, las tempestades, los silencios.

Toda una riqueza espiritual que se expresa en el marco de una naturaleza pródiga, dadivosa, que solo espera un gesto, una señal del ribereño para entregarle sus bondades. 

Gestos que deben expresarse en planes de desarrollo, en proyectos de vida superior, de satisfacción mejor de sus necesidades, de respeto a su idiosincrasia cultural, a sus sueños, a sus aspiraciones.

Gestos en los que ellos mismos sean sus protagonistas para preservar su esencia cultural-espiritual transformando sus potencialidades naturales en riqueza social.

AMIGOS, NO PERMITAMOS QUE LLEGUEN AL PODER PERSONAS QUE NO VALORAN ESTA RIQUEZA ESPIRITUAL Y NATURAL DE LA QUE ESTAMOS DOTADOS.

PIENSEN BIEN SU VOTO. PIENSEN EN LA AMAZONÍA, QUE ESPERA DE NOSOTROS LA MEJOR DECISIÓN.

NUESTRA AMAZONÍA MERECE SER REPRESENTADA POR PERSONAS POLÍTICAS QUE ENCARNEN LOS MÁS GRANDES IDEALES ÉTICO-MORALES E INTERESES SUPERIORES DE NUESTRA REGIÓN.

PARA VOTAR POR NUESTRA AMAZONÍA

Prof. Gabel Daniel Sotil García

A pesar de su extensión (63% del territorio nacional), nuestra región aún no entra al imaginario nacional en su real dimensión geográfica, social, cultural, económica, axiológica, bio-ecológica, etc. 

Pese a que siempre la representamos con un intenso color verde, no logramos verla por más que miremos nuestros mapas, en especial los gobernantes y quienes tienen poder político.

El énfasis histórico puesto en las regiones de costa y sierra, sea por preponderancia minera, agrícola o política, ha posibilitado una percepción incolora, deslucida de la Amazonía, respecto a los intereses económicos de las clases dominantes.

En la época colonial, los intereses virreinales se centraron en el oro y la plata de la sierra. En la republicana, los grandes terratenientes y hacendados priorizaron la agricultura en los valles costeños.

Es recién, a partir del tercer tercio del siglo XIX, que la selva es vista pero no como una región poblada por seres humanos, con diversidad de grandiosas culturas, sino como emporio de riqueza material.

Caucho, madera, resinas (palo rosa, sangre de grado), oro, petróleo, peces, café, cacao, sacha inchi, camu camu, etc. todo susceptible de exportación depredando al bosque, ríos, cochas, diversidad biológica.
No solo al bosque, sino también la riqueza espiritual de los Pueblos Originarios, hoy menospreciada por quienes tienen una visión mercantilista, despectiva, de nuestras culturas. 

Es así como hoy encontramos a nuestra región agredida para satisfacer los intereses de enriquecimiento de empresas foráneas, que solo quieren aprovechar, a cualquier costo, hasta la destrucción, los recursos naturales que son parte de un circuito de vida, que hacen que la selva tenga un valor para el equilibrio funcional de nuestro planeta.

Amigo elector, aquilata las propuestas de los candidatos a la Presidencia de la República y las de los que postulan al Congreso Nacional.

Nuestra Amazonía merece ser representada por personas políticas que encarnen los más grandes ideales ético-morales e intereses de nuestra región.


PIENSA, OBSERVA, EVALÚA. NO DES TU VOTO A QUIENES QUIEREN DESTRUIR NUESTRA REGIÓN.

sábado, 6 de febrero de 2016

UN NECESARIO REPASO POR NUESTRA HISTORIA RECIENTE

Prof. Gabel Daniel Sotil García

Actual extensión de Loreto.
Por una grave desidia de nuestras autoridades educacionales el conocimiento de la historia de nuestra región se queda en los alrededores de las instituciones educativa: no entra a las aulas.

Toda la información relacionada con los sucesos históricos que tienen que ver con nosotros como protagonistas en nuestro territorio regional, viene siendo obviada en el sistema educativo. En especial lo relacionado con la historia reciente.

Nuestros educandos dejan de tener el conocimiento de lo que debe ser parte fundamental de su formación para construir su personalidad con los valores y actitudes relacionados con su identidad cultural e histórica.

