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Iquitos, Loreto/Maynas , Peru
- Nací en el departamento de Ica, Provincia de Palpa, Distrito de Río Grande, Caserío "San Jacinto", en 1941. Egresado de la UNM"SAN MARCOS", Facultad de Educación, especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, actualmente soy docente de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades-UNAP. Colaboro en: - Diversas revistas que se publican en Iquitos -Soy integrante del grupo literario "JAVIER HERAUD" DISTINCIONES RECIBIDAS: •PALMAS MAGISTERIALES, Grado de Maestro •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN “HORACIO”, 1991, Derrama Magisterial. •PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN, “HORACIO”, 1992, Reconocimiento Especial •DIPLOMA DE RECONOCIMIENTO DE LA LABOR POR LOS PUEBLOS INDÍGENAS- AIDESEP •PREMIO NACIONAL I CONCURSO NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL, AREA EXPRESIONES POÉTICAS,MED •RECONOCIMIENTO EN MÉRITO A LA EXCELENCIA Y PRODUCCIÓN INTELECTUAL -UNAP. Miembro de la Comunidad Educativa Loretana -CEL y el COLECTIVO AMAZONÍA.

EN EL DÍA DE LA TIERRA

EDITORIAL

EN EL DÍA DE LA TIERRA:
LA CARTA DE LA TIERRA

Gabel Daniel Sotil García

Fue aprobada por la UNESCO en el año 2000 con el fin de promover la toma de conciencia de las responsabilidades compartidas que tenemos, tanto las personas como las sociedades, respecto a la defensa de nuestro planeta: LA TIERRA. Pero, pese al tiempo transcurrido, es evidente que su contenido todavía no es lo suficientemente conocido pues los efectos destructivos de nuestra actuación se siguen agravando; en todo caso, aún no se hace praxis de sus propuestas, sobre todo, en los niveles en donde se toman las decisiones de política social.

Dada la intención difusora de este escrito (*), sólo transcribiré algunos de sus párrafos:

La CARTA DE LA TIERRA es una declaración de principios fundamentales que tiene el propósito de formar una sociedad justa, sustentable y pacífica en el siglo 21. Busca inspirar en los pueblos un nuevo sentido de interdependencia y responsabilidad compartida para el bien de la humanidad y las demás especies que habitan la Tierra. Es una expresión de esperanza así como un llamado de ayuda para crear una sociedad global en un momento crítico en la historia”.

“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras”.

“La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. La fuerza de la naturaleza promueve a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado.”

Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables.”

La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimiento de una sociedad civil global, está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer y concretar soluciones comprensivas.”

Para terminar, quiero recalcar algunos aspectos de esta hermosa Carta, tan llena de humanidad:

Tenemos que educarnos para aprender a vernos como una sola comunidad terrestre, una sola familia humana con un destino común, en la atmósfera de nuevos valores tales como el respeto a la naturaleza, la protección de la vida y su diversidad, la defensa de la belleza que nos brinda nuestro planeta; la defensa de los derechos humanos, de la justicia y la praxis de una cultura de paz. Todo ello nos obliga a unirnos para cuidar la Tierra como una sola sociedad civil global, planetaria, pues ya es por demás evidente que las consecuencias de las devastaciones ecológicas no distinguen fronteras.

Y para ello requerimos de una nueva educación, esa educación aprobada en la Política Nacional de Educación Ambiental mediante D. S. Nº017-2012-ED

¡FELIZ DÍA GRAN MALOKA, PACHA MAMA, TIERRA AMADA!

(*) El texto completo puede ser consultado o descargado de:

www.cartadelatierra.es/esp/text.html

domingo, 18 de marzo de 2012

LA DIVERSIDAD CULTURAL EN NUESTRA REGIÓN

Conscientes del valor de sus culturas, los Pueblos
Indígenas nos muestran todos sus logros espiri-
tuales y reclaman su derecho a ser respetados.

 Prof.  Gabel Daniel Sotil García, FCEH - UNAP

En la sociedad peruana y, en especial, en la amazónica es evidente que se vienen produciendo cambios sustantivos en su estructura y en su dinámica.Y no nos estamos refiriendo a los cambios que vienen generando los avances científicos y tecnológicos.

 Nos referimos al aspecto psicológico y cultural de dichas sociedades.

En primer lugar, es fácil constatar (si así lo queremos) que, aunque lentamente, los Pueblos Indígenas de nuestra región y país vienen asumiendo un mayor protagonismo, una mayor presencia, en el conjunto de la sociedad, como consecuencia de sus luchas, de su decisión de recuperar el espacio del que han sido desplazados por la agresividad de la cultura oficial y dominante desde el Siglo XVI en el Perú.

El íntimo y permanente contacto con el río ha condicionado
una forma de ser muy peculiar
La recuperación, en segundo lugar, de la convicción del valor de sus respectivas culturas que se viene operando en cada Pueblo Indígena amazónico; la toma de conciencia de su situación marginal en la sociedad peruana, el convencimiento de que aisladamente son más  vulnerables al avance destructor de la cultura mestiza, la reflexión sistemática acerca de sí mismos, etc. vienen teniendo como consecuencia una mayor organización en su lucha reivindicativa y una mayor lucidez en los planteamientos de su proyecto de desarrollo.

Después de un largo, secular, período de lucha sorda, resistencia pasiva y respuestas camufladas, hoy los Pueblos Indígenas amazónicos se organizan y plantean exigencias a la sociedad mestiza peruana que, aunque lentamente, va tomando conciencia de la condición multiétnica de nuestro país.

Consideramos que es éste el logro más significativo que se viene operando en nuestro país y región.

La aceptación, aunque sea a regañadientes, de nuestra multiculturalidad que viene operándose en la conciencia de quienes pertenecemos al ámbito de la cultura mestiza, es un asunto de la mayor trascendencia en la región amazónica.

Desde sus casas-balsas el poblador  amazónico
expresa su peculiar forma de hacer su vida.
Aceptación que, fundamentalmente, es un derecho conquistado por la lucha que los Pueblos Indígenas han emprendido para recuperar su presencia protagónica en la sociedad nacional.

Protagonismo que implica el tener derecho a ser aceptado y valorado como diferente, tener su propia historia, su propio presente y su propio futuro.

Por otro lado, es también evidente que la propia cultura llamada occidental y cristiana, viene asumiendo una actitud menos dogmática, más abierta a la comprensión del valor de las culturas indígenas a escala mundial.
           
En la medida en que las investigaciones científicas vienen proporcionando mayores y mejores conocimientos acerca de la naturaleza de los logros culturales de los Pueblos Indígenas, en esa misma medida se viene abriendo paso una actitud de revaloración de dichos logros.

Ceramio de la etnia Shipibo, en el cual se
expresa toda una cosmovisión propia.
Más aún cuando se viene haciendo cada vez más evidente que, como consecuencia del comportamiento social generado en algunos aspectos de la cultura occidental, se producen graves problemas cuya solución sólo puede ser encontrada en el marco de la visión de los Pueblos Indígenas, tal y como sucede con los problemas ambientales, con los modelos de desarrollo económico, la ética interindividual, el desarrollo espiritual, etc.

Es decir, la misma cultura arrogante e impositiva, destructora del legado indígena, hoy reconoce, vía la reflexión de sus mentes más lúcidas, que es un deber moral y un mecanismo de supervivencia humana el respetar la diversidad cultural que hasta hoy hemos logrado.

Respeto que se viene expresando en un corpus jurídico establecido en reuniones del mayor nivel internacional y la recurrencia, cada vez mayor, a los saberes indígenas para la solución de muchos de los problemas que afronta la sociedad mundial  actual.