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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento de Ica, Provincia de Palpa, Distrito de Río Grande, Caserío "San Jacinto", en 1941. Egresado de la UNM"SAN MARCOS", Facultad de Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, actualmente soy docente de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos -Soy integrante del grupo literario "JAVIER HERAUD" DISTINCIONES RECIBIDAS: •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA DE RECONOCIMIENTO DE LA LABOR POR LOS PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL, AREA EXPRESIONES POÉTICAS,MED •RECONOCIMIENTO EN MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. Miembro de la Comunidad Educativa Loretana -CEL y el COLECTIVO AMAZONÍA.

POR NUESTRO 193º ANIVERSARIO PATRIO

EDITORIAL
EN NUESTRO 193º ANIVERSARIO PATRIO

LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN NUESTRA REGIÓN

Verdad es que la enseñanza de la HISTORIA puede ser abordada de diferentes maneras, dependiendo de lo que queramos conseguir con ella.

En nuestro país, hasta el momento y pese a aislados esfuerzos en sentido divergente, dicha enseñanza tiene un carácter eminentemente descriptivista, a partir de la premisa de que la historia no es sino la sucesión de hechos trascendentes, cronológicamente ordenados y seriadamente expuestos a los educandos.

Como consecuencia de ello, lo que aprenden nuestros niños y jóvenes no es sino una retahíla, más o menos detallada, de acontecimientos con sus respectivos personajes y ubicación en lugares y fechas.

Por cierto que en nuestra Región viene sucediendo lo mismo. Los Maestros hemos optado por enseñar una HISTORIA OFICIAL, FRÍA Y LEJANA, que viene contribuyendo a formar en nuestros niños y jóvenes actitudes nada positivas en relación a nuestra realidad histórica y actual.

Todo esto es agravado por la comisión de algunos errores adicionales que consideramos ya necesario subsanar, si es que queremos que la enseñanza de la HISTORIA devenga en componente de los mecanismos que pongamos en marcha para lograr una fuerte identidad regional sobre la cual fundamentar un sólido nacionalismo, tan necesario para lograr que los jóvenes se comprometan vitalmente con el desarrollo de nuestro país y región.

domingo, 18 de marzo de 2012

LA DIVERSIDAD CULTURAL EN NUESTRA REGIÓN

Conscientes del valor de sus culturas, los Pueblos
Indígenas nos muestran todos sus logros espiri-
tuales y reclaman su derecho a ser respetados.

 Prof.  Gabel Daniel Sotil García, FCEH - UNAP

En la sociedad peruana y, en especial, en la amazónica es evidente que se vienen produciendo cambios sustantivos en su estructura y en su dinámica.Y no nos estamos refiriendo a los cambios que vienen generando los avances científicos y tecnológicos.

 Nos referimos al aspecto psicológico y cultural de dichas sociedades.

En primer lugar, es fácil constatar (si así lo queremos) que, aunque lentamente, los Pueblos Indígenas de nuestra región y país vienen asumiendo un mayor protagonismo, una mayor presencia, en el conjunto de la sociedad, como consecuencia de sus luchas, de su decisión de recuperar el espacio del que han sido desplazados por la agresividad de la cultura oficial y dominante desde el Siglo XVI en el Perú.

El íntimo y permanente contacto con el río ha condicionado
una forma de ser muy peculiar
La recuperación, en segundo lugar, de la convicción del valor de sus respectivas culturas que se viene operando en cada Pueblo Indígena amazónico; la toma de conciencia de su situación marginal en la sociedad peruana, el convencimiento de que aisladamente son más  vulnerables al avance destructor de la cultura mestiza, la reflexión sistemática acerca de sí mismos, etc. vienen teniendo como consecuencia una mayor organización en su lucha reivindicativa y una mayor lucidez en los planteamientos de su proyecto de desarrollo.

Después de un largo, secular, período de lucha sorda, resistencia pasiva y respuestas camufladas, hoy los Pueblos Indígenas amazónicos se organizan y plantean exigencias a la sociedad mestiza peruana que, aunque lentamente, va tomando conciencia de la condición multiétnica de nuestro país.

Consideramos que es éste el logro más significativo que se viene operando en nuestro país y región.

La aceptación, aunque sea a regañadientes, de nuestra multiculturalidad que viene operándose en la conciencia de quienes pertenecemos al ámbito de la cultura mestiza, es un asunto de la mayor trascendencia en la región amazónica.

Desde sus casas-balsas el poblador  amazónico
expresa su peculiar forma de hacer su vida.
Aceptación que, fundamentalmente, es un derecho conquistado por la lucha que los Pueblos Indígenas han emprendido para recuperar su presencia protagónica en la sociedad nacional.

Protagonismo que implica el tener derecho a ser aceptado y valorado como diferente, tener su propia historia, su propio presente y su propio futuro.

Por otro lado, es también evidente que la propia cultura llamada occidental y cristiana, viene asumiendo una actitud menos dogmática, más abierta a la comprensión del valor de las culturas indígenas a escala mundial.
           
En la medida en que las investigaciones científicas vienen proporcionando mayores y mejores conocimientos acerca de la naturaleza de los logros culturales de los Pueblos Indígenas, en esa misma medida se viene abriendo paso una actitud de revaloración de dichos logros.

Ceramio de la etnia Shipibo, en el cual se
expresa toda una cosmovisión propia.
Más aún cuando se viene haciendo cada vez más evidente que, como consecuencia del comportamiento social generado en algunos aspectos de la cultura occidental, se producen graves problemas cuya solución sólo puede ser encontrada en el marco de la visión de los Pueblos Indígenas, tal y como sucede con los problemas ambientales, con los modelos de desarrollo económico, la ética interindividual, el desarrollo espiritual, etc.

Es decir, la misma cultura arrogante e impositiva, destructora del legado indígena, hoy reconoce, vía la reflexión de sus mentes más lúcidas, que es un deber moral y un mecanismo de supervivencia humana el respetar la diversidad cultural que hasta hoy hemos logrado.

Respeto que se viene expresando en un corpus jurídico establecido en reuniones del mayor nivel internacional y la recurrencia, cada vez mayor, a los saberes indígenas para la solución de muchos de los problemas que afronta la sociedad mundial  actual.