Información básica para construir una imagen de nuestro devenir social a través del tiempo, le es negada obedeciendo a intereses anti a


Extensión de la comandancia
general de Maynas en 1810 
mazónicos, lo cual hace que carezcan de los elementos referenciales mínimos para tomar decisiones  respecto a acontecimientos de trascendencia sociocultural, como en este caso, las elecciones políticas en curso.

Carentes de esta información terminan por ser presas fáciles de información parcial, parcializada, fragmentada, falsa, etc. Carentes de criterios para tomar sus propias decisiones, deciden lo que les piden o inducen sin conocer la verdadera trascendencia de dicho acto, que muchas veces atenta contra los intereses sociales de quienes vivimos en esta región.

El conocimiento histórico nos precave de cometer los mismos errores. Conocer la historia posibilita respondernos explicativamente a situaciones actuales. No es para repetir acontecimientos, sino para conocerlos, analizarlos y enrumbar hacia el futuro con las luces del entendimiento, advertidos de posibles nuevos errores si los hubo.

El caso de lo que actualmente estamos viviendo es paradigmático de lo que estamos diciendo: los jóvenes que empezaron a ejercer su derecho al voto desde la década de los noventa desconocen los acontecimientos históricos   que afectaron a nuestra región.

¿Saben, por ejemplo, que nuestra historia amazónica empezó hace miles de años?
¿Que esa trayectoria fue protagonizada por los Pueblos Originarios o Indígenas que aún hoy comparten este espacio con los mestizos, de muy reciente presencia  en nuestra región?

¿Que es recién en el Siglo XVI que la cultura europea se hace presente en nuestra región?

¿Que los Pueblos Indígenas siempre fueron marginados del poder mestizo? ¿Que vienen siendo tratados con prejuicios racistas? 

¿Que nuestros recursos naturales siempre fueron objeto de extracción para venderlos al extranjero?

El caucho, la madera, las resinas, los mamíferos, lo lagartos, las aves, el oro, el petróleo, etc. lo atestiguan trágicamente al haber sido aprovechados de acuerdo a las demandas del mercado mundial, nunca de acuerdo a nuestros intereses regionales y nacionales.

En fin, ¿cuánto se sabe que sólo en Loreto el Perú ha cedido a los países vecinos más de 700 000 km2?

Ya, en relación a nuestra historia reciente se nos viene negando sistemática y obstinadamente el conocimiento de los acontecimientos en los cuales radica la explicación de situaciones actuales en nuestra región.
¿Cuánto les suena, a los nuevos votantes, las palabras Tiwinza, Falso Paquisha, Itamaratí?

Cesiones territoriales en la època
republicana
¿Sabemos lo que significan los Centros de Comercio y Navegación que comprenderán extensiones de 150 hectáreas en nuestro territorio amazónico, administrados por el vecino país de Ecuador, por un lapso de 50 años renovables, en el marco del Tratado de Comercio y Navegación, ya firmado con dicho país, con la más absoluta oposición de la colectividad amazónica, por cierto?

¿Sabemos que dichos enclaves significan cesiones de nuestro territorio a un país extranjero, y que estarán ubicados en Pijuayal y Saramiriza?

¿Sabemos que fue el presidente Alberto Fujimori quien hizo esta concesión sin ningún conocimiento de los pobladores de Loreto?


Bueno y necesario es, entonces, que nos pongamos a pensar bien antes de decidir nuestro voto en nuestra Amazonía.

EN TORNO A LA FORMACIÓN INTEGRAL

Reflexiones en torno a nuestra educación
Prof. Gabel Daniel Sotil García
Es una obligación moral la de dar contenido real al concepto
de formación integral en el marco de nuestras circunstancias.

Un tema crucial para el magisterio, en lo que se refiere al desempeño de su función, es el entendimiento y materialización de lo que denominamos “formación integral”.

Tengo la impresión de que no le hemos dado la debida importancia a este concepto  en el proceso formativo inicial (estudios de pregrado) de los profesores y, por lo tanto, no hemos hecho un  esclarecimiento y abordaje apropiados para entenderlo en la amplitud de su real dimensión, que posibilite la concreción de una labor formativa de nuestros educandos con la debida coherencia conceptual, lo cual implica la formación de nuestros educando con una personalidad pletórica de posibilidades de ser en la dinámica sociocultural.

Muchas de las deficiencias que venimos observando en la labor del magisterio regional, nos remitirían a la posibilidad de no haber asumido una clara concepción de este concepto orientador, más aún cuando nuestra labor la desempeñamos en el marco de un ambiente pedagógico- didáctico fuertemente marcado por el predominio  de una concepción que se expresa en la frase “educar es transmitir conocimientos”, que hemos heredado de lejanos tiempos y prácticas pedagógicas traídas desde la época colonial.

Es decir, muy en las profundidades de nuestro ser magisterial, se ha instalado esta convicción, heredada de la educación tradicional, de que la educación no sino  eso: transmitir conocimientos del profesor al alumno.

Al respecto es bueno recordar lo que Paulo Freire ya nos decía, en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando nos describía aquello de la “educación bancaria”.

Si bien tenemos una acentuada disimilitud de condiciones
entre lo rural y lo urbano, ello no debe impedirnos que
en ambos escenarios busquemos la formación integral de
nuestros educandos.
Pretendo, por lo tanto, contribuir con esta hojita en el bosque, para motivar una especial preocupación por este tema conceptual-instrumental para la labor magisterial, de la que estamos responsabilizados por la sociedad.

La actual ley (Ley 28044), que ordena tanto la organización como la direccionalidad del sistema educativo en nuestro país, expresa, en su Artículo 2º, Concepto de educación:  
“La educación es un proceso de aprendizaje y enseñanza que se desarrolla a lo largo de toda la vida y que contribuye a la formación integral de las personas, al pleno desarrollo de sus potencialidades, a la creación de cultura, y al desarrollo de la familia…”

Y, en cuanto a los fines de nuestra educación, nos dice:

Artículo 9º.- Fines de la educación peruana
Son fines de la educación peruana: “Formar personas capaces de lograr su realización ética, intelectual, artística, cultural, afectiva, física, espiritual y religiosa, promoviendo la formación y consolidación de su identidad y autoestima y su integración adecuada y crítica a la sociedad para el ejercicio de su ciudadanía en armonía con su entorno, así como el desarrollo de sus capacidades y habilidades para vincular su vida con el mundo del trabajo y para afrontar los incesantes cambios en la sociedad y el conocimiento…”

Tal y como son, nuestros locales escolares no deben
ser impedimentos para lograr la formación integral de
los niños.
En lo que se refiere a la Educación Primaria, dice: “…Tiene como finalidad educar integralmente a niños. Promueve la comunicación en todas las áreas, el manejo operacional del conocimiento, el desarrollo personal, espiritual, físico, afectivo, social, vocacional y artístico, el pensamiento lógico, la creatividad, la adquisición de las habilidades necesarias para el despliegue de sus potencialidades, así como la comprensión de los hechos cercanos a su ambiente natural y social.”

Es decir, en tales expresiones se sintetiza la orientación que deberíamos imprimir a nuestra labor formadora respecto a nuestros educandos de la educación básica, labor para la cual debemos capacitar a los estudiantes del magisterio, con un currículo que respalde dicho proceso formativo.

Ahora bien, visto y considerando lo que acabamos de exponer del marco normativo de nuestra educación nacional, se deriva un tema fundamental: ¿Está el currículo vigente, impuesto por el Ministerio de Educación, dentro del marco conceptual expuesto? ¿Tienen los docentes en dicho documento una base referencial que los oriente a una praxis pedagógica dentro de dicho universo conceptual: la formación integral de nuestros educandos? ¿Tienen los actuales estudiantes del magisterio, tanto en el nivel universitario como no universitario, la formación que garantice una práctica pedagógico-didáctica dirigida a materializar dicha intencionalidad?
Los padres de familia deben ser puntales de apoyo
para que los profesores tratemos de lograr la formación
integral de los educandos.
 

Claro que las preguntas no se agotan en las que hemos formulado; pero, más que las preguntas nos intereses las respuestas que debemos dar los Maestros a dicho desafío: materializar, en acciones y logros concretos del educando una formación que comprenda la integralidad de sus potencialidades y capacidades y  lo predispongan a una participación protagónica en la dinámica sociocultural en condición de creador de respuestas a las necesidades y demandas de sus respectivas sociedades.


Continuaremos. 
Fotos proporcionadas por el Prof. Hitler Gaviria

viernes, 5 de febrero de 2016

EL DESARROLLO DE NUESTRA AMAZONÍA (*)

En especial para los señores postulantes a congresistas

 Prof. Gabel Daniel Sotil García

En este tema del DESARROLLO DE NUESTRA REGIÓN, debemos tener en cuenta que Todos los gobiernos centrales se plantean “desarrollar la Amazonía”. Todos quieren “desarrollarla”, es decir, actuar en ella para mejorar sus condiciones; pero, ¿qué condiciones? Si no las conocen, mal pueden mejorarlas…

Hasta hoy, el país no ha diseñado un plan de acercamiento para conocerla, comprenderla y comprometerse con su desarrollo. Ha preferido mantenerse en el marco conceptual y actitudinal coherente con  los prejuicios y esa falsa imagen generada sobre ella a partir de la ignorancia. Por ello es que sólo la viene usando como fuente de recursos (lo más fácil, por cierto), a los que aprovecha explotándolos hasta su extinción, al margen de las consecuencias ecológicas y culturales de esta explotación.

Hasta hoy, también, muchas instituciones se acercan a ella sólo para conquistarla, es decir, para incorporarla a sus dominios unas veces conceptuales, otras veces axiológicos y algunas otras, prácticos; pero siempre para servirse de ella, nunca para servirla en sus más altos intereses. Para muchas instituciones y personas, todavía, a la selva se debe llegar con armas de conquista, de imposición. El “atraso” de su gente no amerita otra actitud”.

En especial instituciones políticas y religiosas, vienen con esta visión.

Parecería, por lo tanto, que nuestra región está condenada a sufrir un avasallamiento tras otro. Primero, la evangelización y la castellanización de los “indios”; más tarde, las acciones de civilización de los “salvajes”; luego serían los programas de colonización de este “inmenso territorio deshabitado”; hoy, la “modernización” de nuestras formas de vivir.

Es decir, siempre objeto de conquista; nunca de conocimiento y comprensión. Nunca de respeto”.

Las instituciones que podrían generar profundos cambios en esta percepción, vienen siendo prisioneras de la inercia. Su falta de agresividad las hace cómplices de esta situación tan negativa para los intereses regionales.

“En este sentido,  tanto las instituciones de formación inicial, las de formación de profesionales y las de investigación deben dirigir sus esfuerzos hacia este propósito.  El desarrollo sostenible tiene que ser el fruto de nuestra creación colectiva. Así como el significado que debemos darle”.

Para ello debemos acercarnos a los bordes de nuestra historia y vernos en el lento fluir de una balsa en el Amazonas. Y desde esa balsa, deslizándose en el inmenso río del tiempo, ver nuestros pueblos, sus personajes y sus hechos. Es decir, a nosotros mismos, actuando en otros tiempos, pues somos su esencial continuidad. Desde allí y oteando hacia las entrañas de nuestro bosque, verlos actuando en el pasado, enviándonos sus mensajes desde allá, retándonos para descifrarlos en el presente y diciéndonos cómo soñaron el futuro.

Es nuestra responsabilidad moral hacer la lectura de esos mensajes y descifrarlos para construir ese porvenir que ellos avizoraron.

La historia no es sólo el pasado. Es, también, el camino hacia el presente y éste una trocha hacia el futuro. Trocha que tenemos que construir haciendo exégesis de ese mensaje, tratando de entenderlo a partir de una lectura crítica desde nuestras actuales circunstancias ¿Cómo abrirla sin conocer, sin analizar, sin reflexionar sobre ese pasado? ¿Hacia dónde encaminar nuestros pasos sin atribuirle un significado que guíe nuestras decisiones?

SEÑORES POSTULANTES A CONGRESISTAS, TIENEN USTEDES UNA INMENSA TAREA PARA RESPONDER A LAS NECESIDADES DE NUESTRA REGIÓN, NO SOLO DE SUS PARTIDOS QUE, SEGURAMENTE, NI LA TOMAN EN CUENTA.

(*) Artículo elaborado en base al libro “PANORAMA HISTÓRICO DE LA AMAZONÍA PERUANA, una visión desde la Amazonía”, Humberto Morey Alejo y Gabel Sotil García, Iquitos, 2000.
Copia en versión digital puede ser proporcionada a quienes la soliciten.